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Se produjo un delito en medio de un festival y el fugitivo sigue sin ser condenado.!!!

Él sacó la pistola y sin decir nada sacó la pistola y le pegó el tiro. Daniela entró a las 7 de la noche, a las 7:15. Ella no aguantó la cirugía. Ella entraba directo a cirugía porque la le perforó intestinos, riñón, le dañó la vena y le quedó en la columna. Yo la alcancé a abrir, pero cuando yo la abrí, ella estaba totalmente destrozada por dentro.

  Buenas noches, bienvenidos a una nueva investigación. Hoy estaremos hablando de Daniela Melo García, una joven que era considerada por su familia como el alma y la alegría de cada celebración. Sin embargo, esa sonrisa y esa alegría que tanto la caracterizaba se apagó el primero de enero de 2026, cuando en un hecho, presuntamente la intolerancia terminó pasando por encima de todo.

 Así comienza este nuevo caso.  El 29 de septiembre de 1999 en la ciudad de Cali, Colombia nació Daniela Melo García.  Era una apasionada hincha del equipo América de Cali y soñaba con recorrer el mundo, salir adelante y cumplir cada una de sus metas. Sus seres queridos la recuerdan como una mujer carismática, llena de sueños y la alegría de la familia.

Ella era una niña muy alegre. Ella era como como la luz de las fiestas. Era una niña que le gustaba mucho la Navidad. Eh, siempre fue muy unida a la familia, muy trabajadora, muy responsable. Nosotras, aparte de que fuimos primas, fuimos comadres porque ella es la madrina de mi hijo y ella siempre me decía, “Saque a su hijo adelante, trabaje y saque a su hijo adelante, que usted nunca tenga que pedirle nada a nadie.

 Usted sabe que usted siempre va a poder sola.” Para sus familiares y amigos, Daniela era una persona incondicional, siempre estaba dispuesta a apoyar, aconsejar y acompañar a quienes más lo necesitaban. El 31 de diciembre se le veía feliz y llena de ilusión mientras recibía el año nuevo, convencida de que estaban por llegar nuevas oportunidades y mejores momentos para su vida.

Ese día dio el feliz año diferente a todos. Ella estaba muy alegre y ella cuando dio el feliz año que sonaron las 12, levantó el vino y dijo, “Feliz año para todos. Este es el año de todos.” Al día siguiente, primero de enero, la familia se reunió para compartir el tradicional almuerzo con el que acostumbraban a iniciar cada año.

Daniela disfrutaba del momento con tranquilidad y alegría. En medio de un ambiente de celebración, todo transcurría con normalidad, hasta que en cuestión de minutos la felicidad y la calma que rodeaba a la familia comenzaron a desaparecer. Yo estoy almorzando con mi hija, con mi marido. Cuando yo volteo a mirar a ella, donde estaba en la carpa, que era diagonal, eh, para un tipo en una moto.

Cuando yo me paré, porque cuando él llegó ahí, yo de una lo reconocí, ve tan raro el quedar aquí. Cuando yo me paré, él dio la vuelta y se fue en la moto. ¿Qué era? Que estaba, según él, buscando un celular. Y cuando llegó, pues llegó de una vez intimidándolos, mostrándoles pistola a los que estaban ahí. Cuando se devolvió y mi hermana le dijo que qué pasaba, que ahí que respetara que había menores de edad, porque ahí estaba mi hija también.

mi hija en menor de edad que respetara que estábamos en familia, que qué le pasaba. Entonces él dijo que estaba buscando un celular y que se le había caído ahí. Entonces, no, aquí no hemos cogido nada, aquí no se le ha caído nada. Pues él se fue otra vez y al rato volvió. Yo dije, “No, pues ya se fue, ya aquí no pasa nada.

” Al rato volvió. Entonces mi hermana le dijo, pues que qué pasaba. Y pues mi hermana pues defendiéndonos a todos que estaban ahí dio una patada, le tumbó la moto. Llegó, cogió la moto, se subió y a lo que se subió hizo así. Hágale que no pasa nada, eso no se queda así. Como él se fue en la moto, pues nosotros dijimos, “Sí, ya no pasa nada.

” Y nos hicimos otra vez donde estábamos y todo. Cuando los amigos de mi hermano empezaron a decir, “Ay, ahí viene otra vez. Ahí viene otra vez.” Cuando volteamos a mirar, sí, él se paró en la panadería que queda en la esquina de la casa donde vivía mi hermana y llegó gritando, “¿Quién me va a pagar lo mío?” Habían por ahí unos cuatro o cinco hombres y todos se le pararon en frente de él y le dijeron, “Respete.

 ¿Qué pasa? Eh, deja la abogada, lárgate de aquí, andate, andate.” Él a ninguno le respondió nada, a ninguno. Mi hermana estaba al lado mío. Cuando mi hermana lo vio, él se quedó parado en la esquina. Cuando mi hermana lo vio ahí, mi hermana alcanzó a caminar un pedacito. Faltaba un pedazo para llegar a donde él estaba, pero él apenas vio que se le iba armando, él sacó la pistola y sin decir nada sacó la pistola y le pegó el tiro y apenas le pegó el tiro, arrancó a correr.

Y yo digo que, o sea, es algo como que ya sabía lo que iba a hacer porque él andaba en una moto, pero en el momento que fue a disparar a mi hermana, como él vive por ahí cerca donde vivía mi hermana, él fue y guardó la moto a la casa y se devolvió a pie a donde estábamos nosotros, a pegarle el tío a mi hermana.

 A lo que él le pegó el mi hermana, mi hermana cae de una boca abajo como inconsciente. Entonces, mi prima, la que vivía con ella, la volteó y no aguantó de verla así porque a lo que ella cayó se raspó todo esto. Como estaba botando por aquí, pues por ahí nosotros gritábamos que nos ayudaran. Nadie nos quiso parar un carro ni nada. Un señor estaba por ahí parqueado y él nos llevó hasta el hospital.

 Daniela fue trasladada e ingresada al Hospital Joaquín Paz Borrero. Según el relato de sus familiares, al momento de su ingreso manifestó a su hermana que había perdido la sensibilidad en las piernas. Aunque presentaba una herida por impacto de arma de fuego. Aseguran que la atención médica no fue inmediata y que transcurrieron varios minutos antes de que fuera valorada por el personal de salud.

 Cuando finalmente recibió atención, los médicos le practicaron un examen  que permitió establecer la gravedad de su estado de salud. Cuando dijeron que le iban a hacer una radiografía, cuando ya le hicieron la radiografía, llamaron a mi hermana. Nosotros siempre estuvimos afuera del hospital. Cuando llamaron a mi hermana, mi hermana se desmayó.

No, ya no puede estar aquí que entre otra persona. Cuando entro yo, el médico me dice, ella tiene un que le que le ingresó por aquí por el estómago, el cual se le incrustó en la columna. Vamos a pedir un traslado porque no sabemos si ese tiro dejó partículas. Habían unas manchitas que se veían y me decía, pueden ser partículas de la barra, puede ser que se le haya estillado el hueso.

Vamos a hacer. Él nunca se le vio la preocupación al médico. Nunca se le vio la preocupación. Incluso a nosotros afuera nos salió una persona del CT y nos dijo, “No se preocupen que es un es un tipo con traumática, no pasa nada.” Al decirnos eso, pues claro, nosotros nos relajamos mucho en no pedir la atención rápida porque pues era algo que había sido superficial supuestamente cuando me llaman a pedirme en unos datos cuando Daniela entró en código azul.

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