San Luis, Argentina. Lunes 14 de junio de 2021. Son alrededor de las 7 de la tarde y en el barrio 54 Viviendas hay un cumpleaños familiar. En la vereda hay cinco chicos, entre ellos la prima mayor Guadalupe, de 5 años, aprendiendo a andar en bicicleta. En algún momento, ella y Ema, su prima más pequeña, comienzan a jugar a las escondidas.
Guadalupe se esconde, Ema cuenta, va a buscarla y no la encuentra. Se enoja, entra a la casa y dice tres palabras: “Guada no está.” Acto seguido, su abuela materna, Silvia, sale a la vereda y grita su nombre, pero nadie responde. Rápidamente, todos salen a buscarla. Los chicos cuando les preguntan dicen que vieron a Guadalupe doblar en una esquina y que vieron a una camioneta irse.

En ese momento, la familia llama el 911 y a partir de ahí el caso se transforma en uno de los más enigmáticos de la historia reciente. Hoy, casi 5 años después, lo sigue siendo. San Luis se encuentra entre Mendoza, Córdoba y La Pampa. Su capital se llama igual que la provincia y tiene una geografía bastante variada.
De un lado, un paisaje de sierras y hacia el otro lado, hacia el oeste, todo se vuelve más seco y vacío. La ciudad tiene un anillo de barrios populares que se llaman por la cantidad de viviendas que tiene. El 54 viviendas, también conocido como V. Sarfield, es el barrio donde ese lunes jugaba Guadalupe Lucero.
Yilaone, la madre de la niña, tenía 28 años en ese momento. El padre se llamaba Eric Lucero. Estaban separados, pero seguían en contacto y compartían las tareas de crianza de la nena. Ese lunes Yamil había llevado a Guadalupe al cumpleaños de su hermana Georgina, que además era la madrina de la pequeña. Por eso estaba toda la familia materna reunida en una casa del barrio 54 Viviendas, incluida la abuela Silvia Domínguez.
Ella será en los meses siguientes una de las voces más constantes de la familia. Por la rama de Eric, el padre, estaban los abuelos paternos. El abuelo se llama Roque Lucero. Él no estaba esa tarde en la casa donde jugaba Guadalupe, pero vivía en un barrio limindo al 54. Este dato importa, ya que su nombre va a volver al expediente casi 5 años después por un motivo que en 2021 quedó en los márgenes de la causa.
Los primos con los que Guadalupe jugaba aquella tarde eran cuatro. Ellos quedaron durante los primeros días como los únicos testigos de lo que pasó en la vereda. Los pasaron por cámara Gessel y dijeron cosas distintas, a veces contradictorias entre sí. Ema, la prima de 3 años, contó que Guadalupe se había ido con una mujer parecida físicamente a otra de sus tías.
Otros hablaron de una camioneta detenida en la esquina, algunos la describieron blanca, otros no estaban seguros y de que a Guadalupe le habían tapado la boca. Pero hay un dato importante. Cualquier testimonio de un chico de tro o 5 años recogido bajo estado de shock y dos o tres días después de un episodio así es un testimonio frágil.
Por eso, lo único que podemos definir es lo que reconstruyó el Ministerio Público Fiscal. Guadalupe, a sus 5 años estaba aprendiendo esa tarde a andar en bicicletas sin rueditas de apoyo. Luego se puso a jugar con los primos, se separó del grupo y desapareció en menos de 10 minutos. A partir de ese momento, el caso ya no era el de una abuela buscando a su nieta en el barrio.
Pasó a ser un operativo policial. Y el operativo policial, en menos de 48 horas va a ser uno de los más grandes que se montaron por una persona en la historia reciente de la provincia de San Luis. Y es que a los pocos minutos del primer llamado llegaron tres patrulleros. A la media hora había siete. Antes de la medianoche ya hay más de 100 efectivos de la policía de San Luis caminando manzana por manzana, mientras que los perros de la división canina rastrillan todo lo posible.
Solo en esas primeras 48 horas, la Policía de San Luis realizó 76 allanamientos. Son más de los que muchas seccionales hacen en un año entero. En total intervinieron más de 400 efectivos más gendarmería nacional, la policía federal y los bomberos voluntarios de la provincia. Busos tácticos revisaron diques y la provincia entera se llenó de retenes.
El 16 de junio, dos días después, se activó la alerta Sofía, el sistema nacional de búsqueda inmediata de menores que existe en Argentina desde 2019. Lleva ese nombre por Sofía Herrera, la niña de 3 años que desapareció en un camping de Río Grande y que ya tiene su respectivo video en este canal. Esta alerta exige tres cosas para activarse.
Que la persona buscada sea menor de 18 años, que haya presunción de riesgo inminente y que un juez autorice la difusión masiva. Además, ese mismo día entró en escena la Protex, la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas que depende del Ministerio Público Fiscal de la Nación. Es conducida por fiscales y la hipótesis con la que entraron es la de trata de personas.
A partir de ahí, el expediente empezó a moverse hacia la justicia federal. La causa, que había empezado con una carátula provincial de averiguación de paradero, pasa llamarse investigación de delitos de orden federal por presunta sustracción y trata de menores. Y mientras la causa cambia de jurisdicción, se activa el sistema de recompensa en ese momento de 2 millones de pesos.
Mientras tanto, en la provincia de San Luis se seguía llevando a cabo el enorme operativo. 13 días después de la desaparición se ejecutaron nueve allanamientos simultáneos en distintos barrios. En esos allanamientos se secuestraron 28 celulares, siete computadoras, una tablet, un DVD, restos de cabellos para análisis genético y marihuana, pero nada que se vincule con Guadalupe.
De hecho, de esos nueve allanamientos no hubo ni un imputado ni sospechoso y ni siquiera una pista. Para entonces, el caso ya había dejado de ser solo un caso de San Luis. El rostro de Guadalupe Lucero estaba en la pantalla de todos los noticieros centrales de los principales canales argentinos. El caso entraba al living de los argentinos a toda hora y la foto de la fiche con el lunar en la mejilla izquierda se volvió durante semanas una de las imágenes más reproducidas del país.
Pero vos en tu casa también podés ayudar. ¿De qué manera? Estando atento, la alerta Sofía nos involucra a todos para poder brindar datos. La familia dio a conocer un video. Prestale atención. En este video vas a poder verla a Guadalupe, escucharla. Deja de mañacear ese perro. Deja de Mira cómo lo está malcriando.
Que no se duerma en tu brazo. Te amo. ¿Sabes? Pasan los días, esta nena no aparece y sí, no aparece. Es como si lo hubiese tragado la tierra. No sé. Juanita, espero que aparezca bien con vida. Yo soy vecina, yo vivo acá a mitad de cuadra, pero es algo increíble porque nunca ha pasado esto, nunca. Y todos los niños juegan en la calle, el verano, todo el tiempo juegan.
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Claro. Y nunca mis hijos se han se han han crecido acá en este barrio, todo, pero nunca ha pasado nada. En paralelo a la cobertura empezaron las marchas primero en San Luis Capital y después en otras ciudades. 15 días en Guadalupe son 15 días en los que estoy muerto en vida, pero sigo sacando fuerza, sigo parándome y estando de pie por mi hija.
Sinceramente, no voy a parar de buscar a mi hija, ni un día voy a parar de La consigna se repetía con las mismas palabras en cada cartel, aparición con vida. Jamila, la madre, daba dos, tres o cuatro entrevistas por día, viviendo una y otra vez por la aparición de su hija. A finales de agosto de 2021 viajó a Buenos Aires y fue recibida en Casa Rosada por el entonces presidente.
La reunión duró cerca de una hora y si bien se le dijo que el caso era prioridad, seguía sin haber avances. Después de esa reunión, la recompensa subía 5 millones de pesos. Además, Susana Trimarco, madre de Marita Verón, tema también ya tratado en este canal, viajó a San Luis y desde la Fundación María de los Ángeles se incorporó a la causa Guadalupe como querellante.
Por estos días, el entonces jefe de la policía de San Luis, Darío Neira, dio una declaración pública en la que confirmó que la fuerza había incorporado videntes y sensitivos a la búsqueda. De hecho, hubo rastrillajes en diques y valdíos motivados por percepciones extrasensoriales. un vidente a la búsqueda de Guadalupe, fue al lugar de rastillaje y la percibe.
Estamos este lugar que muy cerca. Tenemos el nombre, la vidente que que se sumó a ver porque estaría bueno hablar con ella, Marco. Pero pasaron los días, semanas y meses y el caso, mientras la cobertura mediática se iba enfriando, como se enfrían todas las coberturas mediáticas en casos así, pasaba otra etapa, la del expediente que se acumula sin avances, mientras la tensión del país se va a otro lado.
En total se hicieron unos 475 allanamientos en San Luis, Mendoza, Córdoba, Neuquén, Rí Negro, La Pampa y Salta. 18 lagos y perilagos fueron rastrillados y se abrieron más de 180 líneas de investigación a partir de denuncias por la línea 134, el programa Buscar Missing Children y el 911. De hecho, una víctima de trata declaró desde Salta haber visto a Guadalupe y aportó nombres y números de teléfono, pero se siguieron y no llevaron a ningún lugar.
Además, un hombre de misiones fue detenido por hacer llamadas falsas al 911 con datos inventados. A inicios de 2022 se encontraron a 200 m de la casa de Guadalupe restos socios calcinados y prendas de vestir. Sin embargo, peritajes posteriores determinaron que los restos probablemente eran de animales, sumado que la familia descartó que esas prendas pertenecieran a la niña.

De todas las pistas de esos años, solamente fueron dos las que marcaron el caso con más fuerza. La primera fue la del hombre con esquizofrenia. En junio de 2022, poco más de un año después de la desaparición y durante los trabajos de reconstrucción, un varón de 25 años llamado Sergio se presentó por su propia voluntad en la comisaria segunda de San Luis Capital y dijo que él había matado a Guadalupe ante las autoridades policiales asegurando que él había asesinado a la nena, la había secuestrado, la había asesinado y hasta dio detalles muy precisos del lugar donde habría
ocultado. Pasó más de un año de la desaparición de Guadalupe Lucero en San Luis y ahora un hombre dice haberla asesinado. Se presentó en la comisaría y dijo que él la mató. Su versión en aquella primera declaración fue concreta. Dijo que luego de matarla la habían enterrado en potrero de los funes.
La policía movilizó un operativo hacia el lugar con drones, perros y busos tácticos. Es clave la reunión que están teniendo aquí los fiscales federales para resolver qué van a hacer mañana a primera hora. Porque con la inspección que hicieron hoy en Potrero de los Funes a partir de los dichos, mientras buscaban lo volvieron a interrogar y el hombre cambió su versión.
Ahora decía que le había dado burundanga o psicofármacos que le había incinerado, que había juntado las cenizas y que las había tirado al inodoro de su propia casa. Acto seguido le tomaron declaración a su psiquiatra y este confirmó que el paciente cursaba un brote agudo de esquizofrenia. Y cuando revisaron su celular, las sospechas se disiparon.
La geolocalización mostraba que el hombre nunca había estado en la zona del barrio 54 Viviendas el día de la desaparición de Guadalupe y que tampoco había viajado a potrero de los funes en los días siguientes. La justicia entonces descartó la confesión y el hombre fue derivado a tratamiento psiquiátrico. El caso que durante 72 horas pareció haberse cerrado volvió al punto cero y la segunda pista que surgió tiempo después fue la del comisario Walter Maciel.
Según declaró públicamente Yamila, la madre de Guadalupe, Macil habría participado de los operativos iniciales en San Luis en 2021, aunque su rol nunca fue confirmado oficialmente por la fuerza ni quedó registrado entre los policías al frente de la búsqueda. Esto importa porque en la información que hoy se conoce sobre él, hay un dato que en 2021 no se difundió o se difundió poco.
En 2019, cuando trabajaba en la localidad de Monte Caseros, en Corrientes, había sido denunciado por abuso sexual por una efectiva subordinada suya. La denunciante fue separada de la fuerza, más él fue trasladado a otra dependencia y siguió en funciones. La causa quedó en falta de mérito hasta que años después el Superior Tribunal de Justicia de Corrientes la anuló.
3 años después de su supuesto paso por el caso Guadalupe, en junio de 2024, Maciel apareció en la primera línea de otro caso que conmocionó al país, la desaparición de Loan Peña. El 21 de junio de ese año, Maciel terminó detenido en aquella causa, imputado por presunto encubrimiento. Y mientras todo esto ocurría y estas historias se desarrollaban, los aniversarios del caso se sucedían sin novedades.
En junio de 2022, por el primer aniversario, se hizo una marcha en San Luis Capital y se inauguró un mural en el Poder Judicial Provincial. En junio de 2023, el Ministerio Público Fiscal actualizó la imagen de la fiche de búsqueda con técnica de progresión etaria, resultando en una estimación de cómo se vería Guadalupe a los 7 años.
Al siguiente, junio de 2024, pintaron un mural realista en la fachada de la casa familiar y en junio de 2025, en el cuarto aniversario, la familia volvió a reclamar una nueva actualización forense de la fiche. Cada año que pasaba el caso se encogía mediáticamente y se estiraba en el expediente. La investigación ya no producía noticias nuevas y entre aniversario y aniversario, la causa que había escalado a Federal con la hipótesis de trata no había podido detener a nadie.
Casi 5 años después no había ni un solo imputado por la desaparición de Guadalupe Lucero, hasta que en abril de 2026 el caso volvió a moverse y para entender lo que pasó en esta ocasión hay que retroceder a noviembre de 2024. En esa ocasión ingresó una denuncia a la Fiscalía de Género de San Luis, la denunciante, una vecina del barrio 54 viviendas, una menor de 15 años con una discapacidad acreditada.
acusaba a Roque Lucero, el abuelo paterno de Guadalupe, de abuso sexual reiterado. La fiscal a cargo, Antonela Córdoba, ordenó las primeras medidas. Se hicieron peritajes psicológicos, se le tomó declaración a la menor y la causa empezó a avanzar lentamente. En 2025 ingresó una segunda denuncia, esta vez una menor con vínculo familiar.
La fiscalía la recibió, abrió expediente y la denunciante quedó en lista de espera para declarar en cámara Gessel, un trámite que en la provincia con los recursos disponibles puede tardar algunos meses. Esa segunda denuncia hasta el momento de cierre de este informe aún no avanzó ni llegó a Cámara Gessel. Pero la primera causa, la de la vecina, sí lo hizo y el resultado fue concluyente para la fiscalía.
El 20 de abril de 2026, el resultado de la Cámara Gessel se evaluó como positivo en términos forenses, por lo que la fiscal Córdoba imputó formalmente a Roque Lucero. Y si bien no fue detenido, se ordenaron tres medidas cautelares: prohibición de salir de la provincia, obligación de firmar entre los días primero y 10 de cada mes en la dependencia policial correspondiente y restricción perimetral respecto de la víctima.
El 30 de abril de 2026, 10 días después de la imputación, Yamila Sealone se enteró del expediente al ver una nota en un portal local. Hasta ese momento no estaba al tanto. La denuncia de 2024 contra el abuelo paterno de su hija desaparecida no le había sido comunicada formalmente y la de 2025 tampoco. Yamila condujo hasta la Fiscalía Federal en San Luis y pidió ver el expediente principal de la causa de Guadalupe para saber si la imputación a Roque Lucero figuraba ahí vinculada o no como antecedente o como dato. Lo que encontró fue que la
causa de su hija no había registro alguno de los dos expedientes provinciales contra Roque Lucero. Eran dos causas separadas sin contacto entre sí. 4 días después, el 4 de mayo de 2026, la abogada de la familia, Soledad Poma, de Otaegui, presentó un escrito ante la justicia federal donde pedía que la Fiscalía incorporara las denuncias contra roquea al expediente principal y que se investigara su eventual relación con la desaparición de Guadalupe.
La presentación apunta al núcleo del problema, al menos según lo plantea la familia. En 5 años de causa, el círculo familiar inmediato fue, según los registros públicos del expediente, una de las áreas menos exploradas. El pedido puntual fue que se lo investigue al abuelo paterno de Guada. Sí, ese es uno, entre otras cosas que las cuales me las voy a reservar para no entorpecer.
Hasta el cierre de este video no hay imputación contra Roque Lucero por la causa Guadalupe y nunca fue exhaustivamente investigado en estos 5 años. a pesar de ser el abuelo paterno de la niña, de tener antecedentes de denuncia por abuso sexual contra una menor de 8 años y de vivir a pocos metros del barrio donde Guadalupe fue vista por última vez, la causa pasó por dos fiscalías federales, abrió 180 líneas de investigación y ofreció una recompensa de 5 millones de pesos que nunca se cobró. tuvo confesores con
esquizofrenia, videntes oficialmente incorporados a la búsqueda y comisarios que 3 años después aparecerían detenidos en la causa de otro niño desaparecido. El caso Guadalupe Lucero es, al menos hasta el día de hoy, un caso abierto. No hay condenas, ni cuerpo ni certeza sobre lo que pasó esa tarde en el barrio 54 viviendas de San Luis capital por la tarde del 14 de junio de 2021.

Lo único que está claro casi 5 años después es que durante esos 10 minutos alguien o algo, una persona, una sucesión de personas, un accidente, una decisión, lo que sea, se llevó a la niña de 5 años y que ese alguien hasta hoy sigue sin nombre. Diario del colapso. El resumen mensual de acontecimientos globales que estoy realizando ya está disponible para miembros del canal.
En tiempos donde las noticias duran solo un par de horas, decidí mantener un archivo y registro del año entero. Además, ya pueden adquirir las entradas para las próximas presentaciones en vivo de historias innecesarias.