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ULTIMINIO RAMOS: LA ASQUEROSA RAZÓN QUE LE LLEVÓ A MATAR A 2 HOMBRES EN EL RING Y NADIE LO AYUDÓ

ULTIMINIO RAMOS: LA ASQUEROSA RAZÓN QUE LE LLEVÓ A MATAR A 2 HOMBRES EN EL RING Y NADIE LO AYUDÓ

El 21 de marzo de 1963, en el Dodger Stadium de Los Ángeles, un boxeador cubano que peleaba bajo la bandera de México mató a un hombre. No de manera intencional. El boxeo no funciona así, pero el resultado fue ese. David Moore, campeón mundial pluma, cayó en el décimo round de un golpe que lo mandó contra las cuerdas de una manera específica y cuando llegó al hospital ya no volvió a recuperar la conciencia.

Murió dos días después. El cubano se llamaba Ultimio Ramos. tenía 21 años. Ese fue el primero. El segundo llegó 4 años más tarde. En 1966 en México, un peleador llamado Ultimio Ramos mató a otro hombre en el ring, también cubano, también joven, también sin intención, pero también muerto. Dos hombres.

 Ultimio Ramos vivió con eso el resto de su vida, décadas de cargar con algo que el boxeo le puso encima cuando tenía 21 años y que ningún psicólogo, ningún entrenador, ninguna institución del deporte le ayudó a procesar de la manera que merecía, porque el boxeo en los años 60 no tenía esa conversación y en muchos casos todavía no la tiene.

 Eso es lo que vamos a contar hoy. Ultimio Ramos Salabí nació el 2 de diciembre de 1941 en Calabazar de Sagua, en la provincia de Villa Clara, Cuba. una ciudad pequeña en el interior de la isla de las que producen hombres que saben desde chicos que si quieren algo tienen que ir a buscarlo porque en ese lugar no va a aparecer solo.

 Cuba en los años 50 tenía una tradición de boxeo que era seria y profunda. La isla había dado al boxeo mundial peleadores de primer nivel desde principios del siglo XX. La combinación de la cultura isleña, del calor que endurece los cuerpos de cierta manera y de la tradición de los gimnasios cubanos que llevaban décadas produciendo peleadores generaba una cantera que el mundo del boxeo respetaba. Ramos llegó al boxeo joven.

Tenía el físico que los entrenadores buscan en el peso pluma, ligero pero potente, con esa combinación de velocidad de manos y resistencia que permite ir 12 rounds y todavía tener algo en la última campana. Los primeros años de su carrera amateur en Cuba construyeron una base técnica que después, cuando las circunstancias lo llevaron a México, el boxeo profesional pudo refinar.

 Las circunstancias que lo llevaron a México tienen que ver con la revolución cubana de 1959. Fidel Castro llegó al poder y Cuba cambió de maneras que afectaron a millones de personas de formas distintas. Para los deportistas cubanos, la revolución trajo cambios en la estructura del deporte que algunos recibieron bien y otros encontraron incompatibles con sus planes.

 El boxeo profesional en Cuba quedó prohibido bajo la revolución que privilegiaba el deporte amater y rechazaba el modelo de negocio del boxeo profesional. Ramos quería ser boxeador profesional y si Cuba ya no iba a tener ese sistema, tendría que buscarlo en otro lugar. llegó a México y México lo recibió con los brazos abiertos que México tiende a abrirle a los boxeadores talentosos que llegan dispuestos a trabajar.

 El boxeo mexicano de principios de los años 60 era el boxeo de Lupe Pintor, todavía por nacer, de Carlos Áate, todavía por nacer. De la generación que después haría que el mundo hablara del boxeo mexicano con el respeto que habla. Pero ya había una tradición sólida, gimnasios con entrenadores serios y un público que llenaba las arenas cuando la cartelera era buena.

 Ramos entró en ese sistema con la calidad técnica que Cuba le había dado y en los primeros años de carrera profesional en México construyó un récord que llamó la atención de los promotores americanos que en esa época tenían sus antenas bien puestas sobre los peleadores latinoamericanos con potencial de campeonato. Para 1963, Ramos tenía un récord impresionante.

estaba en el ranking mundial del peso pluma y cuando se presentó la oportunidad de pelear por el campeonato mundial la tomó. El campeón era David Moore David Moore es uno de esos nombres del boxeo americano que la historia recuerda en parte por lo que fue como peleador y en parte por la manera en que murió, lo cual es una injusticia específica del deporte, que la muerte de un peleador pueda eclipsar su vida y su carrera.

 More era de Springfield, Ohio, 29 años en el momento de la pelea. Campeón mundial pluma desde 1959, un peleador serio, técnico, con varios defensas del título en su haber. El tipo de campeón que no llega al título por accidente, sino por años de trabajo que cualquier aficionado que lo hubiera visto pelear podía reconocer. La pelea se organizó en el Dodger Stadium de Los Ángeles.

 El lugar tenía más de 20,000 personas esa noche, una audiencia de las grandes para el boxeo de esa época en Estados Unidos. Los primeros rounds mostraron la diferencia entre los dos estilos, mur técnico y móvil, con el movimiento de los campeones que saben administrar el tiempo y la energía. Ramos más directo, más dispuesto al intercambio, con esa agresividad del que sabe que tiene que forzar la situación para que su juego funcione.

 La pelea fue evolucionando de maneras que los que la vieron en directo recuerdan como progresivamente más favorable para Ramos. More recibía golpes que acumulaban daño. Su movilidad en los rounds del medio era ligeramente menor que en los primeros y Ramos, que sentía esos cambios con la sensibilidad del peleador experimentado, presionaba más en cada round.

 El décimo round trajo el momento que terminó con todo. Ramos conectó una derecha que mandó a Mur hacia las cuerdas. Mur cayó hacia atrás con el cuello golpeando las sogas de una manera que produjo el daño que produjo. El árbitro contó. More no pudo levantarse a tiempo. Ramos ganó el campeonato mundial pluma y Mour fue al hospital con una lesión cerebral que dos días después lo mató. Tenía 29 años.

Dejó esposa e hijos y su muerte en Los Ángeles produjo una reacción en los medios americanos que fue como suelen ser las reacciones de los medios americanos ante las tragedias del deporte, intensa en el momento y breve en la duración. Bob Dylan escribió una canción sobre la muerte de David Moore, se llama Who killed David Moore y es una de esas piezas donde Dylan pregunta a distintas personas quién tiene responsabilidad por lo ocurrido y cada una lo niega.

 El árbitro, el promotor, el público, el manager, el peleador. Nadie quiere cargar con eso. Y la canción termina sin respuesta porque Dylan no da respuestas, da preguntas. Ramos cargó con la respuesta durante décadas, aunque la canción de Dylan no lo señalara a él específicamente y aunque la investigación determinara que había sido un accidente, Ramos sabía que la derecha que mandó a Mur hacia las cuerdas había salido de su puño.

 Eso no desaparece. 21 años, campeón del mundo y la muerte de un hombre encima. Lo que el boxeo hizo con eso fue lo que el boxeo de esa época hacía con todas las muertes que producía, registrarla, declarar que había sido un accidente y seguir. Las siguientes peleas se organizaron, las siguientes carteleras se anunciaron y Ramos, que era ahora el campeón mundial, tenía defensas del título que preparar.

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