Ha trabajado por más de cinco décadas con una trayectoria de 53 años, reconocida en el año 2025. Ha ganado cuatro premios Ariel, un Ariel de oro y ha participado en casi 150 producciones de cine y televisión. Y aquí les pregunto, ¿ustedes creen que Patricia Reyes Espíndola llegó por suerte o de verdad tenía talento? Ahora les voy a contar una anécdota curiosa.
Ella llegó a España de paseo y se quedó con toda la intención. Antes de triunfar, cuando apenas tenía 18 años, Patricia se fue a España con su mamá. La idea era visitar, conocer, caminar Madrid y mirar el mundo con ojos de muchacha curiosa y regresar a casa con recuerdos. Pero Patricia ya traía otra película armada en la cabeza.
Antes de irse había vendido su coche, su cámara de fotos y hasta su aparato de música. no gastó casi nada durante el viaje porque mientras su mamá pensaba en conocer España, Patricia estaba juntando valor y dinerito para soltar la frase que iba a cambiar el rumbo. Cuando llegaron a Madrid soltó la bomba. Aquí me quedo y se quedó.
Imagínate tú que te salgan con eso. Hubiera sido mi tía Chuchis. se la trae del chongo. Ah, yo ya iba con un plan con maña de quedarme a estudiar y yo había juntado mi dinero y cuando me fui vendí mi coche, mi aparatito de música, mi cámara de fotos. Ajá. Y no gasté nada en el viaje. Pero la mamá aceptó. Lo sabroso es que no se quedó acostada rascándose la panza esperando a ver qué pasaba.
se enteró de un casting con Carmen Sevilla, la actriz de la época de oro, y se presentó con una sinceridad más filosa que tijera de costurera. Dijo que era mexicana y que necesitaba trabajar. Carmen, que quería mucho a México, le abrió la puerta y le brindó la oportunidad. Patricia decía que tenía hambre, pero no era hambre de comida.
Tenía hambre de escenario, de aplauso, de probarse lejos de casa y ver si de verdad traía con queso las quesadillas. Entró a tele musical en directo, pero no como diva mi estrella de marquesina. Le tocaba limpiar el piano, decir frases pequeñas y participar de los sketches. Salía yo a limpiar el el piano de algueró.
tenía en total en todo el este dos frases, una que decía a su kiki y otra que me preguntaban eh en un sketch del fútbol y me decían, “¿Y tú qué juegas?” varios meses de gira conocido España trabajando y no posando, porque una cosa es viajar para tomarse fotos y otra muy distinta es quedarse sola, buscar chamba y demostrar que no iba de adorno.
Patricia no regresó como souvenir, regresó con cormillo. Y aquí les pregunto yo, ¿se hubieran atrevido ustedes a lanzarse a la aventura con esta juventud? Pero ahora pasemos un poquito a su vida personal. La mujer que no quiso vestido blanco ni carriola porque la actriz tomó dos decisiones que todavía hoy le mueven el tapete a la gente metiche como yo.
No se casó y no quiso tener hijos. Y no fue porque se le pasara la vida esperando anillo, ni porque nadie tocara la puerta con Ramón en mano. Ella simplemente no quiso acomodarse a ese libreto de boda, casa, hijos y sonrisa de aquí todo está perfecto. Aunque esté más cansada que licuadora de fonda.
Lo de los hijos lo tuvo claro desde siempre, no quería ser mamá. Y alrededor de esa decisión vinieron las preguntas, la presión familiar, los comentarios de la sociedad y el famoso te vas a arrepentir. Pero ella no cambia su postura. Y amigos, también ya saben lo que les dije casi desde el principio del video, el rumor de que no le gustan los hombres.
Y ya saben amigos que cuando el río suena es que chisme trae. Una nunca he querido tener hijos y o sea es como batallé. era otra de las batallas, ¿no? Que la familia y la presión y sociedad y que tiene un hijo hasta que acabe diciéndoles, “A ver, yo nunca Reyes Espíndola no se le conoce pareja sentimental, pero eso no quiere decir que no tenga historia, pero es una historia que trae candado y doble vuelta.
La actriz lleva 32 años con la misma pareja, una relación larga, discreta y bien guardada, pero nombres, rostro y detalles no se sabe nada de nada. Ella solo dice mi pareja y hasta ahí llega la puerta, porque para ella amar no significa poner la vida sentimental en vitrina. Y tal vez por eso, mientras muchos romances famosos duran menos que dieta de diciembre, el suyo sigue firme y bajo llave.
Pero la neta, cuando alguien tiene una vida tan misteriosa y se cuida hasta cuando va a comprar las tortillas, es porque un buen rollo trae oculto y pues ya estamos en otra época. Y creo, la verdad, que Patricia Reyes debería salir a decir el nombre de la fortunada porque vean amigos, podemos engañar a medio mundo, pero entre el cielo y la tierra no hay nada oculto y todo se llega a saber.
Saber quién es mi pareja de hace 32 años, a nadie le importa. Pues felicidades y la vemos en Me importa nada más a mí. Me importa es tú y solo tú y solamente tú, dicen. Invita al público a que sigan viendo la nueva. Los invito. Y cuando alguien le pregunta qué va a pasar con su vejez, la actriz no se va por el drama.
Ella no se imagina sola ni abandonada. Al contrario, cuenta que tiene familia cercana, muchos amigos y que incluso con varias amistades piensa vivir más adelante en San Miguel de Allende, cada quien en su espacio, pero acompañados con servicio médico, comedor, mascotas y una vejeza organizada a su manera, sin novela triste ni violines de fondo.
Yo creo que yo me he organizado muy bien para tener una vejez asegurada y tengo muchos amigos, muchos y amigas, muchas y mi familia somos muy cercanos. Y aquí les pregunto yo, ¿qué les parece planear una vejeza así? ¿Será miedo o una forma muy inteligente de vivir con libertad, pero con compañía? Y aquí les voy a narrar un episodio un poco triste, el día que el cáncer tocó la puerta y ella no perdió el humor.
Todo empezó cuando su hermana Marta le dijo que ya tenía mucho tiempo sin revisarse y tenía razón. La actriz casi no se hacía mastografías, aunque después de los 40 lo recomendable es revisarse cada año y ella lo tenía claro. Hagan. A mí fue una casualidad que mi hermana, mi hermana Marta me dice hace mucho que no te haces nada.
Yo me había hecho muy poca, muy se supone que después de los 40 te tienes que hacer una cada año. Y yo me había Sin embargo, apenas se había hecho unas dos en toda su vida. Así que Marta le sacó la cita y la mandó al chequeo y antes del golpe médico vino una escena casi de película de terror. Días antes, una amiga leyó el tarot porque ella quería saber si le convenía cambiarse de casa, pero la lectura se fue por otro lado.
Le dijeron que olvidara la casa, que traía una enfermedad peligrosa, hereditaria y apenas estaba empezando. A ver si me conviene. Pero sí le crees tú al tarot o no. Pues después de esto, claro que le creo. Primero me dijo que nunca me iba a cambiar esa casa. Nunca me cambié y estaba todo para que me pudiera cambiar. Nunca me cambié. Y luego empezó diciéndome, “Ese mismo día se fue con el oncólogo.
No hubo tiempo para hacérsela fuerte ni para decir, “Luego veo.” El diagnóstico llegó como cubetazo. De esos que no avisan y te dejan sin aire. Ella cuenta que se quedó paralizada, pero aún así no perdió el sentido del humor. Hasta le habló. a su hermana y le bromeó con el signo zodiacal como diciendo, “Sí, es cáncer, pero no del horóscopo.
” Salía yo al patio y le decía, “Diosito, déjame disfrutar la casa. Tengo este es el segundo año nuevo que va a pasar aquí. Diosito, déjame disfrutar la casa. ¿Qué tanto esfuerzo hemos hecho para tenerla?” El 29 de noviembre, apenas 18 días después del diagnóstico, le quitaron el seno izquierdo.
La enfermedad estaba muy a tiempo, ni siquiera se había extendido, pero era agresiva. El doctor le dio opciones, quitar solo una parte o quitárselo completo y ella decidió irse por la vía más fuerte para cortar el problema de raíz. Después vino la reconstrucción y esa parte no fue rápida ni sencilla, fueron cinco operaciones. Primero le quitaron el seno izquierdo, luego le pusieron un expansor, después le colocaron el implante, más adelante le hicieron un pezón nuevo usando cartílago de la oreja y al final se tatuó la ariola primero normal y después
en tercera dimensión para que visualmente se viera más natural. No necesitó quimioterapia ni radioterapia porque le hicieron un estudio que marcó apenas un 6% de probabilidad de que el cáncer regresara. Y aquí les pregunto yo, ¿creen ustedes que la enfermedad así destruye a una persona o le saca una fuerza que ni ella misma sabía que tenía? Y vean amigos, aquí este asunto es muy controversial porque ella está entre el tarot Dios y las señales.
La actriz tiene un lado muy suyo, muy espiritual, de esos que no se explican como manual ni con cara de doctor serio. Ella cree en el tarot, pero también cree en Dios, en los santos, en los arcángeles y en esas señales que a veces llegan cuando anda preguntando otra cosa. Para ella no parece haber pleito entre una cosa y la otra.
Puede estar el médico, el estudio, la oración, la vela, el tarot y la fe. Todo en la misma mesa. Como quien dice, cuando la vida se pone difícil, más vale tocar varias puertas y no quedarse mirando el techo. Yo la verdad que siempre tuve fe, por supuesto, tenía altares por todos lados. Fui a ver a San Charbel, fui a ver a Tlajiaco, a la Virgen de Tlajiaco, de momento hay que echar de mano de todos, de todos y por supuesto de de Y es que desde aquel aviso que le dio el tarotista venezolano Michael Banuchci, la relación de la actriz con las cartas
no quedó como una cosa simple. Para ella, el tarot se volvió una práctica cercana, una forma de escuchar señales y de mirar eso que a veces no se ve a simple vista, pero se siente. Y aún con todo eso, no se queda esperando a que el universo le mande la solución en sobreerrado. Cree en las señales, sí, pero también se mueve, trabaja, decide y se levanta y continuamente se reinventa.
Reinventar muchas veces en mi vida me reinventé cuando me dio cáncer. Ajá. Me reinventé cuando después de 32 años de nuestra casa dejo mi casa. La actriz tiene ese contraste que la vuelve interesante. Mucha fe, mucha intuición, pero también mucho carácter. Como si dijera, “Yo le pido a Dios, le hago caso a las señales, pero también agarro mi bolsa y salgo a resolver.
” Y aquí les pregunto yo, ¿ustedes creen que las señales aparecen cuando uno las necesita o solo las entiende cuando está dispuesto a escucharlas? La actitudes no pelea por un lugar en la industria del espectáculo porque el suyo ya lo tiene ganado, pero deja bien claro que este oficio no se improvisa. Yo quiero mucho a los influencers, me parece muy importante, pero no son actores.
Para ella, si un influencer quiere actuar, adelante, pero que se prepare, porque una cosa es tener seguidores y otra cosa muy distinta es pararse frente a una cámara, sostener una escena, aprender texto, aguantar llamados y competir en un medio donde todos quieren quedarse con el papel. Sel influencer tiene su mérito, pero actuar es otra cancha.
Y ahí cuando dicen acción no gana el que trae más números o más seguidores, gana el que sabe defender el personaje. Y aquí les pregunto yo, ¿creen ustedes que los seguidores abren puertas o que tarde o temprano el oficio es el que decide quién se queda? La película que le dio gloria, pero también echó lumbre encima.
Uno de los papeles más fuertes de la actriz fue En los motivos de luz, dirigida por Felipe Casals y estrenada en el año 1986. La historia estaba inspirada en el caso real de Elvira Luz Cruz, una mujer humilde de la Juzco en la ciudad de México, acusada de quitarle la vida a sus cuatro hijos en el año 1982. Hay escenas donde ella decía, “No me acuerdo.
” Eh, los veía de medio cuerpo. Hay diálogos que me El caso estremeció al país. De esos que no se comentan bajito. Se discuten en la mesa, en la calle y hasta en la fila de las tortillas. En la película, la actriz interpretó a luz, una mujer encerrada entre la tragedia, la duda y el juicio de todos. Ahí estuvo lo delicado, porque no era un personaje cualquiera, era una historia todavía caliente con una mujer real de por medio, una acusación durísima y muchas preguntas sin cerrar.
La actriz cuenta que la película dejaba la duda sobre si Luz había quitado la vida de sus hijos o no y que ella no quiso juzgar ni a la mujer real ni al personaje. Porque la duda siempre quedó si el vi Cruz había matado a sus hijos o no los había. La polémica no se quedó en comentarios. El vira Luz Cruz demandó por difamación, daño moral y calumnia al director, guionista, productora y distribuidora de la película.
Y claro, los actores también salían raspados con críticas, especialmente ella. Después de varios años, el fallo terminó responsabilizando a la productora y a la distribuidora y Elvira recibió una indemnización relacionada con la recaudación del filme. Así que sí, los motivos de luz fue una película que le dio prestigio, premios y respeto actoral, pero también cargó con una bronca fuerte.
La cinta fue tan comentada que incluso se habla de que la controversia ayudó a convertirla en película de culto porque salió de salas donde estaba funcionando y empezó a circular con ese aire de película prohibida que todos quieren ver. De aquí les pregunto, ¿creen ustedes que una actriz debe de cargar con la polémica de un personaje o el público a veces confunde demasiado la ficción con la vida real? Y aquí viene otro episodio difícil porque Televisa le quitó la exclusividad y fue como volver a empezar.
Después de más de 32 años en Televisa, a la actriz le dieron las gracias. Y aunque suena fácil decirlo, eso era como quitarle el piso a alguien y lleva décadas caminando por el mismo pasillo, porque una exclusividad no era cualquier papelito, significaba sueldo fijo, trabajo seguro, llamados constantes, presencia en televisión y una empresa que le tenía en su lista donde no iba yo a castings.
Tu programa se llama El minuto, el minuto que cambió mi destino. Fíjate que ahora mi destino cambió en el minuto que me dieron las gracias. Porque empecé a hacer castings y empecé a tener otro tipo de papeles y pero cuando la exclusividad terminó, la actriz tuvo que volver a moverse otra vez, hacer casting, llamadas, tocar puertas y demostrar que seguía vigente.
Después de tantos años de carrera, era como empezar de nuevo, pero con más colmillo y menos paciencia para tonterías. Televisa le dio estabilidad, nombre y la posibilidad de sostener sus escuelas, pero cuando esa puerta se cerró, ella no se quedó mirando la cerratura, se fue a buscar otra entrada y empecé a tener otro tipo de papeles y otras oportunidades.
Digamos que de los últimos hice cuatro y de esos cuatro me dieron dos. Vean amigos, hay actrices que hacen cosas tremendas por los papeles. Y aquí viene lo interesante, porque ella se operó las orejas para quedarse con un papel y eso ocurrió con Emilio el Indio Fernández. La actriz vivió una de esas anécdotas que hoy harían arder las redes.
Fue a hacer prueba para la película México Norte, donde él la quería como figura principal, pero cuando la vio con el pelo recogido se fijó en sus orejas. y le soltó que así no podía ser estrella de su película. La mirada de la actriz y pone la mirilla y dice, “Esos son los ojos de Dunia.” Y a Dunia, luego yo me salía y entraba Dunia y decía, “No son los ojos de Patricia.
” Entonces el cine es muy complicado en el cine. Sí. Y ella lejos de echarse para atrás se fue y se operó las orejas. regresó a la semana siguiente con una diadema en la cabeza, todavía con los puntos, dispuesta a quedarse con el papel. Vengo a ver si me vuelve a hacer la prueba. Ya te dije que con esas pinches orejas no.
Me quito la baerina y tengo las orejas pegadas hasta con los hilos. Dijo, “¿Te operaste las orejas?” Sí, no te voy a hacer ninguna prueba. El papel es tuyo. Ya van dos. Pero el indio, pero el indio le respondió que no habría prueba porque el papel ya era suyo. ¿Crees que fue un sacrificio por su carrera o una muestra de lo duro que podía ser el medio para una actriz? Todavía quiere interpretarse a sí misma.
Hoy con 72 años, la actriz no está pensando en apagar la luz ni en quedarse en casa tejiendo como si la vida ya hubiera cerrado la cortina. Ella misma lo dice, a los 70 y tantos, una mujer todavía puede estar llena de energía, deseos, humor y ganas de seguir disfrutando. Entonces, ya al ratito sí te ves una viejita.
Si tú a los 72 años, yo cada vez que me acuerdo echo los hombros para atrás. Claro que no se me olvide. Ya el mismo cuerpo te lo pide, ¿no? Después de tantos personajes, tantas películas, telenovelas y escenarios, dice que hay un papel que todavía le falta, el de ella misma. Y vaya que tiene material, porque después de 53 años de carrera de premios, polémicas, amores discretos, batallas, personajes y personajes inolvidables, su propia vida ya parece una película esperando claqueta.
Quítate la boquita y sal. Sal a la calle, sal a ver lo que está pasando, no te quedes viendo la televisión. Fíjate lo que yo he observado en las personas, no solo en las mayores, eh, no hablo de las de mi edad, no, también las cuarentas. Y lo mejor es que no se quedó atrapada en el pasado.
La actriz se mantiene curiosa, moderna y muy despierta. Le gusta YouTube, busca noticias, numerólogos, lecturas de cartas y hasta aprende inteligencia artificial para jugar con fotos antiguas, mover recuerdos familiares y experimentar con lo nuevo. A los 72 años soy youtubera, me gusta ver YouTube y busco cosas y busco los numerólogos y busco los que leen las cartas y busco la noticia que estuvo porque entonces no la dieron igual en la tele que ahí hay más.
Como quién dice, trae escuela de teatro, colmillo de cine, quilometraje de televisión y curiosidad de muchacha estrenando teléfono. También tiene claro cómo quiere ser recordada como una mujer alegre, apasionada por su trabajo, optimista, incluso cuando la vida se pone difícil y con ganas de contagiar a otros esa pasión por vivir.
inteligencia artificial y juego con mis perros a hacerles inteligencia artificial y ahora me ha dado porque entonces a a mi a mi bisabuelita ya la hago que voltee y que haga así de las fotos viejas a mi mamá, o sea, trato de estar al día, pero ¿por qué? Porque Patricia Reyes Espíndola no parece estar buscando despedida, parece estar preparando su siguiente escena.
Y si algún día cuenta su propia vida, nadie mejor que ella para interpretarse. Y hasta aquí llegamos con la historia de Patricia Reyes Espíndola. Si te gustó este recorrido, suscríbete a Tutoriales Gerverí, activa la campanita y déjame tu comentario. Y nos vemos en la próxima historia porque aquí seguimos contando vidas intensas con sabor y sin aburrir.
Nos vemos. Pronto.