Posted in

MARU CAMPOS ACUSA a MORENA y le MANDA TREMENDO MENSAJE tras su JUICIO

MARU CAMPOS ACUSA a MORENA y le MANDA TREMENDO MENSAJE tras su JUICIO

Maro Campos aseguró que el final del régimen de Morena comenzó en su estado y acusó al gobierno federal de permitir la influencia del crimen organizado. Madrugada del domingo 31 de mayo de 2026, Jalisco, México. Mientras la mayoría del país dormía sin saber lo que estaba ocurriendo en las calles de Zapopán, Omar García Harfuch dirigía desde un centro de operaciones el operativo nocturno más cargado de significado humano de toda la ofensiva contra el crimen organizado.

 No era un decomiso de efectivo, no era la caída de un capo con nombre en código y cartel de Sebusca, era algo distinto. Era la detención del hombre que acabó con la vida de Valentina, la niña de 7 años cuyo asesinato había sacudido la conciencia de millones de mexicanos y había convertido su nombre en símbolo de todo lo que este país no puede seguir tolerando.

 Antes de describir cómo se ejecutó ese operativo, antes de explicar qué encontraron los agentes dentro de la Casa de Seguridad cuando rodearon la propiedad en la madrugada del 31 de mayo, es necesario detenerse un momento en lo que representa este caso dentro del contexto completo de la ofensiva que García Harfuch ha venido ejecutando desde que el CJNG entró en fase terminal.

 Porque la detención de este hombre no es un hecho aislado, es el resultado directo de una cadena de inteligencia que comenzó semanas atrás y que conecta el asesinato de Valentina con algo más grande, más oscuro y más sistemático de lo que cualquier denuncia ciudadana podría haber revelado por sí sola. El nombre de Valentina comenzó a circular en los medios de comunicación y en las redes sociales de México con la y la intensidad que solo tienen las tragedias que tocan algo profundo en el tejido colectivo de una sociedad.

 7 años de vida. una niña de Zapopán en el área metropolitana de Guadalajara que desapareció en circunstancias que desde el primer momento generaron alarma entre vecinos, familiares y autoridades locales. Su cuerpo fue encontrado días después en una zona periférica del municipio con evidencias que no dejaban margen para la ambigüedad sobre la naturaleza del crimen.

 Lo que le ocurrió a Valentina no fue un accidente, no fue un hecho fortuito, fue un acto deliberado ejecutado por alguien que conocía la zona, que tenía movilidad dentro de ella y que después del crimen intentó desaparecer hacia la sierra, creyendo que la geografía accidentada de Jalisco lo protegería de las consecuencias.

 Escribe en los comentarios si recuerdas el momento en que te enteraste del caso de Valentina, porque este país no olvida a sus niños y lo que ocurrió en la madrugada del 31 de mayo es la prueba de que el Estado mexicano tampoco los olvida. La investigación que condujo a la detención del responsable no comenzó con una denuncia anónima ni con un golpe de suerte en un retén de rutina.

 Comenzó con el trabajo sistemático de los analistas de inteligencia de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. que desde el primer momento en que el caso de Valentina fue formalmente vinculado a la Fiscalía del Estado de Jalisco y a la Fiscalía General de la República, comenzaron a cruzar los datos disponibles sobre el entorno inmediato del crimen con los registros de movimiento de personas vinculadas a las células residuales del cártel de Jalisco, Nueva Generación, que aún operaban en la zona de Zapopan. Ese

cruce de información fue lo que cambió todo, porque lo que los analistas encontraron no fue simplemente el perfil de un individuo con antecedentes penales que vivía cerca de donde ocurrió el crimen y su Lo que encontraron fue un patrón de movilidad, de comunicaciones y de vínculos con estructuras del crimen organizado que ubicaba al sujeto dentro de una célula residual del CJNG que había sobrevivido a la fase de desmantelamiento masivo del cártel, precisamente porque operaba en zonas periurbanas de Zapopán. con un nivel de

visibilidad extremadamente bajo. No eran operadores de alto perfil, no movían cargamentos de droga de gran escala ni gestionaban ruta internacionales de tráfico. eran lo que los analistas de la Secretaría de Seguridad describen como células de subsistencia, grupos de entre cu y 10 individuos que tras la caída del CJNG como estructura centralizada continuaron operando en sus zonas de origen bajo una lógica de supervivencia local, extorsionando negocios, cobrando cuotas en colonias populares y manteniendo el control territorial

mediante la amenaza y la violencia. El hombre que acabó con la vida de Valentina era parte de esa estructura, un engranaje menor dentro de una maquinaria que ya estaba siendo desmantelada, pero que todavía tenía capacidad de hacer daño y lo demostró de la manera más brutal posible. ¿Cuántas veces has pasado por una colonia de Zapopán o de cualquier municipio del país y no has imaginado lo que ocurre detrás de las fachadas aparentemente normales de algunas casas? Escribe en los comentarios si crees que la inteligencia del Estado mexicano ha

mejorado en los últimos años, porque lo que pasó esta madrugada es un argumento difícil de refutar. Una vez que los analistas de inteligencia identificaron al sujeto como el principal responsable del asesinato de Valentina Eskitapso, fue establecer su paradero con la precisión suficiente para planificar una intercepción que no le diera margen de evasión. Y eso no fue sencillo.

 Desde el momento en que el cuerpo de Valentina fue encontrado y el crimen comenzó a generar cobertura mediática masiva, el sujeto había abandonado su domicilio habitual en Zapopán y había intentado moverse a zonas y a zonas de sierra en el interior de Jalisco, siguiendo un patrón de huida que los analistas de la Secretaría de Seguridad reconocieron de inmediato como el mismo que habían documentado en otros operadores de células residuales del CJNG durante las semanas previas.

 La sierra de Jalisco ha sido históricamente un refugio para elementos del crimen organizado que necesitan desaparecer temporalmente de los radares urbanos. La geografía lo facilita, la densidad de caminos de terracería, la escasez de comunicaciones estables y la presencia de comunidades pequeñas donde un forastero puede pasar semanas sin que nadie lo reporte a las autoridades.

 Han convertido esas zonas en zonas de tránsito y refugio para individuos que huyen de consecuencias judiciales. Pero lo que ese hombre no calculó o calculó mal es que la inteligencia de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana ya no opera con los tiempos ni con las limitaciones tecnológicas de hace una década.

 Los sistemas de rastreo, los análisis de patrones de comunicación y la red de información construida durante el desmantelamiento del CJNG habían dejado una infraestructura de inteligencia en Jalisco que permitía seguir los movimientos de individuos vinculados al cártel con precisión que antes era imposible. El sujeto llegó hasta la sierra así, pero no desapareció.

 Los analistas lo rastrearon durante días mientras él creía que estaba oculto. Identificaron la ruta que había utilizado, los contactos que había activado para conseguir refugio y, finalmente, la propiedad específica donde se había instalado una casa de seguridad en una zona rural del municipio con acceso limitado por carretera y rodeada de vegetación densa que en condiciones normales habría dificultado cualquier aproximación táctica discreta.

 Pero este operativo no se planeó en condiciones normales. Se planeó con una semana de seguimiento previo, con reconocimiento aéreo de la propiedad, con análisis de los patrones de movimiento dentro y fuera de la casa durante varios días y con la coordinación entre la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Guardia Nacional, las Fuerzas Especiales y la Fiscalía General de la República para garantizar que la intercepción se realizara con las órdenes judiciales correspondientes y bajo protocolos que hicieran válida cada pieza de evidencia

Read More