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Mariana Levy: Por ESTO su Corazón “Sano” se Detuvo… El Detalle que Tardó 20 Años en Salir

Mariana Levy: Por ESTO su Corazón “Sano” se Detuvo… El Detalle que Tardó 20 Años en Salir

Es viernes, 29 de abril del año 2005. Son cerca de la 1:30 de la tarde en la Ciudad de México. Una camioneta avanza despacio por una calle de Lomas de Chapultepec. Adentro va una mujer de 39 años al volante, su esposo, su hija de 9 años y un grupo de niñas que iban a una feria a celebrar el día del niño. Y de repente un hombre armado se acerca a la ventanilla, pero no dispara, ni siquiera llega a tocarla y no le arranca una sola cosa de las manos.

Pero esa mujer, que era una de las caras más queridas de la televisión mexicana, la que tú viste crecer en tu pantalla, la que tú acompañaste todas las noches durante años, alcanza a decir tres palabras antes de desplomarse sobre el asiento. Me voy a desmayar. Y se fue. Así en segundos. Sin una herida, sin un golpe, sin un rasguño.

Mariana Levi murió ese día y los médicos que la recibieron no encontraron una sola bala en su cuerpo. Y aquí empieza lo que casi nadie te ha contado completo. Detente un momento en lo absurdo y terrible de esa frase. Una mujer joven, sana llena de vida, muere en un asalto, pero el asaltante no la tocó, no le disparó, no se llevó nada.

¿Cómo se explica eso? ¿Cómo le dices a tres hijos que su madre murió de un asalto en el que nadie la hirió? ¿Cómo cabe eso en la cabeza? Esa pregunta, la de cómo es posible morir de miedo sin una sola herida, es la que va a recorrer toda esta historia y la respuesta te va a doler porque tiene que ver contigo, con tu ciudad, con el país en el que has vivido toda tu vida.

Porque lo que tú recuerdas es a la jovencita hermosa de la televisión, la hija de Talina, la que cantaba, la que actuaba, la que se reía en las portadas. Pero lo que psó dentro de esa camioneta y sobre todo por qué pasó, es una historia mucho más dura que la que te vendieron las revistas. Hoy vas a descubrir cuatro cosas que casi nadie te contó completas.

Primero, ¿por qué murió sin una sola herida? ¿Qué fue exactamente lo que le pasó al cuerpo de una mujer joven y sana en cuestión de minutos? Segundo, lo que de verdad ocurrió dentro de esa camioneta ese día, minuto a minuto, según lo reconstruyó años después el hombre que iba sentado a su lado. Tercero, la coincidencia escalofriante con otro actor, su galán, en la telenovela que la hizo famosa, que había muerto de la misma forma dos años antes y a la misma edad.

Y cuarto, ¿qué fue de sus tres hijos que quedaron huérfanos ese viernes? ¿Y por qué su madre, Talina Fernández tomó una decisión con sus cenizas que muchos no entendieron? Te voy a avisar cuando llegue cada una, pero para entender cómo fue posible que esto ocurriera, necesitas conocer el mundo que construyó a esta mujer.

Porque esta historia no empieza el día que todo se derrumbó, empieza mucho antes y empieza con algo que tú probablemente viste en tu propia televisión. Vamos a los años 80. Imagínate la época. Tú llegabas de trabajar o terminabas con la casa, prendías la televisión y ahí estaba Televisa con su maquinaria perfecta de fabricar estrellas.

Era la fábrica de sueños más poderosa de habla hispana. Lo que salía de ahí lo veía México entero, lo veía Centroamérica, lo veía Sudamérica, lo veían los paisanos en Estados Unidos que ponían el canal en español para sentirse un poco más cerca de casa. Y dentro de esa fábrica había una regla que pocos decían en voz alta.

La juventud se vendía, la frescura se vendía y a las muchachas bonitas se las lanzaba en paquete como producto en grupos juveniles armados desde una oficina. Y tú viviste esa época, así que la recuerdas bien. Eran los años en que la familia entera se sentaba frente a un solo televisor. No había 1000 canales, no había teléfonos que te robaran la atención, estaba la tele y estaba la familia alrededor.

Y lo que pasaba en esa pantalla se volvía tema de conversación al día siguiente en todos lados, en la cocina, en el trabajo, en la parada del camión. Una telenovela podía detener al país entero en su capítulo final. Una canción podía sonar en todas las radios al mismo tiempo. Un artista podía volverse de la noche a la mañana parte de la vida de millones de personas que nunca lo conocieron.

Esa era la potencia de aquella maquinaria. Tomaba a una jovencita bonita, le ponía un nombre, la metía en una novela y la convertía en alguien que entraba a tu sala. cada noche. Pero esa misma maquinaria tenía su lado frío. Los jóvenes eran piezas, se les lanzaba, se les exprimía y cuando la frescura se gastaba llegaba la siguiente camada.

Siempre había alguien más joven esperando. Siempre había una cara nueva lista para reemplazar a la de ayer. Así funcionaba. Así sigue funcionando en buena medida. Mariana entró en esa rueda siendo muy joven y supo mantenerse arriba más tiempo que muchas, reinventándose, pasando de la jovencita a la villana, de la villana a la conductora.

Pero llegar a los 30 y tantos en ese medio siendo mujer, ya no es lo mismo que tener 20. Quizá por eso, entre otras razones, había decidido dar un paso al costado, priorizar a su familia, empezar de nuevo en otro país. Estaba cerrando por voluntad propia una etapa. Lo que no sabía es que el destino iba a cerrársela de la peor manera.

Así nació un proyecto llamado Fresas con crema, un grupo de jóvenes talentos que Televisa empujó en aquellos años. Y entre esas caras nuevas estaba una muchacha de apellido conocido, Mariana Levi. Era una jovencita con una luz especial, bonita sí, pero había más que eso. Tenía una calidez, una naturalidad, algo que hacía que la cámara la quisiera y que el público la sintiera cercana desde el primer momento.

en un medio lleno de caras bonitas. Eso es justo lo que hace la diferencia entre la que pasa sin pena ni gloria y la que se queda en el corazón de la gente. Y Mariana se quedó. Cuando llegó la pícara soñadora en 1991, Mariana ya tenía oficio, pero ese papel la catapultó. La historia ligera, romántica, con esa mezcla de comedia y enredo que tanto se metió en las casas de todo el país.

Y la química con su galán, Eduardo Palomo, fue de esas que la pantalla no puede fingir. La gente quería verlos juntos. Esperaba el capítulo para saber qué pasaría con ellos. los adoptó como pareja, aunque fuera de ficción. Esa clase de cariño del público no se compra ni se fabrica se gana. Y Mariana lo ganó muy joven porque Mariana no llegó de la nada.

Mariana era hija de Talina Fernández, una de las mujeres más reconocidas de la televisión mexicana, una mujer de carácter, de voz fuerte. de las que se ganaban el respeto a pulso en un medio dominado por hombres. Y aquí tienes que conocer a Talina porque sin ella no entiendes a Mariana. Talina Fernández, cuyo nombre completo era Catalina María del Sagrado Corazón Fernández Vela, nació el 2 de agosto del año 1944 en la ciudad de México.

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