LA EMPLEADA QUE QUISO QUEDARSE CON LA HERENCIA… LA VIUDA NEGRA DE MÉXICO | El Caso BERENICE ALANÍS
Imagínate que hombres armados entren a un gimnasio y ataquen a toda una familia, pero por alguna razón solo una persona salga y lesesa. Ciudad de México, año 2019. Durante años, Verenice Alanís había pasado de trabajar limpiando un gimnasio a formar parte de una familia con una enorme fortuna.
vivía rodeado de lujos, negocios, viajes y una vida que parecía muy distante de sus orígenes. Pero detrás de esa apariencia existían tensiones que pocos conocían. La relación con los hijos de su esposo estaba completamente rota. Las discusiones familiares eran constantes y poco a poco el matrimonio comenzaba a deteriorarse. Sin embargo, nadie imaginaba lo que ocurriría una noche de abril dentro de un gimnasio de la Ciudad de México.
Lo que parecía una jornada normal de trabajo terminaría convirtiéndose en una escena que conmocionó al país. Entraron dos tipos, no gritaron que era un asalto, fueron directo contra don Jacobo y sus hijos y les dispararon. Lo impactante fue que a ella la ignoraron por completo. Tres miembros de una misma familia, un negocio exitoso y una investigación que desde el primer día comenzó a encontrar detalles que no encajaban.
Porque mientras todos intentaban entender qué había ocurrido, una persona parecía estar mucho más preocupada por otra cosa y esos comportamientos terminarían despertando sospechas que cambiarían el rumbo completo del caso. Relatos Criminales, el caso de Verenise Alanis. [música] La historia comenzó muchos años antes de que el caso apareciera en los titulares.
En 2003, Jacobo Quesada era un empresario exitoso de Hidalgo. Había construido una cadena de gimnasios y disfrutaba de una situación económica privilegiada. También mantenía una familia estable junto a su esposa, Patricia Arellano y sus dos hijos. Por esa misma época, una joven llamada Berenicia Laní llegó a trabajar a uno de sus gimnasios. Su función era sencilla.
Realizaba labores de limpieza y mantenimiento dentro de las instalaciones. Nadie imaginaba que aquel encuentro cambiaría el destino de todos los involucrados. Durante años continuaron coincidiendo en el entorno laboral hasta que la relación comenzó a transformarse. Lo que inicialmente era un vínculo profesional terminó convirtiéndose en algo mucho más cercano.
En 2013 ocurrió una ruptura que sacudió a toda la familia. Jacobo puso fin a su matrimonio. Poco tiempo después contrajo matrimonio con Berenice. La nueva relación provocó un profundo resentimiento dentro del núcleo familiar, especialmente en sus hijos. Jacobo Junior y Patricia nunca lograron aceptar a la nueva esposa de su padre.
Las discusiones comenzaron a hacerse frecuentes, los encuentros familiares se volvieron cada vez más tensos y la convivencia empezó a deteriorarse lentamente. Mientras tanto, la vida de Verenice cambió por completo. [música] Dejó atrás los trabajos de limpieza, pasó a participar en la administración de los gimnasios y comenzó a disfrutar de un nivel económico que jamás había tenido.
Viajes, automóviles de lujo, propiedades y una vida marcada por la abundancia. Desde afuera parecía que todo marchaba bien, pero dentro de la familia las heridas seguían abiertas. Los años pasaron y las diferencias entre Berenice y los hijos de Jacobo nunca desaparecieron. Por el contrario, cada vez eran más evidentes.
Nadie sabía que aquellas tensiones estaban acercándose lentamente a un punto de no retorno. Berenice llegó al gimnasio como personal de limpieza. Poco a poco se ganó la confianza de don Jacobo, quien terminó separándose de su esposa y presentándola como su nueva pareja. A comienzos de 2019, algo cambió dentro de la familia Quesada.
Las tensiones que durante años habían permanecido en silencio comenzaron a hacerse mucho más evidentes. Las discusiones eran cada vez más frecuentes y el ambiente dentro de los negocios familiares ya no era el mismo. Quienes trabajaban cerca de ellos notaban que Jacobo parecía preocupado, más reservado, más desconfiado. Mientras tanto, la relación entre Verenice y los hijos seguía completamente deteriorada.
La convivencia era prácticamente imposible. Cada encuentro terminaba en reproches y acusaciones, pero nadie imaginaba hasta dónde podía llegar aquella crisis familiar. Con el paso de las semanas, Jacobo empezó a tomar decisiones importantes sobre su futuro personal y empresarial. Algunas personas cercanas notaron movimientos poco habituales, reuniones privadas, consultas legales y conversaciones que mantenían lejos del resto de la familia.
Estas acciones fueron porque comenzaron a surgir sospechas sobre algunos comportamientos de Verenís dentro de los gimnasios y fuera de ellos. Aquellas dudas terminaron llegando a Jacobo. Lo que descubrió fue [música] devastador. Según la investigación, el empresario confirmó que su esposa mantenía relaciones sentimentales a sus espaldas.
La situación provocó una profunda ruptura dentro de la familia. Para Jacobo, aquello significó el final definitivo del matrimonio. Poco después tomó una decisión drástica, inició los trámites de divorcio y convocó a sus abogados para modificar su testamento. El cambio fue total. Berenice dejó de figurar como beneficiaria de la fortuna construida por el empresario durante años.
En su [música] lugar, Jacobo nombró como únicos herederos a sus hijos Jacobo Junior y Patricia. Aquella decisión no solo representaba una ruptura sentimental, también significaba perder el acceso a un patrimonio valorado en cientos de millones de pesos. Y mientras Jacobo avanzaba con los trámites legales para romper definitivamente el vínculo, una peligrosa tensión comenzó a crecer en silencio.
Porque aquella decisión no solo significaba el fin de un matrimonio, también cerraba para siempre la puerta de una fortuna millonaria. Y según reconstruirían después las investigaciones, fue precisamente en ese momento cuando comenzó a gestarse el plan que terminaría cambiando el destino de toda la familia. La principal línea de investigación fue una disputa por la herencia.
Según las indagatorias, Jacobo descubrió una posible traición excluyó a Verenice de su testamento y planeaba divorciarse. La noche del 5 de abril de 2019 parecía una más dentro de los gimnasios de la familia Quesada. Clientes entrenaban con normalidad. Los empleados realizaban sus actividades habituales. Aquella noche, Jacobo Quesada se encontraba dentro de uno de los gimnasios de la familia, ubicado en la colonia residencial Zacatenco en la ciudad de México.
Junto a él estaban sus hijos Jacobo Junior y Patricia. Los tres realizaban actividades habituales dentro del negocio, supervisando las instalaciones y entrenando como solían hacerlo con frecuencia. Berenice también se encontraba en el lugar. Fue entonces cuando dos hombres armados ingresaron al gimnasio. Los atacantes no se comportaron como delincuentes comunes, no se acercaron a la caja registradora, no intentaron despojar a los clientes de sus pertenencias y tampoco exigieron dinero.
