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¡Huyó mientras ellos ardían! El trágico final del caso Nailea

¡Huyó mientras ellos ardían! El trágico final del caso Nailea

Las 2 de la madrugada del domingo, 16 de mayo de 2021, Tijuana dormía con la indiferencia habitual de las ciudades fronterizas que han aprendido a convivir con sus propias contradicciones. En el carril central de la vía rápida oriente, a la altura del centro de alto rendimiento, conocido en la ciudad como el Crea, una fila de vehículos aguardaba inmóvil el turno para cruzar hacia San Isidro.

 Entre ellos, una camioneta Pontiac con placas de California. Dentro, una familia, un padre, una madre, tres hijos. Un destino de regreso a National City en el condado de San Diego, California. Afuera, la oscuridad y el sonido sordo del tráfico que se mueve hacia ningún lado en las horas más frías de la noche fronteriza. La familia Valle González había viajado a Tijuana para resolver un asunto de carácter urgente.

 La decisión de emprender el retorno en la madrugada respondía a una lógica práctica que cualquier residente de la zona fronteriza comprende. El flujo hacia la garita de San Isidro es a esa hora más ágil que en los horarios diurnos. La economía del tiempo en la frontera tiene sus propias reglas y la familia las conocía.

 Lo que sucedió a continuación no fue un accidente en el sentido fortuito que el término permite imaginar. fue la consecuencia documentada, medible y reconstruida por peritos de tránsito terrestre y mecánica forense, de una decisión que alguien tomó horas antes de subirse a un automóvil, la decisión de ingerir alcohol y conducir de todas formas.

 Los registros periciales establecen que una camioneta Chevrolette Equinox avanzaba a velocidad excesiva por ese mismo carril, cuando impactó violentamente por la parte trasera al vehículo de la familia Valle González. La energía cinética del golpe se concentró, según dictaminaron los expertos, directamente sobre el tanque [música] de gasolina de la Pontiac.

 La fricción de los metales generó chispas. Las chispas encontraron el combustible y el combustible hizo lo único que el combustible sabe hacer cuando se lo permiten, arder. El habitáculo se envolvió en llamas de manera instantánea. Los cinco integrantes de la familia quedaron atrapados dentro del vehículo incendiado en el carril central de la vía rápida oriente de Tijuana a las 2:30 de la madrugada de un domingo, a metros de la frontera más transitada del mundo.

 La conductora de la Chevrolet Equinox era Nailea Salas Fernández. Juan Valle Guzmán murió atrapado dentro del vehículo en llamas. Trabajaba en una estación de servicio de combustible. La ironía del destino tiene a veces una crueldad de trazo grueso y la necropsia de ley confirmó que las quemaduras sistémicas [música] y la inhalación de gases de combustión fueron la causa directa de su muerte.

 Su esposa, Rocío González Hernández fue rescatada con vida por los equipos de emergencia que llegaron a la escena. Pero las quemaduras, que cubrían la mayor parte de su superficie corporal determinaron que [música] el personal médico del Hospital General de Tijuana no pudiera estabilizarla lo suficiente como para autorizar su traslado a un centro especializado en quemados del otro lado de la frontera.

Falleció la mañana del lunes 17 de mayo [música] de 2021. Dos muertes en menos de 36 horas causadas por el mismo impacto. Sus tres hijos menores de edad, Juan de 15 años, Abel [música] de 11 y Valentina de 7 sobrevivieron al fuego con quemaduras de tercer grado extremadamente graves. fueron estabilizados en territorio nacional con la urgencia [música] que las condiciones demandaban y posteriormente trasladados de emergencia al hospital de la Universidad de California en San Diego, el UCSD Hillcrest Hospital, donde iniciaron

tratamientos [música] intensivos de injerto de piel y cirugía reconstructiva para mitigar las secuelas físicas permanentes que llevarían en el cuerpo el resto de sus vidas. Tres adultos más que viajaban en la misma unidad. Margarita, madre de Juan, Audelia, su hermana, y Armando, su hermano, [música] resultaron lesionados con traumatismos diversos y requirieron atención médica en Estados Unidos.

 La Pontiac familiar había transportado esa madrugada a ocho personas. Ninguna salió ilesa. Dos murieron. Nailea Salas Fernández abandonó la escena mientras las víctimas se encontraban atrapadas en medio del incendio. Esta secuencia de hechos no está en disputa. quedó registrada en los peritajes de tránsito terrestre, en las necropsias, en las facturas hospitalarias, en las declaraciones de testigos y en los dictámenes de química forense, que el sistema de justicia penal acusatorio de Baja California tardó exactamente 5 años en procesar

hasta dictar sentencia definitiva. 5 años en los que una familia fue destruida dos veces. la primera vez por el fuego [música] y la segunda por la espera. Lo que sigue es la reconstrucción de esa espera y de lo que la espera produce cuando el sistema judicial opera a la velocidad en que opera en México, cuando los elementos de la policía municipal de Tijuana presentaron a Nailea Salas Fernández ante el agente del Ministerio Público aquella misma madrugada del 16 de mayo, la imputada se negó a proporcionar voluntariamente muestras biológicas para

los exames. de toxicología forense. La negativa no era caprichosa desde una perspectiva estratégica, sin una determinación de alcolemia acreditada científicamente en el expediente, la defensa tendría un margen de maniobra significativo para cuestionar los cargos más graves y reducir la calificación de la conducta a una modalidad culposa sin agravantes.

tiempo trabaja siempre a favor del imputado en estos casos porque el alcohol se metaboliza cada hora que pasa, sin una muestra tomada es una hora más de degradación de la evidencia. Lo que la imputada y su defensa no calcularon con suficiente precisión fue la velocidad con la que actuó la Fiscalía General del Estado [música] de Baja California esa noche.

 Ante el riesgo inminente de que los procesos metabólicos naturales del organismo degradaran la evidencia química en el transcurso de pocas horas, la fiscalía tramitó de manera inmediata una audiencia urgente ante el juez de control de guardia. El mismo 16 de mayo, la autoridad judicial autorizó la extracción forzosa de muestras de sangre y orina, [música] un mecanismo legal que implica la restricción temporal.

 de derechos fundamentales y que se justifica precisamente en la gravedad del delito bajo investigación y en la fugacidad de la evidencia biológica. Es una herramienta procesal que existe, pero que no siempre se utiliza con la rapidez que requiere. Los resultados del laboratorio de química forense fueron concluyentes.

 Nailea Salas Fernández conducía bajo un estado que la medicina legal denomina ebriedad incompleta. El término técnico no debe confundirse con una atenuante [música] ni con una forma menor del mismo fenómeno. En criminología y medicina forense. Este diagnóstico describe una condición en la que el sujeto presenta alteración psicomotriz severa, disminución significativa de los reflejos visuales y auditivos y pérdida del juicio autocrítico necesario para la conducción segura de vehículos, incluso cuando no se ha alcanzado el estado de letargo que

caracteriza a la ebriedad completa. En términos prácticos, quien conduce en estado de ebriedad incompleta, mantiene la conciencia de estar conduciendo, pero ya no tiene la capacidad fisiológica de hacerlo con seguridad. sabe que maneja, no puede manejar [música] bien. Los peritajes de tránsito terrestre añadieron otro elemento al expediente.

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