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HARFUCH y la FGE ABATEN a 2 SICARIOS del CJNG y DETIENEN a 1 tras MEGAOPERATIVO en COLIMA

HARFUCH y la FGE ABATEN a 2 SICARIOS del CJNG y DETIENEN a 1 tras MEGAOPERATIVO en COLIMA

por los hechos que hemos estado siguiendo de cerca las últimas horas, estos hechos violentos registrados en Galeras, municipio de Tecomán. Martes 26 de mayo desde 2026. Así fue como Harf y la Fiscalía General del Estado destrozaron una célula del cártel de Jalisco Nueva Generación en Colima en la tarde del lunes 25 de mayo en la comunidad de Caleras, municipio de Tecomán, Colima.

 Un operativo de seguridad que comenzó como respuesta a un reporte en la línea de emergencia 911 terminó convertido en uno de los enfrentamientos más violentos y reveladores que esta ofensiva ha documentado en lo que va del año 202. Dos agresores del CJNG abatidos. Dos agentes de la Fiscalía General del Estado heridos, uno de ellos en estado grave.

 Un ciudadano estadounidense detenido con orden de aprensión vigente por homicidio emitida en Estados Unidos. Un vehículo blindado de manufactura artesanal asegurado, armas largas y cortas incautadas, granadas decomizadas, narcóticos bajo custodia federal y una reacción del crimen organizado tan desesperada, tan violenta y tan coordinada que incluyó narcobloqueos en la carretera Manzanillo Colima, la quema de al menos dos tráileres, el incendio de múltiples vehículos en localidades cercanas y el sabotaje de liberar las vías del tren intermodal Manzanillo

Mexicali. mediante la colocación de un tráiler sobre los rieles que fue impactado por una locomotora en movimiento sin que milagrosamente se reportaran de Todo eso ocurrió en menos de 12 horas en un estado que durante años fue considerado territorio de tránsito controlado por el CJNG y que esta ofensiva acaba de demostrar que ya no es intocable para las fuerzas federales coordinadas bajo la estrategia de seguridad que Omar García Harf diseñó y ejecuta con una precisión que los propios operadores del cártel no anticiparon hasta que ya era demasiado

tarde para reaccionar de otra manera que no fuera quemando caminos y bloqueando carreteras en un intento desesperado por frenar lo que ya no tiene marcha atrás. Detente un momento en eso. Un operativo que comenzó con un reporte ciudadano en la línea 911 terminó con dos icarios del CJNG muertos en el lugar de los hechos, con un estadounidenses vinculado a homicidio capturado, con arsenales completos asegurados y con una reacción tan violenta por parte del crimen organizado que tuvieron que quemar tráileres en plena carretera federal y

sabotear las vías del tren para intentar generar el caos suficiente que les permitiera escapar. Eso no es un enfrentamiento aislado. Eso no es un tiroteo que ocurrió porque dos grupos se encontraron por accidente en unaquina. Eso es la respuesta de una organización criminal que sabe que está perdiendo el control territorial que mantuvo durante años en Colima, que entiende que la ofensiva ya llegó hasta su patio trasero y que no tiene otra estrategia disponible más que incendiar todo lo que pueda para intentar demostrar que

todavía tiene capacidad de reacción. Pero lo que los narcobloqueos del lunes 25 de mayo demostraron no fue capacidad operativa, fue desesperación, fue pánico, fue la confirmación visual y pública de que el CJNG en Colima está siendo desmantelado con la misma metodología que esta ofensiva aplicó en Jalisco, en el Estado de México, en la Ciudad de México y en cada territorio donde creyeron que podían operar con impunidad porque ninguna autoridad había llegado hasta donde García Harfuch y la mesa de coordinación estatal para la

construcción de paz. y seguridad de Colima llegaron este lunes en la tarde. Escribe en los comentarios si alguna vez pasaste por la carretera Manzanillo Colima y viste algo sospechoso que te hizo pensar que esa región no estaba completamente bajo control de las autoridades. Porque lo que ocurrió este lunes en Tecomán es la confirmación documentada de que durante años esa sensación no era paranoia ni exageración.

 Era una lectura correcta de un territorio donde el CJ operaba con la suficiente libertad como para atacar a tiros a agentes de la Fiscalía General del Estado en respuesta a un operativo de rutina y con la suficiente infraestructura como para movilizar en cuestión de horas los recursos necesarios para quemar tráileres, bloquear carreteras y sabotear vías de tren múltiples puntos del estado de manera simultánea.

 La capacidad de reacción coordinada no se improvisa, se construye durante años. Se sostiene mediante estructuras logísticas que requieren personal, vehículos, combustible, comunicaciones encriptadas y una red de informantes que les avise con suficiente antelación cuando las autoridades se están acercando.

 Pero este lunes esa red de informantes falló o las autoridades se movieron con tanta velocidad y con tanto sigilo que los tiempos de reacción del CJNG no fueron suficientes. Y lo que terminó ocurriendo en las calles de Tecomán y en las carreteras de Colima fue la demostración más clara de lo que pasa cuando una organización criminal pierde la iniciativa y tiene que responder en lugar de anticipar.

 El operativo del lunes 25 de mayo comenzó de la manera más convencional posible. Un reporte ciudadano en la línea de emergencia 911. Esos reportes llegan por cientos todos los días en cada estado del país. La mayoría se resuelven con la intervención de una patrulla local. Algunos requieren la movilización de unidades especializadas.

 Muy pocos terminan convertidos en enfrentamientos armados que dejan dos sicarios muertos y dos agentes heridos. Lo que hizo que este reporte fuera diferente no fue la naturaleza de la denuncia inicial, fue la respuesta de los ocupantes del vehículo que los agentes de la policía investigadora de la Fiscalía General del Estado intentaron interceptar en cumplimiento de sus funciones.

 Esos ocupantes no intentaron huir, no intentaron negociar, no intentaron rendirse. Abrieron fuego de manera inmediata con armas largas contra los agentes que se acercaban al vehículo reportado. Esta reacción no es la de delincuentes comunes que fueron sorprendidos robando un auto o transportando mercancía ilegal.

 Es la reacción de sicarios entrenados que saben que lo que llevan en el vehículo, lo que representan dentro de la estructura del cártel o lo que enfrentan en términos de órdenes de aprensión activas en su contra hace que rendirse no sea una opción procesable. Es la reacción de operadores del CJHG que prefieren morir tiroteándose con las autoridades antes que ser capturados, vivos y procesados dentro de un sistema judicial que ya no negocia sentencias con sobornos entregados en tortillerías.

Los dos agentes de la Fiscalía General del Estado que resultaron heridos durante el intercambio de disparos iniciales fueron evacuados de inmediato hacia instalaciones médicas especializadas. Uno de ellos se encuentra en estado grave. Según el último reporte oficial difundido por la mesa de coordinación estatal poco antes de las 220 horas del lunes, ese agente recibió impactos de bala en zonas críticas del cuerpo que requirieron intervención quirúrgica de emergencia.

 Los médicos que lo atienden describieron su estado como delicado, pero estable dentro de las primeras horas posteriores a la cirugía. El segundo agente herido presenta lesiones menos graves que no comprometen su vida, pero que requieren hospitalización y tratamiento médico continuo durante los próximos días. Ambos agentes son elementos con años de experiencia dentro de la policía investigadora de la Fiscalía General del Estado de Colima.

Ambos han participado en decenas de operativos de alto riesgo durante sus carreras. Ambos saben que el trabajo que realizan todos los días implica enfrentar a organizaciones criminales que no tienen límites en términos de la violencia que están dispuestas a aplicar para evitar ser capturadas. Pero saber eso en teoría y experimentarlo en la práctica.

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