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HARFUCH CATEA la CLÍNICA DETOX de PUEBLA y REVELA CÓMO SACARON a BLANCA ADRIANA SIN VIDA

HARFUCH CATEA la CLÍNICA DETOX de PUEBLA y REVELA CÓMO SACARON a BLANCA ADRIANA SIN VIDA

una mujer de 37 años que desapareció tras acudir junto a su esposo a la clínica estética Detox Clínica. Así desapareció Blanca. Atención, atención. Una mujer de 37 años entró caminando a una clínica en Puebla el 18 de mayo. Salió en un bulto. Su esposo fue sacado con engaños mientras el procedimiento ocurría.

 La clínica amaneció vacía al día siguiente. El cuerpo de Blanca Adriana Vázquez apareció tres días después en una zanja de aguas negras en Atlayanca. Tlacala. La mujer que operaba esa clínica no tenía cédula profesional, ni ella ni su hijo han sido detenidos y las cámaras de seguridad grabaron todo. Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, leyó el reporte una vez, cerró el folder y activó el protocolo de búsqueda con coordinación entre Puebla, Tlaxcala y la Fiscalía General de la República antes de que los

medios locales terminaran de publicar la primera nota. Pero hay algo que los noticieros no te van a contar. El esposo de Blanca no se fue por voluntad propia, lo convencieron de salir. Alguien en esa clínica lo distrajo, lo entretuvo, lo movió del lugar con una historia que todavía no ha sido explicada en ningún comunicado oficial.

 Y cuando él regresó ya no había nada. Esa pregunta tiene nombre en los archivos de Arfuch. Quédate hasta el final porque en este video vas a saber exactamente qué pasó desde el momento en que Blanca Adriana cruzó la puerta de esa clínica en Puebla, hora por hora. lo que las cámaras captaron, lo que los peritos encontraron cuando llegaron al lugar, lo que había dentro de ese consultorio que no era consultorio y quién es la persona que todavía está libre y cuya historia, según los investigadores, no termina con Diana Alejandra Pala Fox Romero ni con

su hijo Carlos. También vamos a hablar de algo que afecta a miles de familias en este país. Las clínicas estéticas, sin registro, sin cédula, sin protocolos de emergencia que operan en colonias residenciales con nombres que suenan a salud y a tecnología y que nadie supervisa hasta que algo sale muy mal. Porque el caso de Blanca no es el primero y si no se hace algo, no vas a ser el último.

 Vamos a empezar desde el principio. Blanca Adriana Vázquez tenía 37 años. vivía con su esposo en Puebla. Trabajaba, tenía una vida ordinaria cotidiana, del tipo que no genera titulares hasta que algo la destroza. A finales de abril de 2026 contactó a la clínica Detéox, un establecimiento ubicado en la ciudad de Puebla que se anunciaba en redes sociales como especialista en procedimientos de reducción de grasa, moldeado corporal y tratamientos estéticos no quirúrgicos.

La clínica tenía presencia en redes, fotos de antes y después, testimonios, precios que no eran baratos, pero tampoco eran los de una clínica de lujo. El tipo de oferta que parece razonable, el tipo de oferta que miles de mujeres en México consultan cada semana desde el celular, sentadas en la cocina o en la sala, mientras la televisión está prendida de fondo.

 Blanca agendó una cita. El procedimiento reducción de grasa, una práctica que en clínicas certificadas con personal médico real y equipo registrado tiene protocolos específicos, requiere valoración previa, historial clínico con sentimiento informado. En la clínica Detéox lo que existía era otra cosa. El 18 de mayo de 2026, Blanca y su esposo llegaron juntos al lugar. Eso es importante.

 Él estaba ahí. entró con ella, pero en algún momento durante esa tarde alguien en la clínica le dijo al esposo que necesitaba salir. La versión exacta de lo que le dijeron no ha sido confirmada oficialmente, pero el resultado fue el mismo. Él salió solo y Blanca se quedó adentro. Eso no fue un accidente, eso fue un movimiento deliberado.

 Cuando el esposo regresó, Blanca no estaba. La clínica todavía estaba abierta en ese momento, pero algo en el ambiente ya era distinto. Las personas que atendían el lugar le dieron explicaciones que no cuadraban. Le dijeron que el procedimiento había terminado, que Blanca había salido antes, que seguramente ya estaba en camino a casa.

Él llamó a su celular, no contestó. Esa noche Blanca Adriana Vázquez fue reportada como desaparecida. La familia presentó la denuncia ante la Fiscalía del Estado de Puebla. En paralelo, empezaron a buscar por su cuenta. Regresaron a la clínica y lo que encontraron cuando llegaron al día siguiente, el 19 de mayo, fue una clínica vacía.

 Diana Alejandra Palafox Romero, quien se presentaba ante sus clientes como doctora y quien operaba el establecimiento, había desaparecido. Su hijo Carlos también. El lugar estaba abandonado con una velocidad que no deja margen para pensar que fue una decisión espontánea. Alguien sabía lo que venía y salió antes de que llegara.

 Los investigadores de la Fiscalía de Puebla solicitaron de inmediato las grabaciones de las cámaras de seguridad del exterior del edificio donde operaba la clínica. Lo que encontraron en esas grabaciones es el elemento que convirtió una denuncia de desaparición en una investigación por probable homicidio. Las cámaras captaron el momento en que Diana Alejandra y su hijo Carlos subían un bulto a un vehículo.

 Un bulto del tipo que tiene un tamaño y un peso que no corresponde a maletas ni a equipo médico. El tipo de imagen que los peritos en video forense analizan cuadro por cuadro porque el detalle importa, porque el tamaño importa, porque la manera en que dos personas cargan algo juntas, con cuidado o con urgencia dice cosas que las palabras no dicen.

 Ese video existe, está en manos de los investigadores y fue uno de los primeros elementos que se presentaron cuando la coordinación entre la Fiscalía de Puebla y las autoridades de Tlaxcala se activó formalmente porque Blanca no apareció en Puebla. El 21 de mayo de 2026, 3 días después de su desaparición, el cuerpo de Blanca Adriana Vázquez fue localizado en Atelzayanc Laxcala, en una zanja de aguas negras.

 a kilómetros de la clínica donde entró caminando el 18 de mayo. Atelzayanca es un municipio pequeño al norte de Tlaxcala con menos de 20,000 habitantes. Una carretera que pasa campos, el tipo de lugar donde algo se puede arrojar con la expectativa de que tarde en encontrarse. Tardó 3 días. Los peritos que procesaron la escena del hallazgo trabajaron bajo los protocolos de cadena de custodia que la Fiscalía General de la República exige en casos de esta naturaleza.

 La identidad de Blanca fue confirmada. La causa de muerte está siendo determinada por el servicio médico forense. Los resultados periciales completos no han sido publicados al momento en que este video fue grabado, pero la carpeta de investigación ya tiene carácter de probable homicidio. Harfuch ordenó que la coordinación interestatal entre Puebla y Tlxcala se mantuviera activa y que la Fiscalía General de la República siguiera el caso en paralelo a las fiscalías locales.

 Esa decisión tiene un propósito claro, evitar que la investigación se fragmenten entre dos estados y que Diana Alejandra y su hijo Carlos caigan en los espacios que existen entre una jurisdicción y otra, porque eso pasa, pasa con más frecuencia de lo que se reporta. Un caso que ocurrió en un estado cuya víctima apareció en otro, cuyo sospechoso huyó hacia un tercero.

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