¡HARFUCH APLASTA a LOS MEZCALES en COLIMA! Cayó EL BILLYBOY JEFE DE SICARIOS y 5 NARCOS el MISMO DÍA
Colima, el estado más pequeño de México, el estado que durante 3 años consecutivos encabezó los rankings de ciudades más violentas del mundo por habitante. Un lugar donde un barrio popular de la capital le dio nombre a un cártel que se atrevió a hacer lo que ningún grupo criminal menor había hecho antes.
Declararle la guerra al cartel Jalisco Nueva Generación, el cártel más poderoso de México, y sobrevivir. Este miércoles 28 de mayo de 2026, García Harf reportó la detención de cinco integrantes de los mezcales en Colima, cinco generadores de violencia en un solo operativo. Y eso no es un hecho aislado, es el eslabón más reciente de una cadena que dos semanas antes había comenzado con la captura del hombre que hacía funcionar la maquinaria de terror de esta organización, José Luis Jiménez, alias el Billy Boy, jefe de sicarios del Cártel Independiente de Colima. Quédate
hasta el final porque lo que vas a escuchar hoy tiene dos capas. La primera es, ¿quién era el Billy Boy? ¿Cómo operaba? Y por qué su detención representa algo más que un nombre tachado en una lista de objetivos. La segunda es la historia del cartel que lo crió, un grupo que nació de una traición dentro de una celda que convirtió a Colima en un campo de batalla durante 4 años y que hoy está siendo desmantelado pieza por pieza por Harf con un método que ningún sexenio anterior había aplicado con esta consistencia. Si este
tipo de análisis es lo que buscas, este canal existe exactamente para eso. Dale click a suscribirse y activa la campanita para que no se te escape ningún operativo. Para entender por qué esta semana en Colima importa, necesito contarte cuatro cosas. Primero, ¿quiénes son los mezcales? ¿De dónde vienen? Y cómo un barrio de la capital colimense terminó dando nombre a uno de los grupos criminales más violentos del país.
Segundo, ¿quién era el Billy Boy? ¿Qué hacía dentro de la estructura? ¿Y qué significa ser jefe de sicarios en una organización que lleva 4 años en guerra abierta? Tercero, ¿qué pasó exactamente en los operativos del 13 y del 28 de mayo? ¿Cuántos cayeron? ¿Y qué dice eso sobre el estado actual de la organización? Y cuarto, hay un dato sobre Colima que ningún noticiero está poniendo en contexto esta semana y que explica por qué Harfuch está concentrando recursos en este estado precisamente ahora. Para entender a los
mezcales, necesitas entender primero el barrio donde nacieron. En el centro histórico de la ciudad de Colima existe una zona conocida como el mezcalito. No es un barrio glamoroso, es una de esas colonias que en cualquier ciudad mexicana sabes reconocer de inmediato. Calles angostas, fachadas sin pintura reciente, negocios de abarrotes en cada esquina, niños jugando en la banqueta, el tipo de barrio donde todo el mundo se conoce de vista y donde las lealtades se construyen desde la infancia, no desde los contratos. De ese barrio salió José
Bernabé Brizuela Meraz, alias La vaca o la Bestia, y con él la organización que llevaría el nombre del lugar donde creció. Brizuela no fundó los mezcales de la nada. Primero fue parte del CJNG, el cartel de Jalisco, que durante años controló Colima como si fuera una extensión natural de su territorio. Brizuela era su operador en la capital del estado, el hombre que mantenía el orden dentro de las filas jalicienses en Colima.
Tenía poder, tenía estructura y tenía la protección del cartel más temido de México. Pero en 2019 algo cambió. Brizuela buscó su independencia. Los motivos exactos nunca quedaron completamente documentados, pero el resultado sí. El CJNG dejó de ser su aliado y se convirtió en su enemigo. Y en el narcomundo contemporáneo esa transición no se hace con un comunicado, se hace con sangre.
El momento que marcó el punto de no retorno fue el 25 de enero de 2022. Dentro del centro de reinserción social de la ciudad de Colima, a las 9 horas de la mañana comenzaron las primeras detonaciones en los dormitorios A y B del penal. No era una riña menor, era una batalla organizada entre internos del CJ e integrantes leales a Brizuela.
Cuando terminó el enfrentamiento, nueve presos estaban muertos, siete más heridos. Ese motín fue la declaración de guerra formal. Desde ese día, los mezcales y el CJNG comenzaron a pelear por cada esquina de Colima con una ferocidad que convirtió a la capital del estado en la ciudad más violenta del mundo en el ranking de 2022, medida por homicidios dolosos por cada 100,000 habitantes.
¿Piensan lo que eso significa? No la ciudad más violenta de México, no de América Latina, del mundo entero. Para una ciudad de poco más de 150,000 habitantes, eso se traduce en algo muy concreto. Familias que no salen de noche, comerciantes que pagan cuota o cierran, jóvenes que desaparecen, calles donde el sonido de las detonaciones dejó de ser extraordinario y se convirtió en cotidiano.
Eso es lo que los mezcales le hicieron a Colima mientras disputaban su independencia del CJNG. La vaca fue detenido en agosto de 2022 por Harfuch, entonces jefe de la policía de la Ciudad de México, en un operativo conjunto con la Secretaría de la Defensa Nacional. Pero la organización no murió con su fundador. El segundo al mando, Carlos Miguel, alias elabulón, cayó en junio de 2023 y la estructura siguió operando, más fragmentada, más volátil, pero operando, porque en el narcomundo, cuando la cabeza cae, los mandos medios no desaparecen, se reorganizan. Y ahí es
donde entra el Billy Boy. Lo que acabo de contarte sobre la vaca, el motín y los 4 años de guerra es el contexto que los noticieros nunca te dan. Este canal existe para eso, para que no te quedes solo con el titular. Si todavía no estás suscrito, dale click ahora y activa la campanita, porque lo que viene es la parte más importante del video.
José Luis Jiménez, alias el Billy Boy, no era el líder de los mezcales. Era algo diferente y en algunos sentidos más peligroso. Era el jefe de sicarios. Quiero que entiendas la diferencia operativa entre un líder y un jefe de sicarios dentro de una estructura criminal, porque esa diferencia explica exactamente por qué su captura importa. El líder toma decisiones estratégicas, decide alianzas, define territorios, administra las finanzas, establece acuerdos con otras organizaciones.
Sin el líder, la organización pierde dirección. Pero el jefe de sicarios es quien ejecuta, es quien coordina a los grupos de ataque, quien recibe la orden y la convierte en acción. Sin el jefe de sicarios, la organización pierde su capacidad de respuesta en tiempo real. En una organización que lleva 4 años en guerra abierta contra el CJNG, el Billy Boy era la pieza más activa del tablero.
Los reportes de las autoridades lo vinculan con homicidios, disputas territoriales, extorsión y narcomenudeo en distintos municipios de Colima. No era un administrador, era el hombre que se aseguraba de que las órdenes se cumplieran sin importar el costo. Su captura ocurrió el miércoles 13 de mayo de 2026 como parte de la operación conjunta Goya, el nombre que las autoridades federales le asignaron a la estrategia específica para desmantelar los mezcales en Colima.
En ella participaron elementos de la Secretaría de Marina, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana Federal y la Secretaría de Seguridad de Colima. De acuerdo con el comunicado oficial, el Billy Boy era considerado uno de los objetivos prioritarios de la entidad. Al momento de su detención, las autoridades le notificaron sobre una orden de aprensión por el delito de homicidio.
Fue puesto a disposición de la Fiscalía General del Estado de Colima sin resistencia armada en el lugar. Sin resistencia. Eso también dice algo. Un jefe de sicarios detenidos sin enfrentamiento no es una casualidad. es el resultado de inteligencia acumulada que supo exactamente dónde estaba, cuándo estaba solo y cómo acercarse sin activar los protocolos de alerta de la organización.
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Así de simple fue el operativo, así de precisa fue la ejecución. Quiero que visualices el estado de Colima hoy como un mapa con tres colores. El primer color es el CJNG rojo oscuro, un cártel que aunque perdió al Mencho en febrero de 2026, sigue teniendo estructura en el estado, sigue controlando corredores hacia Manzanillo y sigue peleando por recuperar el territorio que los mezcales les disputaron.
El segundo color es los mezcales, naranja, una organización que perdió a su fundador en 2022, a su segundo mando en 2023, a su jefe de sicarios en mayo de 2026 y a cinco integrantes más esta semana. fragmentada, debilitada, pero todavía con presencia en colonias específicas de la capital colimense. El tercer color es la facción mayiza del cártel de Sinaloa, amarillo.
Un tercer actor que llegó a Colima aprovechando el caos de la guerra entre los otros dos, que estableció corredores hacia el puerto de Manzanillo y que complica el panorama de seguridad con una presencia silenciosa pero constante. Tres organizaciones peleando por el estado más pequeño de México y en el centro de esa disputa está algo que los tres quieren con la misma urgencia, el puerto de Manzanillo.
Necesito que entiendas por qué Manzanillo importa tanto. Es el puerto de contenedores más grande del Pacífico mexicano. Más del 40% de las importaciones de México entran por ahí y en ese flujo masivo de mercancía legítima, los cárteles han perfeccionado durante décadas el arte de mover droga entre los contenedores. En noviembre de 2025, elementos de la Secretaría de Marina decomizaron en Manzanillo un semisumergible con más de 3 toneladas de cocaína.
No un contenedor, un submarino artesanal diseñado específicamente para el tráfico de grandes volúmenes. Quien controla Colima controla el acceso terrestre a ese puerto. Eso es lo que se está disputando. Eso es lo que explica por qué tres organizaciones distintas están dispuestas a mantener una guerra que durante años convirtió a la capital del estado en la ciudad más violenta del mundo.
Y eso es exactamente lo que Harf está atacando desde las dos puntas. el puerto y las células que se lo disputan. A las 5 de la madrugada del miércoles 28 de mayo de 2026, elementos del gabinete de seguridad se desplegaron en puntos específicos de la ciudad de Colima, sin sirenas, sin luces de emergencia, con la precisión de quien ya tiene identificados los inmuebles, ya conoce las rutinas y ya tiene las órdenes listas para ejecutarse.
Lo que reportó Harf esa mañana fue concreto y sin adornos. Cinco generadores de violencia detenidos, cinco integrantes activos de los mezcales fuera de circulación en un solo movimiento operativo. Cinco puede parecer un número menor en el contexto del narco mexicano, pero en una organización que ya perdió a su fundador, a su segundo al mando y a su jefe de sicarios en los últimos 4 años, cinco generadores de violencia representan algo distinto.
representan la eliminación de otro nivel de la estructura. Representan más nombres que ya no pueden coordinar ataques, ya no pueden administrar rutas de extorsión, ya no pueden reclutar jóvenes del barrio para mantener viva la organización. Piensan lo que eso significa no solo para las estadísticas de seguridad de Colima, para las familias que viven en las colonias donde los mezcales operaban, para el comerciante que pagaba cuota cada semana, para el taxista que cambiaba su ruta para evitar ciertas calles, para el maestro que no dejaba
salir a sus alumnos al recreo cuando escuchaba detonaciones cerca. Esa es la traducción humana de cinco detenidos. No son números, son personas que ya no están en la calle. ejerciendo el miedo como herramienta de control. Los números acumulados de la operación Goya hasta hoy hablan solos. Te los doy completos.
El 13 de mayo, captura del Billy Boy, jefe de sicarios, objetivo prioritario, con orden de aprensión por homicidio. También esa semana, como parte de la misma operación cayó el Chucki, identificado como líder de una célula vinculada a la organización. El 28 de mayo, cinco integrantes adicionales detenidos, todos identificados como generadores de violencia activos.
Total acumulado solo en las últimas dos semanas. Siete objetivos capturados dentro de la misma estructura, incluyendo dos mandos operativos. Todo esto dentro del marco más amplio que Harfood presentó el martes 27 de mayo en la mañanera. Desde el inicio de la administración de la presidenta Shane, 2,790 personas han sido detenidas en Colima por delitos de alto impacto.
Se han asegurado más de 4 toneladas y media de droga, incluidos 271 kg de fentanilo, equivalentes a 14 millones de dosis. 14 millones de dosis de fentanilo que no llegaron a las calles, no de Estados Unidos, de Colima. Eso es lo que el puerto de Manzanillo representa como corredor de distribución hacia el interior del país.
Hay algo más en esta historia que la mayoría de los noticieros están pasando por alto esta semana. La operación Goya no es solo un nombre para una serie de cateos en Colima. es el nombre de una estrategia diseñada específicamente para desmantelar una estructura que sobrevivió a la caída de sus tres primeros líderes.
Y lo que distingue a Goya de los operativos anteriores en el estado es que no está atacando solo a los líderes visibles, está atacando los mandos medios, los jefes de sicarios, los coordinadores de extorsión, las personas que hacen funcionar la maquinaria cotidiana del cártel. Eso es exactamente lo que no se hizo durante años.
Cuando la vaca cayó en 2022, el operativo fue un éxito mediático, pero la estructura siguió funcionando porque los mandos medios no fueron tocados. Cuando el abulón cayó en 2023, mismo resultado. La cabeza cambiaba, el cuerpo seguía operando. La diferencia que se observa en 2026 es la presión simultánea sobre múltiples niveles.
El bilboy no era la cabeza, era el cuerpo. Y cuando el cuerpo empieza a caer al mismo ritmo que la cabeza, la organización no tiene tiempo de reemplazar las piezas. Eso es lo que distingue el modelo Harfouch de lo que México vivió en sexenios anteriores. No es el operativo espectacular con un solo objetivo de alto perfil.
Es la acumulación de inteligencia sostenida, la presión sobre múltiples niveles de la estructura y el golpe preciso en el momento en que la organización ya no tiene capacidad de reacción. No en Sinaloa esta semana, no en Veracruz la semana anterior, en Colima hoy. La presión no se detiene ni se traslada, se multiplica.
El cártel que creyó que sobrevivir a la vaca era suficiente para seguir operando, descubrió en mayo de 2026 que Harfuch no olvidó Colima después de las primeras detenciones, que alguien llevaba el conteo de los mandos medios, que la operación Goya no era un episodio, sino una política. Hoy te conté la historia de un barrio popular de Colima que le dio nombre a un cártel que desafió al más poderoso de México.
La historia de un jefe de sicarios que fue el brazo ejecutor de 4 años de guerra en el estado más pequeño del país. Y la historia de lo que pasó cuando el estado decidió no contentarse con capturar a los líderes y empezó a desmantelar la estructura desde adentro. El Billy Boy está detenido con orden judicial por homicidio.
Los cinco generadores de violencia detenidos esta mañana están a disposición del Ministerio Público. El puerto de Manzanillo está bajo presión operativa directa y la operación Goya sigue activa. Eso me lleva a lo que quiero preguntarte porque me interesa lo que piensas. ¿Crees que los mezcales van a lograr reorganizarse después de perder a su jefe de sicarios y a otros siete integrantes en dos semanas? O esta vez la presión acumulada de la operación Goya es suficiente para desarticular definitivamente la organización.
Déjame tu respuesta en los comentarios. La discusión que se arma ahí siempre es la más honesta del canal. En el próximo video vamos al puerto de Manzanillo. Vamos a revisar cómo funciona el tráfico de droga dentro de los contenedores del puerto más grande del Pacífico mexicano. ¿Qué encontró la Marina en ese semisumergible de noviembre de 2025? Y por qué Colima seguirá siendo el campo de batalla más caliente del narco en lo que resta del año, porque el tablero no para y nosotros tampoco.