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¡GRITOS DE TERROR EN VERACRUZ! SECUESTRAN A ROXANA GUZMÁN Y SU PADRE SUPLICA: “¡NO LE PEGUEN!”

¡GRITOS DE TERROR EN VERACRUZ! SECUESTRAN A ROXANA GUZMÁN Y SU PADRE SUPLICA: “¡NO LE PEGUEN!”

Ayúdam. Ayúdame, cálmate. El golpe no empezó cuando la sacaron de la casa. Empezó antes con una puerta cerrada, con un cristal que estalló, con un hombre dentro gritando que había una bebé y con un grupo armado que aún escuchando eso, siguió golpeando la entrada hasta abrirse paso. Eran las primeras horas del 2 de junio de 2026 en la colonia Primero de Mayo en Nanchital, Veracruz.

 Roxana Berenice Guzmán Ramírez, periodista y directora de Pulso Informativo del Sureste, alcanzó a grabar parte de su propia privación de la libertad. Ese detalle cambia todo porque no estamos hablando de un rumor, no estamos hablando de una versión contada de boca en boca, hay video, hay rostro parcialmente visible, hay una puerta rota, hay una familia sometida, hay un celular que dejó de grabar justo cuando los hombres entraron y después silencio.

 En la grabación se ve a hombres encapuchados, vestidos de negro, armados golpeando la puerta con una herramienta pesada. Uno rompe el cristal, otro apunta con un arma larga hacia el interior. Alguien les pide que se calmen porque adentro hay una bebé, pero el comando no se detiene, al contrario, la escena se vuelve más violenta.

 Se escucha la orden de tirarse al piso y ahí aparece la primera pregunta incómoda. ¿Iban por Roxana solamente o también iban por algo que ella tenía? Porque los agresores no llegaron a improvisar, no tocaron la puerta. No preguntaron, no amagaron desde afuera. Rompieron, entraron, sometieron y se la llevaron. Antes de seguir, suscríbete a Alerta Roja, porque aquí vamos caso por caso, pista por pista, hasta donde otros no quieren mirar.

 Roxana no era una figura nacional de televisión. No aparecía todos los días en grandes cadenas, no tenía escoltas, ni cabina blindada, ni una estructura enorme detrás. era una periodista local y eso en ciertas regiones de México puede ser más peligroso porque el periodista local sabe quién vende, quién compra, quién amenaza, qué funcionario no responde, qué patrulla no llegó, qué familia está esperando justicia y qué denuncia parece pequeña hasta que toca intereses grandes. Pulso informativo del sureste.

Era un medio hiperlocal nacido en redes sociales con miles de seguidores en una ciudad de alrededor de 30.000 habitantes. Según reporteros sin fronteras, esa audiencia rondaba los 20,000 seguidores. Una cifra enorme para un municipio de ese tamaño. Y aquí viene lo extraño. En los días previos a que hombres armados entraran a su casa, Roxanaf había publicado sobre temas que, vistos de lejos, podrían parecer menores.

 una denuncia ciudadana por huevos en mal estado y el reclamo de una familia para que el ayuntamiento asumiera gastos médicos derivados de un accidente donde habría estado involucrada una camioneta oficial. Eso no prueba que esas notas hayan sido el móvil, no prueba que alguien se haya molestado lo suficiente como para ordenar un ataque, pero sí abre una línea obligada.

 ¿A quién incomodaban esas publicaciones? a comerciantes, a proveedores, a funcionarios, a personas que preferían que las quejas se quedaran en silencio. Lo confirmado hasta ahora es que la Fiscalía de Veracruz abrió abrió una carpeta de investigación por la presunta privación de la libertad de una comunicadora identificada con las iniciales RGR.

 La autoridad dijo que fiscales, peritos y policías ministeriales realizan actos de investigación para esclarecer los hechos, localizarla e identificar a los responsables. También se informó que el caso es prioridad para instituciones de los tres órdenes de gobierno y que en la búsqueda participan fuerzas estatales y federales.

 Pero lo confirmado deja otra pregunta. Si el video existe, si el vehículo fue identificado, si las rutas ya se trazaron, ¿por qué Roxana seguía sin aparecer 4 días después? El vehículo es una pieza clave. La familia alcanzó a fotografiar un Nissan versa blanco. Milenio reportó una placa S43- Ry que, según registros oficiales correspondía a otro automóvil.

 Infoba consignó una matrícula muy parecida, S43 AKY. y también señaló que no correspondía al Versa, sino a otro vehículo registrado en Puebla. Esa diferencia en la forma de reportar la placa debe aclararse en la carpeta, pero el fondo es el mismo. La unidad habría usado placas que no pertenecían al auto. Y si eso se confirma plenamente, entonces no estaríamos frente a un arranque espontáneo, estaríamos frente a una operación con preparación previa, vehículo, placas, armas, horario, entrada violenta y ruta de escape.

 Pero hay más. La fiscalía informó que tras analizar videograbaciones y comunicaciones relacionadas con la víctima, se identificó un vehículo relacionado con los hechos y posibles rutas de desplazamiento. Los recorridos de búsqueda se han concentrado en Nanchital, Moloacán y Cuichpa, municipios conectados por una franja de aproximadamente 50 km.

 Ese dato es importante porque marca una ruta, no una abstracción. Abstracción. Alguien salió de la colonia Primero de Mayo con una periodista viva en un auto blanco con placas presuntamente clonadas y avanzó por caminos donde tuvo que haber cámaras, testigos, gasolineras, casetas, antenas telefónicas o puntos ciegos.

 Si esas piezas no aparecen, alguien falló. Si aparecieron y no se dice, alguien está midiendo cuidadosamente lo que revela. El padre de Roxana, Fernando Guzmán, intentó defenderla. Según su propio testimonio, fue golpeado, esposado y tirado al piso. Lo último que escuchó antes de perder el conocimiento fue a su hija gritar, “¡Ai mi papá no le peguen”.

 Esa frase no es un adorno dramático, es el corazón del caso. Porque en esa casa no solo se llevaron a una periodista, dejaron a una familia destruida, una bebé expuesta, una puerta reventada y una comunidad entera preguntándose quién tiene el poder de entrar así a un domicilio a plena mañana y desaparecer a una persona sin que nadie los detenga.

 Hasta ahora la familia ha dicho que no ha recibido una exigencia de rescate y ese detalle cambia la lectura. Si no hay rescate, una posible explicación sería que no se trató de un secuestro económico común. Otra posibilidad es que el rescate no se haya hecho público. Pero si pasan las horas y no hay petición de dinero, la pregunta se vuelve más oscura.

 La querían para presionarla, para castigarla, para borrar algo, para enviar un mensaje, para obligarla a entregar información o para callar a otros periodistas de la zona. Esto no prueba un móvil periodístico, pero sí obliga a investigarlo como línea prioritaria. Roxana había vuelto a Veracruz después de años fuera.

Reporteros sin fronteras y otros medios han señalado que tiempo atrás tuvo que salir del estado por motivos de seguridad tras el asesinato de su pareja, Carlos Fernández Escalante, en Nanchital. Ese crimen, según los reportes disponibles, no fue vinculado oficialmente con su labor periodística, pero el antecedente pesa porque habla de una mujer que ya sabía lo que era vivir con miedo, irse para sobrevivir y regresar de todos modos para levantar un medio propio.

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