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¡CONMOCIÓN EN SLP! HALLAN SIN VIDA A LA INFLUENCER PAOLA MÁRQUEZ EN SU CASA … IGNORARON SUS SEÑALES

¡CONMOCIÓN EN SLP! HALLAN SIN VIDA A LA INFLUENCER PAOLA MÁRQUEZ EN SU CASA … IGNORARON SUS SEÑALES

A las 4:37 de la madrugada, una pantalla banea encendida mostró algo que ahora pesa distinto. No era una escena de crimen, no era una persecución, no era una llamada al 911. Era una joven frente a la cámara hablando con la voz quebrada de quien ya no puede seguir fingiendo que todo está bien.

 Paola Márquez, influencer potosina, decía que no podía dormir, que no sabía dónde estaba su cabeza, que estaba cansada de pasar de estar feliz a sentirse rota. Horas después, la noticia ya recorría a San Luis Potosí. Paola había sido encontrada sin vida en el lugar donde vivía y desde ese momento una pregunta empezó a golpear a miles de personas que la seguían, ¿qué fue lo que nadie alcanzó a ver? Paola Márquez tenía 30 años, era originaria de Wewetland, San Luis Potosí, y su nombre no era desconocido para la comunidad digital potosina. En

TikTok había logrado reunir alrededor de 1,700,000 seguidores. En Facebook cerca de 165,000. [música] En Instagram más de 170,000. No era una cuenta pequeña, no era una presencia cualquiera. Era una mujer que había convertido su forma de hablar, su humor, su crudeza y sus heridas en contenido que miles consumían todos los días.

 Antes de seguir, suscríbete a Alerta Roja, porque aquí vamos caso por caso, [música] pista por pista, hasta donde otros no quieren mirar. Paola no construyó su comunidad con una vida perfecta, la construyó con algo más peligroso, con cercanía. Con esa sensación de que la [música] persona al otro lado de la pantalla, Twabay no estaba actuando del todo.

 Hablaba de situaciones cotidianas, de relaciones de autoestima, de tropiezos emocionales, de conciertos, de viajes, de momentos felices y también de momentos oscuros. En ocasiones era sarcástica, en otras frontal, en otras parecía estar pidiendo auxilio, pero envuelto en bromas. Y ahí viene lo inquietante.

 Muchas veces cuando alguien habla entre risa y dolor, el público no sabe si está viendo contenido o está viendo una grieta real. Uno de los momentos que más la volvió conocida fue una anécdota que sus seguidores recuerdan bien. Contó que una expareja, trabajador de [música] la CFE, le habría cortado la luz después de terminar la relación.

 Esa historia que mezclaba enojo, humor y drama cotidiano, la acercó aún más a su audiencia. La gente la compartió porque era absurda, porque era dolorosa, porque era de esas historias que parecen demasiado reales para no volverse virales. Pero Paola no se quedó en ese personaje. También hablaba de amor propio, de lo mucho que una persona puede humillarse cuando siente que no vale suficiente, de lo difícil que es salir de una relación que lastima, de lo extraño que es reírse mientras por dentro algo se está rompiendo. El sábado 30 de mayo, de

acuerdo con reportes periodísticos, un familiar acudió al departamento donde Paola resida, en la calle Naranjos, colonia Vir Reyes, en la capital Potosina. No la encontró bien, se pidió ayuda, llegaron servicios de emergencia, pero ya no había signos vitales. Después llegaron autoridades ministeriales para iniciar las diligencias.

 Lo confirmado ya era devastador. Paola Márquez había muerto. Lo que todavía no estaba confirmado era la causa definitiva. Y aquí viene lo extraño, porque en redes casi de inmediato, muchas personas empezaron a a regresar a sus publicaciones, no para mirar lo que decía Paola cuando todos reían, sino para buscar señales, frases, videos, comentarios, historias, cambios de ánimo, mensajes que antes parecían parte de su estilo y que ahora parecían otra cosa.

 Uno de esos mensajes fue publicado poco antes de su muerte. ¿Por qué estarías en un lugar donde tienes más que perder que ganar? Hasta ahora ninguna autoridad ha confirmado que esa publicación esté directamente relacionada con su fallecimiento, pero para sus seguidores se volvió [música] una pieza inquietante en la reconstrucción emocional de sus últimos días. Pero hay más.

 Semanas antes, Paola había hablado en video sobre cansancio emocional. Dijo que no podía dormir. Dijo que le costaba mostrarle a la gente que todo estaba bien cuando [música] no lo estaba. dijo que quería estar bien consigo misma y no depender mentalmente de nadie más. Esas frases no prueban una causa de muerte, no son una sentencia, no son una conclusión forense, pero sí abren una pregunta fuerte.

 ¿Cuántas veces una persona avisa que se está hundiendo y los demás creen que solo está haciendo contenido? Su padre, Hércules Márquez Valderas, confirmó públicamente la muerte con un mensaje que estremeció a quienes lo [música] leyeron. Se adelantó mi tesoro, escribió. dijo que se había ido un pedazo de su vida.

 La despedida familiar llevó el duelo a Hichiuayán [música] en Hegüetland, donde Paola sería velada y sepultada. No era solo una influencer que desaparecía de la pantalla, era una hija, una [música] mujer de 30 años, una persona con familia, historia, heridas y una comunidad que ahora intentaba entender lo imposible. La Fiscalía General del Estado de San Luis Potosí abrió una investigación.

 Según reportes recientes, las autoridades no han informado una causa definitiva de muerte en las primeras horas y se mantuvieron diligencias para esclarecer el caso. Más tarde, medios locales citaron a la fiscalía señalando que de manera preliminar no se advertían indicios de delito y que la línea inicial apuntaba a un presunto suicidio mientras se esperaban resultados periciales.

 Esto es importante repetirlo con cuidado. Una hipótesis inicial no es una conclusión final. Ahí es donde la historia [música] cambia. Porque el caso de Paola no puede contarse como morbo, no puede contarse como chisme, no puede reducirse a pap influencer murió y ya. Hay algo más profundo en esta historia, algo que incomoda, algo que nos obliga a mirar cómo consumimos el dolor ajeno en redes sociales, porque Paola tenía millones viendo su rostro, pero eso no significa que millones estuvieran viendo su sufrimiento. En TikTok, su plataforma

más grande, Paola no era solo una creadora más, era una figura de identificación. Muchas personas llegaban a sus videos por el humor, pero se quedaban por la sensación de que ella decía cosas que otras personas no se atrevían a decir. Hablaba como habla alguien que conoce la vergüenza de querer demasiado, la ansiedad de esperar un mensaje, la tristeza de sentirse insuficiente, la contradicción de verse arreglada por fuera mientras por dentro todo está en desorden.

 Y ese detalle cambia todo, porque en redes sociales el dolor también se edita, se corta, se musicaliza, se convierte en trend, se comparte, se comenta, se olvida. Lo más inquietante es que Paola seguía activa, compartía, publicaba, transmitía, aparecía y para muchos eso era prueba de que estaba bien. Pero la depresión cuando existe no siempre se ve como una cama oscura y una persona en silencio.

 A veces se ve como alguien subiendo videos, contestando comentarios, haciendo bromas, saliendo a conciertos, posando para una foto, diciendo, “Estoy bien porque explicar lo contrario sería demasiado cansado. Hasta ahora no está confirmado que Paola tuviera un diagnóstico médico público. Lo que sí está documentado por distintos medios es que ella misma hablaba en redes de baja autoestima, tristeza, cansancio emocional y depresión.

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