Posted in

¡A JUICIO EL ALCALDE DE CUAUTLA! UN JUEZ LO MANDA AL PENAL DE SONORA POR SUS NEX0S CON EL N4RC0 

¡A JUICIO EL ALCALDE DE CUAUTLA! UN JUEZ LO MANDA AL PENAL DE SONORA POR SUS NEX0S CON EL N4RC0 

de esa zona de Morelos y quien forma parte del cártel de Sinaloa. En redes sociales, el secretario de seguridad detalló que esta detención se suma a las acciones realizadas en días recientes en Morelos y que ya van más de 85 funcionarios y exfuncionarios detenidos en el mar. Última hora.

 El presidente municipal de una de las ciudades más importantes de Morelos acaba de ser encerrado en un penal federal de máxima seguridad a más de 2,000 km de su despacho. No un regidor, no un funcionario menor, el alcalde, el hombre que gobernaba Cuautla y la acusación que pesa sobre él no es corrupción, no es desvío de dinero, no es nepotismo, es delincuencia organizada con fines de delitos contra la salud.

 En palabras simples, el gobierno federal sostiene que el alcalde no combatía al narco, sino que era parte de él. Su nombre es Jesús Corona Damián. En los expedientes aparece como Jesús N. Y este sábado 30 de mayo de 2026, después de 10 días escondido, fue detenido en una colonia de Acapulco, a cientos de kilómetros del municipio que juró proteger. Hoy ya no está en Morelos.

 Hoy despierta en el Centro Federal de Readaptación Social número 11, el penal de máxima seguridad de Sonora, en pleno desierto esperando un proceso por uno de los delitos más graves que contempla la ley mexicana. Eso es lo que los noticieros te dijeron. Le dedicaron un titular, una foto, 30 segundos en el bloque nacional y pasaron a la siguiente nota.

 Lo que no te dijeron es cómo un alcalde en funciones terminó prófugo 10 días. ¿No te dijeron qué encontró la inteligencia federal cuando lo siguió hasta una casa en Acapulco? ¿No te dijeron qué video de febrero del año pasado detonó toda esta investigación? Y sobre todo, ¿no te dijeron lo que esas cifras de extorsión en Cuautla significan realmente para la gente que vive ahí? Aquí lo vamos a contar completo.

 Quédate porque lo que sigue cambia por completo la historia que viste en la televisión. Vamos al principio. Para entender esto, hay que entender qué es el operativo enjambre. No es una redada cualquiera. Es una de las estrategias más ambiciosas que ha lanzado el gobierno federal contra la narcopolítica, contra ese punto exacto donde el crimen organizado deja de ser un enemigo del Estado y se convierte en el Estado mismo.

 Instruido desde la presidencia de la República por Claudia Shainbound y operado por el gabinete de seguridad que encabeza Omar García Harfush. El enjambre tiene un objetivo distinto al de los grandes operativos que ya conoces. No va detrás de capos con cuernos de chivo. Va detrás de los que firman documentos, de los que cortan listones, de los que dan discurso los domingos y según la fiscalía, reciben órdenes los lunes y los números del enjambre asustan.

 Más de 85 funcionarios y exfuncionarios detenidos, siete presidentes municipales en funciones, siete alcaldes con la banda todavía puesta, arrestados por sus presuntos vínculos con el crimen organizado. Léelo otra vez. No exalcaldes, no candidatos, alcaldes en funciones, hombres que ese mismo día tenían agenda oficial, oficinas, escoltas pagadas con dinero público.

 Y Jesús Corona Damián es el más reciente nombre de esa lista, el número siete. Y ese número siete importa más de lo que parece, porque cada uno de esos siete alcaldes fue en algún momento una papeleta marcada por miles de personas. Cada uno subió a una tarima, levantó la mano, prometió seguridad, prometió combatir al crimen.

 Siete veces se repitió la misma escena en distintos rincones del país y siete veces, según las investigaciones, la realidad detrás de la promesa era exactamente la contraria. No estamos ante manzanas podridas sueltas, estamos ante un patrón, un mismo modus operandi que se repite municipio tras municipio, estado tras estado.

 Y si hay un patrón, hay una pregunta obligada que el enjambre apenas empieza a responder, ¿cuántos alcaldes más ahorita en este preciso momento están en la misma situación? Solo que todavía no les llega su orden de aprensión. Ahora bien, ¿quién es Jesús corona Damián? Cuautala no es un pueblo cualquiera. Es la segunda ciudad más importante de Morelos, la cuna de la revolución, la tierra donde está enterrado Emiliano Zapata, una ciudad con historia con peso simbólico con casi 200,000 habitantes.

 Y al frente de esa ciudad, durante los últimos meses, estuvo este hombre, un alcalde emanado de una coalición de partidos, un político de traje y corbata de esos que aparecen en las fotos institucionales con la bandera de fondo. la cara visible del poder local, la autoridad, la persona a la que en teoría le tocaba proteger a los comerciantes, a los transportistas, a las familias de Cuautla.

 Pero ojo a esto porque aquí está el primer detalle que la televisión apenas mencionó. La investigación en su contra no nació de un soplo anónimo ni de una denuncia perdida, nació de una imagen. En febrero de 2025 apareció un video y en ese video, según las autoridades, se ve alcalde de Cuautla reunido con un hombre. Ese hombre no es un empresario, no es un asesor, no es un compadre cualquiera.

 Es Júpiter Araujo, Bernard, conocido en el bajo mundo como el Barbas. Y el Barbas, de acuerdo con la propia investigación federal, es señalado como el líder regional del cártel de Sinaloa en el oriente de Morelos. Detente y piensa en lo que eso significa. El presidente municipal de una ciudad entera sentado frente al presunto jefe del cártel en la región, no en una emboscada, no en un secuestro, reunidos.

 Y a partir de ese momento, lo que era un rumor en las calles de Cuautla se convirtió en una línea de investigación formal de la Fiscalía Especializada en materia de delincuencia organizada, la FEMDO. Ese vídeo fue la chispa. Todo lo demás vino después y lo que vino después es el corazón de esta historia. Porque la fiscalía no acusa al alcalde simplemente de conocer a un narco, lo acusa de algo mucho más profundo y mucho más peligroso para la democracia.

 La investigación sostiene que existió un pacto, un acuerdo y el acuerdo, según la versión oficial, era el siguiente. El cártel de Sinaloa financiaba campañas políticas, ponía dinero y apoyo para ganar elecciones y a cambio recibía algo que para un cártel vale más que el oro. Protección. impunidad, la garantía de que en ese territorio podían operar sin que la autoridad los tocara.

 No hablamos de un solo municipio. La investigación apunta a que esta estructura habría penetrado al menos ocho municipios de Morelos a través del financiamiento de campañas electorales. Cuautla, Ycapxtla, Atlatucan. Y la lista sigue. Imagina el mapa, imagina una región entera del estado donde, según la fiscalía, el voto ya venía con dueño antes de que tú llegaras a la urna, donde la elección que parecía democracia era presuntamente una transacción.

 Tú creías que elegías a tu alcalde y la investigación federal sugiere que en realidad otros ya lo habían elegido por ti mucho antes en una reunión a la que nunca fuiste invitado. Espera, porque ahora viene la parte que de verdad te tiene que dar frío. ¿Qué pasa en una ciudad cuando el que manda y el que delinque son aliados? La respuesta no está en un discurso, está en los números.

Read More