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Mujer persigue a su esposo en el Camino de Santiago y lo descubre huyendo con los fondos de su empresa y su propia hermana

Mujer persigue a su esposo en el Camino de Santiago y lo descubre huyendo con los fondos de su empresa y su propia hermana

Acto I: El rastro en el barro

El viento sopla con fuerza en las colinas de Galicia, cerca de Ponferrada. La lluvia fina empapa la mochila de Elena, pero ella no siente el frío. Solo siente un vacío en el estómago. Mira la pantalla de su teléfono: sin señal. Ajusta las correas de su mochila y aprieta los dientes.

Elena: (Para sí misma, respirando agitada) No puede ser verdad. No ellos. Cualquiera menos ellos.

A lo lejos, dos siluetas avanzan por el sendero embarrado. Elena reconoce perfectamente esa chaqueta de montaña azul de alta gama. Es la de Carlos, su marido. Y a su lado, esa forma de caminar ligera, inconfundible… Lucía, su hermana menor.

Elena: (Murmurando) Cinco años levantando la empresa… ¿Y todo para esto?

Elena acelera el paso, manteniéndose a una distancia prudencial. Recuerda la llamada del banco de hace apenas tres días: “Señora de la Vega, la cuenta corriente de la constructora está en números rojos. Se ha realizado una transferencia total a una cuenta extranjera”. Al llegar a casa, Carlos ya no estaba. Solo una nota que decía: “Necesito tiempo, voy a hacer el Camino de Santiago para reencontrarme”. Lo que Carlos no sabía es que Elena conocía ese Camino mejor que nadie.

Acto II: Un encuentro “casual” en el albergue

Horas más tarde. Un pequeño albergue de piedra en un pueblo semiabandonado. El olor a sopa de ajo y madera húmeda inunda el lugar. Carlos y Lucía están sentados en una mesa rincón, revisando unos papeles y una tableta. Hablan en susurros.

Carlos: (Nervioso, mirando la pantalla) Ya está. La transferencia a la cuenta de la sociedad en Estonia está confirmada. En cuanto lleguemos a Santiago, compramos los billetes para el vuelo transatlántico. Adiós a los problemas.

Lucía: (Preocupada, mirando a su alrededor) Carlos… no sé. Siento que alguien nos mira. ¿Estás seguro de que Elena no sospecha nada? Es muy lista. No se va a quedar de brazos cruzados viendo cómo la empresa se hunde.

Carlos: (Sonriendo, arrogante) ¿Elena? Estará llorando en el sofá de su madre o buscando un abogado que no podrá pagar. Además, cree que estoy buscando “paz espiritual”. En este Camino nadie busca a un prófugo, Lucía. Relájate.

En ese momento, una figura se quita la capucha empapada en la entrada del albergue. Los pasos resuenan en las tablas de madera. Elena camina directamente hacia su mesa. Se quita la mochila con una calma ensayada y la deja caer al suelo con un golpe seco.

Elena: (Con una sonrisa gélida) Hola, Carlos. Hola, hermanita. Qué pequeño es el mundo, ¿verdad? Y qué milagrero es este Camino.

Carlos se queda petrificado. El color desaparece de su rostro instantáneamente. Lucía da un respingo, tirando casi el vaso de agua sobre la mesa.

Carlos: (Tartamudeando) ¿E… Elena? ¿Qué haces tú aquí?

Lucía: (Con la voz temblorosa, escondiendo la tableta bajo una chaqueta) ¡Hermana! Qué… qué sorpresa. No nos dijiste que ibas a hacer el Camino de Santiago este año.

Elena: (Se sienta en una silla libre, cruzándose de brazos) Es que ha sido una decisión de última hora. Veréis, me enteré de que la cuenta de nuestra empresa se había quedado a cero. Una extraña coincidencia. Y pensé: “¿Dónde podría estar mi querido esposo y socio?”. Luego llamé a mamá, y me dijo que tú, Lucía, habías apagado el teléfono porque estabas en un “retiro espiritual”. Así que sumé dos más dos.

Carlos: (Intentando recuperar la compostura, usando un tono conciliador) Elena, escúchame. No es lo que parece. Todo esto tiene una explicación financiera. Lo hice por el bien de la empresa.

Elena: (Soltando una carcajada irónica) ¿Por el bien de la empresa? ¿Vaciar las cuentas de los salarios de los empleados y huir con mi hermana pequeña es una estrategia de marketing, Carlos? ¡Vaya, qué innovador!

Lucía: (Con los ojos llorosos, asumiendo un rol de víctima) ¡Elena, por favor, no hables tan alto! Hay gente aquí. Déjanos explicarte… las cosas entre Carlos y yo… no planeamos que fuera así. Surgió.

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