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Mujer en Marbella graba a su cuñada planeando arruinar la cena de Navidad familiar para culparla a ella y poner a toda la familia en su contra

Mujer en Marbella graba a su cuñada planeando arruinar la cena de Navidad familiar para culparla a ella y poner a toda la familia en su contra

ACTO I: La calma antes de la tormenta

(La acción transcurre en un chalet en las colinas de Marbella. Es la tarde del 24 de diciembre. En la cocina se escuchan de fondo villancicos flamencos. Lucía termina de decorar los canapés con esmero. Carlos entra con unas copas de vino).

Carlos: (Abrazando a Lucía por la espalda) Cariño, esto huele que alimenta. Madre mía, te has superado este año con el solomillo al Pedro Ximénez. Mi madre va a quedarse sin palabras.

Lucía: (Sonriendo, cansada pero ilusionada) Eso espero, Carlos. Llevo tres días organizando la cena. Solo quiero que esta Nochebuena estemos todos tranquilos, de verdad. Sabes lo importante que es para mí que tu madre vea que me esfuerzo.

Carlos: Lo sé, mi amor. Y ella lo valora, aunque a veces le cueste admitirlo porque es de la vieja escuela.

(Entra Beatriz a la cocina, vestida impecablemente, con aire de superioridad y mirando de reojo el trabajo de Lucía).

Beatriz: ¡Hola, hola! Qué aroma… Aunque, Lucía, cariño… ¿ese es el solomillo que compraste en el mercado local? Te dije que el de la boutique de Puerto Banús era mucho mejor para una ocasión así. Mamá nota enseguida la diferencia de calidad.

Lucía: (Manteniendo la compostura) Hola, Beatriz. Sí, es del mercado central, pero el carnicero me dio una pieza espectacular. Está tierno como la mantequilla, ya lo verás.

Beatriz: (Con una sonrisa falsa) Bueno, si tú lo dices… Solo espero que no se quede seco. Ya sabes cómo es mamá con los puntos de la carne. Por cierto, Carlos, papá te llama en el salón. Quiere que mires algo del vino para abrirlo ya.

Carlos: Voy volando. Lucía, estás guapísima. No te estreses. (Le da un beso y sale).

Beatriz: (Mirando su reloj) Bueno, yo voy a cambiarme. Dejo mis cosas en la habitación de invitados. Por cierto, Lucía, ¿has guardado ya los postres especiales que trajo mamá?

Lucía: Sí, están en la nevera del porche para que no pierdan frío.

Beatriz: Perfecto. Qué organizada eres… a veces. (Sale de la cocina con paso firme).

ACTO II: La sospecha y el teléfono encendido

(Veinte minutos después. La cocina está vacía. Lucía se da cuenta de que ha olvidado su teléfono sobre la encimera. Al regresar a por él, escucha unos ruidos extraños que provienen de la despensa exterior y de la nevera del porche. Decide no hacer ruido y saca su móvil, activando la cámara de video por pura intuición, ya que ha notado tensiones extrañas durante todo el día).

Lucía: (En un susurro, hablando a la cámara del móvil mientras camina despacio) No sé qué está pasando, pero he oído algo en el porche… Voy a mirar.

(La cámara enfoca a través del cristal de la puerta del porche. Se ve a Beatriz de espaldas. Está abriendo los recipientes de la cena que Lucía preparó con tanto esmero. Beatriz saca un tarro con un líquido oscuro —vinagre concentrado y sal— y lo vierte con saña sobre la salsa del solomillo y los canapés principales. Después, cambia los postres caseros de Doña Elena por unos de supermercado barato que traía en su bolso, rompiendo los envoltorios originales).

Beatriz: (Hablando sola en voz baja, con rabia, sin saber que está siendo grabada) A ver si después de esto sigues siendo la nuera perfecta, Lucía… Mamá va a aborrecer tu cocina para siempre. Este año la cena la salvo yo, como siempre ha debido ser. A ver qué dice Carlos cuando vea el desastre que has hecho.

(Lucía, detrás del cristal, se tapa la boca con la mano, completamente conmocionada. El corazón le late a mil por hora. Sigue grabando hasta que Beatriz guarda los tarros vacíos en su bolso de marca. Lucía retrocede rápidamente hacia el pasillo interior antes de que su cuñada la descubra. Apaga la grabación. Está temblando de rabia y decepción).

Lucía: (Para sí misma, con lágrimas de frustración en los ojos) No me lo puedo creer… ¿Tanta envidia me tienes? ¿Arruinar la Navidad de tu propia familia solo para hacerme daño a mí? Esto no se va a quedar así.

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