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La triste verdad sobre 10 estrellas de Carrusel que ya no están entre nosotros VL

 La triste verdad sobre 10 estrellas de Carrusel que ya no están entre nosotros

Acuérdate de tus opiniones que nadie te ha pedido. No, yo decía. Antes de empezar una advertencia, lo que vas a escuchar hoy no es lo que Televisa quiso que supieras. Hay actores que desaparecieron de las pantallas de un día para otro, sin explicación, sin despedida. Y cuando alguien [música] preguntaba qué había pasado con ellos, el silencio era la única respuesta.

Hay historias de enfermedades que se ocultaron hasta el final, de actores que siguieron trabajando cuando su cuerpo ya no aguantaba, de muertes que nadie anunció en televisión abierta, de famosos [música] que dieron todo por una industria que no se dignó ni a mencionar su nombre cuando ya no estaban. Hoy vamos a hablar de 10 actores de carrusel que ya se fueron.

Esa telenovela que viste de niño, la que pasaba en la escuela mundial, la de la maestra Shimena Cirilo, María Joaquina y el conserje Fermín, esa que en 1989 paralizaba a México entero frente al televisor a las 4 de la tarde. Detrás de esa inocencia había adultos. Adultos que construyeron personajes que tú amaste y que después desaparecieron.

Algunos se fueron por enfermedad, otros en silencio total y uno, ya lo verás, protagonizó el misterio más grande que jamás rodeó a esta telenovela. Un rumor tan fuerte que México lo creyó por años y Televisa nunca salió a aclarar nada. Quédate hasta el final. El último te va a romper el corazón.

Hubo un rumor que corrió por todo México durante meses. Se decía que un actor había muerto en plena grabación frente a las cámaras con el set encendido y el crew alrededor, que Televisa había tapado todo para no detener la producción, que el personaje simplemente desapareció del show sin que nadie explicara nada. Y lo más perturbador de todo es esto.

Televisa nunca desmintió el rumor. Nunca. Ese actor era Augusto Benedico, don Fermín, el conserje de la escuela mundial. Nació el 20 de diciembre de 1909 en Alicante, España. Llegó a México en 1939 como refugiado de guerra a bordo del barco Mexique después de haber sido confinado en un campo de concentración en Francia.

Tenía 29 años, no hablaba bien el español mexicano y no conocía a nadie, pero México lo adoptó. Construyó una carrera de décadas en cine, teatro y televisión. Apareció en más de 50 películas. Trabajó con los grandes de la época de oro y cuando llegó a Carrusel en 1989, a los 79 años se convirtió en el abuelo que todos querían tener.

Don Fermín era bondad pura. Era el señor que abría las puertas de la escuela, el que consolaba a los niños cuando lloraban, el que siempre tenía una palabra buena. México lo amaba y entonces, sin aviso, sin despedida, sin explicación, desapareció del show. Un día, Fermín estaba ahí. Al siguiente había otro actor en su lugar, mismo personaje, diferente cara.

Y Televisa no dijo absolutamente nada. Nada. Fue entonces cuando el rumor explotó. La gente empezaba a murmurar en las calles, en las escuelas, en las oficinas. Que Augusto Benedico [música] había muerto durante las grabaciones, que había colapsado en el set, que lo habían llevado al hospital y no había regresado, que la producción había decidido continuar como si nada.

Era verdad, ¿no? Pero tampoco era completamente mentira. La verdad es esta. [música] Augusto Benedico salió de carrusel porque su salud ya no le permitía continuar. Sus pulmones estaban fallando. Lo que nadie supo en ese momento es que ya estaba en cuenta regresiva. El último capítulo de Carrusel se transmitió el primero de junio de 1990.

Augusto Benedico murió el 19 de enero de 1992 a los 82 años por una grave dolencia pulmonar en silencio, sin que Televisa organizara ningún homenaje, sin que ningún programa de espectáculos le dedicara una emisión especial, sin que sus compañeros de reparto aparecieran en cámara a despedirlo. El hombre que fue don Fermín para toda una generación de mexicanos se fue solo.

Y el rumor de que había muerto en plena grabación, ese rumor que Televisa pudo haber desmentido con [música] una sola declaración, quedó flotando en el aire para siempre, porque nunca dijeron nada. Su historia duele. Pero hay algo que duele más todavía. El personaje que lo reemplazó también murió y su historia es igual de oscura. Dos, imagínate esto.

Llegas a un set de televisión a reemplazar a un actor que acaba de irse por enfermedad. Te pones el mismo sombrero, dices las mismas frases, interpretas al mismo personaje y millones de niños en toda América Latina te miran a ti ahora. Eso le pasó a Armando Calvo. El segundo, don Fermín. Calvo era un actor con una carrera impresionante.

Había trabajado en España, México e Italia, cine, teatro, televisión. Provenía de una familia completamente entregada a las artes escénicas. Era un hombre de oficio de los de verdad. Cuando llegó a Carrusel a reemplazar a Benedico, lo hizo con una dignidad que el público terminó aceptando. No era el Fermín original, pero era Fermín y México siguió viendo la telenovela.

Lo que nadie sabía es que Armando Calvo estaba cargando algo muy pesado. Los años que siguieron al final de Carrusel no fueron generosos con él. La industria que tanto le había dado empezó a alejarse. Los protagónicos se hicieron más escasos. El teléfono sonaba menos. Así es la televisión mexicana. Cuando dejas de ser útil, te vuelves invisible.

Armando Calvo murió el 6 de julio de 199 a los 76 años por insuficiencia cardíaca en Ciudad de México, 6 años después del final de Carrusel y 4 años [música] después de la muerte de Augusto Benedico. Los dos Fermines, los dos muertos, ninguno despedido como se merecía. Hay algo en eso que dice mucho sobre cómo esta industria trata a sus actores cuando ya no los necesita, los usa, los consume y cuando se acaban los olvida.

La siguiente historia es diferente porque aquí no hablamos de un actor solo. Hablamos de dos hermanas, las dos en la misma telenovela y las dos ya se fueron. Tres. Ada Carrasco no era cualquier actriz, era una mujer de la época de oro del cine mexicano. Una de esas figuras que construyeron la identidad, el espectáculo en este país, cuando el cine mexicano era el más importante de habla hispana en el mundo.

Había compartido set con los grandes, había pisado foros que hoy son leyenda. Y en 1989, cuando Carrusel llegó a la pantalla, Ada Carrasco estaba ahí interpretando a la tía Matilde. Ese personaje entrañable, severo, a veces, cariñoso, siempre, que completaba el mundo adulto de la escuela mundial.

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