Posted in

La Triste Historia de Eduardo Palomo: detrás de la fama, el galán que conquistó millones escondía un dolor que casi nadie imaginaba VL

La Triste Historia de Eduardo Palomo: detrás de la fama, el galán que conquistó millones escondía un dolor que casi nadie imaginaba

Amigos de Tutoriales Gerberí, un hombre bondadoso, inteligente. Bienvenidos. Díganme, ¿qué tienen en común Edith González, Lorena Rojas, Mariana Levi y la guñonista María Salatini? Pues que todas trabajaron con Eduardo Palomo y no solamente eso, fíjense que todas murieron prematuramente. Palomo pues también ya está en el cielo, ¿no? Entonces Eduardo Palomo ya tiene a sus tres protagonistas con las que trabajó en el cielo junto a él.

A ver, ¿quién más? ¿Quién la otra? Eit González. Ajá. Y estas dos actrices, vamos a verlo. Existe la llamada maldición de Eduardo Palomo será puro mito o realidad. Hoy nos adentraremos en el oscuro mundo donde la realidad supera la ficción. Esta es la exprante historia de Eduardo Palomo.

Así que si ya tienes tu cafecito y tu botana lista y ya estás suscrito al canal, vámonos de una vez a lo que nos truje Chencha. Antes de entrar a escena, todo el tiempo nos besuqueábamos, Eduardo y yo, y su viuda relatará. Pero antes de hablar de la maldición, hay que hablar del hombre, del galán, del que se cambió el apellido para borrar a su padre.

Él tenía esa esa cualidad de sumar, ese que era devoto de la cienciología y que a los 41 años murió riéndose de un chiste en un restaurante en Los Ángeles. Tenemos que esperar la tragedia para que entonces lloremos a nuestros muertos. Esta es su historia. Es tan fascinante como perturbadora. Las cuentas claras te voy a poner.

Las cuentas. Su nombre real fue Eduardo Estrada Palomo y vio la luz por primera vez el 13 de mayo del año 1962 en la gigante Ciudad de México. Antes que nada, quiero pedir una disculpa por lo que fue hijo de Jesús Estrada y Melisa o Melisa Palomo y desde niño ya traía algo distinto. Era inquieto, creativo, de esos chamacos que no se quedan quietos con nada mientras otros chamacos jugaban con lo que tenían en la mano.

No sea mal pensado, me refiero a juguetes y cosas así. Eduardo inventaba mundos completos, dibujaba, hacía figuras detalladas con plastilina y hasta confeccionaba sus propios disfraces de superhéroes. Es que vean, amigos, Eduardo tenía mucha imaginación y eso, amigos, en el mundo artístico es oro molido. Él dibujaba mucho, no se le daba muy fácil lo del dibujo y este y dibujó un monito.

Él hacía hacía muchas caricaturas, ¿no? y así como con una espada y ya sabes la capa y todo y le dijo a mi mamá que él iba a ser actor. En otras palabras era vivillo desde chiquillo. Como dice mi tía Chuchis, en la vida si no vienes con las pilas puestas pues te enchufan. Si no me creen, pregúntele a Eduardo Yáñez que según dicen se lo enchufó Ernesto Alonso.

Dicen, “A mí no me crean nada.” Y aquí pregunto yo, ¿a cuántos de ustedes se los han enchufado por no ponerse las pilas? Perdón, de mi matrimonio con su hija. Siendo bien chavalito, a los 9 años, Eduardo debutó como modelo en comerciales de televisión para marcas conocidas como Bimbo y Sonrix. Mm. Qué bien sabe.

La conoces? Ésta es la 'maldición' de Eduardo Palomo, uno de los mitos más  sonados de la televisión mexicana - Infobae

Y todo ocurrió como película gringa. El director de una agencia lo descubrió gracias a un álbum de fotos familiares. Bueno, eso me suena a que alguien lo recomendó. Tú, tú y tú también participa en el gran sorteo de los 3000 relojes, presidente. A qué nos hacemos. Pero vean amigos, aunque por fuera la cosa pintaba chido, por dentro su vida familiar estaba a punto de recibir un golpe brutal, un golpe en el meritito corazón, chistes haciendo imitaciones, este es simpático, alguien que pues todo el mundo disfruta, o sea, todo el mundo le

caía bien, todo el mundo se divertía, o sea, muy padre persona. A los 13 años Eduardo vivió una herida que, según se cuenta, lo marcaría para siempre. Su padre, el hombre a que él admiraba como su máximo héroe, abandonó a la familia de la noche a la mañana para irse a vivir con una mujer en Argentina.

A Eduardo esto le cayó como patada de mula porque era bien apegado a su padre. Pero como decía mi abuelito Pancho, mucho te puedo querer, mi hijito, pero si la vendedora de chicharrones me hace caso, yo dejo a tu abuela. Para Eduardo, aquello fue más que un simple abandono. No, señores, aquello era una bil traición. ¿Cómo que por una mujer me cambiaste? Mi papá sí se fue cuando tendríamos, no sé, 8, 10 y 12 años por ahí más o menos.

Y este y ahora sí que nos vemos en 15 o 20 años, ¿no? Y ya no supimos nada. Pero Eduardo, yo creo que eso lo marcó porque lo hizo pues muy consciente de la paternidad. Aquello se volvió rencor, dolor, algo que fue creciendo en su corazón al punto de convertirse en amargura. Pobre Eduardo, mientras él sufría, el papá gozaba.

Ahí fue donde Juan Gabriel escribió la canción. Desde que te fuiste se le fue al palomo en puro llorar. Pero vean, amigos, la buena noticia es que con el tiempo Eduardo ya tenía hermanitos argentinos y toda la cosa, pero también sentido lo más profundo de su corazón dijo, “Me voy a quitar el apellido Estrada y me dejo solamente el apellido de mi madre porque estaba herido del corazón por parte de su papá y con eso él dejaba claro que no iba a tener el apellido de un traidor.

Cambiarse el nombre artístico puede parecer una decisión de imagen, pero en este caso suena algo mucho más profundo, como si quisiera borrar de su carrera el apellido del hombre que se fue y quedarse con él de la mujer que permaneció. Así comenzó la historia de Eduardo Palomo con talento, imaginación y comerciales desde niño, sí, pero también con una herida de abandono que lo persiguió desde la adolescencia.

Porque detrás del galán de mirada intensa, que años después se enamoraría medio mundo, había un niño que un día vio como su héroe hacía maletas y se iba con otra mujer dejando casarrota y un apellido que Eduardo ya no quiso cargar frente al público. Aunque Eduardo Palomo ingresó a la UNAM para estudiar diseño gráfico, la verdad es que su cabeza y su corazón andaban metidos en otro lado.

Eduardo Palomo - Wikipedia, la enciclopedia libre

Él podía tener talento para dibujar, para crear imágenes, para diseñar, pero lo que de verdad le quemaba por dentro era el arte vivo, el escenario, la cámara, el cuerpo, la voz, la transformación. Ese niño que hacía disfraces y figuras con plastilina no había desaparecido, no más estaba en pausa esperando el momento de salir, pero con más fuerza.

Andrés Oler. empieza a meter a estudiar y a prepararse, ¿no? Porque él pues toda su vida se se preparó, ¿no? Él sabía mucho, estudiaba mucho, o sea, no fue nada improvisado y se metió a tomar clases. Así que un día decidió meterse a clases de actuación. Él traía emociones encontradas y necesitaba un desahogo.

Por eso empezó a formarse en actuación, jazz y expresión corporal en el instituto de Nada más y nada menos que de Andrés Soler, el tremendo actor de la época de oro. Y eso no era cualquier cosa, porque Eduardo no le bastaba con ser solamente el muchacho guapo que la cámara favorecía. quería tener herramientas, aprender a moverse, a controlar el cuerpo y sostener personajes y a entrarle al teatro, pero con disciplina, porque el teatro no perdona.

Read More