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Empresario de Valencia descubre que los supuestos viajes de negocios de su novia a Ibiza eran estafas financiadas por él para mantener a otro.

Empresario de Valencia descubre que los supuestos viajes de negocios de su novia a Ibiza eran estafas financiadas por él para mantener a otro

Acto I: El runrún del socio

(Oficina de Mateo en el Mercado de Abastos de Valencia. Papeles sobre la mesa, muestras de naranjas y el zumbido del aire acondicionado. Santi entra con una carpeta de facturas y cara de pocos amigos).

Santi: Mateo, ¿tienes un minuto? O mejor, bájate de la nube un momento y mírame esto.

Mateo: (Sin levantar la vista del ordenador) Dime, Santi. Si es por el cargamento de la Safor, ya está todo cerrado.

Santi: No, no es por las naranjas. Es por la cuenta de gastos de representación. Volvemos a tener cargos de la tarjeta corporativa que no me cuadran.

Mateo: (Suspira, dejando el bolígrafo) Ya lo hablamos el mes pasado. Elena ha tenido que viajar a Ibiza para cerrar el acuerdo con la cadena de hoteles para el suministro de la temporada de verano.

Santi: Ya, el famoso acuerdo. ¿Tres meses para firmar un contrato de distribución de zumos? Mateo, que nos conocemos desde el colegio. Ibiza está a un tiro de piedra en ferri, pero estas facturas parecen de un jeque árabe.

Mateo: Es una isla cara, Santi. Los directores de compras de allí no te atienden en un bar de menú del día. Hay que invitarlos a sitios decentes. Hay que dar imagen de solvencia.

Santi: (Pone una factura sobre la mesa) ¿Sitios decentes? Una cena para dos en un restaurante de Marina Botafoch. Cuatrocientos cincuenta euros. Martes por la noche. Al día siguiente, dos pasajes de moto de agua. ¿También se monta en moto de agua con el director del hotel?

Mateo: (Se pone serio) Elena se lleva a su asistente, o a alguna amiga para no ir sola. Sabes que a mí no me gusta que viaje sola de noche. Además, los negocios se cierran así ahora. Hay que hacer relaciones públicas.

Santi: Mírame a los ojos. ¿Tú te crees lo que estás diciendo?

Mateo: ¿Qué estás intentando sugerir? Elena se está dejando la piel por expandir nuestra empresa en las Baleares. Trabaja de sol a sol.

Santi: Solo digo que los números no mienten, Mateo. La empresa está pagando unos viajes que no están reportando ni un solo euro de beneficio. Y tú estás tan cegado que le firmarías un cheque en blanco para ir a la Luna si te lo pide.

Mateo: Es mi pareja, Santi. Y va a ser mi esposa pronto. Un respeto.

Santi: Precisamente porque eres mi amigo te lo digo. Abre los ojos. Algo huele raro en esos viajes a Ibiza. Y no es el mar.

Acto II: Entre maletas y promesas

(Salón del piso de Mateo en el centro de Valencia. Luz de tarde. Elena está terminando de cerrar una maleta de diseño. Mateo entra con una rosa en la mano y cara de cansado).

Mateo: Hola, mi amor. Te he traído esto del mercado.

Elena: (Sonríe de lado, le da un beso rápido en la mejilla) Ay, qué bonito, Mateo. Gracias. Pero date prisa, que el taxi está a punto de llegar. El vuelo sale en dos horas.

Mateo: ¿Otra vez esta semana, Elena? Pensé que el contrato ya se firmaba desde aquí por correo electrónico.

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