El mundo de la cultura está de luto: adiós a Josefina Molina, símbolo de la dirección audiovisual española
Muere a los 89 años la directora Josefina Molina, pionera y referente del cine español. La directora guionista, realizadora de televisión y escritora, Josefina Molina, ha fallecido este sábado en su domicilio de Madrid a los 89 años, según ha informado la Academia de Cine. Pionera, visionaria, arriesgada, luchadora y feminista.
Así la describe la propia academia, la cual la considera como una directora fundamental de nuestra cinematografía. Molina fue reconocida con el Goya de Honor en 2012, siendo la primera mujer en obtener el título y era patrona de honor de la Fundación Academia de Cine. Según ha precisado la Academia de Cine a través de una nota, la cordobesa fue una de las pocas mujeres de su generación que pudo dedicarse a la dirección y que trató de hacer del cine un espacio donde la mujer también pudiera sentirse representada. Asimismo, la directora de
cine y teatro guionista, realizadora de televisión y novelista, se valió de todos los medios que le fueron posibles para contar las historias que narra en sus obras, luchando siempre por ser fiel a su mirada. Ella decía que para ver el mundo con relieve tienes que tener dos ojos.
Y la humanidad lleva demasiado tiempo tuerta, reivindicando así la importancia de tener autoras que puedan explorar y crear sin limitaciones. Recuerda la academia en una nota de homenaje y recuerdo publicada este sábado. Nacida en Córdoba en 1986, al poco de estallar la cura de la guerra civil Molina, quedó fascinada con el río de Jan Renoir, lo que motivó a que comenzara su andadura como directora de cine.
Sidua en videoclubs, tal y como ha relatado la academia de cine, fundó una compañía de teatro con la que dirigió cuatro obras. Posteriormente, en 1962, colaboró en el programa de Radio Vida de Espectáculo con la sección feminista La mujer y el Cine. Tras diversos trabajos como ayudante de realización, su salto en el cine llega en 1973 con la adaptación de Vera Un cuento cruel protagonizada por Fernando Fernán Gómez, Julieta Serrano y Alfredo Mayo y con un guion en el que participó Lola Salvador Maldonado.
No obstante, su trabajo más destacado no llegó hasta 1981 con función de noche, un largometraje a medio camino entre la ficción y el documental, donde los actores Lola Herrer de Fielas y Daniel Dicenta mantienen una descarnada conversación sobre el fracaso de su matrimonio. Asimismo, para facilitar el camino de las futuras mujeres cineastas, fundó en 2006 la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios audiovisuales.
Cima, de la que era presidenta de Juan Radio junto al Inés, Paris Chus Gutiérrez, Izziar Boyain, Elena Taberna e Isabel Coiset, entre otras. 6 años después, Molina fue galardonada con el Goya de honor, siendo la primera mujer directora de cine en conseguirlo. En la gala agradeció el premio por la representación que suponía para las mujeres cineastas que vendrían después y dedicó el galardón a las directoras que no tuvieron la misma suerte.
Como recuerda la academia en sus películas, eh, siempre hay un personaje femenino que lucha contra la opresión, una heroína que tiene que hacerse un hueco en este mundo agresivo contra la mujer de la misma manera que lo hizo ella. Su cuerpo será velado en el tanatorio de Boadilla del Monte, Madrid, a partir de las 16 a horas de este sábado.
fue la primera mujer que se graduó en dirección en nuestro país y una de las directoras más valientes de su generación se atrevió a hacer lo que quería. Yo diría que siempre he hablado de la libertad y sobre todo de la libertad de las mujeres para hacer su propia vida. En el fondo es lo que siempre me preocupó desde desde que era niña, ¿no? Hacer lo que yo quería y hacerlo como yo quería.
Esto no era fácil para las mujeres, sigue sin serlo. Comenzó en televisión. Ha sido una de las principales realizadoras de esta casa. En la memoria de todos, la serie Teresa de Jesús con Concha Velasco. ¿Qué se les ofrece? Su salto al cine llega en el 73, luego decenas de películas, entre ellas Esquilache, que consiguió 12 nominaciones a los Goya con Fernán Gómez o La Lola se va a los Puertos con Rocío Jurado y Paco Rabal.
Inolvidable también función de noche con Lola Herrera y Daniel Dicenta, interpretándose a sí mismos hablando sobre el fracaso de su matrimonio. No estoy dispuesta a fingir nunca más. Josefina Molina dedicó su vida a luchar por el derecho de las mujeres a contar sus historias. Voy a trasladar.
Aquella niña de Córdoba, contra Viento y María, hizo todo lo posible por romper la implacable inercia que entonces destinaba a las mujeres exclusivamente a las tareas del hogar. Dicen que fue luchadora, revolucionaria, pionera feminista y que siempre luchó por ser fiel a sí misma.
La directora, guionista y realizadora Josefina Molina, una de las figuras más influyentes y revolucionarias de la cultura española contemporánea, ha fallecido este sábado, tras una larga enfermedad, en Madrid a los 89 años. Considerada una pionera en la lucha por la presencia de las mujeres detrás de las cámaras, Josefina Molina, junto con Pilar Miró y Cecilia Bartolomé, abrió un camino histórico y se convirtió no solo en un referente para las siguientes generaciones de directoras, sino para cualquier cineasta que quisiera contar historias desde otros puntos de vista. Además, Molina fue la primera directora que ganó el
Premio Nacional de Cinematografía (según el jurado, lo recibió “por su mirada libre y sin prejuicio, que ha sido esencial para comprender la situación de la mujer en los años de la Transición y de la consolidación de la democracia”); la primera mujer en graduarse en dirección, en 1969, en la Escuela Oficial de Cine; la primera directora que recibió el Goya de Honor y la primera cineasta en entrar en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Con todo, solo quiso una cosa: “Sencillamente, la igualdad”.
Nacida en Córdoba, en 1936, en los primeros meses de la Guerra Civil, Josefina Molina descubrió desde muy joven su pasión por la literatura y el cine. Con 15 años quedó impresionada tras ver El río, de Jean Renoir. Aquella fascinación marcaría el inicio de una trayectoria profesional que desafió los límites impuestos a las mujeres de su generación. Tras fundar una compañía de teatro y colaborar en espacios radiofónicos dedicados al análisis cinematográfico, ingresó en la Escuela Oficial de Cine. Allí comenzó a desarrollar una mirada propia, centrada en personajes femeninos alejados de los estereotipos de la época. En 1969 se convirtió en la primera mujer en graduarse en dirección en la escuela, un hito en el audiovisual español.

En 2019, cuando recibió el Nacional, recordó: “En mi cine he hablado de los problemas de las mujeres. Así entendí que aportaba algo. El premio me conecta con mi adolescencia, cuando se fraguan tus proyectos, te planteas qué vas a hacer en la vida. Y yo quería hacer cine en aquella tierra cordobesa. Mi estética se formalizó en aquellos terrenos que como niña me hicieron feliz”.
Para aquella adolescente no guardaba ningún consejo: “No, porque esa chica hizo lo que pudo, y en eso que pudo intentó que fuera lo mejor posible. Pero no fue fácil. Salí de la Escuela de Cine con un panorama terrible. Si el número uno de mi promoción, Claudio Guerín, necesitó un montón de tiempo para hacer una película, y fue de sketches, ¿qué porvenir me esperaba a mí?“. Molina, tras varios cortometrajes, viró hacia la televisión. “Aunque había gente que minusvaloraba el trabajo en Televisión Española, en un país deficitario culturalmente, aquella era una herramienta que entraba en las casas y con la que, a través de la segunda cadena —donde yo trabajaba—, les mostramos los grandes autores universales. De algo sirvió aquello: yo me tomaba aquella labor como si fuera una película para ganar el Oscar”.
Su versión de La metamorfosis, de Franz Kafka, en 1968 consolidó su prestigio y abrió la puerta a más proyectos, como las adaptaciones de El camino (basada en la novela de Miguel Delibes) y, especialmente, Teresa de Jesús, la emblemática serie protagonizada por Concha Velasco, una visión innovadora de la santa (escrita junto a Carmen Martín Gaite y Víctor García de la Concha), que resaltaba su dimensión humana, intelectual y feminista. “Pertenezco a una generación que vivió en un panorama político muy singular [la dictadura] y el hecho de que una mujer se dedicara a dirigir cine era una novedad, aunque hubo precedentes en la República y estaba Ana Mariscal. Éramos excepciones”, contaba en 2019.


