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De vivir un cuento de hadas rodeada de lujo, joyas y poder… a escapar del palacio apenas 14 meses después VL

 De vivir un cuento de hadas rodeada de lujo, joyas y poder… a escapar del palacio apenas 14 meses después

Es un nombre de origen turco persa, que significa, según las traducciones más comunes, la fascinante de espíritu vivo. Es hija única. Va a ser hija única durante toda su vida. Sus padres, después del parto difícil deciden no tener más hijos. Y la pequeña Narryman crece en el centro absoluto del afecto familiar, mimada hasta el exceso, vestida con vestidos cocidos por las mejores modistas francesas.

de la calle Suleimán Pasha, llevada cada domingo al Cairo Sporting Club, donde aprende a nadar a los 5 años, a montar a caballo a los siete, a jugar al tenis a los nueve, pero detrás del lujo aparente hay una niña tímida, callada, casi melancólica. Sus compañeras del colegio inglés del Cairo, una institución mixta de las hijas de la élite urbana egipcia, la describirán años después como una niña que nunca levantaba la mano en clase, pero que cuando le hacías una pregunta directa contestaba con una sabiduría que parecía no corresponder a su edad. Una

de sus maestras, una mujer británica llamada Miss Margaret Sullivan, anotaba en sus reportes anuales una frase que iba a resultar profética. Nariman es una niña que parece estar siempre lejos, como si su cuerpo estuviera en el Cairo, pero su mente estuviera en otro lugar. A los 12 años ya es una de las niñas más bellas de la capital egipcia.

Tiene ojos grandes color avellana, cabello castaño oscuro ondulado, piel clara, una piel inusualmente clara para una egipcia, herencia probable de sus antepasados turcos. Su madre Asila, orgullosa de la belleza de su hija, empieza a llevarla a las fiestas de cumpleaños de las hijas de funcionarios y militares de alto rango.

Y poco a poco las familias del Cairo empiezan a hablar de la hijita de Sadik Bay como una de las jóvenes mejor situadas para casarse algún día con un partido excelente. Hay un episodio de aquella infancia que Nariman misma confesaría años después en una de las raras conversaciones privadas que tuvo con su sobrina favorita a finales de los años 70 y que ayuda a comprender mejor el carácter que iba a marcarla toda su vida. Tenía 11 años.

Su madre a Sila le había comprado un vestido de seda rosa para una fiesta importante en el Cairo Sporting Club. Pero la noche anterior a la fiesta, una de sus compañeras del colegio, una niña aristócrata, que despreciaba el origen modesto de los sadic, se burló de ella delante de las otras alumnas, diciendo que la hija del funcionario no era nadie comparada con las hijas de las verdaderas familias del Cairo.

Harryman no contestó, no se defendió, pero esa misma noche, al volver a casa, rasgó el vestido de seda rosa con unas tijeras de costura, lo escondió debajo de la cama y le dijo a su madre al día siguiente que ya no quería ir a la fiesta. Así la castigó. Narryman aguantó el castigo en silencio y según ella misma le contaría a su sobrina 40 años después.

Fue desde aquel episodio que aprendió la lección más profunda de su vida, que el silencio es siempre, en última instancia, la única arma real que tiene una mujer que no tiene poder ni recursos propios. A los 14 años, Narryiman empieza a recibir las primeras propuestas indirectas de matrimonio. Su padre, hombre prudente, las rechaza todas con firmeza.

Quiere que su hija termine la educación secundaria. Quiere que ella elija a su esposo, quiere que no se case demasiado joven. Y durante esos años de adolescencia, Narriman vive una vida sorprendentemente normal. Va al cine los sábados a los cinemas, Metro y Ríboli del centro. Lee revistas francesas que su padre compra en la librería del hotel Shepherd.

Escucha la radio escondida bajo la almohada por las noches. Sueña con un futuro tranquilo de esposa de un médico o de un abogado o de un diplomático. A los 16 años, en el verano de 1950, conoce al hombre del que se enamora por primera vez. Se llama Mohamed Zaki Hashim. Tiene 28 años. Es un abogado prometedor de un bufete prestigioso del Cairo.

Es alto, delgado, con bigote fino y modales perfectos. Hablan en la fiesta de cumpleaños de una prima común. Bailan dos veces y a los 6 meses Sakiashim se presenta formalmente en la casa de Sadikq Bay con un anillo en el bolsillo y una petición de matrimonio en los labios. El padre Husain consulta a su hija en privado.

Le pregunta si está de acuerdo. Narriman, 16 años y medio, contesta que sí. Es la primera decisión adulta que toma en su vida. Y la familia Sadik comienza a preparar la boda fijada para julio de 1951 en la mezquita de Alrifa y del Cairo. Pero esa boda nunca va a ocurrir porque a finales de octubre de 1950 durante una tarde aparentemente banal, Narriman y su prometido Saki Hashim entran a una joyería del centro del Cairo para elegir el anillo de compromiso definitivo.

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una joyería llamada Asfar y Sarquisian en la calle Adley, propiedad de un comerciante armenio, cuyo socio principal es nada menos que el tío materno del rey Faruk i primero de Egipto. Y esa tarde, en esa joyería, el destino de Narriman Sadeek cambia para siempre. 26 de octubre de 1950. Joyería Asfar y Sarquisian, calle Adley, El Cairo, 3 de la tarde.

Nariman, 17 años recién cumplidos. Está sentada en un sillón de terciopelo verde frente al vendedor principal de la tienda. Tiene en las manos cuatro anillos diferentes, todos con diamantes solitarios montados en oro blanco. No se decide entre el de medio kilate y el de tres cuartos de kilate.

Zaki Hashim, su prometido, está al lado de ella mirando los anillos sin decir nada. Sabe que la decisión es de la novia. Y en ese momento, sin aviso previo, sin guardaespaldas visibles, sin sequito, una puerta lateral de la joyería se abre. Entra un hombre grande, gordo, de bigote negro, vestido con un traje claro de tres piezas, llevando lentes oscuros redondos.

Tiene 30 años, es alto, es imponente y todo el personal de la joyería se queda en silencio absoluto durante varios segundos antes de hacer una reverencia profunda hacia él. Es Faruk Io, rey de Egipto y de Sudán. Faruk había heredado el trono en 1936 a los 16 años después de la muerte súbita de su padre, el rey Fuad.

I había sido un joven rey carismático y popular durante sus primeros años de reinado. Pero a partir de la Segunda Guerra Mundial su vida personal se había convertido en una espiral descontrolada a comía sin medida. Había llegado a pesar más de 130 kg. Jugaba en los casinos hasta el amanecer. Tenía amantes en cuatro continentes.

Coleccionaba relojes Cartier. Coleccionaba pistolas antiguas. Coleccionaba pornografía clandestina. Y dos años antes, en 1948, había divorciado a su primera esposa, la reina Farida, después de 10 años de matrimonio, que solo habían producido tres hijas, ningún varón heredero. Desde el divorcio, Faruk estaba públicamente buscando una segunda esposa.

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