El 3 de febrero de 1994 grabó su última escena. Terminó, subió las escaleras del foro y no bajó. Roberto Gómez Bolaños lo esperó. Pasaron los minutos, subió a buscarlo, lo encontró muerto con los ojos cerrados, con cara tranquila, como si estuviera durmiendo. Parecía que estaba soñando algo bonito”, escribió Chespirit en su libro de memorias.
Años después se evitó la fatiga para siempre. Tenía 75 años. Sus restos fueron cremados en el Panteón Civil de Dolores en la Ciudad de México. Antes de continuar, si estas historias te están impactando, regálanos un like para que lleguen a más personas. Nos ayuda muchísimo y no te cuesta nada. Jaimito quiso evitar la fatiga toda su vida.
Al final lo logró, pero la historia del siguiente personaje tiene un final diferente, porque él no solo murió, murió en quiebra, enfermo, rechazado por los hospitales, con una demanda archivada y una deuda que nunca pudo pagar. Hay actores que lo tienen todo. Fama mundial, reconocimiento en cinco continentes, un personaje que se volvió eterno y aún así terminan sin nada.
Rubén Aguirre Fuentes nació el 15 de junio de 1934 en Saltillo, Coahuila. Antes de ser actor fue ingeniero agrónomo titulado, después fue locutor de radio, después ejecutivo de televisión independiente de México. Fue precisamente él quien convenció a los directivos del canal para darle una oportunidad a un cómico desconocido llamado Roberto Gómez Bolaños.
Sin Rubén Aguirre, quizás no habría existido Chespirito tal como lo conocemos. Y Chespirito se lo pagó integrándolo al elenco. Ahí nació el profesor Jirafales, el maestro altísimo, el hombre del tatata, [música] que enamoró a doña Florinda y que hizo reír a México durante 20 años. En el Chapulín Colorado fue Rufino Rufián, el Shori, el pocas trancas, [música] villanos entrañables que el público esperaba con gusto.
Rubén Aguirre fue reconocido en Nueva York, en Buenos Aires, en Madrid, en Corea. Él mismo lo contó con orgullo en decenas de entrevistas. Gracias a Jirafales me piden autógrafos en la Quinta Avenida de Nueva York y en Usuaya. Eso vale muchísimo para un actor. Tenía razón, valía muchísimo. Pero la fama no paga las facturas del hospital.
En 2007, Rubén Aguirre y su esposa Consuelo sufrieron un accidente de tráfico grave. [música] Ella perdió una pierna. Fue operada en múltiples ocasiones. Él quedó en silla de ruedas y con ese accidente llegó la quiebra. Su hija Verónica lo confirmó en entrevistas. La familia estuvo en bancarrota durante años.
Uno fue encontrado sin vida en el mismo set donde acababa de terminar de grabar. Otro murió en quiebra total con deudas. Rechazado por los hospitales por falta de dinero. Una más se apagó sola, consumida por dentro, mientras el mundo del espectáculo miraba para otro lado. Y el más famoso de todos murió lejos de casa.
sin que muchos de sus compañeros pudieran llegar a tiempo. El Chapulín Colorado hizo reír a México durante más de 20 años. Sus actores se convirtieron en parte de nuestra infancia, de nuestras tardes frente al televisor, de esas memorias que uno guarda sin saber muy bien por qué. Pero lo que pasó cuando las cámaras se apagaron, eso nadie te lo contó completo.
Hoy vamos a hablar de 10 actores del universo del Chapulín Colorado que ya fallecieron. Algunos los conoces perfectamente, de otros quizás solo recuerdas la cara, pero en todos los casos hay [música] un dato, un secreto, un final que vas a descubrir aquí por primera vez. Algunos te van a partir el corazón, uno en particular, nadie lo vio venir así.
Quédate hasta el final. Antes de hablar del primero, una sola pregunta. ¿Cuántas veces viste a Don Ramón en pantalla y pensaste que ese hombre era eterno? Su nombre real era Ramón Antonio Esteban Gómez Valdés y Castillo. Nació el 2 de septiembre de 1924 en Ciudad de México, en el seno de una familia de artistas.
Sus hermanos fueron Germán Valdés Tintán y Manuel el Loco Valdés. El talento corría en la sangre. En el Chapulín Colorado interpretó al Tripa seca, el gangster más torpe y más querido de la pantalla chica mexicana. Pero fue como don Ramón en el Chavo del Ocho que se convirtió en un icono absoluto, el padre sin dinero, el vecino con dignidad, el hombre que México amó sin reservas durante casi dos décadas.
En su momento más alto, Ramón Valdés era reconocido en toda América Latina. Había actuado desde la época de oro del cine mexicano. Era, sin exageración una institución. Nadie imaginaba que ese hombre terminaría consumido en silencio, lejos de los reflectores, mucho antes de lo que cualquiera esperaba. Lo que muchos no saben es que Ramón Valdés fumaba constantemente, incluso dentro de los foros de grabación, incluso en plena producción, entre toma y toma.
Las fotos de esa época lo muestran con un cigarro en la mano casi en cada imagen. A inicios de los años 80 le detectaron cáncer de estómago. Siguió trabajando mientras pudo. Siguió siendo Don Ramón mientras su cuerpo lo permitió. En 1979 abandonó el elenco del Chavo del Ocho. Nunca volvió. El 9 [música] de agosto de 1988, Ramón Valdés murió en Ciudad de México.
Tenía 63 años. Lo cedaron para evitar el dolor en sus últimas semanas. Murió así, dormido, apagándose. Y el dato que más duele, cuando falleció, Roberto Gómez Bolaños no estaba en el país. Chespirito no llegó a su funeral, lo lamentó públicamente, pero Don Ramón se fue sin que su compañero de toda la vida pudiera despedirse.
[música] Eso nunca se olvida. Don Ramón siempre dijo que la vida era comedia. La suya terminó en silencio, pero la historia del siguiente personaje tiene un final todavía más oscuro. La siguiente actriz ocultó algo durante años y cuando ya no pudo ocultarlo más, era demasiado tarde. Su nombre completo era María de los Ángeles Fernández Abad.
Nació [música] el 30 de julio de 1924 en Madrid, España. Pero su historia empieza mucho antes de las cámaras. Con apenas 12 años, Angelines se unió a las guerrillas antifascistas que combatían al dictador Francisco Franco durante la guerra civil española. No era actriz todavía, era una adolescente que eligió un bando y peleó en él.
Cuando Franco ganó, su vida en España se volvió imposible. En 1947 emigró a México sola buscando sobrevivir. Aquí encontró su destino. Roberto Gómez Bolaños la integró al universo de Chespirito gracias a una recomendación de Ramón Valdés, su amigo entrañable. Desde 1972 hasta 1991, Angelines Fernández fue la bruja del 71, [música] doña Clotilde, la vecina amargada y enamoradiza que hizo reír a generaciones enteras.
En el chapulín colorado interpretó decenas de personajes. [música] Era parte del alma del programa. Lo que nadie sabía es que detrás de esa mujer que gritaba y bufaba en pantalla había una adicción que la estaba destruyendo por dentro. Angelines Fernández fumaba mucho toda su vida adulta. En 1991 tuvo que retirarse del programa Chespirito por problemas de salud.
El personaje de doña Nachita simplemente desapareció. Le dijeron al público que estaba enferma y era verdad, tenía cáncer de pulmón. El 25 de marzo de 1994 falleció en Ciudad de México. Tenía 69 años o 71, según algunas fuentes, la misma edad que el número del departamento de su personaje más famoso. La bruja del 71 murió a los 71 años.
Una coincidencia que eriza la piel. Pero hay otro dato que casi nadie conoce. Cuando Ramón Valdés murió en 1988, Angelines fue una de las primeras personas en llegar a su velorio. Permaneció horas junto al ataúd. Su hija Paloma confirmó en entrevistas que fue uno de los momentos más devastadores de su vida.
Angelines nunca se casó, tuvo una hija y guardó sus sentimientos con la misma ferocidad con la que defendió sus convicciones de joven. Murió 6 años después que el hombre al que en silencio nunca dejó de querer. Fue guerrillera, actriz y leyenda y se fue callada como vivió. El siguiente personaje tiene una historia diferente, más oscura, porque él no solo murió, fue encontrado sin vida por su propio compañero de trabajo.
Antes de que te diga quién es el siguiente, necesito que imagines esto. Terminas de grabar una escena, tu compañero sube las escaleras del foro [música] y no baja, subes a buscarlo y lo encuentras muerto. Raúl Padilla García, conocido para siempre como El chato Padilla, [música] nació el 17 de junio de 1918 en Monterrey, Nuevo León.
empezó a [música] actuar a los 5 años arrastrado por su padre, empresario de teatro. Desde antes de ir a la primaria ya pisaba escenarios. Pasó décadas en el teatro, en películas, en televisión. Pero la fama de verdad llegó tarde. En 1979, cuando ya tenía más de 60 años, Roberto Gómez Bolaños lo integró al elenco del Chavo del Ocho para reemplazar al personaje de Don Ramón, quien acababa de irse.
Ahí nació Jaimito el cartero, el hombre de Tangamandapio que quería evitar la fatiga a toda costa. México lo adoptó de inmediato. Su frase se volvió parte del idioma, su bigote, [música] su bicicleta, su sombrero gris. Todo quedó grabado en la memoria colectiva de [música] un país entero. Chespirito lo describió así.
Se sabía la letra como nadie. [música] Nunca repetíamos escenas por olvido de él. Era muy respetuoso y disciplinado. Pero el chato Padilla tenía diabetes y nunca [música] la controló. No cuidó su alimentación, no siguió los tratamientos como debía. tenía sobrepeso y siguió trabajando, grabando siendo Jaimito, mientras por dentro su cuerpo acumulaba una deuda que tarde o temprano iba a cobrar.

El 3 de febrero de 1994 grabó su última escena. Terminó, subió las escaleras del foro y no bajó. Roberto Gómez Bolaños lo esperó. Pasaron los minutos, subió a buscarlo, lo encontró muerto con los ojos cerrados, con cara tranquila, como si estuviera durmiendo. Parecía que estaba soñando algo bonito”, escribió Chespirit en su libro de memorias.
Años después se evitó la fatiga para siempre. Tenía 75 años. Sus restos fueron cremados en el Panteón Civil de Dolores en la Ciudad de México. Antes de continuar, si estas historias te están impactando, regálanos un like para que lleguen a más personas. Nos ayuda muchísimo y no te cuesta nada. Jaimito quiso evitar la fatiga toda su vida.
Al final lo logró, pero la historia del siguiente personaje tiene un final diferente, porque él no solo murió, murió en quiebra, enfermo, rechazado por los hospitales, con una demanda archivada y una deuda que nunca pudo pagar. Hay actores que lo tienen todo. Fama mundial, reconocimiento en cinco continentes, un personaje que se volvió eterno y aún así terminan sin nada.
Rubén Aguirre Fuentes nació el 15 de junio de 1934 en Saltillo, Coahuila. Antes de ser actor fue ingeniero agrónomo titulado, después fue locutor de radio, después ejecutivo de televisión independiente de México. Fue precisamente él quien convenció a los directivos del canal para darle una oportunidad a un cómico desconocido llamado Roberto Gómez Bolaños.
Sin Rubén Aguirre, quizás no habría existido Chespirito tal como lo conocemos. Y Chespirito se lo pagó integrándolo al elenco. Ahí nació el profesor Jirafales, el maestro altísimo, el hombre del tatata, [música] que enamoró a doña Florinda y que hizo reír a México durante 20 años. En el Chapulín Colorado fue Rufino Rufián, el Shori, el pocas trancas, [música] villanos entrañables que el público esperaba con gusto.
Rubén Aguirre fue reconocido en Nueva York, en Buenos Aires, en Madrid, en Corea. Él mismo lo contó con orgullo en decenas de entrevistas. Gracias a Jirafales me piden autógrafos en la Quinta Avenida de Nueva York y en Usuaya. Eso vale muchísimo para un actor. Tenía razón, valía muchísimo. Pero la fama no paga las facturas del hospital.
En 2007, Rubén Aguirre y su esposa Consuelo sufrieron un accidente de tráfico grave. [música] Ella perdió una pierna. Fue operada en múltiples ocasiones. Él quedó en silla de ruedas y con ese accidente llegó la quiebra. Su hija Verónica lo confirmó en entrevistas. La familia estuvo en bancarrota durante años.
El profesor Jirafales, el hombre reconocido en cinco continentes, era rechazado por los hospitales por falta de pago. En 2015, [música] un año antes de morir, Rubén publicó un comunicado devastador. Decía que llevaba 10 años peleando por sus derechos de salud, que sus fuerzas se habían acabado, que lo necesitaba desde hacía una década y nadie respondía.
La demanda que interpuso contra el sindicato nunca prosperó, fue archivada. El 17 de junio de 2016, dos días después de cumplir 82 años, Rubén Aguirre murió en su casa de Puerto Vallarta. La causa oficial fue neumonía, pero su hijo Arturo reveló después la historia completa. Décadas de alimentación destructiva, [música] diabetes avanzada, un cuerpo que pagó los excesos de una vida entera.
Murió con una deuda de $5,000. La demanda archivada, la esposa enferma, el cuerpo roto. El profesor Jirafales se fue así, sin que la industria que lo hizo famoso moviera un solo dedo. Su esposa Consuelo murió 2 años después. Algunos amores no soportan la separación. El siguiente personaje tiene una historia distinta, más íntima, porque él no era un actor cualquiera en este universo.
Era el hermano del hombre que lo creó todo. Imagina crecer en la sombra del hombre más famoso de la televisión latinoamericana. Tu hermano mayor es Chespirito. Tú también actúas. [música] También estás en el programa. También haces reír a México, pero siempre serás el hermano de Bi. Horacio Gómez Bolaños nació en Ciudad de México.
Era el hermano menor de Roberto Gómez Bolaños y como su hermano eligió la actuación. En El Chavo del Ocho interpretó a Godines, el alumno silencioso de la clase del profesor Jirafales. Un personaje secundario, sí, pero un personaje que México recuerda, esa cara de niño eterno, ese silencio cómico, esa presencia que completaba la vecindad.

En el Chapulín Colorado fue El Pingüino, también conocido como el Petizo, uno de los gangsteres del programa. Un villano con acento argentino que aparecía en los episodios de los años 80 y que sumaba al caos delicioso de esas historias. Horacio Gómez Bolaños nunca buscó el protagonismo, nunca compitió con su hermano, trabajó en silencio con lealtad durante años al lado del hombre que construyó uno de los universos cómicos más grandes de habla hispana.
El 21 de noviembre de 1999, [música] Horacio Gómez Bolaños murió de un infarto en Ciudad de México. No hubo grandes titulares, [música] no hubo semanas de cobertura mediática. El mundo del espectáculo tomó nota, expresó sus condolencias y siguió adelante. Sus cenizas reposan en la parroquia Madre de Dios de Chestochova, en las lomas de Chapultepec.
Chespirito perdió ese año algo que ningún emy, ningún rating, ningún reconocimiento puede reemplazar a su hermano. Hay muertes que hacen ruido y hay muertes que duelen en privado, puertas adentro sin cámaras. La de Horacio fue de las segundas, pero la siguiente historia es diferente porque el próximo personaje de esta lista fue el más famoso de todos, el que creó todo esto, [música] el que le dio voz, alma y corazón rojo al superhéroe más querido de México.
Y su muerte tiene detalles que todavía hoy generan preguntas. Todo lo que hemos contado en este video existe gracias a él. Cada personaje, cada frase, cada carcajada. Un solo hombre lo inventó todo. Roberto Gómez Bolaños nació el 21 de febrero de 1929 en Ciudad de México. Su apodo, Chespirito, lo inventó un director de cine en sus inicios.
Era el pequeño Shakespeare, diminutivo españolizado del nombre del dramaturgo inglés. Porque Roberto era bajito y escribía con un talento que pocos entendían del todo. Creó el Chapulín Colorado en 1970. Un superhéroe torpe, cobarde, sin poderes reales, que a pesar de todo siempre terminaba salvando el día por accidente.
Era una parodia, era un espejo, era México riéndose de sí mismo con ternura. El programa se transmitió durante más de 20 años. [música] Se tradujo a decenas de idiomas. Se vio en países que jamás habían oído hablar de Televisa. Roberto Gómez Bolaños llegó a tener más televidentes simultáneos que cualquier otro programa en habla hispana en la historia de la televisión.
No fue solo un comediante, fue un fenómeno cultural sin precedente. En sus últimos años vivía en Cancún junto a Florinda Mesa, su esposa y compañera de toda la vida artística. El 28 de noviembre de 2014, Roberto Gómez Bolaños murió en Cancún por insuficiencia cardíaca. tenía 85 años. Florinda Mesa lo anunció por Twitter en tiempo real con un mensaje que detuvo las redes sociales de América Latina completa.
Esta vez [música] no es un rumor, un invento, una broma. Se ha muerto mi esposo. Te amo, mi vida. Así se enteró el continente, no por un comunicado de prensa, no por una rueda de prensa de Televisa, por un tweet de una mujer con el corazón destrozado. [música] Su cuerpo fue trasladado en vuelo privado desde Cancún hasta Televisa San Ángel, donde se le rindió el último homenaje.
Cientos de personas hicieron filas durante horas para despedirse. México perdió ese día algo que no tiene nombre exacto. fue el hombre que inventó al superhéroe más humano que jamás existió en una pantalla [música] y nos dejó con la pregunta que todo gran artista deja al irse. ¿Qué habría hecho si hubiera tenido más tiempo? Eso nunca lo sabremos.
[música] Quédate porque todavía faltan cuatro personajes y uno de ellos murió completamente olvidada por la industria que la hizo famosa. Nadie habló de su partida, nadie le organizó un homenaje, simplemente desapareció. Esta es la historia de una mujer que lo tuvo todo, belleza, talento, fama y que aún así terminó muriendo sola, olvidada, sin que el mundo del espectáculo se molestara siquiera en despedirse de ella.
Leticia Olivia García Leiva nació en 1949 en Acapulco, Guerrero. Antes de pisar un foro de televisión fue maestra de primaria. Después decidió competir en Señorita México 1967 representando a su estado natal. Quedó en tercer lugar. Con esa cara y esa presencia, las puertas de la televisión mexicana se abrieron solas. Apareció en programas junto al loco Valdés.
Fue presentadora de la versión mexicana de Topo Hiikio y en 1975 llegó al universo de Chespirito para interpretar a Gloria, la nueva vecina de la vecindad, [música] la tía de Patti, El amor imposible de Don Ramón. Era tan bella que no solo don Ramón suspiraba por ella. El profesor Jirafales también perdía la compostura.
La bruja del 71 se ponía verde de celos. Doña Florinda hervía de rabia en cuatro episodios. Olivia García, Leiva Terb se robó la atención de todo el elenco [música] y después desapareció. Se casó con un empresario, se retiró de los sets, eligió su familia sobre las cámaras. Durante décadas circuló el rumor de que había muerto joven en un accidente de auto.
Era mentira, pero nadie se molestó en desmentirlo oficialmente. Nadie del medio artístico salió a decir que seguía viva. Ese silencio lo dice todo. El 17 de febrero de 2019, Olivia García Leiva murió tras una batalla contra el cáncer. Tenía 70 años. Su hija, la conductora de televisión Olivia Peralta, lo anunció en redes sociales con una despedida íntima y desgarradora.
El mundo del espectáculo mexicano apenas reaccionó. Ningún homenaje formal, ninguna cobertura especial, ningún minuto de silencio en los programas de revista que llenan horas de televisión hablando de famosos. Gloria. La mujer que había enamorado a toda la vecindad [música] se fue sin que nadie de esa industria la despidiera.
Así termina la historia de muchas actrices que dieron todo y recibieron el olvido. Su partida duele diferente porque no fue una muerte trágica [música] en un set, no fue una quiebra económica, no fue una enfermedad narrada en titulares, fue simplemente el silencio de una industria que ya no la necesitaba. El siguiente personaje también conoció ese silencio, pero su historia tiene un giro que muy pocos conocen, porque antes de ser actor cómico, antes de hacer reír a México, este hombre vivió una vida completamente [música] diferente. No todos los que aparecieron
en el universo del Chapulín Colorado y El Chavo del Ocho eran cómicos de nacimiento. El siguiente era antes que nada un vampiro. Germán Robles [música] nació el 16 de noviembre de 1929 en Madrid, España. Como Angelines Fernández, llegó a México huyendo del franquismo, pero su camino en la industria fue completamente distinto.
[música] En los años 50 y 60, Germán Robles se convirtió en el actor de terror más importante del cine mexicano. Interpretó al conde la bud en el vampiro y el ataúd del vampiro dos películas de culto que definieron el género de horror en México. Su rostro aristocrático, [música] su mirada penetrante, su presencia magnética lo hicieron inmortal en ese género.
Era el vampiro de México, el hombre que hacía temblar al público en las salas de cine. Y después, décadas más tarde, apareció en la vecindad más famosa de la televisión latinoamericana. En El Chavo del Ocho interpretó a don Román, el primo de Don Ramón. Un papel secundario, sí, pero que puso en pantalla a un actor con una trayectoria descomunal que las nuevas generaciones no conocían.
El 22 de noviembre de 2015, Germán Robles murió en Ciudad de México. Tenía 86 años. El hombre que había sobrevivido a Franco al cine de terror de los 50, [música] a décadas de industria implacable se fue en silencio. El vampiro más famoso de México era mortal después de todo. Hay algo poético y oscuro en eso. El hombre que interpretó la inmortalidad durante décadas murió como todos, callado, sin escándalo, sin grandes titulares.
Pero la siguiente historia no tiene nada de silenciosa porque el próximo personaje de esta lista murió de la misma manera que su compañera Angelines Fernández, consumido por el mismo enemigo, [música] destruido por el mismo hábito que nadie quiso combatir a tiempo. Espera, ya hablamos de Don Ramón al principio de este video, pero hay un dato [música] que guardamos para este momento porque merece estar aquí solo en su propio párrafo.
Cuando Ramón Valdés abandonó el elenco del Chavo del Ocho en 1979, muchos pensaron que era un descanso, un retiro temporal, que volvería, [música] no volvió. Lo que muy pocos saben es que en sus últimos años Ramón Valdés vivió en una situación económica muy distante de lo que su fama sugería. La televisión mexicana de esa época no tenía los contratos ni las regalías que protegen a los actores hoy.
Trabajaste, te pagaron y cuando dejaste de trabajar, dejaste de existir para el sistema. Don Ramón, el personaje que México amaba, era interpretado por un hombre que en sus últimos años luchaba contra el dolor, contra la enfermedad y contra el olvido institucional de una [música] industria que había construido gracias a él.
murió el 9 de agosto de 1988 y Chespirito no pudo llegar a su funeral. Eso nunca se dijo en voz alta en ningún programa de televisión. Hoy lo decimos aquí. [música] Antes del último personaje, una pregunta para ti que llevas este video hasta el final. ¿Cuál de estas historias te impactó más hasta ahora? Comenta el número del personaje en los comentarios.
[música] Queremos saber cuál te llegó más adentro y suscríbete si todavía no lo has hecho. Estas historias necesitan llegar a más personas. Ahora sí, el último personaje. Y te advertimos, este es el que nadie esperaba encontrar en esta lista. Ya hablamos de su muerte, pero hay algo que no dijimos. Chespirito murió el 28 de noviembre de 2014, pero en los años previos a su muerte, su universo ya estaba fragmentado de una manera que pocos entendieron del todo.
Desde 2020, por una disputa de derechos entre Televisa y la familia Gómez Bolaños, El Chavo del Ocho y El Chapulín Colorado desaparecieron de la televisión abierta y de las plataformas de streaming, borrados [música] como si nunca hubieran existido. El legado más grande de la televisión latinoamericana fue silenciado por un conflicto legal entre ejecutivos y herederos.
Los niños de hoy no pueden ver a Chespirito en televisión abierta, no de manera completa ilegal. El hombre que creó el superhéroe más humano de la historia de la pantalla chica terminó siendo irónicamente invisible para las nuevas generaciones. Pero hay algo más, algo [música] que Florinda Mesa ha dicho en entrevistas con una mezcla de orgullo y dolor.
Roberto Gómez Bolaños sabía que se iba a morir en sus últimos meses en Cancún. vivía con una lucidez absoluta sobre su estado. Seguía escribiendo, seguía pensando en proyectos. Seguía siendo chespirito hasta el último día. No se rindió. El hombre que inventó a un héroe que nunca se rendía tampoco lo hizo. Murió siendo exactamente quien había sido siempre.
Y eso [música] en este mundo es más raro de lo que parece. 10 actores, 10 historias, 10 finales que la televisión nunca te mostró completos. Algunos murieron consumidos por enfermedades que el cigarro o la diabetes sembraron en silencio durante décadas. Otros se fueron en quiebra, rechazados por los hospitales con demandas archivadas y deudas sin pagar.
Una más murió, olvidada por la misma industria que la hizo brillar. Y el más grande de todos nos dejó un legado que hoy, paradójicamente no se puede ver en televisión abierta. La fama en México tiene una sola regla que nadie te dice cuando llegas. Te da todo cuando te necesita y cuando ya no te necesita, ni siquiera se molesta en despedirse.
Estos 10 actores construyeron algo que sobrevivió décadas, que cruzó fronteras, que hizo reír a generaciones enteras en países que ni siquiera hablan español y la mayoría de ellos se fueron solos, olvidados o con menos de lo que merecían. Eso no está bien y la única forma de que no se repita es no olvidarlos.
Ese es exactamente el trabajo que hacemos aquí en este canal, contar las historias que otros prefieren enterrar. Antes de cerrar, necesitamos saber algo. ¿Cuál de estas 10 historias te partió más el corazón? Comenta el nombre del personaje que más te impactó y si crees que hay alguien que debería ver este video, compártelo porque estas historias merecen ser escuchadas.
Hasta la próxima. M.