Quien es La Verdadera Reyna Grupera? | las 20 mas importantes.
Aunque sea de vez en cuando, pero áame. Ya grita mamá por allá romero sabe que yo estoy loca por él. No sé si es amor. ¿Qué onda, mi gente bonita? Bienvenidos a las Intrigas de Herverín. Hoy vamos a hablar de mujeres que no llegaron a pedir permiso. Llegaron a abrirse paso en el mundo donde el escenario, los reflectores, los bailes, los palenques y hasta los contratos casi siempre tenían nombre de hombre. Es que miren, amigos.
Como decía mi tía Chuchis, también las mujeres pueden. Mientras muchos creen que la música grupera era terreno de botas masculinas, ellas se subieron al ruedo con voz, carácter, belleza, talento y también con broncas y críticas, además de envidias, amores mal pagados y decisiones que les cambiaron la vida.
Algunas se quedaron en la cima, otras desaparecieron del mapa y otras siguen dando guerra, pero todas tienen algo en común. Se atrevieron cuando no era tan fácil. Pero antes de seguir con este mereque tengue, suscríbete al canal, activa la campanita y dejanos tu like porque eso nos ayuda a seguir subiendo más y mejor contenido y nos motiva a traerte las mejores historias con sabor y memoria.
Así que sin más preámbulo, vámonos a loquete Truje Chencha. Y en el indiscutible puesto número uno tenemos a una mujer que no solo conquistó la música tejana, sino que terminó convertida en una leyenda para toda la música latina. Estoy hablando de Selena Quintanilla porque Selena no era cualquier cantante. Selena fue carismática, tuvo talento, baile, voz, sonrisa, humildad y una conexión con el público que hasta la fecha sigue viva.
Ella nació en Corpus Cristie, Texas, hija de una familia de origen mexicano. Empezó desde niña cantando con Selena y los Dinos. Y aunque al principio el español no era su idioma más fuerte, con el tiempo aprendió a cantar en español con tanta entreca millones terminaron sintiendo sus canciones como propias.
Selena bailaba esta cumbia, la carcacha, y sufría como la flor. Tenía todos los fanáticos enamorados de su voz, su presencia, ya que ella era eso, frescura, belleza y juventud. Todo lo tenía en un solo paquete. Y ojo, porque aunque la música tejana ya tenía grandes nombres, para una mujer abrirse paso en ese ambiente no era cualquier cosa.
Pero Selena llegó con sus trajes brillantes, su energía y una voz que no necesitaba gritar para quedarse grabada. con canciones como biri bombong, como la flor, no me queda más, amor prohibido y la carcacha se ganó el título de la reina del Texmex. Pero detrás de la fama también había presión, trabajo, pesado, giras, negocios y una traición que terminó marcando su historia para siempre.

El 31 de marzo de 1995, Selena Quintanía perdió la vida a manos de Yolana Saldívar, quien había sido su presidenta del club de fans y encargada de sus boutiques. Y aunque su partida fue demasiado pronto, su legado no se apagó, al contrario, creció más y más porque Selena sigue sonando, sigue inspirando y sigue siendo ese artista que la gente recuerda como si todavía estuviera aquí.
Y en el puesto número dos tenemos a otra mujer que no podía faltar cuando hablamos del regional mexicano, Jenny Rivera, la diva de la banda. Jenny fue de esas artistas que no llegaron con una historia perfecta ni con camino alfombrado. Ella llegó con cicatrices, con carácter, con pleitos, con dolor, pero también con una voz que parecía decir, “A mí la vida me pegó, pero no me tumbó.
” Nacida en Long Beach, California, hija de padres mexicanos, Jenny se metió a cantar banda y corridos cuando ese mundo todavía se sentía muy pesado para las mujeres. A diferencia de otras cantantes que empiezan jóvenes, Jenny Rivera empezó su carrera a la edad de 36 años aproximadamente. Ya tenía tres hijos, dos divorcios, pero llegó para darle voz precisamente a las mujeres que ya no aguantaban al marido.
Mientras las mujeres lloraban la traición del esposo, Jenny decía simplemente se las voy a dar a otro. Así mero fue como empezó a hacerse la leyenda de la malandrina, la que se empinaba una botella de tequila y gritaba, “Me importa, una pura y dos con sal.” Sus canciones eran venenosas. Por ejemplo, decía, “Tú le dabas la ropa, pero yo se la quito.
” Esa canción la pedían en la radio todas las mujeres que eran las amantes. Ella decía abiertamente, “Aunque sea de vez en cuando, aunque sea de contrabando, pero ámame.” Y ahí sí que todas las mujeres levantaban su copa y decían, “Un saludo para la socia.” Pero la cosa se puso buena cuando de Amara a escondidas se declaró la gran señora.
Imagínense, amigos, poco a poco fue escalando en la vida. Jenny intentó verse frá flágil nunca ni hacérela perfecta. Ella cantaba despecho, traición, orgullo. Su música era para mujeres dolidas, mujeres bravas, mujeres que ya estaban cansadas de agachar la cabeza con canciones como inolvidable de contrabando.
Basta allá, la gran señora. Ya lo sé. Jenny conectó con un público que no solo la escuchaba, sino que la sentía. aunque sea de contrabando, pero ámame. Porque cuando Jenny cantaba, muchas mujeres decían, “Eso me pasó a mí. Cuando un artista logra eso, ya no solo está cantando, está contando vidas ajenas con su propia voz.
Pero la historia también estuvo marcada por golpes duros, violencia, críticas, divorcios, videos íntimos que salieron a la luz, escándalos como el día que la metieron presa, problemas familiares como el día que acusó a Chiquis de meterse con su marido y una vida que muchas veces parecía una novela de Juan Osorio, pero de las que de verdad duelen.
El 9 de diciembre del año 2012, Jenny Rivera perdió la vida en un accidente aéreo en Nuevo León, México, dejando una herida enorme a sus fans. Y en la música regional mexicana dicen que no fue accidente, que la mataron, que un hombre poderoso la mandó a eliminar. No sabemos, amigos, exactamente qué pasó, pero la vida de Jenny fue así, un vendaval de emociones con un final triste, pero con muchas canciones que siguen recordando.
Y dime tú, ¿cuál es tu canción favorita de Jenny Rivera? En el puesto número tres, amigos, tenemos a una mujer que no trae el título de reina grupera de adorno, porque Ana Bárbara se lo ganó a puro carácter, talento y colmillo. Nacida en San Luis Potosí, Ana Bárbara entendió desde muy joven que en el regional mexicano no basta con cantar bonito, también había que saber aguantar presión, defenderse y aprender a moverse en un medio donde muchos querían decirle a las mujeres cómo debían verse, cantar y comportarse. Antes de sonar fuerte en
la música, pasó por concursos de belleza. Incluso ganó señorita San Luis Potosí. Pero lo suyo, lo suyo, lo verdaderamente suyo no era quedarse modelando coronas, lo suyo era el escenario. Y amigos, empezó a pegar en los 90. No pasó desapercibida. Ana Bárbara tenía presencia, tenía seguridad, tenía esa mezcla de ser coqueta y brava a la vez.
Y desde luego que eso llamaba mucho la atención. Conciones como Sacúdeme Bandido, lo busqué y la trampa empezó a sonar en las radios, bailes y palenques hasta convertirse en una de las mujeres más fuertes del regional mexicano. Amor es una trampa, una trampa Y miren, Ana Bárbara nunca fue una mujer calladita, siempre dio de qué hablar.
Romances, críticas, pleitos, problemas familiares y rumores. Pero mientras muchos hablaban, ella seguía trabajando y llenando escenarios. Ana Bárbara ha tenido problemas arraudales. Por ejemplo, en una ocasión la acusaron de matar a una viejita en Cancún que di que ella iba manejando un auto y atropelló a una anciana, pero luego luego, según dijeron, le pagó a un chavo que la acompañaba para que se echara la culpa, pero bueno, cada quien con su conciencia.

En el puesto número cuatro, amigos, aparece una mujer que en los 90 traía a Medio México cantando despecho norteño. Y estoy hablando de la herita consentida, Alicia Villarreal. Alicia empezó cantando en grupos locales de Monterrey, pero el verdadero bombazo llegó cuando entró al grupo Límite, una agrupación que terminó convirtiéndose en fenómeno con canciones como Te aprovechas sentimientos solo contigo y ay papacito.
Y amigos, hubo un momento donde parecía imposible prender la radio y no escuchar al grupo límite. sonaban en fiestas, camiones, bailes y hasta en las cantinas, porque Alicia conectó muchísimo con la raza y no solamente con la que escuchaba norteño, sino hasta los fresitas la traían puesta. Y ojo, porque aunque la música norteña ya traía figuras fuertes, Alicia llegó con algo distinto, esas trenzas largas, esa voz dulce pero con filo y esa imagen de mujer norteña que parecía tranquila, pero que también sabía cantar de pecho
con ganas. En el 2001 decidió lanzarse como solista. Muchos pensaban que sin límite ya no iba a pegar igual, pero Alicia respondió con canciones como, “Te quedó grande la yegua, insensible a ti y besos y copas.” Y es que Alicia no es la típica muchacha de ciudad que se pone botas para disfrazarse de norteña.
No, amigos, Alicia es norteña de verdad. Es de esas mujeres que gritan arriba Monterrey y si no me creen, pues vean el mapa. Y en el puesto número cinco tenemos a una mujer que nació en Colombia, pero terminó convirtiéndose en una de las voces más queridas de la cumbia en México. Estoy hablando de Margarita, la diosa de la cumbia.
Margarita no tenía la imagen que la industria buscaba, pues en los primeros discos de la Sonora Dinamita no ponían la foto de ella, ponían la foto de otra mujer, ya que Margarita era una mujer gordita, pero su voz, amigos, era única cuando entraba su voz en esas canciones como, “Oye, abre tus ojos”, dejaba todo el mundo no solo con los ojos abiertos, también se quedaban con la boca abierta.
Margarita conquistó a la cumbia con una voz excelsa. Luego cantó canciones como, “¡Qué lindo es tu cucu?” El zorullo. Ah, caray. Esas canciones sí fueron un verdadero escándalo, pero el escándalo más grande que Margarita protagonizó fue cuando empezó una relación con su compañero del grupo. Andaban de gira y como no queriendo la cosa, dicen que había frío.
Se echaron unas copas y cuando amanecieron ya no eran dos, sino que eran tres. Y lo peor era que el hombre era casado. Y el dueño de la sonora dinamita, el Sr. Lucho Argain, les dijo que no podían tener relaciones sentimentales entre los miembros de la Sonora y entonces que decidieran quién de los dos salía de la orquesta. Pues Margarita dijo, “Pues nos vamos los dos.
” Allí fue cuando empezó su historia como la sonora de Margarita, pero antes de que le llegara el triunfo, pues que la meten al bote. Según dicen que el señor Lucho la demandó por usión de nombre, ya que unos empresarios la andaban anunciando como la Sonora Dinamita. y sopas perico. Ahí fue donde la puerca torció el rabo. Así es, amigos.
Margarita allí donde la ven, ha tenido de todo. Éxito, amores prohibidos, cárcel, pero lo que más abunda en su vida es la buena música. Y en el puesto número seis, amigos, tenemos a una mujer que nació con un apellido pesadísimo. Estoy hablando de Chiquis Rivera. Porque seamos honestos, para Chiquis la música no empezó desde cero, empezó con medio mundo mirándola y esperando a ver qué traía en el morral.
Ser hija de Jenny Rivera le abrió las puertas. Claro que sí, pero también le puso una sombra enorme. Desde que decidió lanzarse como cantante, muchos no la escuchaban por lo que hacía. La escuchaban buscando parecidos con su mamá, buscando errores, buscando la manera de decir que no estaba a la altura.
Y amigos, ahí es donde la historia se pone interesante, porque Chiquis no solo tuvo que cantar, también tuvo que aguantar ataques, críticas, pleitos familiares, divorcios, rumores y una vida personal que muchas veces parecía más comentada que su propia música. Pero con todo y eso se mantuvo. Debutó oficialmente en el año 2014 y poco a poco fue armando su propio camino con canciones como Paloma Blanca, horas extras, entre botellas y abeja reina.
Que soy abeja reina, voy abriendo mi camino. Y aunque muchos todavía la siguen midiendo con la vara de Jenny, Chiquis ha logrado algo que no cualquiera consigue. Mantenerse vigente en una industria donde el público puede ser bien duro y donde las redes no perdonan. ni el peinado. Por eso está en este puesto, porque más allá de gustos, Chiqui Rivera logró construir una carrera propia bajo una presión que a cualquiera le hubiese temblado las rodillas.
¿Y tú qué piensas? ¿Crees de verdad que Chiqui Rivera ya logró salir de la sombra de Jenny o la gente todavía sigue viéndola solamente como la hija de Jenny Rivera? Amigos, y en el puesto número siete aparece una mujer con una voz fuerte, seria y muy respetada dentro del regional mexicano. Estoy hablando de Gracielita Beltrán.
Graciela nació en Sinaloa, en un pequeño pueblo llamado Costa Rica, pero su camino grande lo empezó desde Estados Unidos, donde desde niña cantaban restaurantes, fiestas y lugares donde la música mexicana se defendía, pero con el corazón. Su primer representante artístico fue don Pedro Rivera. Sí, señores, el papá de Jenny Rivera.
Y por eso surgió una gran enemistad entre ellas, porque dicen que don Pedro prefería a Graciela antes que a Jenny. Dicen que Gracielita se convirtió en los ojos de don Pedro y eso le causaba celos a Jenny Rivera. Según dijo Graciela, la Jenny Rivera es una envidiosa porque ella nunca fue consentida de su papá. Yo fui la hija que don Pedro deseó porque Jenny andaba de arriba para abajo con los cholos y salía embarazada bien pronto.
Según comentaba, don Pedro no sentía orgullo de Jenny, más bien le daba vergüenza porque andaba con un cholo y con otro desde el fondo de mi alma. Pero con el tiempo, ya en una edad adulta, Jenny empezó a cantar ya grande y se desató una guerra de declaraciones entre ellas, porque Jenny decía que Graciela era la reina, pero de un pueblo vacío.
Cabe recordar que Graciela Beltrán siempre tuvo una imagen de niña buena, de muchacha bien portada, de esas que no enseña para vender, ni tampoco cantaba canciones vulgares como las de Se las voy a dar a otro. Su imagen era de una dama, mientras que Jenny agarró un público más fiestero, más de mujeres que llegaban al baile y se comportaban como malandrinas.
Pero a pesar de que Graciela era más recatada que Jenny, no se escapó del escándalo, ya que dicen que Joan Sebastian la andaba pretendiendo. Y también está el rumor de que el Chapo de Sinaloa también se la quería merendar. Pero díganme ustedes, ¿quién de las dos es su favorita? Y en el puesto número ocho tenemos a una mujer que se volvió bandera de una época bien movida de regional.
Estoy hablando de Diana Reyes. Diana nació en La Paz, Baja California Sur y desde muy joven empezó a buscar su lugar en la música. Antes que el pasito duranguense explotara, ella ya venía trabajando, grabando discos y tratando de abrirse camino, pero el golpe fuerte llegó cuando el duranguense se puso de moda y ahí Diana no se quedó mirando desde afuera.
se metió de lleno, agarró el ritmo, la imagen y el momento y terminó ganándose el título de la reina del pasito duranguense con canciones como Rosas, El sol lo regresa, cuando baja la marea, basta allá y como una mariposa. Diana sonó fuerte en bailes, radios y fiestas donde la gente quería zapatear hasta que el piso pidiera perdón. Y amigos, hay que decirlo, el duranguense fue una ola enorme, pero también fue una ola rápida.
Muchos artistas se quedaron atrapados en la moda cuando el género empezó a bajar, pero Diana intentó moverse, reinventarse y seguir activa. Después se fue acomodando entre la banda sinaluense y otros sonidos del regional, demostrando que no quería quedarse como recuerdo de una sola etapa. También tuvo colaboraciones importantes como Ajustando cuentas junto a Jenny Rivera, una canción que muchos fans todavía recuerdan porque junto a dos mujeres con carácter fuerte.
Y en el puesto número nueve, amigos, tenemos a una voz que muchos recuerdan con cariño, sobre todo por ese tono romántico y elegante. Estoy hablando de Priscila Camacho. Cuando todos hablamos de Priscila y sus balas de plata, hablamos de una etapa donde el regional mexicano también se ponía sentimental, fino y bien dolido.
No todo era grito bravo, también había canciones para llorar bien y bonito. Y ahí Priscila tenía su lugar. Priscila empezó muy joven en la música y poco a poco construyó una imagen distinta. Era dulce, elegante, tranquila, pero cuando cantaba canciones de amor y desamor conectaba con mucha gente, con temas como tonto, mi talismán, dos gotas de agua, ¿cómo pudiste hacerme esto? Y no sé si es amor, logró que su grupo sonara fuerte en la radio, televisión y en muchas historias de parejas que andaban entre el amor y el coraje.
Y amigos, Priscila tenía algo especial. No necesitaba verse escandalosa ni andar metida en polémicas para llamar la atención. Su voz y su imagen bastaban para que el público la ubicara, pero con el paso del tiempo empezó a tomar otro camino más enfocada en su vida personal, su familia y su fe.
Y claro, muchos fans se quedaron con la duda de qué hubiese pasado si hubiera seguido empujando su carrera con la misma fuerza, porque talento había, canciones había y el público también. Pero a veces un artista decide que la paz vale más que seguir corriendo detrás del reflector. Y ahora, dime tú, ¿qué piensas sobre Priscila Camacho? ¿Se retiró demasiado pronto o simplemente eligió la paz antes que la fama? Y en el puesto número 10, amigos, aparece una mujer que vivió desde adentro la fiebre del pasito duranguense, Marisol Terrazas. Ella
nació en Chicago y prácticamente creció entre música y ensayos, escenarios y carretera. Desde niña se integró a los horóscopos de Durango, así que lo suyo no fue llegar cuando todo ya estaba hecho. Ella vio cómo se fue construyendo el grupo desde abajo y cuando el duranguense explotó, Marisol se convirtió en una de las voces y caras más reconocidas de este movimiento.
Junto a su hermana Vicky ayudó a que los horóscopos de Durango se volvieran una bandera del género con canciones como dos locos. Antes muerta, que sencilla, si la quieres. Y ¿cómo te va, mi amor? El grupo sonó durísimo en bailes, radios, fiestas donde la gente quería puro pasito y sombrero ladeado. Qué tontos, qué locos somos y Pero amigos, detrás del brillo también hubo momentos complicados, críticas, rumores, pleitos públicos y etapas donde el grupo parecía estar más en boca de todos por los problemas más que por la
música. En el 2021 llegó una separación que sorprendió a muchos y Marisol contó que no era precisamente un pleito con su hermana, sino una etapa que necesitaban cerrar. Después buscó su camino como solista, aunque más adelante volvieron a presentarse juntas, porque cuando una historia pesa tanto, a veces la música termina juntando lo que la vida se para por ratos.
¿Y tú qué piensas, Marisol hizo bien en buscar su propio camino o los horóscopos de Durango todavía necesitan su voz? Y en el puesto número 11 aparece Vicky Terrazas, la otra mitad brava de los horóscopos de Durango. Una mujer que desde muy joven aprendió lo que era crecer entre escenarios, cámaras, críticas y comparaciones.
Vicky no solo fue la hermana menor dentro del grupo, también fue una voz con personalidad propia, de esas que no pasan desapercibidas. Mientras Marisol tenía su estilo, Vicky cargaba con esa fama de ser más directa, más fuerte, más explosiva. Y claro, eso también la convirtió en blanco de comentarios, porque cuando una mujer habla claro, muchas veces la gente no dice que tiene carácter, dice que es conflictiva y ese es el caso de Vicky.
Esa etiqueta la siguió durante buena parte de su carrera. Con los horóscopos de Durango vivió una de las etapas más fuertes del pasito duranguense con canciones como Antes muerta, que es sencilla, dos locos y No me dejes con las ganas. muerta que sencilla. Ay, que sencilla. El grupo llenaba bailes, sonaba en la radio y se volvió parte de una época donde el duranguense estaba en todos lados porque detrás de esa fama también hubo desgastes, rumores, pleitos, momentos donde las hermanas parecían estar cargando demasiado encima. En el
año 2021, Vicky se convirtió en mamá y ese mismo año también se habló del cierre de una etapa con los horóscopos. Después volvió como solista y más adelante regresó a compartir escenario con su hermana demostrando que algunas historias no se cierran tan fácilmente. Y en el puesto número 12 tenemos a Carmen Jara, una voz ranchera que se ganó su lugar muy querido entre el público de Estados Unidos.
Carmen nació en Ciudad Obregón, Sonora, pero desde joven se fue abriendo camino en los Estados Unidos, donde la música mexicana no solo se escuchaba, también se extrañaba. Se presume y se canta con nostalgia. Desde niña mostró talento. Participó en concursos y programas de televisión, pero su nombre empezó a tomar más fuerza cuando apareció en Siempre en Domingo.
Ese programa que para muchos artistas era como pasar por una puerta gigante. Carmen fue construyendo su carrera entre ranchero, mariachi y regional mexicano con canciones como las trampas del amor, mala hierba, romance herido y la Yaquecita. Ay, miquecita. Su voz tenía ese sabor de música mexicana de raíz, una voz seria, sentimental y muy conectada con la música paisana que buscaba canciones para recordar su tierra.
No fue un artista de escándalo ni de grandes titulares, pero sí de trabajo constante, presentaciones, público fiel y una carrera que se mantuvo viva especialmente en California, Nevada, Texas y plazas, donde la música mexicana siempre encuentra su casa. Y aunque en México quizás no sonó tan fuerte como otras figuras, entre muchos paisanos Carmen Jara tiene su lugar especial.
¿Y tú qué piensas? ¿Crees que Carmen Jara merecía sonar más fuerte en México de lo que realmente sonó? Y en el puesto número 13 aparece Dulce Rosario, mejor conocida como la señorita Cumbia, una mujer que ayudó a dar el rostro y la voz a una etapa importante de la cumbia mexicana. Su nombre empezó a sonar desde los años 70 junto a los sepultureros, una agrupación que se volvió pionera dentro de la cumbia tropical mexicana.
En aquellos años, los grupos estaban formados casi por puros hombres, pero Dulce Rosario se paraba al frente con presencia, voz y una imagen que rápidamente quedó en la memoria del público bailador. Con canciones como Señorita Cumbia, el ropavejero, Baila Mi Cumbia, la viudita y mi papaito ayudó a que los sepultureros se metieran en fiestas, salones, ferias y recuerdos familiares.
Y es que la cumbia tiene algo bien especial. A veces no necesita grandes receptores para quedarse en la vida de la gente. Basta con que una canción suene en una boda, en una fiesta de barrio o en una reunión familiar para que se vuelva parte de la memoria. Dulce Rosario recorrió escenarios de México y Estados Unidos y aunque con los años llegaron nuevas agrupaciones y otros sonidos, su nombre quedó unido a esa época donde la cumbia mexicana estaba agarrando identidad propia.
Lamentablemente falleció en diciembre del año 2020 en Guanajuato, dejando una historia de más de cinco décadas ligadas a la música tropical. ¿Y tú qué piensas? ¿Crees que Dulce Rosario fue solo la señorita cumbia o una verdadera pionera que abrió camino en la música tropical? Y en el puesto número 14 tenemos a Susana Ortiz, una de las primeras voces que ayudaron a darle identidad a chicos de barrio.
Susana, también conocida como Sucia Ortiz, venía de familia musical. Era hija de Arturo Ortiz. líder de tropicalísimo Apache, así que la cumbia no le quedaba lejos, la traía cerquita desde casa. Cuando entró a chicos de barrio, el grupo todavía estaba construyendo ese sonido que después se volvería tan querido entre la raza lagunera, una mezcla de cumbia, barrio, baile y sentimiento.
Junto a Diman Maciel y Jillo Nájera y Nicho Colombia, Susana fue parte de una etapa muy recordada, sobre todo por canciones como La cita, que para muchos seguidores quedó como uno de esos temas que no se olvidan. apasionada de Dios. Pero su historia también tuvo partes difíciles. Después de su salida vinieron diferencias, señalamientos y pleitos que ensuciaron un poco el recuerdo de aquella etapa musical.
Aún así, la gente que la escuchó en esos años no la olvidó. Susana siguió ligada a la música con tropicalísimo Apache y aunque ya no tuvo siempre el mismo reflector, su voz quedó marcada en la historia de la cumbia lagunera. Susana falleció el 25 de febrero del año 2024 y volvió a despertar recuerdos, mensajes y muestras de cariño de quienes la consideran una pieza importante en los inicios de chicos de barrio.
Y en el puesto número 15 aparece Dinora Abang, la voz que puso a bailar a muchos con Dinora y la juventud. Dinora se ganó su lugar en el ambiente grupero tropical con pura cumbia sabrosa, de esa que no pide permiso para levantar a la gente de la silla. No llegó con una historia llena de reflectores nacionales, pero sí con una presencia que conectó fuerte en los bailes, ferias, salones y fiestas donde la gente buscaba música para gozar.
Condinora y la juventud dejó temas como Mi forma de sentir, qué bello y todo me recuerda a ti. Canciones que mucho relacionan con una etapa alegre, bailable y muy de ambiente familiar. cuando me dicen qué tal nos va. Su caso es interesante porque no todas las artistas tienen que ser leyendas gigantes para dejar huella. Hay voces que se quedan en regiones, en recuerdos de fiestas, en discos que sonaban en casa y en canciones que la gente todavía reconoce cuando empiezan los primeros acordes.
Con el tiempo el grupo tuvo menos exposición, pero Dinora siguió siendo recordada por quienes vivieron esa etapa de la cumbia tropical. Y a veces eso también vale mucho porque hay artistas que no necesitan aparecer todos los días en la televisión para quedarse guardadas en la memoria de su público. Y en el puesto número 16 tenemos a Lidia Cabazos, una voz regiomantana que muchos conocen como La Princesa del Norte.
Lidia empezó a cantar desde muy joven, primero en eventos sociales y después abriéndose paso con grupos como los Alfaro. No fue de esas artistas que aparecieron de un día para otro con todo servido. A ella le tocó caminar, prepararse y buscar oportunidades donde se pudiera. Su nombre empezó a sonar con canciones como Al norte del corazón, Amor Perfecto, Eras el fuego y lloró.
Temas que le acercaron al público del norte de México, Texas y la raza paisana. en la frontera del cielo, entre las manos de Dios. Y miren amigos, su historia tiene algo muy humano, porque cuando parecía que podía seguir empujando fuerte, Lidia se alejó un tiempo de los reflectores, se casó, fue mamá y dejó que la vida familiar pesara más que la fama.
Pero eso no significa que su historia se haya borrado. En 2025 volvió a moverse con música nueva, videos y una etapa más madura. Ya no como una promesa buscando lugar, sino como una mujer que ya sabe lo que cuesta estar en este medio. También otra mujer que puede considerarse en esta lista es Jennifer Peña, quien fue apoyada por el padre de Selena en sus inicios y después se lanzó en una carrera muy exitosa, pero se casó y tuvo sus hijos y decidió dedicarse a la vida familiar.
En el puesto número 17 aparece Ingrid Lozano, una cantante que cargó con una comparación pesadísima desde el primer día que llegó al grupo LMT, antes conocido como Límite. Porque no era entrar a cualquier agrupación, amigos, era llegar a un nombre que todavía despertaba recuerdos del grupo Límite de Alicia Villarreal, de canciones noventeras y de una etapa que muchos fans traen bien guardada en la memoria.
A Ingrid le tocó cantar con esa sombra encima y eso no es nada fácil. Cuando el público ya tiene una voz grabada en el corazón, casi siempre recibe con lupa a la persona que llega después. Pero Ingrid no se quedó esperando permiso. Se plantó en el escenario y defendió su propia etapa con temas como prefiero olvidarte.
Hoy lo vi pasar, ya no siento nada. Te prometo y todo me recuerda. y recordé todos los buenos momentos que vivía a su lado. También le tocó enfrentar conflictos con excompañeros y dar la cara públicamente, dejando claro que no solo estaba cantando, también estaba peleando por su lugar y por su trabajo. Y en el puesto número 18 tenemos a Samantha de Varal, una voz que llegó a chicos de barrio en una etapa donde el público ya tenía recuerdos, canciones favoritas y comparaciones listas.
Samantha no llegó a cualquier lugar, llegó a ocupar un lugar donde antes estaba Susana Ortiz, una voz con peso, historia y mucho cariño entre los seguidores de chicos de barrio. Y eso, amigos, no es cualquier cosa, porque cuando una cantante llega después de que alguien dejó una huella, el público no la recibe con aplausos completos, primero la mide, la compara y hasta la reta con la mirada.
Y ahí fue donde Samantha tuvo que demostrar de qué estaba hecha, no solo cantando, sino aguantando el peso de una etapa que muchos fans todavía recordaban. Pero con nostalgia, baile tras baile, canción tras canción, tuvo que convencer a la gente de verla menos como la nueva y más como una parte importante de esta etapa del grupo.
Con chicos de barrio siguió presente y también trabajando temas como la misma moneda, tanto amor y el hombre que yo amo, tratando de marcar su nombre más allá de las comparaciones. Amigos, y cerrando esta lista aparece Alma Pulido, una cantante tejana que tenía música en la sangre, pero también un apellido demasiado pesado encima.
Alma venía de una familia reconocida. Su padre era Roberto Pulido, su hermano Bobby Pulido y su abuelo Mario Montes. Suena bonito decir que la música le corría por las venas, pero también hay que decirlo, las comparaciones le venían incluidas en el paquete. En el año 1997 lanzó su disco Alma Pulido y el año siguiente ganó Tejano Rising Star en los Tejano Music Hour.
Por un momento parecía que su carrera iba a tomar fuerza y que el público empezaría a ubicarla por su propio nombre. Canciones como ¿Quién crees que soy? 100 volando, amigos y desnuda dame el alma, la pusieron en el radar de la música tejana y después llegaron canciones del alma donde también mostró que tenía voz y propuesta me estaba destrozando el corazón.
Pero una cosa es tener talento y otra muy distinta es cargar con un apellido que ya todo el mundo conoce. Mientras Bobby Pulido sonaba durísimo en el Texmex, Alma tenía que demostrar que no estaba ahí solo por familia. Su carrera discográfica fue corta y aunque nunca quedó del todo claro por qué se alejó de la música, muchos se quedaron con la duda de hasta dónde pudo haber llegado.
Y así cerramos este recorrido por mujeres que cada una a su manera dejaron huella en el regional mexicano, la cumbia, la música tejana y el ambiente grupero. Algunas fueron leyendas enormes, otras tuvieron carreras más discretas, unas siguen activas y otras quedaron en la memoria del público, pero todas tienen algo en común.
se atrevieron a cantar en un mundo donde muchas veces las mujeres les toca demostrar el doble. Déjame en los comentarios cuál de todas estas cantantes es tu favorita, cuál historia te sorprendió más y qué otra reina grupera debería aparecer en una segunda parte. Nos vemos en la próxima aquí en las Intrigas de Herberin.
Gracias por vernos. Yeah.