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México le cerró el mercado a Argentina. Esto es lo que pasa cuando nos subestiman.

México le cerró el mercado a Argentina. Esto es lo que pasa cuando nos subestiman.:

Argentina acaba de pedirle prestado 20,000 millones de dólares al mundo. Nosotros recaudamos eso solos. Y aún así, mi ley voló a Washington esperando que alguien le abra las puertas que México decidió cerrar. México no está perdiendo en esta guerra comercial. Argentina sí. Y los números que te voy a mostrar hoy lo confirman sector por sector, sin propaganda, sin medias tintas.

 Quédate porque lo que vas a escuchar en los próximos minutos no lo vas a encontrar en ningún otro lado. Esto no es un conflicto entre dos presidentes que no se caen bien. Eso es lo que quieren que creas. Lo que está pasando aquí tiene consecuencias directas en tu vida, en el precio de la carne que compraste esta semana, en el aceite que usas todos los días, en los lácteos que pones en tu mesa.

 Todo eso está conectado con las decisiones que México tomó y que voy a explicarte ahora. México actuó con números, con sectores, con toneladas bloqueadas. Más de 1,200 millones de dólares al año en exportaciones argentinas detenidas. Eso no es un rumor, eso es una política comercial calculada, deliberada y soberana.

 Esas decisiones están protegiendo algo que nosotros construimos durante décadas. nuestra ganadería, nuestra industria alimentaria, nuestros productores, las familias mexicanas que viven de esto y al mismo tiempo hay un costo real que también nos toca a nosotros, uno que muy pocos están analizando con honestidad. Vamos sector por sector, con números, sin filtros.

 Empecemos por la carne porque este fue el primer golpe y fue directo. México canceló contratos por más de 25,000 toneladas anuales de carne de rez argentina. El argumento oficial fue una revisión exhaustiva de estándares sanitarios, pero los empresarios ganaderos mexicanos dijeron algo muy diferente. Nosotros tenemos disponibilidad, nosotros tenemos excedentes, no necesitamos traer carne de afuera y tienen razón.

 Lo que muchos no ven ese bloqueo provoca del otro lado. Argentina hoy tiene un excedente de producción que su mercado interno no puede absorber. Los frigoríficos acumulan stock, los precios locales se desploman y uno de cada cuatro barcos que salían de Rosario con destino a puertos mexicanos fue desviado o cancelado. Piénsalo así.

 Tienes una fábrica que producía para exportar y de un día para otro pierdes a tu cliente más importante. No cierras de inmediato, pero empiezas a sangrar. Eso es exactamente lo que está pasando en las zonas ganaderas argentinas hoy. ¿Y qué significa esto para nosotros? Significa que nuestros ganaderos tienen más mercado, más demanda interna, menos competencia de precios artificialmente bajos que destruían el trabajo de familias mexicanas.

 Eso es trabajo que se queda en México, dinero que circula en Sonora, en Chihuahua, en Jalisco, comunidades enteras que respiran diferente porque México tomó una decisión soberana. Pero hay un sector donde el golpe fue todavía más profundo y ahí es donde los números te van a sorprender. El segundo golpe fue al aceite de soya y aquí los números son de otro nivel.

 México redujo el cupo de importación argentina en un 60%. 60%. Eso dejó fuera del mercado 400,000 toneladas que ya estaban comprometidas en contratos firmados. Acuerdos que existían en papel, con fechas, con precios, con nombres, cancelados. ¿Qué significa 400,000 toneladas? Significa barcos que ya estaban cargados buscando otro destino.

 Significa procesadoras argentinas recalculando toda su operación. Significa pérdidas reales, despidos reales, regiones enteras del país que dependen de ese ingreso tambaleándose, porque el complejo Sojero no es un sector menor en Argentina. Seis de cada $10 que entran al país por exportaciones vienen de ahí. En 2024 representó casi el 25% de todas las exportaciones totales argentinas.

 Cuando ese flujo se corta, no tiembla un sector, tiembla toda la economía y nosotros decidimos cortar ese flujo en un 60%. Eso no es una medida menor, eso es un golpe quirúrgico al corazón de la economía argentina. calculado, preciso, soberano. Ahora el vino. Aquí el golpe es diferente, más visible, más cotidiano. México impuso aranceles del 15% a los vinos argentinos. El resultado fue inmediato.

Más de 2,000ones de litros mensuales frenados. En las terminales de Veracruz y Manzanillo quedaron bloqueadas más de 15,000 cajas de malbec y caberné. productos que tenían nombre, bodega, comprador, precio, detenidos en puerto. Para las bodegas grandes esto es un problema serio. Para las pequeñas y medianas puede ser el golpe del que no se recuperan.

 Y para México ese espacio en el mercado no desaparece, alguien lo va a llenar y ese alguien puede ser nuestra propia industria vitivinícola que lleva años esperando exactamente esta oportunidad. Pero lo más importante de todo esto todavía no te lo he dicho y es algo que cambia completamente cómo ves esta historia.

 Hasta aquí todo suena a que México ganó y en muchos aspectos sí, pero hay algo que como mexicanos tenemos que mirar de frente. Sin propaganda, sin banderas, con honestidad. Estas medidas también nos están costando algo a nosotros. Los cuellos de botella en Veracruz y Manzanillo no son gratis. El volumen de productos bloqueados genera congestión, costos adicionales de almacenamiento, retrasos en toda la cadena logística.

Eso lo pagan las empresas mexicanas y cuando las empresas pagan más, tú pagas más en el súper. Así de directo. Hay sectores donde la sustitución de proveedores no es inmediata, no porque no tengamos capacidad, sino porque los volúmenes son tan grandes que el mercado necesita tiempo para reacomodarse. Mientras eso pasa, hay desabasto silencioso, pero real.

 Y hay algo más que casi nadie está mencionando. México está importando carne de terceros países con quienes no tenemos tratados de libre comercio. Condiciones menos favorables, precios más altos, menos certeza jurídica para nuestras empresas. Entonces, la pregunta real no es si Argentina está sufriendo. Está sufriendo y los números lo confirman.

 La pregunta es esta, ¿estamos usando el poder comercial más grande que México ha tenido en décadas con la inteligencia que este momento exige o estamos pagando un precio que podríamos evitar? Esa pregunta tiene respuesta y está en el tablero geopolítico completo. Mi lei voló a Washington otra vez, no fue de vacaciones, fue a pedirle a Estados Unidos que interceda ante México, que convenza nuestro gobierno de abrir las puertas que nosotros decidimos cerrar.

Un presidente que predica la libertad de mercados viajando a rogarle a otro gobierno que le resuelva su problema comercial. Piénsalo un momento. Médico respondió con una condición clara dentro de las negociaciones del TEMEC. Se respetan los vetos comerciales aplicados a Argentina, sin excepciones, sin negociación en el corto plazo.

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