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La Dolorosa Historia de Isaura Espinoza | Todo Lo que No Sabías-l

La Dolorosa Historia de Isaura Espinoza | Todo Lo que No Sabías

El día de hoy les traemos una historia muy interesante porque hablaremos sobre Isaura Espinoza, la actriz de la voz ronca y de la mirada fuerte y presencia elegante. Pero ojo porque detrás de esa imagen seria se esconde una vida llena de polémicas, amores profundos y momentos que han dado mucho de qué hablar.

 

Soy capaz de hacer lo que sea, lo que sea, con tal de que mi hijo se ponga bien. Es una empleada.
Isaura Espinoza nació el 26 de agosto del año 1956 en Piedras Negras, Coahuila, una ciudad muy hermosa. Pero desde que era bien chamaquita, sus padres se la llevaron a la sultana del norte, al mismísimo Monterrey, la ciudad que la vio crecer y convertirse en una mujer hermosa.

Allí estudió y tuvo sus primeros amores, pero no pasó mucho tiempo para que ella se empezara a dar cuenta que ella no iba a ser como otras mujeres que caben dentro de un molde. Ella traía otras metas y aspiraciones y no se quería quedar conforme a una vida normal. Pero si no lo hace, le pido por favor me recomiende a un doctor para llevarle los estudios que dic.

La familia de Isaura era un poco numerosa. Ella era la menor de cinco hermanos, como quien dice, la más pequeñita de la casa. y desde muy temprano empezó a cargar con reglas y expectativas de su familia. Y por supuesto que ellos esperaban que ella cumpliera con las buenas costumbres de la época.

Ya tú sabes, ser una mujer de su casa, no usar la falda muy corta, no salir a platicar con los muchachos y cuando vas a comprar el pan, pues te vas derechito de la panadería para tu casa, nada de quedarte platicando con los plees. Y es que en esa época a las mujeres se les enseñaba a servir, obedecer y no levantar la voz demasiado. Eso no era de las señoritas decentes.

Familia, mi papá, los espinosatos son de Querétar y mi mamá era de San Buenaventura, Coahuil. Imagínense amigos la escena cuando después esta familia miró a Isaura Espinoa actuando en las películas del cine de ficheras, mostrándose así como Dios la trajo al mundo. No, hombre, no me quiero ni imaginar la cara que ponían sus hermanos.

Algo de lo cual nunca se habla es de que Isaura Espinoza es hermana de Angélica Aragón, ya que las dos son hijas del mismo padre, pero hay algo misterioso allí, ya que nunca se les ve juntas. ¿Será que hay una historia que no sabemos? Lo cierto es que las dos han sido actrices muy exitosas, tímida, porque como soy la última de cinco, siempre como que los mayores, ya sabes.

Por el lado de su padre, José Ángel Espinoza, más conocido como Ferrusquilla, famoso compositor mexicano, ya traía una vena artística, pero por el lado de su madre la cosa era muy distinta. Ella no venía de una familia de artistas ni de famosos reflectores, por lo que Isaura creció en un ambiente familiar de provincia junto a sus hermanos mayores con disciplina y con costumbres en donde los hermanos mayores siempre cuidan a las menores y casi casi como que son unos segundos padres y eso le ponía presión de ser una

mujer de esas de las que trabajan dentro de la casa. Pero había algo dentro de Isaura que se le movía desde lo más profundo. Y es que ella tenía una imaginación que no la dejaba estar quieta. Cuando miraba películas, algo por dentro se le movía. Y mientras sus hermanos y su mamá miraban las películas como simple entretenimiento, ella las miraba no solamente como eso, sino como una puerta de salida de ese mundo donde ella se sentía atrapada.

Desde bien chamaca decía que quería hacer cine, así como si la vida la estuviera llamando por ese lado y al oído le estuviera soplando ya los libretos y su camino iba a estar abierto para que ella entrara de lleno al cine con la mesa servida. Ella desde chiquita ya se imaginó a un público aplaudiéndola. Sí, sí, sí.

Este, bueno, es una historia larga. Yo yo me vine a México a los 16 años, pero en su casa, ay papá, la cosa era difícil. Porque vean amigos, Isaura nunca se sintió cómoda con el papel que le querían dar. La idea de una mujer cocinando, lavando, planchando y que se adaptara a lo que la familia le pedía. Pero ella traía un espíritu que no la iba a dejar callada y no iba a dejar que otra gente decidiera por ella.

Por dentro crecer esa necesidad y ese fuego que olía a libertad. Ella quería salir de ese lugar a como diera lugar lo más pronto posible y buscar algo que la hiciera soñar. En medio de toda esa avalancha emocional había una figura clave para Isaura y era su propia madre, que para ella era más que eso, porque era su cómplice, su amiga y su refugio.

Era esa persona que la entendía cuando el resto de la casa simplemente se burlaba de todas sus inquietudes. Y es que ella traía todas las ganas de romper el molde y salir del lugar donde estaba atrapada. Sí, de pronto me revelaba, pero hacían de mí lo que se les antojaba. Entonces este ella sabía que no podía quedarse en silencio porque eso iba a hacer que ella terminara aceptando todo lo que le querían imponer.

Así que con los años aquella chamaca que alguna vez fue bastante chiviada empezó a sacar todo lo que traía por dentro, empezó a abrir la boca y empezó a soltar el carácter. Porque vean amigos, ser la menor de cinco hermanos no era fácil, porque los hermanos mayores siempre se imponían y no solamente opinaban, sino que decidían por ella.

Pero Isaura entendió que no podía quedarse con eso como palabra definitiva y tuvo que empezar a vivir su vida y atreverse a abrir la boca, aunque eso le costara problemas. Dicen que los hermanos cuando la miraban hablando con otros chamacos, luego luego le salían a decir, “Oye, métete para dentro.” Pero ella se quería meter para fuera.

Es que dicen que ya le urgía tener novio y los hermanos la querían tener como novia de rancho, bien vestida, pero bien alborotada. ¿A poco no, amigos? Yo yo fui muy clara con ella y le dije, “Mira, yo no voy a ser diferente de lo que tú me has enseñado.” Mira, siendo todavía una chilpayate muy joven, apenas entrando en la adolescencia, tomó una decisión muy dura, una decisión pesada.

Y es que decidida a todo de sí, se fue de su casa. Y no era un berrinche de juventud, ni tampoco un capricho de telenovela. Fue una decisión que ella tuvo que tomar para lograr sobrevivir, porque ella sentía que si se quedaba, poco a poco se iba a ir apagando ese fuego que traía dentro y sus sueños se iban a ver muy limitados. Así es, amigos.

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