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HARFUCH DETIENE a PETROFACTUREROS y REVELA RED de 8 EMPRESAS MAFIOSAS tl

HARFUCH DETIENE a PETROFACTUREROS y REVELA RED de 8 EMPRESAS MAFIOSAS tl

Estas empresas dedicadas al contrabando de combustible han recurrido a esquemas de simulación de operaciones comerciales. Martes 12 de mayo de 2026, cuando los trabajadores de la Ciudad de México regresaban a sus hogares después de otro día lidiando con los precios de la gasolina que durante años habían vaciado sus carteras, cuando los transportistas de Nuevo León calculaban una vez más cuánto de sus ganancias se evaporaba en los tanques de sus unidades.

Y cuando los pescadores de Veracruz hacían cuentas de lo que les costaba llenar sus lanchas para salir al mar, Omar García Harfood detiene a petrofactureros y revela red de ocho empresas mafiosas que durante décadas convirtieron el dolor económico de millones de mexicanos en la fortuna ilícita más sofisticada que el sector energético nacional haya conocido jamás.

En la tarde de este martes 12 de mayo, mientras tú pagabas sobreprecio en cada litro que echabas a tu tanque, los equipos tácticos de la Guardia Nacional, la Fiscalía Especializada y la Unidad de Inteligencia Financiera, irrumpían simultáneamente en oficinas corporativas de Ciudad de México, Nuevo León y Veracruz para desmantelar una estructura de facturación falsa que movía miles de millones de pesos a través de combustibles que nunca existieron, contratos que nunca se ejecutaron.

y empresas que nunca tuvieron otra función que lavar el dinero, de quienes durante 30 años se enriquecieron con la miseria energética del país. Piensa en la última vez que llenaste tu tanque de gasolina y sentiste que el dinero desaparecía demasiado rápido de tu bolsillo, porque esa sensación que tuviste no era casualidad ni resultado de las fluctuaciones del mercado internacional de petróleo.

Era el resultado directo de un sistema de corrupción tan perfectamente diseñado que cada peso extra que pagabas en la bomba alimentaba una red de empresas fantasma que operaban como un auténtico pulpo financiero conectado con el cártel de Sinaloa, células residuales del cártel de Jalisco Nueva Generación y los operadores políticos que durante décadas protegieron esas operaciones desde las más altas esferas del poder.

El operativo de esta tarde no fue una decisión improvisada ni una respuesta a una denuncia anónima. Fue el resultado de meses de trabajo de inteligencia financiera que comenzó cuando los analistas de la Unidad de Inteligencia Financiera detectaron patrones irregulares en las transferencias bancarias que salían de las cuentas congeladas de Maru Campos después de su detención la semana pasada, cuando los peritos financieros rastrearon el destino final de esas transferencias.

encontraron una red de empresas del sector energético con volúmenes de facturación que no correspondían con ninguna infraestructura física verificable, con domicilios fiscales en oficinas que no existían y con representantes legales que aparecían simultáneamente en docenas de empresas diferentes sin tener ninguna experiencia documentada en el sector energético.

Estas empresas no vendían combustible, vendían facturas, no tenían estaciones de servicio, tenían cuentas bancarias, no transportaban gasolina ni diésel, transportaban dinero de procedencia ilícita desde las organizaciones criminales más poderosas de México hasta las estructuras patrimoniales de políticos, empresarios y operadores que durante décadas construyeron sus fortunas personales sobre la base del sobreprecio que tú y millones de mexicanos pagaban cada vez que necesitaban combustible para trabajar.

para llevar a sus hijos a la escuela o para simplemente moverse en un país donde la gasolina cara no es un lujo, es una necesidad básica convertida en mecanismo de extorsión sistemática. La primera irrupción ocurrió a las 4:30 de la tarde en una torre corporativa de Santa Fe, donde los comandos tácticos de la Guardia Nacional entraron al grito de Fiscalía.

Guardia Nacional, manos arriba al suelo. En las oficinas de lo que los registros públicos identificaban como distribuidora energética integral, una empresa que según sus declaraciones fiscales había facturado más de 2,500 millones de pesos en los últimos 3 años, vendiendo combustibles que jamás habían pasado por ninguna refinería de petróleos mexicanos y que jamás habían llegado a ninguna estación de servicio registrada ante la Comisión Reguladora de Energía.

Cuando los peritos forenses accedieron a las computadoras de esa oficina, encontraron un sistema de facturación automatizado que generaba facturas por millones de pesos con solo oprimir un botón, facturas respaldadas por contratos de suministro firmados con empresas que no existían en ningún registro corporativo verificable y avaladas por sellos fiscales auténticos que solo pudieron haber sido obtenidos a través de la complicidad directa de funcionarios dentro del Servicio de Administración Tribun. tributaria.

Los empleados que fueron detenidos en esa oficina intentaron borrar los archivos digitales del sistema, pero los especialistas en informática forense de la Fiscalía General de la República habían anticipado esa maniobra y habían colocado bloqueadores remotos en los servidores desde el momento en que comenzó la operación.

Escríbelo en los comentarios si alguna vez te preguntaste por qué México, siendo uno de los principales productores de petróleo del mundo, tiene algunas de las gasolinas más caras de Latinoamérica. Porque la respuesta que esta tarde se volvió visible en las pantallas de esas computadoras incautadas no tiene nada que ver con los costos de refinación ni con las fluctuaciones del mercado internacional.

tiene que ver con un sistema de sobrefacturación que durante años infló artificialmente el precio final del combustible para generar márgenes de ganancia que después eran canalizados hacia cuentas offshore vinculadas a estructuras patrimoniales de políticos, hacia operaciones de lavado de dinero del crimen organizado y hacia la red de protección institucional que hacía posible que esas operaciones continuaran año tras año sin que ninguna autoridad se atreviera a cuestionarlas.

La segunda irrupción ocurrió simultáneamente en Monterrey, en las oficinas de lo que los documentos corporativos se identificaban como combustibles del noreste. Una empresa registrada a nombre de prestanombres que los investigadores de la Unidad de Inteligencia Financiera habían identificado previamente como operadores financieros de células residuales del cártel de Jalisco Nueva Generación en la zona metropolitana de Monterrey.

Cuando los comandos tácticos entraron a esas oficinas, encontraron a los directivos de la empresa destruyendo documentación contable físicamente, quemando expedientes en contenedores metálicos y triturando discos duros con herramientas industriales que requerían una coordinación previa que solo tiene sentido si sabían que la operación estaba a punto de ejecutarse.

Esa reacción no era paranoia empresarial, era la respuesta desesperada de quienes sabían que lo que estaban destruyendo era evidencia directa de su participación en una red de lavado de dinero que conectaba los recursos del narcotráfico con las cuentas bancarias de empresarios y políticos que durante años utilizaron el sector energético como su principal mecanismo de blanqueamiento de capitales.

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