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HARFUCH DESTAPA la red que compró Morelos para el Cártel de Sinaloa — y un alcalde se le escapó

HARFUCH DESTAPA la red que compró Morelos para el Cártel de Sinaloa — y un alcalde se le escapó

Hay un video. Lo sacó a la luz el gobierno federal y lo presentó Omar García Harfuch. En ese video se ve a varios hombres brindando, sonriendo, relajados, como quien celebra algo que ya tiene asegurado. Y entre ellos, según las autoridades, está sentado el presunto jefe del cártel de Sinaloa en esa región de Morelos.

 El detalle que te va a quitar el sueño es este. Dos de los hombres que aparecen ahí ya están en una celda, pero uno de ellos, el más importante, alcanzó a desaparecer antes de que tocaran su puerta. Antes de seguir, regálame un like, dale al botón de hype si me ves desde el celular y suscríbete porque esta historia se está moviendo hora por hora.

 Te voy a contar como Harf destapó la red que de acuerdo con la fiscalía, compró pedazos enteros de Morelos para el cártel de Sinaloa. ¿Y por qué un alcalde en funciones se le escapó de las manos? Quédate porque aquí hay mucho más que un detenido. Lo que vas a ver es cómo un cártel aprendió que sale más barato comprar un gobierno que pelearlo.

 Como el dinero del crimen, según la propia fiscalía, financió campañas en al menos ocho municipios de un solo estado, y cómo todo eso quedó retratado en una grabación que sus protagonistas nunca imaginaron que terminaría en manos del Estado. Ese video es el hilo del que voy a tirar todo el rato. Cada vez que regresemos a él vas a entender un poco más.

 ¿Quién aparece? ¿Cuándo se grabó? ¿Qué demuestra? ¿Y por qué uno de los hombres que brindan en esas imágenes hoy es prófugo de la justicia mientras los demás duermen en una celda federal? Empecemos por el día que todo salió a la superficie. Miércoles 20 de mayo de 2026, madrugada. Mientras casi todo Morelos dormía, elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, de la Guardia Nacional y de la Fiscalía General de la República se desplegaron en cinco domicilios al mismo tiempo. Cuatro en Morelos, uno en

Querétaro. La orden venía de arriba y la coordinación, según informó el propio gobierno, descansaba en información del Centro Nacional de Inteligencia. Detente un momento en esa palabra. Interinstitucional. Suena a burocracia, pero esconde algo importante. Significa que no fue una sola corporación tocando puertas.

 Fueron varias sincronizadas, golpeando a la misma hora en lugares distintos para que nadie alcanzara a avisarle al de al lado. Esa sincronía es justo lo que se prepara durante semanas, a veces meses de seguimiento. Se llama trabajo de inteligencia y consiste básicamente en mirar y escuchar mucho antes de actuar una sola vez.

 A esa hora cayeron seis personas, cinco órdenes de cateo, que es el permiso que da un juez para entrar a un domicilio por la fuerza si hace falta. Seis detenidos y según se supo después, una orden más todavía sin ejecutar. Esa última es la que va a marcar el resto de la historia, así que no la pierdas de vista.

 Horas después, Harfuch se paró frente a las cámaras. A su lado el comandante de la Guardia Nacional, el general Guillermo Briseño Lovera. Y ahí en conferencia el secretario soltó la frase que encendió todo. Dijo que los detenidos estaban vinculados con un operador regional del cártel de Sinaloa, que la red había penetrado ayuntamientos, que entre los capturados había un alcalde en funciones, un exalcalde y cuatro funcionarios municipales.

 y dijo el nombre del hombre del video, Júpiter Araujo Bernard, alias el Barbas. Quédate con ese nombre porque va a aparecer varias veces. El Barbas es, según las áreas de inteligencia del Estado mexicano, el presunto líder del crimen organizado en la zona oriente de Morelos, con presencia también señalada en Baja California, la pieza que conecta a los políticos con el cártel, el hombre que brinda en la grabación.

 Aquí abro el primer hilo que vamos a ir cerrando poco a poco. ¿Qué hacía un grupo de funcionarios electos compartiendo mesa con el presunto jefe del narco de su región? Guárdate la pregunta. La respuesta tiene que ver con dinero de campaña y la vas a entender completa más adelante. Vamos con los nombres porque importan.

 El primero es Agustín Toledano Amaro, presidente municipal de Atlatlahucan en funciones, emanado de la coalición PAN Prix, detenido la madrugada del 20. El segundo, Irvin Sánchez Zavala, expresidente municipal de Ycapxtla, militante del PAN. Sobre él pesa una historia que dice mucho del tipo de poder que ejercían. Lo investigan por la presunta apropiación de un predio que estaba destinado a un pozo de agua potable. un pozo.

 El resultado, según las autoridades, fue dejar a la comunidad en un severo desabasto. Agua que no llegó a la gente porque el terreno terminó en otras manos. Detente un segundo en esa imagen. Mientras la versión pública habla de cárteles y de millones, el daño concreto a veces se mide en algo tan básico como una llave que no echa agua.

 Una familia de ycapiixla que carga cubetas o paga pipas no piensa en organizaciones criminales ni en redes financieras. Piensa en que no le sale agua. Ese es el punto donde la narcopolítica deja de ser un tema de noticiero y se vuelve la vida diaria de alguien. El crimen de cuello blanco siempre tiene al final de la cadena una víctima de carne y hueso que ni siquiera sabe por qué le tocó.

 Los otros cuatro detenidos eran del aparato de Cuautla, que es el corazón de esta historia. Pablo Portillo Galicia, oficial mayor del Ayuntamiento. Horacio Zavaleta Malacara, secretario del municipio. Jonathan Espinoza Salinas, tesorero, y Arizel Rubí Vázquez Amaro, señalada en distintos reportes como excandidata y figura ligada a Morena en Atlatahuan, seis personas, tres municipios, cuatro partidos rosados.

Fíjate en los cargos porque no son al azar. Oficial mayor, secretario del municipio, tesorero. Esos tres puestos juntos son las manos que mueven el dinero y los permisos de un ayuntamiento. El tesorero firma los pagos. El oficial mayor maneja las compras y los contratos. El secretario controla los acuerdos y los papeles.

 Si una red criminal quisiera diseñar a propósito qué puestos necesita capturar para vaciar un municipio desde adentro, elegiría exactamente esos. La selección de cargos, según la versión de la investigación, dibuja una intención. Esos hombres tenían en la mano las llaves de la caja y alguien las quería. Lee bien esa última parte.

 PAN, PRI, Morena, Movimiento, Ciudadano, aparece también en el entramado político de la zona. La red, según la investigación, no le preguntaba a nadie de qué color era su playera, le preguntaba cuánto necesitaba para la campaña. Y aquí está el primer dato que conviene fijar con claridad.

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