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¡HARFUCH ARRESTA a 22 HOMBRES del CJNG en GUANAJUATO; ROBARON MILLONES de HUACHICOL! tl

¡HARFUCH ARRESTA a 22 HOMBRES del CJNG en GUANAJUATO; ROBARON MILLONES de HUACHICOL! tl

22 icarios, una red de combustible robado que movía 4 millones de pesos al mes y una libreta azul de 10 pes que Harf convirtió en la sentencia de muerte de toda una célula del CJNG. Omar García Harfush no anunció este operativo en cadena nacional. No hubo conferencia de prensa antes del amanecer.

 Lo que hizo fue ordenar el cerco, cerrar los cuatro puntos de acceso al inmueble y esperar. Porque cuando la inteligencia federal lleva semanas construyendo una trampa, no necesita ruido, necesita precisión. El 19 de mayo a las 3:47 de la mañana esa precisión llegó a Lomas de Comanjilla en los límites entre Silao y León, Guanajuato.

 Pero lo que los noticieros te contaron fue solo la superficie, 22 detenidos, armas aseguradas, célula del CJNG desarticulada. Lo que no te contaron es lo que realmente estaba financiando esa célula. Lo que no te dijeron es que cada litro de gasolina robada, Pemex tenía un destino fijo antes de llegar a cualquier tanque. Esa pregunta tiene nombre en los archivos de Harfush y en este video la vamos a responder.

 Pero hay algo que los noticieros no te van a contar. Para entender por qué este operativo importa, necesitas entender quién era César Arturo, el tiki, y qué había construido en Guanajuato durante los últimos 2 años. El Tiki no era un ladrón de gasolina, era un arquitecto de violencia con un modelo de negocio. Operaba en el corredor industrial entre Silao y León, una franja de tierra donde conviven las armadoras automotrices más grandes del país con colonias populares que nadie vigila de noche.

 Esa geografía era su ventaja. De día camiones de carga, de noche pipas sin logotipo llevando huachicol hacia puntos de distribución que desde afuera parecían negocios normales. El Tiki controlaba tres fuentes simultáneas de combustible robado, perforaciones clandestinas en tuberías de Pemex, asalto directo a pipas en carretera y una red de revendedores que operaban en colonias como Lomas de Comanjilla con mangueras, uniformes y precios apenas por debajo del mercado.

 Suficientemente barato para traer clientes, suficientemente caro para generar millones. El error de cálculo del Tiki era uno solo, pero era fatal. creía que el huachicol era invisible, que robar combustible no activaba los mismos radares que el narcotráfico, que la FGR tenía otros problemas más urgentes que perseguir litros de gasolina.

 Lo que el tiki es que cada litro robado deja una firma, una caída de presión en un ducto, un reporte automático, un número en una base de datos federal que en el momento correcto se convierte en coordenadas. Silao en mayo huele a polvo caliente y aceite de motor. Las noches son cortas y oscuras fuera del corredor industrial.

Era el escenario perfecto para operar en silencio hasta que dejó de serlo. Y entonces llegó el dato que lo cambió todo. Lo que sigue no es especulación, es la reconstrucción de tres decisiones que el Tiki tomó entre abril y mayo. Cada una de ellas lógica en su momento, cada una de ellas un paso más hacia el cerco.

 El primer error lo cometió seis semanas antes del operativo. El Tiki decidió expandir. El corredor entre Silao y León estaba generando dinero, pero había un tramo nuevo, más cercano al nodo industrial de Abasolo, que nadie había tocado. Territorio, según su inteligencia, sin presencia federal activa, ordenó tres perforaciones nuevas en ductos de Pemex en un lapso de 10 días.

 Tres puntos distintos, tres equipos distintos, máxima eficiencia. Lo que el Tiki no sabía era que cada perforación nueva activó una alerta automática en el sistema de monitoreo de presión de Pemex, que desde 2022 tiene protocolo directo de reporte a la FGR. Tres alertas en 10 días en el mismo corredor geográfico con el mismo patrón de extracción.

 Eso no parece accidente, eso parece organización y la organización tiene nombre. Ese fue que el primero, el segundo error lo cometió dos semanas antes. El segundo error fue reunirlos a todos. Confiado en que la operación estaba blindada, el tiki convocó a los 22 integrantes de la célula al inmueble de lomas de Comanjilla, una junta de reorganización, conocer a los reclutas nuevos, revisar números, alinear rutas.

 Era la primera vez en meses que todos estaban en el mismo lugar al mismo tiempo. Lo que el tiki era que un dron de vigilancia de las fuerzas de seguridad pública del estado llevaba 4 días sobrevolando el perímetro de Lomas de Comanjilla en patrones nocturnos. Esa noche los analistas registraron el movimiento inusual, 12 vehículos distintos llegando al mismo inmueble en un lapso de 90 minutos después de la medianoche.

 Eso no era una fiesta, era una junta de célula. Las imágenes fueron clasificadas como objetivo prioritario esa misma madrugada. Ese fue el segundo. El tercer error lo cometió la noche del 18 de mayo. El tercer error fue quedarse. A las 11:40 de la noche, el Tiki recibió un mensaje de un contacto externo. Había movimiento raro de patrullas en la zona.

El mensaje era una advertencia legítima. El Tiki la procesó, calculó y decidió no moverse. Su razonamiento era frío y en apariencia sensato. Si salía esa noche, perdía el cargamento, el efectivo y los documentos en el inmueble. Calculó que el movimiento de patrullas era rutinario, que si hubiera un operativo realía por canales internos.

 Lo que el tiki no sabía era que esos canales internos llevaban 72 horas comprometidos, que el movimiento de patrullas que su contacto vio era el operativo en su fase de posicionamiento silencioso y que para cuando tomó la decisión de quedarse, el dron ya había confirmado su presencia dentro del inmueble.

 A las 11:53 de la noche, el tiki eligió el dinero sobre la libertad. perdió los dos, que ese tercer error fue lo último que calculó mal, porque esa madrugada Harf ya tenía todo lo que necesitaba. A las 2:15 de la madrugada del 19 de mayo, los primeros elementos de las fuerzas de seguridad pública del estado comenzaron a moverse hacia Lomas de Comanjilla, sin sirenas, sin luces de emergencia, vehículos oscuros a velocidad de tráfico normal para no romper el patrón de la colonia.

 La formación era de contención total, cuatro equipos tácticos asignados a los cuatro puntos cardinales del inmueble. No había salida posible que no estuviera cubierta. El protocolo era claro. Ningún vehículo entra, ningún vehículo sale, ninguna comunicación se filtra hacia adentro. El dron llevaba 4 horas sobrevolando el objetivo.

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