“Fue a denunciar a su agresor y terminó muerta” El video que deja en shock a República Dominicana
La gente no. Mi hermana a segundo de salir de la fiscalía fue que pasó el hecho. Hay despedidas que rompen el alma y hay historias que dejan una pregunta imposible de ignorar. ¿Hasta dónde tiene que llegar una mujer para que realmente la protejan? Este es el caso de Esmeralda Moronta de los Santos, una mujer emprendedora, madre de dos niños, amante de la repostería y llena de sueños, que terminó asesinada a tiros por el hombre del que precisamente intentaba protegerse.
Lo más estremecedor es que minutos antes de morir, Esmeralda había acudido a una fiscalía a pedir ayuda, pero hoy no está. Esmeralda Moronta de los Santos tenía 36 años. Era madre, era hermana, era hija, pero también era una mujer que había construido su propio camino. En redes sociales se mostraba orgullosa de su emprendimiento estilo pastelero, un negocio que levantó con esfuerzo desde casa y que poco a poco se convirtió en el sustento de su familia.
Pasteles personalizados, mesas de postres y dulces artesanales eran parte de un sueño que estaba creciendo. Hello, amiguitos, feliz miércoles. En estos videos próximos habrá de todo menos estilo. Su familia asegura que este mismo año quería abrir un local más grande. tenía planes, tenía metas, tenía vida, pero detrás de esa sonrisa algo estaba cambiando.
Quienes la conocían decían que Esmeralda ya no vivía tranquila. Su expareja la acosaba constantemente. Ese hombre era Omarte Tejeda Guzmán, padre de uno de sus hijos. Según la denuncia presentada por Esmeralda, la relación había terminado hacia dos meses, pero él no aceptaba el final. La acusaba, la perseguía, la acusaba de tener otra pareja, de que si ella no quería volver con él, era porque tenía a alguien más.
Y según quedó registrado oficialmente, incluso le habría instalado un GPS para rastrear cada uno de sus movimientos. Esmeralda sentía que algo malo podía pasar y por eso decidió acudir a las autoridades. El 13 de mayo, Esmeralda hizo lo que en muchas campañas recomiendan denunciar. Entró una fiscalía de violencia de género buscando una orden de alejamiento, pero nadie imaginó que ese sería el último lugar al que llegaría con vida.
El reloj marcaba las 2:52 de la tarde. Esmeralda llegó a la Fiscalía de Violencia de Género de Santo Domingo Este. En su denuncia dejó claro que temía por su vida. Pidió protección, pidió ayuda, pidió que alguien actuara. antes de que fuera demasiado tarde. Pero afuera Omar Tejeda ya la estaba esperando. Ya se dirigió allá sol.
Las amigas sí sabían. Las cámaras de seguridad captaron los últimos minutos de vida de Esmeralda. En las imágenes se observa cómo corre desesperadamente por las calles intentando escapar. buscó refugio en un colmado, pero su agresor fue detrás de ella y allí le disparó varias veces. Después se quitó la vida con la misma arma.
La noticia destrozó por completo a toda una familia. Sus hermanas aún no podían entender como Esmeralda, una mujer alegre, trabajadora y llena de sueños, había salido a buscar ayuda y terminó perdiendo la vida. Es muy lamentable que estemos pasando por esa situación, ya que ella fue a una entidad donde entendíamos que que estaba segura y al momento de salir de esa entidad eh fue que ocurrió el hecho que que marcó nuestra familia porque hoy nuestra hermana no está con nosotros.
Pero el dolor apenas comenzaba porque mientras intentaban asimilar la tragedia llegaría el momento más devastador de todos, tener que despedirla para siempre. El último adiós. Ay, cuánto años tenía mi niña. Ay, cuando me fui hace 20 años, mi niña dijo, “Tía, yo no yo no puedo verte para tía. Yo no voy a despedida.

” Yo era una niña y ahora yo, ahora yo ahora yo tengo una buena para Ay, para siempre, meme mía. Ay, es una muchachita con 33 años. Le falló la justicia. Falló el chiste. Ay, ella corrió. Ay, corrió. Pero si ella tenía miedo, ¿por qué salió de ahí? Entre lágrimas, gritos y escenas desgarradoras, Esmeralda fue sepultada en el cementerio Cristo Redentor.
Su madre apenas podía mantenerse en pie. Sus hermanas se aferraban al ataúd como si negarse a soltarlo pudiera cambiar la realidad. Durante el entierro, el ambiente se tornó tan desesperante que algunos familiares rompieron el cristal del ataúd intentando verla una vez más. Hoy estamos sumergidos en el llanto, en el olor, pero vamos a poner en práctica para despedirla como lo que ella era.

Una persona alegre, carismática, llena de vida, con una luz y un brillo único, una esencia única. Así nació ella. Y lo único que ella dio en este mundo fue amor. Era la impotencia de saber que no habría regreso, la impotencia de sentir que el sistema les falló. Le pido a la ministra de la mujer, al presidente Luis Abinader, a la magistrada Jenny Berenice, que se conduela de nuestro dolor.
Mi hermana a segundo de salir de la fiscalía fue que pasó el hecho. La Procuraduría General abrió una investigación para determinar si realmente se activaron los protocolos de protección, porque la pregunta ahora es inevitable. pudo evitarse esta tragedia. Días después salió a la luz un documento firmado por Esmeralda, donde aparentemente rechazaba ser trasladada a una casa de acogida.
Pero eso abrió otro debate. Muchas mujeres no aceptan porque implicaría dejar su trabajo, sus hijos, su hogar, mientras el agresor continúa libre y en redes sociales la indignación creció en contra de las autoridades. Mientras tanto, dos niños quedaron huérfanos, uno de apenas 4 años. Que no sea una más, Esmeralda Moronta, que todas las oficinas de las fiscalías eh no solamente de de ayuda a la mujer, sino también de niña y adolescente, que siempre haya un custodio en la puerta, que las personas que estén ahí brindando el servicio, que no estén ahí por
botella, que estén ahí por empatía, por brindar un servicio, por ayudar eh realmente a la ciudad ciudadanía que se dirige a buscar esa esa ayuda. Pero hubo otro momento que causó indignación. Durante el entierro de Omar Tejeda. Su madre aseguró entre lágrimas que su hijo estaba en la presencia de Dios.
Las declaraciones provocaron fuertes reacciones en redes sociales donde muchos cuestionaron la falta de empatía hacia Esmeralda y sus hijos. Ay, mire, ustedes creen que que yo estoy yo no estoy nerviosa, no, porque yo sé que está en la presencia de Dios. Cristo está en la presencia. Ay, Omar, Omar, Omar tejeda. Entre lágrimas, su familia intenta reconstruir las señales que anticipaban la tragedia.
Dicen que Esmeralda llevaba semanas viviendo bajo presión, intentando seguir adelante mientras luchaba por proteger su tranquilidad y la de sus hijos, pero el miedo terminó persiguiéndola hasta en sus últimos minutos. Mientras una familia intenta sobrevivir al dolor de perder a Esmeralda, las cifras continúan encendiendo las alarmas en República Dominicana.
Cada vez son más las mujeres asesinadas por quienes alguna vez dijeron amarlas. Y solo en lo que va de este año, cerca de 50 mujeres han sido víctimas de feminicidio en el país. Seis de esos casos ocurrieron únicamente durante este mes. Historias marcadas por el miedo, las amenazas y tragedias que muchas veces pudieron evitarse.
Hoy el nombre de Esmeralda Moronta se suma a esa dolorosa lista. Una mujer que pidió ayuda, pero nunca logró regresar a casa.