Arrogantes Se BURLARON De Mexicanos y Recibieron La Paliza De Sus Vidas
Hay un país en este mundo donde muchos hombres parecen nacer con los guantes puestos, el corazón endurecido como acero y una resistencia que roza lo imposible. México se convirtió en la cuna de algunos de los boxeadores más temidos del planeta. Hombres que no pelean por dinero ni por fama, pelean por orgullo, por sangre y por el nombre de su gente.
Un país que ha exportado más campeones mundiales de boxeo que cualquier otra nación hispanohablante en la historia de este deporte. Hoy te voy a contar las cinco veces que extranjeros se atrevieron a burlarse de un mexicano y terminaron recibiendo las palizas más humillantes de sus vidas. La pelea entre el Chapo Rosario y Julio César Chávez fue una de las más esperadas de su época, porque antes del combate el puertorriqueño se la pasó insultando, menospreciando y burlándose del mexicano frente a las cámaras.
Digo, “Voy a noquear y llega el día de la pelo noqueo y así te va a pasar a ti.” Es esa mañana tienen todos los puertorriqueños de decir que nos van aar. Espérate, cambiaste la pregunta porque dijiste que los puertorriqueños eran iguales primero. Cierto, cierto. Tú eres igual puertorriqueño. Chapo Rosario porque me insultó, me dijo hasta de qué me iba a morir y se metió con mi esposa.
Me dijo, “No puedo decirlo aquí en la televisión” y la verdad subí con un coraje. 21 de noviembre de 1987 se disputaba el título de peso ligero de la AMB. Una noche que quedaría marcada en la historia del boxeo. El Chapo Rosario no llegó solo, caminaba hacia el ring respaldado por una presencia imponente, una fuerza que intimidaba sin lanzar un solo golpe.
La leyenda viviente Mike Tyson. Un motivo más para que el isleño se sintiera invencible, respaldado, confiado, incluso arrogante. Pero en el ring no pelean los nombres ni las compañías, ahí solo sobrevive el más fuerte. Y esa noche tenía enfrente a un monstruo llamado Julio César Chávez. Julio Desde el primer campanazo, Chávez presionaba sin miedo a la pegada de Rosario.
El mexicano avanzaba implacable, soltando upers y ganchos al cuerpo que empezaban a castigar al boricua. working to slow his man down. Cut by Chavez. This is such a contrast step. Rario, he’s like a little magician there. I just don’t like him there in the corner or against R the left hands by Rosar. Both guys have the defense. Is just keeping his man there in corner.
It’s making his fight. En el transcurso del round, el público ya sentía la rabia que se tenían estos dos. Era evidente que ninguno estaba dispuesto a ceder ni un solo centímetro. Esa no era una pelea cualquiera, era una guerra de orgullo donde solo uno saldría en pie. and not shot. En el segundo y tercer round, Chávez seguía presionando sin descanso, pero Rosario comenzó a mostrarse más inteligente, más calculador, encontrando los espacios para conectar golpes claros que encendían la pelea aún más.
Al mexicano se le notaba ansioso con una sed imparable por mantener la presión constante sobre su rival. Pero al mismo tiempo, Chávez demostraba la sangre fría de un verdadero guerrero azteca, con una defensa sólida y reflejos que le permitían esquivar y responder con precisión letal. Para el cuarto asalto, Rosario lograba poner contra las cuerdas al mexicano y soltaba sus combinaciones, pero Julio sorteaba los golpes con una sangre fría impresionante, variando sus movimientos, evitando repetir secuencias, haciendo
imposible que su rival pudiera descifrarlo. Very good concentration. That’s it. Right off the ropes with a good shot. Watch. Now he’ll start to double up to the body. Watch. You see here this is when he gets his man in trouble. This is when gets to get out of there. And pressing Rosar. See what happens. He turns the table around because he lets this man throw his punches and then he comes on he retaliates.

He doesn’t up at this point. That’s why I admire mostly about now for Rosario. He has to forget about theism and then box again. Get his man with the shot to the body. Good shot. Devastated shot to the body. He really is Barry. What’s come back up to the head? The left hook there. A beautiful short. There was a right hand by Rosario but Chavez remains right on top of it.
Rosario still clear. Llegaba el quinto round y Chávez con pulmones de acero no bajaba ni un segundo la intensidad mientras su rival ya empezaba a cargar en el rostro y el cuerpo las huellas del castigo brutal que le estaba imponiendo el mexicano. Rosari once again as Lar Merchaned out a little bit earlier, he’s just not givingar a room to punch.
¿Qué me dices? Los brazos como estoy trinco. Séptimo round y Chávez peleaba como si siguiera un guion perfecto, ejecutando cada movimiento con precisión milimétrica, obedeciendo su plan al pie de la letra mientras desmantelaba poco a poco a su rival. going a lot of punches again. The position where the eyes in any danger right at the moment of closing.
That’s a smart fighter though. He throws a great punches he becomes a little and what normally a smart fighter would do he would move around and use the ring and they come back. Again, this is not a good place for Rosario to be, especially when you stand it straight up. You see what happens there, especially straight up.
Really the impressive thing about Chavez is he invariably will at least double up and usually throw three or four punch combinations never punch. La derecha de Chávez se filtraba una y otra vez como un misil imposible de detener. El Chapo intentaba mantener la distancia con su Jaav, pero era inútil. El mexicano siempre encontraba la forma de romper la defensa y castigar con precisión devastadora.
And he’s in a world of trouble. Oh no, this is experiening in round number eight. Took another good right hand. Still 15 seconds. Look at combinations. And now angles by Rosario, but it may be a little too late for them now cuz he was really rock. El rostro del boricua lo decía todo. estaba pagando golpe a golpe cada palabra que lanzó contra el mexicano, obligado a tragarse sus insultos mientras Julio imponía su ley en el ring.
That was a lunging right hand by Chavez. Entonces llegaba el undécimo round y el castigo que estaba recibiendo el puertorriqueño ya era simplemente inhumano, una tormenta sin tregua desatada por Chávez que no mostraba ni un ápice de compasión. does not to be able to get himself out of his own corner. What a war. There goes the mouthpiece.
One minute remaining in the 11th round. Cuando faltaban apenas 25 segundos para terminar el round, el referee dijo basta. No había nada más que demostrar. El castigo ya era demasiado. Julio César Chávez destronaba al Chapo Rosario y se coronaba como el nuevo campeón ligero de la AMB. Aquella noche, en el Hilton de Las Vegas, el mexicano no solo ganó un título, escribió su nombre con letras doradas en la historia del boxeo y de paso cayó muchas bocas.
La pelea entre Marco Antonio Barrera y Kennedy Mcini fue una de las guerras que marcó para siempre la carrera del Azteca. El estadounidense estaba completamente convencido de que el mexicano no tenía ninguna posibilidad. Incluso llegó a decir que Barrera jamás podría entrar a la casa de su rival y arrebatarle el trono que según él le pertenecía.
Tengo una esposa, una casa, un carro y cuentas que tengo que pagar y me atrevo a que vengas aquí pensando que puedes vencerme, muchacho. No puedes vencerme. No puedes golpearme aquí en mi ciudad. Frente a miles de personas lo humilló sin piedad. dijo que el mexicano solo peleaba para poder comprar comida, que ese ring le quedaba demasiado grande.
Kennedy Mcini, 30 años, medallista olímpico, un peleador de élite que jamás había sido noqueado. Del otro lado, un joven mexicano de 22 años, Marco Antonio Barrera llegaba invicto. La piel de gallina recorría a cada persona presente. Empieza la pelea y Marco Antonio Barrera no espera ni un segundo.
Se va directo encima del americano sin miedo, como si todas esas humillaciones solo hubieran encendido más su rabia. just l the right hand of his own but he’s getting hit a lot more than he’s expected this early I’m sure. And he’s been knocked down in his career twice by welcome he’s never been knocked out. With the left hook to the body, he dips when he throws the left hook.

Roy breathing a little hard already. Herrera going to the body with the left hand, staying upstairs with those right hand leads. Mckenny just misses with the right of his own. Hard right hand landed for MKNY has a very good right hand. Early returns on Kennedy has landed with Se terminaba el primer round y era evidente que Barrera estaba muy por encima de su rival.
lo había dominado de principio a fin, conectando los mejores golpes y marcando el ritmo de la pelea. Si el combate hubiera durado solo un round, el mexicano habría ganado de manera unánime. Empezó el segundo round y Barrera no le bajó ni dos rayitas. volvió a presionar desde el primer segundo, caminando hacia Makini y conectando golpes claros, manteniendo el control de la pelea.
Para el tercer round, algo cambió en Makini. Se dio cuenta de que su ja estaba encontrando el objetivo y con él lograba mantener a distancia al Azteca. pronto empezó a combinar ese jab con su derecha y por primera vez en la pelea Barrera comenzaba a sentir el daño. Don’t because backing off. I think may be a little confused at this point.
Doesn’t really know how to get to is allowing to set the tempo with low blows when he throws that left hand to the body. Para el cuarto y quinto round, Barrera volvió a pisar el acelerador. Avanzó sin descanso, castigando con furia el cuerpo y la cabeza de su rival, imponiendo nuevamente su ritmo y recordándole quién mandaba en el ring.
The other three were along the belt line and didn’t knowera. He can’t get caress. He’s getting careless. Herrera’s making it look too easy to he’s getting careless. Perrera showing his counterpching ability and then taking over. too much too close to him cu they could be what we would say in ber’s head llegó el ***to round y con él uno de los momentos que hizo temblar al americano.
estaba castigando brutalmente aini conectando golpe tras golpe mientras lo tenía contra las cuerdas. Pero Makini no se rendía. respondía con el orgullo intacto, lanzando sus propios golpes y defendiendo su tierra mientras la guerra en el ring se volvía cada vez más intensa. Kennedy they’ve got in here tonight.
I told you this was a barn burner. Good pivot by to get his back off the R. Here comes Ferrera and Mini’s on his heels. Pera also don’t be about this. Both fighters take out Oh, good shot by Oh. Oh. La pelea estaba de locos. Ambos estaban dando con todo lo que tenían, pero era claro que el mexicano le llevaba kilómetros de ventaja, imponiendo su ritmo y castigando más fuerte en cada
intercambio. Kennedy para el séptimo round fue más de lo mismo. Dos guerreros dándolo todo, intercambiando golpes importantes por ambos lados en una pelea que ya se había convertido en una auténtica guerra. Leading in the mouth. Oh, what a right hand shot. Oh, what a return. That’s great body. Have to hit him to said over and over this fight.
Entonces llegó el octavo round y con él una sorpresa que Makini no esperaba. Barrera salió aún más decidido, avanzando sin parar para castigar al americano. Y faltando exactamente un minuto para terminar el round, Barrera conecta y manda a su rival a la lona. logra recuperarse rápidamente, pero Barrera volvió a conectar con Furia y lo mandó otra vez a la lona.
Finisher. Knockdown rule is in effect. Is in effect one more knockdown finishes it for a lot of time left this round. He’s only have 22 seconds. You should grab him and hold him. Aini literalmente lo salvó la campana. Aquel que había humillado antes de la pelea, ahora estaba acabado frente a su propio público.
Por otro lado, Barrera estaba encendido. Quería seguir castigando a su rival hasta que no volviera a levantarse de la lona. Entonces, Barrera lo vuelve a hacer, conecta una combinación brutal y manda a su oponente a hacerse amigo de la lona. F. That was an occasion where McKin went down voluntarily to get out of trouble.
Show me something. Let’s go. You heard him say to Russell, “I’m all right.” You heard Russell say, “You got to show me something.” Y entonces llega el duodécimo round. Con él los últimos golpes de la guerra. Ambos lo sabían. Ya no quedaba nada que guardar. La pregunta era una sola. ¿Quién caería a la lona y quién saldría victorioso? to finish strong but he’s not comfortable foot and I think he’s right fans chanting forera
A este punto de la pelea, Barrera ya lo tenía claro. Su oponente estaba acabado. Solo faltaba ir por el golpe final. knock down. Yes, it was. And Berera thinks he can finish off of that one. And his corner watches with their hearts and their throats as he goes in and starts taking chances to throw. El mexicano lo manda nuevamente a la lona y esta vez no pudo recuperarse.
Barrera le hizo tragar sus humillaciones a punta de puño sin necesidad de responder con palabras. Porque esa noche el mexicano habló con los guantes. Champion of the World. Marco Antonio Carrerra. Ahora pasamos a una de las grandes nuevas promesas del boxeo mexicano. Jaime Munguía se ha establecido como uno de los nuevos representantes de la tricolor.
La pelea entre Jaime Munguía y Sada Malí estuvo cargada de rivalidad desde el primer momento. El árabe se sentía muy superior al joven mexicano. Hablaba como si Munguía fuera solo un reemplazo de último minuto que había llegado para ser derrotado fácilmente. Se creía el papá de los pollitos después de haber retirado a Miguel Coto. Pobre iluso.
Por su parte, Jaime Munguía no tenía nada que perder, pero sí todo por ganar. Desde la campana inicial a Jaime Munguía se le notaron las ganas. No tenía miedo. Estaba metiendo presión sobre el campeón. Y entonces llegó el golpe que le puso los pies en la tierra al campeón. Jaime Munguía lo manda a la lona en el primer asalto y con la caída un grito que retumbó en todo el recinto.
No me subestimes, cabrón. Aún no terminaba el primer round, el campeón apenas intentaba recomponerse del primero y Jaime Munguía lo volvió a tumbar. think he is. And he drops him again. Oh, and Al’s knees are wobbling. His eyes are glazed. He’s back pedaling boxer and just told his son to finish it. And this is why he spent an hour, almost an hour warming up because he wanted to jump right on Sadam.
He called I Brian and he’s jumping all over him. Sometimes held up by ropes. See, just hold on for the rest of this round. Literalmente el campeón fue salvado por la campana un segundo más y la historia terminaba ahí mismo. Aime Munguía le cambió los papeles por completo. Ya no era el alumno frente al maestro, era el mexicano quien estaba dando la lección, no solo de boxeo, sino de humildad y de respeto.
a te used to be the main partner en el segundo round Saddam Al salió más agresivo, como herido en el orgullo, como si por dentro estuviera gritando, “¡Este mexicanito cree que es mejor que yo. his way in the Mexican of this estaba por finalizar el segundo round y Mungu como quien presta plata se la volvió a cobrar.
Era la tercera vez que el campeón tocaba la lona en apenas dos asaltos. La presión de Jaime Munguía era de otro nivel. Empezó el tercer round y la presión de Jaime Munguía no bajaba ni un segundo. Sabía que le estaba funcionando. Sabía que el campeón estaba sintiendo cada golpe. Adam contraatacó con combinaciones de poder, logrando conectar golpes
importantes al mexicano. Daba la impresión de que el campeón solo hacía lo que Jaime Munguía le permitía. Sí, recibió algunos golpes, pero cuando decidió apretar el acelerador, volvió a mandarlo a la lona. El castigo que estaba recibiendo Sadam Ali ya rozaba lo inhumano. El mexicano lo tenía de hijo en el ring.
Era solo cuestión de poco tiempo para que llegara su última caída. Fourth round of the championship fight. Dropped SAM three times. Empezó el cuarto round. Si Jaime Munguía no bajó la intensidad ni un segundo. Se fue de frente decidido, imparable. Sabía que su rival estaba al borde, a un golpe, a una caída de la que ya no se volvería a levantar.
Cut the ring and land power shots as soon as the down opportunity to loading up on the shots. A good left. El campeón volvió a besar la lona y esta vez ya no hubo regreso. Jaime Munguía le arrebataba el título en una noche inolvidable. Pero más que un cinturón, lo que dejó sobre el ring fue una lección.
A un rival jamás se le subestima, por más joven que sea. Monía de las nuevas promesas. Pasamos ahora al hombre que terminaría convirtiéndose en uno de los mejores pugilistas en toda la historia azteca. Juan Manuel Dinamita Márquez. Este cubano arrogante parecía disfrutar cada segundo para insultar y provocar a Dinamita Márquez sin razón aparente.
Era un tricampeón mundial, una figura respetada y temida, una auténtica leyenda del boxeo en la década de los 2000. Su talento dentro del ring era innegable, pero fuera de él, su actitud incendiaria alimentaba una rivalidad que crecía con cada declaración, con cada gesto desafiante. Antes de enfrentar a Dinamita, ya había enviado un mensaje claro al mundo, un knockout devastador sobre Michael Catidis, que confirmó su poder y su peligrosidad.
Pero lo mejor de todo es que arriba del ring el que más habla ni el que más insulta. Ahí los puños hablan por sí solos y siempre se hacen entender. La pelea arrancó con intensidad pura, intercambios explosivos desde el primer segundo y ninguno dispuesto a dar un paso atrás. This crowd alive and they both decide to do it on the same analizaba con frialdad al cubano, manteniendo la distancia tras darse cuenta de lo peligrosos que eran sus volados.
by Márquez también cargaba dinamita en los puños. Su rival lo sabía y no podía permitirse un solo descuido porque cualquier error sería aprovechado sin piedad por el mexicano. Desde el cuarto round, el cubano seguía marcando el ritmo con su estilo
agresivo, pero Márquez ya había hecho los ajustes necesarios. comenzaba a leer lo mejor, a anticiparse y cada segundo se le veía más seguro dentro del ring. Second shot through by a better right hand by and they open it up. A partir del quinto asalto, las combinaciones de marques empezaron a aparecer con mayor frecuencia.
El mexicano subía la presión, acortaba la distancia y comenzaba a imponer su ritmo sobre su rival. Márquez apenas estaba entrando en calor y el rostro del cubano ya empezaba a delatar que lo sabía. El castigo de Márquez no se limitaba a la cabeza. Cada vez que veía un espacio, bajaba los golpes al hígado, sembrando un dolor silencioso que poco a poco iba desgastando al cubano.
it come to the up again on the most part Márquez ya había descifrado cómo hacerle daño al cubano. Sus combinaciones empezaban a pasar factura y las piernas del rival comenzaban a traicionarlo. Márquez sabía que a esas alturas probablemente llevaba ventaja en las tarjetas, pero no quería dejar espacio para sorpresas. decidido, salió a buscar
el knockout y a cerrar la historia con autoridad. So one point on my face body shot by hand by Llegó el undécimo asalto y con él un Márquez mucho más decidido. había olido sangre y como un cazador paciente fue directo por su presa.
We have a Marqués se concentra, mide el momento y suelta una combinación devastadora que sacude al cubano y lo manda directo a la lona. se pone de pie por orgullo, pero solo para que el mexicano cierre la obra con otra combinación brutal y definitiva. Márquez gana por knockout, cerrando de la mejor manera todas las ofensas
recibidas. Mientras el cubano seguía en la lona, el mexicano respondía como mejor sabe, con los puños. Marquón preparó una trampa perfecta. Árbitro local, público en contra y un rival hecho a la medida. Pero olvidaron un pequeño detalle. El mexicano no se deja amedrantar por nada ni nadie. Ricardo Finito. Le 19 de mayo de 1991, un avión aterriza en Tokio.
De él baja un joven mexicano de 47 kg de peso y 24 años de edad. No hay cámaras esperándolo, no hay ovaciones, no hay reverencias. Por lo contrario, muchos de los asistentes estaban emocionados porque iban a ganar sus apuestas en contra del Azteca. Todo parecía un chiste de mal gusto. En el Pesaje, algunos japoneses se reían, pero no eran conscientes de la avalancha que se les venía encima.
Quédate hasta el final de esta historia, porque lo que ocurrió en el octavo round dentro de ese gimnasio japonés cambió para siempre la forma en que Japón volvió a mirar a los boxeadores mexicanos. Retrocedamos 7 meses en el tiempo. Octubre de 1990, el mismo Japón, el mismo territorio hostil. Esa noche Ricardo Finito López no pidió permiso.
Le arrancó el campeonato mundial mínimo del CMB al ídolo local Jideyuki Ohashi, sellándolo con un knockout técnico en el quinto round y dejando una herida que Japón nunca olvidó. Ese fue el verdadero motivo por el que Japón no sentía ninguna empatía por el Azteca. No querían verlo competir, querían verlo en la lona.
Dimio Irano fue el elegido para defender el honor de una nación. Zurdo, 26 años, nacido y criado en Tokio. Su récord no imponía miedo, pero su público le tenía fe. En Japón lo vendieron como el zurdo prodigio, el hombre destinado a complicarle la noche al mexicano, el que, según decían, iba a ponerle las cosas color hormiga al Azteca y devolver el orgullo perdido.
Cuando el japonés entró al ring, el público se puso de pie y el gimnasio explotó en una ovación ensordecedora. Pero cuando llegó el turno del mexicano, no hubo aplausos. Entró sin mirar a los lados, caminando entre un mar de miradas hostiles, cruzó las cuerdas en silencio y se plantó en su esquina.
López y Irano se miraron fijamente, sin parpadear. Uno peleaba por la gloria, el otro por la reivindicación. 47% de pon Irano salió con la guardia zurda bien plantada, ejecutando movimientos ensayados una y otra vez para confundir al Azteca. hacerlo fallar, sacarlo de ritmo y agotarlo antes de que la pelea realmente comenzara.
Trastornos en el la trayectoria. El primer round terminó con pocos intercambios importantes. Irano lanzó varios jabs que el mexicano bloqueó o esquivó con calma. Aún así, el público gritaba cada vez que su compatriota conectaba algo, aunque fueran golpes sin poder. En la mente de ellos, su peleador ya llevaba la delantera.
experiencia extranjera. Ya el 15 de marzo del 90 Rivera. Arranca el segundo asalto y Girano sigue con el mismo plan. Moverse, girar, lanzar japs rápidos. Muchos japs, tantos que parecía que estaba cobrando por cada jap lanzado. Pero sale rápido hacia atrás. Para el tercer round, López ya había terminado el estudio.
Llegó la parte práctica. el curso de este combate basado a 12 episodios de ustedes la aumentó la presión, acortó la distancia y obligó a su rival a estar atento a cada uno de sus movimientos. Todavía no afina la puntería este López empezó a conectar derechas rectas que encontraban su objetivo sin demora. No eran golpes de mucho poder, eran precisos, técnicos, como quien prueba su cama nueva antes de dormirse en serio.
El tercer episodio, pero desde luego cobrando. El mexicano conectó un operio que hizo tambalear a su rival. Dám eleo ofensivo está desarrollando ahora Ricardo López. El golpe fue tan claro que el público enmudeció al instante. Para el final del cuarto round, el japonés ya llevaba el castigo escrito en el rostro, como si el mexicano le hubiera autografiado la cara.
Mientras tanto, López regresaba a su esquina sin una sola marca en el rostro. Ni siquiera parecía cansado, como si apenas estuviera entrando en calor. Para el quinto y ***to round, el mexicano dijo, “Ya estuvo suave”. y pisó el acelerador. Siga bien a las regiones blandas. Vimos unado de atributos rostro de Irano estáimos.
López conecta un derechazo tan limpio que por poco manda a Irano a comprobar si la lona japonesa también hablaba español. Ah, el público se queda mudo porque ese golpe estuvo a nada de apagar las luces del recinto antes de tiempo. Amos, cada vez más nutridos y más efectivos, más certero el castigo del campeón del mundo.
Desde ahí la pelea ya tenía dueño y no era discusión, era aviso. El referie Ortega no le quitaba los ojos de encima al japonés, listo para intervenir si aquello se convertía en exceso de castigo. Pero el japonés seguía firme, peleando como quien ya no tiene plan B, quemando hasta la última gota de sudor, buscando ese golpe milagroso que cambiara el rumbo casi inevitable de la pelea.
Ese golpe que no se entrena solo se reza. Irán. Esta es una defensa opcional, la primera que hace Ricardo López de su título mundial. El cuerpo del japonés ya estaba marcado, teñido de rojo por los ganchos al cuerpo que había recibido una y otra vez. La respiración se le volvía pesada, entrecortada, como si cada bocanada de aire costara un round entero.
Su guardia comenzaba a caer, no por falta de valentía, sino por el peso brutal del cansancio. Miles de personas que habían llenado el gimnasio con fe y orgullo ahora observaban en silencio, paralizadas. Las apuestas se desvanecían frente a sus ojos. La ilusión se rompía golpe a golpe. Su héroe estaba siendo dominado y de la peor manera posible.
Queda quieto una facción. Y para colmo del destino, el verdugo era el mismo mexicano que meses atrás ya les había arrebatado un campeonato en su propia tierra. Japón no solo veía perder a su peleador, volvía a revivir una herida que aún no cerraba. Sonó la campana y el round terminó. Y con él terminó la mentira.
Todos en el gimnasio ya conocían la verdad, era solo cuestión de tiempo. En la esquina del mexicano López se sentó con una calma que daba miedo. Bebió agua sin prisa, respiró profundo. Escuchó las últimas instrucciones como quien cruza su mano antes de cerrar un trato. Y en su mente solo había una frase clara y definitiva. Este va a ser tu último round.
Mantén los ojos abiertos. su obra cát frente al alumno que es Junio Gigano. Los primeros segundos del round fueron engañosos. El japonés, quizá empujado por una última reserva de adrenalina, salió con furia desesperada. Lanzó golpes rápidos, más valientes que peligrosos. No tenían poder real, pero algunos lograron conectar al Azteca.
Por un instante, el público creyó vera, sin saber que solo era el último destello antes de apagarse la luz. López resistió y avanzó. Sabía que había llegado el momento de terminar lo que había comenzado ocho rounds atrás. Apretó los dientes, acortó la distancia y lanzó una combinación perfecta que impactó de lleno en el mentón del japonés.
El referie intervino de inmediato. Pelea detenida, knockout técnico en el octavo round. Pedazos. Termínala dice gracias. Ricardo Finito López había defendido exitosamente su campeonato mundial. El gimnasio quedó sumido en un silencio aterrador. No hubo abucheos, no hubo gritos, solo incredulidad. Miles de personas habían subestimado al Azteca y frente a sus ojos acababan de presenciar una actuación perfecta sobre el ring.
Con estos guerreros quedó claro que meterse con un mexicano puede ser el peor error de tu vida, porque muchos entraron caminando al ring, pero jamás salieron igual.