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Revelaciones desde la cárcel: Dueña de clínica estética asegura que fue amenazada por anestesiólogo tras muerte de paciente

El caso de la muerte de Yulitza Tolosa, ocurrido en una clínica estética de fachada conocida como “Beauty Láser”, ha sumergido a la sociedad colombiana en una profunda consternación. Lo que comenzó como un procedimiento estético rutinario terminó en una tragedia que hoy, meses después, continúa revelando capítulos cada vez más oscuros y perturbadores. Recientemente, desde una sede del Servicio de Investigación Penal en Guanare, Venezuela, han surgido testimonios que buscan cambiar la narrativa de los hechos. María Fernanda Delgado, propietaria del centro estético, ha roto su silencio a través de su familia, alegando haber sido víctima de una coacción extrema por parte del anestesiólogo que participó en la intervención.

De acuerdo con el relato proporcionado por Michelle Delgado, hermana de la detenida, María Fernanda sostiene que no se encontraba en el establecimiento durante el procedimiento quirúrgico de la víctima. Según sus palabras, ella habría salido temprano esa mañana para atender asuntos personales, incluyendo una visita al gimnasio y los preparativos para el cumpleaños de su sobrino. Fue solo a través de una comunicación con una conocida de Yulitza que ella tuvo noticias de que algo no marchaba bien, ya que la paciente había salido del quirófano en un estado de somnolencia preocupante.

El punto de quiebre en este testimonio ocurre al momento en que, según María Fernanda, el anestesiólogo —identificado solo como “Leo”— tomó el control de la situación. Al llegar al establecimiento y encontrarse con un escenario crítico donde la paciente mostraba síntomas de un colapso grave, el ambiente se transformó en un entorno de violencia absoluta. María Fernanda asegura que, al intentar buscar ayuda médica profesional o llamar a una ambulancia, se encontró con la negativa tajante del anestesiólogo. Fue en ese momento cuando el médico, esgrimiendo un arma de fuego, habría amenazado a los presentes, advirtiéndoles que, de no seguir sus instrucciones para trasladar el cuerpo, sus familias —y específicamente sus hijos— sufrirían las consecuencias.

La narrativa presentada por la hermana de la detenida sugiere que, bajo una presión psicológica insoportable y el miedo a una represalia fatal, se vieron obligados a trasladar a la víctima en un vehículo particular. Según el testimonio, durante el trayecto hacia un hospital, la intimidación con el arma de fuego continuó, forzando a los implicados a seguir adelante con el plan impuesto por el anestesiólogo, quien en ese momento habría dictado que “sin cuerpo no había delito”. Este relato coloca a la dueña del centro no como la autora intelectual de una tragedia, sino como un eslabón que fue forzado a participar en la manipulación de la evidencia tras un evento que, en su origen, pudo ser una negligencia médica de proporciones desastrosas.

Es importante resaltar que las autoridades colombianas, que llevan la investigación principal, han enfrentado el desafío de desarticular no solo este caso, sino una red de clínicas estéticas clandestinas que operan sin los estándares de seguridad necesarios. Los peritajes de medicina legal han arrojado detalles desgarradores sobre la condición de la víctima, indicando múltiples lesiones y fracturas, lo cual contradice la versión de un procedimiento estético convencional. Ante esto, la defensa y la familia de María Fernanda enfatizan que, si bien ella reconoce su responsabilidad por haber permitido que los hechos tomaran el rumbo descrito, niegan rotundamente cualquier participación en actos de violencia física contra Yulitza Tolosa.

El impacto emocional de este caso trasciende lo legal. La familia de María Fernanda Delgado hace un llamado público, solicitando que el proceso judicial se lleve a cabo en Venezuela, donde actualmente se encuentra detenida junto a su pareja. Argumentan que la justicia debe prevalecer, pero expresan su preocupación por la dificultad de mantener el vínculo familiar y la protección de sus hijos si es trasladada a Colombia para enfrentar un juicio. Esta petición ha generado reacciones divididas en la opinión pública, dividiéndose entre quienes exigen un castigo ejemplar en el lugar de los hechos y quienes consideran que, ante la compleja red de criminalidad revelada, cada testimonio es vital para capturar al verdadero responsable: el anestesiólogo, quien hasta la fecha permanece prófugo de la justicia.

Más allá del testimonio de la defensa, el caso de “Beauty Láser” ha dejado una cicatriz abierta en la confianza de miles de mujeres que buscan mejorar su apariencia física. Las palabras transmitidas por la hermana de la detenida incluyen un mensaje de arrepentimiento y una advertencia severa para la población: no poner la salud en manos de quienes operan al margen de la ley. La desesperación de María Fernanda al pedir perdón a la familia de Yulitza y al país entero, sumada a la súplica de las autoridades para localizar al anestesiólogo fugitivo, subraya la gravedad de una industria que, sin la debida regulación, se convierte en un terreno fértil para el crimen.

La investigación continúa desarrollándose en ambos países, con una cooperación binacional que busca esclarecer los detalles de una noche que, para la familia de Yulitza Tolosa, solo representa el inicio de un camino hacia la búsqueda de justicia. Mientras tanto, el testimonio de María Fernanda Delgado desde la prisión se suma a las piezas de un rompecabezas que, lejos de cerrarse, abre interrogantes sobre la seguridad, la ética médica y los límites de la responsabilidad cuando el miedo se convierte en el motor principal de las acciones humanas. La verdad sobre la tragedia de “Beauty Láser” sigue siendo una herida abierta en la sociedad, y la captura del anestesiólogo mencionado se ha convertido en la prioridad máxima para garantizar que este caso no quede en el olvido.

Acá vienen llegando a la sede del Servicio de Investigación Penal en Guanare los dos personas detenidas, María Fernanda Delgado y Edison Torres. Ellos vienen, ellos son Edison Torres y su esposa María Fernanda Delgado, cuando llegaban a la sede del Servicio de Investigación Penal de la Policía del Estado de Portuguesa en Venezuela.

María Fernanda era la dueña de Beauty Láser, el lugar en donde perdió la vida Juliaxa Tolosa, un caso que ha conmocionado a Colombia y cada vez aparece más información, por ejemplo, de medicina legal, que Yuliaxa recibió 11 con objeto cortopunsante y múltiples fracturas. Bueno, hace solamente unos días nos contactamos con María Fernanda Delgado en el lugar donde está detenida en Venezuela y ella les dijo que las cosas que están diciendo no son así y que ella quiere contar su versión.

Cuando le solicitamos a la policía que queríamos entrevistarla, hacer una videollamada, no nos lo permitieron y nos dijeron que este era un caso que tenía la fiscalía venezolana. Entonces nosotros nos comunicamos con Michel Delgado, la hermana de María Fernanda, muy cercanas las dos. Michelle nos dijo que este fin de semana iba a ir, iba a viajar de el estado de Barinas, donde vive, hacia Portuguesa para visitar a su hermana.

 Y nosotros le enviamos varias preguntas que ella, María Fernanda, escribió en un cuader y también le contó muchos detalles a su hermana. En estos momentos tenemos a Michelle Delgado, aquí en más allá del silencio. Michelle, ¿cómo estás? Hola, Rafa. Bien. Gracias por aceptar nuestra comunicación y vamos a comenzar. ¿Qué te dijo tu hermana? que había sucedido ese día donde estaba ella.

Ella me contaba que ella no estaba en el lugar. Ella salió temprano. Ella dice que salió sobre las 12 más o menos, que ella se fue para el gimnasio. Ella también se fue a organizar la fiesta de mi sobrino, porque mi sobrino estaba cumpliendo años al otro día. Entonces ella lo que hablábamos, lo que ella me dice es que ella no estaba en el lugar cuando operaron.

 Ella ni sabía que ese día la señora Yulita Tolosa se iba a operar. Ella se enteró que la señora se había operado porque la amiga de la señora Yulitza Tolosa Estefanía le escribió que la otra muchacha que estaba ya acompañando a Julitza le había dicho que Julitza había salido como sonnoliente, o sea, no estaba como bien, pues que estaba muy pálida, que ella no entendía por qué había salido así.

Entonces mi hermana le preguntó, le dijo, “Estefanía, eh, las señoras Yulitza consume.” Entonces Estefanía le dijo, “No, ¿cómo crees? Es una señora de 52 años.” Mi hermana le dice, “No, porque como varias de ustedes se han operado, pues eh son consumidoras igual que Estefanía, pues entonces ella pensó que de repente la señora también consumía porque pues como son amigas y eso pues uno nunca sabe.

” Y ya que mi hermana dice que cada vez que se hacían un procedimiento y consumían pasaba eso, que de repente se, o sea, salieran mal pues del procedimiento. Y entonces, entonces ella me dice que ella no estaba, que ella pueden corroborar en el centro comercial en o en el gimnasio donde ella iba, eh, se llama Marfik, creo que se llama, que de las 3 a 3:30 pueden colaborar que ella estaba en el gimnasio, que ella no estaba allá.

 Ella le dijo a Estefanía que se acercara al lugar, o sea, la estética, que fuera a ver a su amiga. Ella le mandó sus mensajes. Como Estefanía no le dijo más nada, pues ella creyó que Estefanía había ido al lugar. Ella pues como no le avisaron nada, creyó que la señora Yulita estaba mejor, pero ya que no le notifican si siguió mal o siguió bien nada, no le dijeron nada.

 Ella siguió haciendo sus susaceres, pues sus cosas, lo que ella tenía al pendiente ese día. Entonces ella me dice, “No, este, Michelle, yo no estaba, yo eh no estaba. Normalmente, pues ya casi no me la pasaba en en la clínica. Yo salía en la mañana, llegaba por la noche, solo pasábamos a ver qué procedimientos habían habido, o sea, para la contabilidad del de la estética.

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