Posted in

Mi padre pagó mi boda… Entonces descubrí por qué necesitaba que ocurriera

Mi padre pagó mi boda… Entonces descubrí por qué necesitaba que ocurriera

Ryan: Mi traje estaba colgado en la puerta del cuarto. Planchado, perfecto, listo.
Emily: Te ves nervioso.
Ryan: Faltan ocho días para casarnos. Creo que tengo derecho.
Emily: Eso significa que todavía puedes escapar.
Ryan: Muy tarde para eso.

Ryan: Voy por comida al italiano de la esquina.
Emily: Tráeme pasta con salsa blanca. Y no tardes. Estoy agotada.
Ryan: ¿Todo bien?
Emily: Sí. Solo cansada. Te amo.
Ryan: Yo también.

(Narración)
Ryan manejaba hacia el restaurante cuando vio un Mercedes negro estacionado en el callejón junto a Caruzos. El auto de su padre.

Ryan: ¿Qué hace aquí…?

(Ryan baja la velocidad y mira dentro del auto)

Emily: (llorando) No puedo seguir haciendo esto.
Richard: Ya llegaste demasiado lejos.
Emily: Ryan no merece esto.
Richard: No hay vuelta atrás.

(Narración)
Ryan no salió del auto. No golpeó la ventana. Solo observó a la mujer que amaba llorando frente a su padre mientras él le sujetaba la muñeca.

Ryan: (en casa, sentado en la oscuridad) ¿Qué demonios acabo de ver…?

(Emily entra horas después)

Emily: ¿Sigues despierto?
Ryan: Sí.
Emily: No podía dormir. Salí a manejar un rato.
Ryan: ¿A manejar?
Emily: Sí. ¿Todo bien?
Ryan: Claro.

(Narración)
Ella le mintió sin temblar.

(Recuerdo – años antes)

Emily: Ese cuadro parece el delirio febril de un niño de cinco años.
Ryan: (riendo) Gracias. Pensé que era el único que lo veía.

Emily: ¿Siempre odias el arte moderno?
Ryan: Solo cuando cuesta más que mi apartamento.

(Narración)
Hablaron tres horas aquella noche.

Ryan: ¿Puedo invitarte a cenar?
Emily: Pensé que nunca lo preguntarías.

(Primera cena con la familia Carter)

Read More