n su integridad moral. Diversos reportes y declaraciones, atribuidas a figuras del pasado familiar como Marco Chacón, sugerían que Imelda habría incurrido en el presunto robo de pertenencias exclusivas dentro de la residencia de Maribel Guardia, incluyendo la supuesta puesta en venta de bolsos de lujo de la famosa costarricense. Ante la pregunta directa e incisiva de los reporteros sobre estos rumores, Imelda no ocultó su profunda decepción y calificó la situación como lamentável y sumamente triste. La joven creadora de contenido lamentó que un hombre que supuestamente formó parte de su familia la ataque de tal manera, sugiriendo que tales acusaciones surgen desde el rencor y la rabia tras haber perdido una batalla de carácter puramente legal.

El eje central de este conflicto no se limita únicamente a las acusaciones de carácter económico, sino que afecta de manera directa e integral la tutoría y el bienestar del pequeño José Julián, hijo del fallecido cantante. Imelda explicó de forma detallada el proceso por el cual su tía, la reconocida periodista Addis Tuñón, ha asumido un rol activo y legal como tutora de los bienes del menor. Con el objetivo de disipar la desinformación reinante en las plataformas digitales, la viuda aclaró que para ejercer dicha tutoría no se recibe ningún beneficio económico; por el contrario, la legislación exige dejar un inmueble en garantía para demostrar la solvencia y la liquidez necesarias para hacerse responsable de los bienes de un menor en caso de cualquier eventualidad.
Al abordar las razones por las quais se determinó la destitución de la abuela paterna en ciertas funciones de tutoría, Imelda Tuñón fue sumamente clara en especificar que las decisiones no responden a un tema de saña familiar o lazos de sangre, sino al estricto incumplimiento de obligaciones legales y, principalmente, a la existencia de una orden de restricción por violencia vigente en contra de la abuela, diseñada para proteger la integridad física y emocional tanto de ella como de su pequeño hijo. Esta revelación arroja luz sobre la gravedad de las fisuras internas que impiden una convivencia sana en estos momentos.

La prensa cuestionó de igual manera si la designación de Addis Tuñón generaría un conflicto de intereses en la gestión de la vida pública y privada del niño. Imelda desestimó por completo estos argumentos, puntualizando que la tutora legal está encargada única y exclusivamente de velar por los intereses del menor y no por los de ella. Asimismo, enfatizó que el proceso cuenta con un jurado y una estructura formal ante los tribunales donde ella no tiene capacidad de interferencia directa, y que el rol de administración financiera podría ser ejercido de igual manera por sus hermanos o su propio padre, quienes cuentan con la experiencia necesaria para el manejo de finanzas.
Respecto a la relación actual entre Maribel Guardia y su nieto, la situación es igual de compleja. Durante la celebración de su reciente cumpleaños, la emblemática actriz y cantante costarricense manifestó públicamente que el mejor regalo de cumpleaños posible sería volver a convivir plenamente con su nieto José Julián. Al ser cuestionada sobre si concederá este deseo a la abuela de su hijo, Imelda Tuñón adoptó una postura firme y distante. Si bien reconoció el lazo afectivo, señaló de manera contundente que el entorno de Maribel Guardia y su esposo están realizando acciones que consiguen exactamente el efecto contrario para que esa convivencia pueda concretarse de forma armónica y segura en el futuro inmediato.
El debate posterior en los sets de televisión, particularmente en el segmento “Sin Rollo” de Despierta América, evidenció las marcadas contradicciones y las dos realidades completamente opuestas que defienden las partes involucradas. Mientras el equipo legal y el entorno de Maribel Guardia sostienen una postura de apertura hacia el menor, las declaraciones de Imelda demuestran que existen barreras legales y emocionais muy profundas que no se resolverán de forma sencilla. La desaparición de una mochila regalada en el pasado por Joan Sebastián a una de las hermanas de Julián figura como uno de los antecedentes que iniciaron las hostilidades y los reclamos mutuos en el hogar que compartían.

Actualmente, Imelda Tuñón niega de forma categórica encontrarse en un estado de depresión debido a estos procesos judiciales, asegurando que se mantiene fuerte y enfocada en la crianza de su hijo. No obstante, confirmó que tras haber demostrado la falsedad de las declaraciones emitidas en su contra, se encuentra evaluando seriamente tomar las medidas legales pertinentes por daño moral. El conflicto legal se mantiene en un curso firme, y el futuro de las relaciones familiares de una de las dinastías más queridas de la música mexicana se mantiene bajo una tensa e incierta expectativa jurídica.