contra de Imelda Tuñón. Con esta resolución judicial a su favor, la viuda de Julián Figueroa ofreció una reveladora entrevista exclusiva en la que confirmó que sus asesores legales ya preparan contundentes medidas legales para limpiar su nombre de manera definitiva. Tuñón argumentó con firmeza que se logró comprobar la total falsedad de los señalamientos delictivos dirigidos hacia su persona, por lo que considera indispensable una rectificación por la vía legal, manteniendo actualmente una orden de restricción vigente que limita de forma estricta cualquier tipo de acercamiento por parte de la contraparte.
Uno de los puntos medulares del conflicto radica en el cambio radical de la tutoría legal del menor. Frente a las persistentes críticas y preocupaciones expresadas por Maribel Guardia respecto a la solvencia y seguridad del patrimonio del niño bajo la gestión de una nueva tutora, Imelda Tuñón desmintió categóricamente que los intereses financieros y personales de su hijo se encuentren en una situación de riesgo. La madre del menor aclaró detalladamente ante la opinión pública que la figura de la nueva tutora tiene la responsabilidad única y exclusiva de velar por el bienestar del infante, un rol en el cual ella misma, por cuestiones normativas, tiene estrictamente prohibido interferir.
Para brindar mayor claridad sobre la rigurosidad del proceso judicial, Tuñón explicó que el cargo de tutor no conlleva ningún tipo de remuneración económica ni beneficios personales; al contrario, exige el cumplimiento de estrictos requisitos de liquidez financiera y la entrega obligatoria de un bien inmueble en garantía para asegurar la protección absoluta del menor ante cualquier eventualidad. Asimismo, especificó que el desplazamiento de la abuela de las funciones de cuidado no obedeció a un capricho personal, sino al dictamen de las autoridades competentes debido al presunto incumplimiento de obligaciones específicas y a la existencia de la mencionada orden de restricción por violencia que protege tanto a Imelda como al pequeño hijo de Julián Figueroa.
La estrategia para blindar los bienes materiales del menor contempla además la designación próxima de una albacea. Imelda Tuñón confirmó que se encuentra en la búsqueda activa de un perfil idóneo que pueda asumir esta alta responsabilidad financiera, sugiriendo la posibilidad de que dicho cargo recaiga en alguno de sus propios hermanos o en un profesional externo con amplios y comprobables conocimientos en materia de administración de activos y finanzas complejas. Con este movimiento, busca apartar de forma definitiva cualquier sospecha de mala gestión sobre la herencia del niño.
El distanciamiento familiar se hizo aún más evidente cuando Imelda fue cuestionada sobre las recientes declaraciones que indican que Maribel Guardia modificó de manera drástica las cláusulas de su testamento personal para excluir a ciertos miembros del círculo familiar. Con una postura desapegada y carente de conciliación, Tuñón manifestó que la actriz se encuentra en pleno derecho de realizar las modificaciones que considere pertinentes con sus bienes, añadiendo de manera irónica que vería con agrado que dicha herencia fuera destinada en su totalidad a la beneficencia pública, evidenciando la profunda fractura emocional que imposibilita un acuerdo amistoso en el corto plazo.
Por otra parte, la controversia ha escalado al terreno de la propiedad privada tras las severas declaraciones de Marco Chacón, esposo de Maribel Guardia, quien acusó públicamente a Imelda Tuñón de haber sustraído de manera ilegal diversos artículos de gran valor económico pertenecientes a la actriz, haciendo especial énfasis en una colección de bolsos de marcas de lujo. Ante estos señalamientos, la joven viuda calificó como sumamente lamentable que un hombre que en su momento formó parte de su núcleo familiar directo recurra a ataques de carácter personal y difamatorio en los medios de comunicación tras haber perdido las disputas correspondientes en los tribunales de justicia, negando rotundamente la veracidad de dichas acusaciones de robo.
A este complejo entramado de frentes legales se suma la figura de José Manuel Figueroa, hermano de Julián, quien presuntamente entabló una demanda por daño moral y una denuncia por violencia familiar mediática en contra de Tuñón. Al respecto, Imelda aseguró que hasta el momento no ha recibido ninguna notificación de carácter oficial por parte de las autoridades judiciales, por lo que no puede fijar una postura jurídica formal ante tales reclamos, optando de igual manera por mantener en absoluta reserva los detalles sobre la vida privada del menor y si este ya convive de forma regular con su nueva pareja sentimental.

El desarrollo de este conflicto ha generado una profunda preocupación entre los analistas del espectáculo y el público en general, debido al impacto psicológico que el fuego cruzado de demandas y descalificaciones públicas puede ejercer sobre el desarrollo y la estabilidad del menor de edad. Expertos en la materia señalan la imperiosa necesidad de que las partes involucradas muestren un nivel mínimo de prudencia y contención mediática, evitando que las declaraciones constantes ante las cámaras de televisión terminen por desgastar aún más los procesos legales abiertos y la desgarrada relación de una familia que parece haber enterrado de forma definitiva la paz tras la partida del joven Julián Figueroa.