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La polémica se encendió cuando Maribel Guardia ofreció una entrevista ante diversos medios de comunicación en la que se mostró visiblemente molesta y sumamente irónica con respecto al nombramiento de Addis Tuñón como la nueva tutora del menor. Con un tono cargado de sarcasmo, la actriz comparó la actitud de la periodista con la de una “primera dama de la República”, sugiriendo que se le veía demasiado empoderada e inusualmente feliz por haber logrado la destitución de Marco Chacón, quien anteriormente ejercía funciones claves en el cuidado de los intereses del niño. La indignación de la intérprete no se detuvo ahí; Guardia lanzó un duro reclamo público asegurando que, a lo largo de los ocho años en los que el menor ha vivido bajo su techo, jamás presenció una visita de Tuñón, señalando de manera tajante que nunca asistió a un solo cumpleaños, a una celebración de Navidad o a algún evento ordinario en su residencia.
La molestia de Maribel Guardia también se extendió hacia las implicaciones financieras del proceso legal. La actriz externó su honda preocupación por el destino de la herencia que legítimamente le corresponde a su nieto, advirtiendo que los constantes pleitos legales y el pago de honorarios a los equipos de abogados amenazan con mermar de manera considerable los recursos destinados para el futuro del infante. Con estas afirmaciones, la veterana artista sembró la duda en la opinión pública sobre las verdaderas motivaciones que habrían impulsado a la comunicadora a aceptar un cargo de tal envergadura dentro de la asociación testamentaria, insinuando la existencia de un posible interés lucrativo por detrás de la fachada de beneficencia.

Ante el impacto de estas severas acusaciones, Addis Tuñón aprovechó su espacio en las pantallas de televisión para dar réplica inmediata y aclarar de manera tajante su posición jurídica y personal en este intrincado asunto. La periodista desmintiu de forma categórica que su designación como tutora implique algún tipo de remuneración económica o acceso a sueldos y bienes materiales pertenecientes al menor o a la herencia en disputa. Tuñón enfatizó que el cargo que acaba de aceptar hace unos días es una responsabilidad estrictamente jurídica que ejerce sin percibir un solo centavo a cambio, teniendo como única satisfacción la certeza de estar haciendo lo correcto para salvaguardar los derechos e intereses de la criatura ante las autoridades correspondientes.
Asimismo, la comunicadora buscó disipar las falsas informaciones que circulan en diversas publicaciones digitales, donde se afirma erróneamente que ella ha asumido la guardia y custodia total del niño o que ahora se presenta como madre de tres menores. Tuñón aclaró de forma muy puntual que su labor es únicamente la de una tutora ante la sucesión testamentaria y que no mantiene ninguna injerencia en la vida diaria de Imelda, madre del menor, ni en las dinámicas internas de su hogar. Aunque manifestó comprender las razones por las que Maribel Guardia se encuentra atravesando un momento de profunda molestia y frustración, la periodista fue firme al declarar que de su parte jamás encontrarán una respuesta agresiva o una frase que alimente la confrontación familiar.
El debate en los programas de espectáculos de la televisión no se hizo esperar, y diversos conductores analizaron la situación desde diferentes perspectivas. Mientras algunos comunicadores respaldaron la postura de Addis Tuñón recordando su experiencia personal en procesos de adopción y tutela que la capacitan moralmente para el puesto, otros panelistas coincidieron en que el enojo de Maribel Guardia es perfectamente comprensible y legítimo. La preocupación de una abuela que ha criado al menor durante la mayor parte de su vida y que teme que el patrimonio familiar sea utilizado para gastos innecesarios o que personas ajenas al círculo íntimo del niño tomen decisiones sobre su futuro es un sentimiento que resuena con fuerza entre el público. La contradicción entre el hecho de que Tuñón sea hermana de la abuela materna del menor pero que, según Guardia, nunca haya mantenido una relación cercana de visitas, sigue siendo el punto medular que genera suspicacias en esta complicada trama familiar que parece estar lejos de llegar a una conciliación pacífica.