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BESO INESPERADO ENTRE VICTORIA RUFFO Y MARIBEL GUARDIA

BESO INESPERADO ENTRE VICTORIA RUFFO Y MARIBEL GUARDIA

¿Hay algún actor famoso que haya estado a punto de ser mi padrastro? Pues, Eduardo, ¿de dónde saliste tan calientito? Me parece que no te agarras porque no te alcanzas. ¿Pero por qué? Ah, bueno, ella sí me dijo que de no ser porque lloro no hubiera hecho nada en esta carrera. Ya, pero a mí me dijo que no sabía cómo yo me pagaban por cantar.

Él abre la boca, te la pone encima de la tuya sin compartir saliva, nada. Ya se puso bien rara. Y si era fiestera yo, la verdad. Ay, tú también. Ay, yo no. ¿Te acuerdas esa vez? que me querías besar. Ay, est buenísimo. Ahora sí que se nos juntó la chamba, mis queridos amantes del trago coqueto. En esta ocasión nos acompaña de nuevo mi señora madre Victoria Rufo.

 Y no contenta con todas las barbaridades que soltó el programa pasado, ahora se trajo también a su comadre Maribel Guardia. Que Dios nos agarre confesados y que la cruda nos agarre no muy fuerte. Sí, sí. Me porto un poquito mal, ¿verdad? Bastante. ¿Qué onda, chicas? ¿Cómo están? Oigan, muy a gusto. Oye, no digan que lo acusé.

 Es nuestro secreto. No, que estaban platicando. Es que yo dije, vi a tu mamá y dije, es oye, que me haces beber, que me haces llegar muy temprano. No me echaste ni un shotsito para empezar. Fíjate que te iba preguntar, luego me pone nerviosa. Exacto. Hoy no te En todos los programas le he preparado shots, pero mezclados, pero yo creo que hoy como vino tu mamá.

Sí, viene directo. Sí, sí, sí, viene directo porque le contaste el chafita. Es que la producción me dio para este Está bien, hombre. Está bien. Está bueno. Bueno, Maribel, tú diste tres palabras. Tres palabras y espérame, ahorita vas a brinar con ellas. Me llame como quiera. Soy su tía. Maribel dijo tres palabras que era amor, empatía y lucha.

Ajá. ¿Cierto? Sí. ¿Y sí o no? Sí. Sí, sí, sí. Y entonces, ¿qué qué nos hiciste? Bueno, antes de que brindes con ellas, quiero que se tomen un shot tus tres palabras. Son tres palabras. Son tres. ¿Las dijiste o no las dijo? Simplemente mis angustias. ¿Las dijo o no las dijo? Esas palabras son. Ah, fue una más de las que me gusta porque las dos somos cantantes profesionales.

Feo. Cantamos feo. Pero no es mal. Imagínense con sentimiento. Cantar. Y luego me invitan a comer así, ellas me dicen, “Vámonos a comer.” Le digo, “No, no es que luego sí se ponen bien intensas porque, perdón, quiero que sepan una cosa. Tú invitas a Victoria a comer, ¿verdad? Y uno está apenas abriendo su corazón con Victoria cuando aparece el hijito mamá.

” Y uno dice, “Viene un ratito, ¿verdad? Va dar un beso a su mamá.” Ah, no, se queda toda la [ __ ] comida la No, yo le y a pedir tragos y un cuentón por dicha que paga al final. A ver, eso yo siempre le digo porque me dice, “Vamos a comer.” ¿Quiénes? No, tú con cinco amigas mías. No, le digo, “Me siento el maquillista o me siento como el amigo gay que las peina o porque ahí estoy en medio de pura señora.

” Sí, pero te sientes pero bien que llegas, ¿no? Ah, bueno, sí, ahí llega y ahí está comadreando con toda la dieta. Claro, porque además son muy divertidas mis amigas más que las tuyas. Sí, ya no las conozco. Son muy aburridas, pero mis amigas toman, cantan. Ah, es verdad. Este, son albureras de characheras. Entonces, ¿dónde puede aburrirse este? Bueno, la última vez estuvimos con Aracel Arábula. Es para tu mami.

 Es pulpitaero Castro y apareciste ahí. Me estoy sintiendo como Sarita. Y ahí llegaste y tenías que llegar y que vuelvo ahora mi amiga y vuelves a llegar y llegó Sarita. Se ve muy bueno. Es polpita de pepino con jugo de limón, así es que les va a gustar muchísimo. Está fresco, natural. Es natural. El tuyo sí es este aguardientoso de esos que te gustan. Bueno. Mm.

Órale. Está bueno. Sí, pero fuertecito. No sabe más a pepino. No, a mí me sabe más a tequila. Cada quien es en lo que le hace falta. Bueno, pero es que aparte a ti te mandan hasta chupes, ¿te acuerdas? A mí que qué idiota. Es que una vez fuimos a comer una de las tantas veces que las alcancé. Okay. Y este y unos unos señores, Maribel, pues donde llega capara los señores se emocionan un poco y entonces empezaron de no le quieren mandar un trago a Maribel no yo, sí, sí pid me lo tomo yo.

 Lo tomo y piden le pide el más caro. El más caro y a ver la cuenta. El más caro y Mar no no pídele el más caro. Tres. Sí, pues sí, como si a mí me fu nada más querían invitarle a Maribel también a Victoria, no te hagas. Y entonces, ay, sí es cierto. Y lo peor es que esa vez sí no los tomamos. Sí, pues oye, estaban carísimos, pero ahí van los señores a decirnos, va, de bueno, ¿quieren venir a la mesa y ya está? No, no, no con el trago.

 Está bien. Gracias por el trago, pero no no no. Bueno, se aprovechó, ¿no? Siempre que vamos a los restaurantes siempre me dictar. Ami, tengo un restaurante divino, tienes, te va a encantar. Y entonces yo digo, “¿A qué hora lo conoció Victoria?” Me lo recomendó José Eduardo. Y ah, José Eduardo, sí, debe estar bueno el restaurante y ya llegamos, ¿no? Entonces nos dice, “¿Quiere algo de la caba del señor José Eduardo? Cabas en todos los restaurantes de México.

Botellas de Champag, botellas de coñac, botellas de no sé cuánto. No, no de la acaba del señor, no, porque tampoco, ¿verdad? No abusemos. Es que un día se abusó. Ah, pero primero me avisaron del restaurante porque me dijo, “Voy a ir con varias amigas.” Dije, “Sí, ma, voy a usar la cabe.” Yo, “Sí, date.” Pero pues es que mi mamá de repente como tiene días que no y días donde dice, “Hoy hay que celebrar.

” Ajá. Y de repente me marca el capitán, me acuerdo que me dice, “Oiga, eh, su madre ya ya se acabó.” O sea, sus amigas ya están muy servidas, o sea, la caba ya está bajo sí. Ya nada más le dije, “No, está bien, está bien.” Bueno, nada más aviso porque sí van con todo. Yo, “No, está bien, está bien.” Pero muy linda y muy amable.

Cuando yo regresé ya la sabía. Se la rellené, me la rellenó, pero sí me dijeron, “Su mamá acabó con todo. Viene con mucha actitud, ¿no? Mis amigas más. Sí, tus amigas eran las Yo las acompañé”, dice. Yo iba a acompañar tus tres palabras. ¿Cuáles son tus? O sea, tres palabras que te definen. Ay, tú. Ay, no. Pues sabrá Dios.

Este, tímida, inocente. Inocente. Y tienes la mirada. Y y sí. Este, humilde, humilde, todo humilde. Yo sí, sí eres, ¿verdad? Que sí, sí eres humilde. Les tengo estos dos cócteles, chicas, que en realidad este es especial para ustedes porque humildad, los azulitos, sí, por favor. Los azulitos son humildes, entonces ahí va un poquito de humildad en el azulito.

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