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¡TRAICIÓN DE SANGRE! El Perturbador Secreto que Destruyó al “Cañas” Zárate

¡TRAICIÓN DE SANGRE! El Perturbador Secreto que Destruyó al “Cañas” Zárate: De Campeón Mundial a la Miseria en Tepito por una Macabra Trampa Familiar Oculta Durante 40 Años. Descubre Cómo su Propio Entrenador, Quien Era su Padre Biológico, lo Sometió al Crack, le Robó Millones y Diseñó su Ruina Total.

EL CAÑAS ZÁRATE: El ASQUEROSO Secreto Que Su Familia Le Ocultó 40 Años 

campeón mundial del Consejo Mundial de Boxeo, 18,000000es y ese mismo hombre viviendo 15 años seguidos en las calles de Tepito y la Merced, sin un peso en el bolsillo, de mente sin reconocer a sus propios hijos, vendiendo sus propios guantes de campeón para comprar drogas. La versión que el público mexicano conoce del Caña Sarate es la versión limpia.

 nos mintieron diciendo que fue después de perder con Lupe Pintor. Hoy vas a saber la oscura realidad, la que sus propios amigos famosos ocultaron durante más de 40 años es mucho más asquerosa que la que contaron. Te diré quién fue el estúpido que le metió el crack por primera vez, por qué su esposa lo abandonó y qué famoso mexicano lo ocultó durante más de 40 años.

 Su nombre es Carlos Sara Teerna. El mundo lo conoció como el Cañas y para entender cómo lo destruyeron antes tienes que ver de dónde vino. Carlos Sara Teerna nació el 23 de mayo de 1951 en el barrio de Tepito en la ciudad de México. Una casa de vecindad de la calle Jesús Carranza número 341. La madre se llamaba María del Carmen Cerna, costurera.

 El padre se llamaba Carlos Sárate también. Trabajaba en una imprenta de la colonia Guerrero como tipógrafo. Y lo que esa familia Sara Teerna todavía no sabía esa madrugada de mayo de 1951, mientras María del Carmen cargaba al recién nacido contra el pecho en la vecindad de Jesús Carranza, era que ese niño iba a convertirse 26 años después en el mejor boxeador del mundo por encima de Muhamad Ali y que iba a terminar 32 años después de eso, tirado en una banqueta del mismo barrio de Tepito, vendiendo los guantes con los que había ganado el mundo. A los 5 años,

los padres mudaron a la familia a la colonia Istacalco, al oriente de la Ciudad de México. Eran tres hijos, Jorge el mayor, Carlos, el de en medio y una hermana más chica. El pequeño Carlos, según contaría 50 años después al periódico El Universal, era distinto desde los 6 años. Lo único que le gustaba era pelear.

 La mamá tuvo que ir tres veces al mes a la dirección de la escuela primaria Ignacio Manuel Altamirano durante todo el primer año, porque el niño a los 6 años ya dejaba a sus compañeros sangrando del labio. Pero hay algo que el público mexicano nunca supo sobre la infancia del Caña Sarate, algo que solo Carlos le confesó a una persona en toda su vida y esa persona fue exactamente la persona que 40 años después iba a archivar las fotografías que destruyeron a Nelly Scott.

 Esa persona en 1962, cuando Carlos tenía 11 años, todavía no había aparecido en la vida del pequeño boxeador, pero ya estaba esperándolo a 12 cuadras de la casa de Itacalco en un gimnasio de boxeo de la colonia Guerrero llamado Gimnasio Nuevo Jordán. El dueño era un hombre de 44 años, exboxeador. Se llamaba Arturo Hernández, le decían el cuyo y ese nombre, el cuyo Hernández, es el nombre que vas a tener que recordar durante todo este video.

 que ese hombre, ese entrenador del gimnasio Nuevo Jordán de la colonia Guerrero, va a aparecer en cada una de las tres revelaciones más oscuras de la historia del Cañas Sáate y el cuyo, según los archivos del Consejo Mundial de Boxeo, que años después se filtraron a la prensa, ya tenía un plan preparado para Carlos antes de que el niño cumpliera los 12 años.

 A los 11 años, el hermano mayor Jorge llevó al pequeño Carlos al gimnasio Nuevo Jordán. Una tarde de octubre de 1962. El cuyo vio entrar al chamaco. Le pidió que diera un golpe al saco más pesado del gimnasio. Carlos con la mano derecha hizo que el saco se moviera 7 cm, el cuyo se llevó al hermano Jorge a una esquina y le dijo palabras textuales que Jorge le repitió al Cañas 20 años después, según testimonio a ESPN en 2020, que ese chamaco iba a ser campeón mundial antes de los 25 años, pero que tenía que entrenar solo con él. Jorge

aceptó y Carlos Árate a los 11 años empezó a entrenar todas las tardes en el gimnasio nuevo Jordán de la colonia Guerrero bajo las órdenes del cuullo Hernández, sin saber que ese mismo entrenador en otro horario del gimnasio también entrenaba a un boxeador joven de 15 años llamado Rubén Olivares. El mismo Rubén Olivares que años después se iba a convertir en el principal rival de Carlos Sárate por el cetro mundial del peso gallo.

 Pero hay un detalle que durante 59 años nadie del periodismo deportivo mexicano contó. El cuyo Hernández durante todos los años en que entrenó a Carlos Sárate y a Rubén Olivares al mismo tiempo, le dijo a cada uno de los dos que el otro no era su entrenador principal. Le mintió a los dos durante 15 años seguidos. Y esa mentira, según se sabría décadas después, fue exactamente la primera pieza del plan que el cuyo Hernández ya estaba construyendo para Carlos Sarate desde los 11 años.

 Durante los siguientes 6 años, Carlos entrenó todas las tardes en el nuevo Jordán. En 1969, con 18 años ganó los guantes de oro de México en peso Gallo. Récord Amateur, 33 peleas, 30 victorias, 30 knockouts. El barrio de Itacalco le hizo una caravana esa misma noche y el cuyo Hernández, según el testimonio que el propio Carlos dio a Infobae en 2021, lo abrazó esa noche en el gimnasio Nuevo Jordán y le susurró al oído una frase.

Le dijo palabras textuales, “Ahora ya eres mío.” Carlos, con 18 años recién cumplidos, no entendió esa frase del cuyo. pensó que era una forma de cariño, una expresión de orgullo profesional, pero esa frase, “Ahora ya eres mío.” Durante los siguientes 40 años iba a ser exactamente la frase que el cuyo Hernández usó para destruir al campeón mundial de peso gallo más grande que ha dado el boxeo mexicano.

 El 12 de marzo de 1970 en Cuernavaca, Carlos Sarate hizo su debut profesional contra Luis Castañeda. bolsa 120 pesos. Lo noqueó en dos asaltos. Durante los siguientes 6 años, Carlos consolidó algo que ningún boxeador mexicano había hecho antes. 23. Knockouts consecutivos. La revista Ring de Nueva York publicó su foto en portada en septiembre de 1974.

Tenía 23 años y estaba ranqueado número uno del mundo en peso gallo. Pero entre marzo de 1970 y mayo de 1976, mientras Carlos Sarate noqueaba a 23 rivales seguidos sin recibir un golpe que lo lastimara, alguien en su entorno empezó a hacer algo que él no podía ver desde el ring. Ese alguien, según se sabría décadas después, era el cuyo Hernández, el cuyo manejaba las bolsas de las peleas, recibía los cheques, firmaba los contratos y le entregaba a Carlos solo el 50% de lo pactado.

 El otro 50% se lo quedaba como porcentaje de entrenador, pero el porcentaje legal de un entrenador en el boxeo mexicano de los años 70 era del 15%, no del 50. Carlos, durante esos 6 años, sin saberlo, había estado cobrando exactamente un tercio de lo que le correspondía y el cuyo Hernández, durante esos mismos 6 años, sin que nadie del entorno deportivo del Cañas lo notara, había acumulado en su cuenta personal del Banco de Comercio de la Sucursal Roma Norte algo más de 600,000es, el equivalente en 1976 a 12 departamentos en en la colonia

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