¡Traición a la patria y audios perturbadores! Cómo Alito Moreno destruyó al PRI para siempre y ahora suplica de rodillas la intervención militar de Estados Unidos. El oscuro secreto detrás del colapso del partido más poderoso de México y su inminente desaparición en 2027. ¿Es este su humillante final definitivo?
ALITO QUERÍA SALVAR AL PRI TODO LO QUE HACE LO HUNDE MÁS
Nada más te voy a dar un dato. A los periodistas hay que matarlos a balazos, papá. Hay que matarlos de hambre. Ya te lo dije. ¿Tú crees que el PRI tiene futuro? Piénsalo un segundo antes de contestar. Hace 6 años tenía 12 gubernaturas, hoy tiene cero. En 2018 sacó 9 millones de votos para presidente.
En 2024 sacó de 6 millones. En la Cámara de Diputados de 500 curules, el PRI se quedó con 37. 37 diputados de 500. Eso es el 7.4% del Congreso. El partido que gobernó México durante 71 años seguidos tiene hoy el 7.4% del Congreso y su líder decidió que la solución era irse a Washington. Eso es lo que necesitamos analizar hoy, porque la historia del PRI hundiéndose tiene dos capítulos.
El primero es cómo llegaron hasta aquí. El segundo es lo que están haciendo ahora para intentar salir y cuando los veas juntos vas a entender por qué esta semana, mientras Shainbound firmaba con 27 países europeos, Alito Moreno seguía pidiendo que Estados Unidos intervenga en México. Ponle atención a este dato. Alejandro Moreno, Alito lleva como presidente del PRI desde 2019, 7 años.
Bajo su liderazgo, el partido perdió 10 gubernaturas, perdió millones de militantes, perdió su lugar en el Senado como fuerza relevante, perdió su credibilidad histórica y lo más brutal perdió el argumento. Durante décadas el PRI fue el partido de la estabilidad, del trabajo, de la gestión, el partido que sabe gobernar.
Así se presentaban, así se vendían. Y Alito se encargó de quitarles ese argumento para siempre. ¿Cómo con los audios? En 2022, la gobernadora de Campeche, Laida Sansores, comenzó a publicar grabaciones de Alito Moreno, una por semana, como si fueran capítulos de una serie. En esas grabaciones se escuchó al presidente del PRI planear el lavado de 12 m000ones, hablar de triangular recursos con prestanombres para que no aparecieran en su declaración patrimonial, recibir aportaciones de empresas que después lo negaron públicamente y la frase que ya
nadie puede olvidar. Dijo textualmente, “A los periodistas no hay que matarlos a balazos, papá. Hay que matarlos de hambre. Eso lo dijo el líder de un partido que se presentaba como la oposición democrática a Morena. El hombre que hoy va a Washington a hablar de democracia y libertad de prensa tiene esa frase en su historial. Ahí está lo peligroso.
Porque Alito no cambia. Lo que cambia es el escenario donde opera. Y aquí viene lo que los medios están cubriendo, pero sin conectarlo. En agosto del año pasado, en plena sesión del Senado, Alito se enfrascó en una pelea física con el presidente del Senadoo. González era lo que me iban a hacer a mí, tirarme al piso, atacarme, dañarme y luego hacer una campaña de medios con la finalidad de denostarlos.
Gerardo Fernández Noroña, a empujones en el hemiciclo mientras se cantaba el himno nacional. El video circuló en todo el mundo, pero lo que sí quedó grabado fue el tema que disparó la pelea. Alito estaba pidiendo en la tribuna que Estados Unidos interviniera militarmente en México para combatir al crimen organizado.
El líder del PRI en el Senado mexicano pidiendo intervención extranjera y cuando lo confrontaron la sesión terminó con golpes. Bueno, volviendo a lo que te decía, porque eso fue el año pasado y lo que pasó este mes es la continuación de esa misma historia. Del 13 al 15 de mayo, Alito viajó a Washington, se reunió con congresistas republicanos y les entregó una solicitud formal por escrito, con sello y firma, pidiendo que el Departamento de Estado, el Departamento de Justicia y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos declaren a Morena
organización terrorista, a Morena. El partido que ganó con el 35% de los votos en 2018, que arrasó en 2024 con más del 40%, que gobierna la mayoría de los estados, que tiene la mayoría calificada en el Congreso. Ese es el partido al que Alito le quiere poner la misma etiqueta que se le pone a jamás o a Jesbolá.
Pero eso no fue todo. Alito también pidió la extradición inmediata de 18 políticos de Morena sin proceso legal, sin presentar pruebas ante la FGR, sin respetar los mecanismos bilaterales del Tratado de extradición, que se los lleven y ya. Y se reunió con María Corina Machado, la opositora venezolana, para comparar México con Venezuela.
este México, el que tiene uno de los tratados comerciales más grandes del mundo con Estados Unidos y Canadá, el que acaba de firmar con la Unión Europea, el que tiene la economía número 15 del mundo por producto interno bruto. Ese México es Venezuela según Alito Moreno. Suscríbanse y activen la campana porque lo que viene ahora es la conexión que nadie está haciendo y cambia el análisis completo de lo que está pasando.
Y aquí es donde las dos historias se juntan. Porque el derrumbe electoral del PRI y la gira de alito en Washington no son dos eventos separados, son causa y consecuencia de lo mismo. Piénsalo así. Un partido que gana elecciones no necesita pedirle a un gobierno extranjero que declare terrorista a su competidor.
Un partido con base real, con militancia activa, con candidatos que pueden ganar, simplemente va a las urnas. Eso es lo que hacen los partidos que tienen futuro. Alito no puede hacer eso porque en las urnas el PRI ya perdió. En 12 gubernaturas perdió. En la presidencia perdió en el Congreso perdió. Y cuando pierdes en las urnas de esa manera, durante tanto tiempo, solo te quedan dos caminos.
O te reinventas de verdad, de raíz, con liderazgo nuevo, con propuestas nuevas, con honestidad real, ¿o vas a buscar ayuda afuera? Alito eligió el segundo camino. Y lo más importante de todo esto para México es que la respuesta correcta ante ese movimiento no es el insulto ni el escándalo, es la ley. Por eso Morena presentó esta semana la reforma de Monreal, que establece la intervención extranjera como causal de nulidad de elecciones.
Por eso, Shanbound mandó su iniciativa para crear un filtro antinarcocandidatos dentro del INE. dos reformas que entran a sesión extraordinaria el 26 de mayo. Ninguna de las dos menciona a Alito por nombre, pero ambas le responden directamente. Siendo honesto y en este canal siempre lo somos, aunque duela, hay algo que hay que decir sobre el PRI que a veces se pasa por alto.
Durante décadas el PRI construyó infraestructura, hospitales, carreteras, escuelas. Con todo y la corrupción, con todo y el autoritarismo, con todo y el Fobaproa que tu familia todavía recuerda, hubo obras. El problema fue siempre que cada obra tenía un costo oculto. La lealtad forzada, el voto corporativo, la represión cuando alguien se salía del guion.
El 94 en Chiapas, el 88 con el sistema que se cayó. el Fobaproa, donde los bancos perdieron y el pueblo pagó. Esas memorias están ahí y son las que hacen que el hombre de 55 años que vivió todo eso no tenga nostalgia del PRI, aunque el PRI haya construido algo. La nostalgia no puede sobrevivir a la traición repetida.
Ahora, lo que viene para el PRI es sombrío. En 2027 hay elecciones intermedias, gobernadores, alcaldes, diputados locales. Con 37 diputados federales, sin gubernaturas, sin presupuesto real, con la credibilidad de sus audios filtrados y la imagen de su líder pidiendo intervención extranjera desde Washington, el PRI va a llegar a esas elecciones en el peor momento de su historia centenaria.
Ahí está lo peligroso para la oposición en general. No solo para el PRI. Cuando el partido histórico, que debería ser el contrapeso institucional, se destruye a sí mismo, el espacio lo ocupa el ruido y los extremos, no la política responsable. Y Alito Moreno sabe exactamente lo que está haciendo. No es un error de cálculo, no es ignorancia, es la apuesta de alguien que ya no tiene que perder electoralmente y que prefiere el espectáculo a la irrelevancia silenciosa.
Eso es lo que vimos en Washington. Eso es lo que veremos de aquí a 2027. Comparte este video porque la historia del PRI hundiéndose no es solo la historia de un partido que perdió. Es la historia de lo que pasa cuando la clase política se desconecta del pueblo durante décadas y después no entiende por qué pierde. Tu familia vivió ese proceso en carne propia.
Merece entender cómo terminó. ¿Tú crees que el PRI tiene alguna oportunidad real de recuperarse para 2027 o ya cerró el ciclo para siempre? Déjenme su respuesta en los comentarios, los leo a todos. Y si todavía no vieron el video donde analizamos por qué Calderón salió a defender a Maru Campos, justo la semana en que México recuperó 3000 millones de dólares de García Luna, ese está aquí arriba porque los dos videos juntos te dan el panorama completo de lo que le pasó a la oposición mexicana.
El Colapso de la Oposición y el Futuro en 2027
Para entender verdaderamente este panorama completo, no podemos ignorar que el salvavidas que el PRI intentó fabricar al aliarse con sus rivales históricos terminó convirtiéndose en su ancla definitiva. Esta coalición opositora, que hace un par de décadas hubiera parecido una aberración ideológica inaceptable para sus propios militantes, expuso una cruda realidad ante los votantes: ya no hay un proyecto de nación, solo una desesperación estructural por retener los últimos restos de poder.
Cuando Alito Moreno arrastró al partido hacia esta crisis de identidad y optó por buscar refugio en discursos extremistas, no solo lapidó la credibilidad tricolor, sino que contaminó a toda la oposición, atándolos a sus escándalos. Mientras ellos gastan su tiempo en construir narrativas apocalípticas y suplicar intervención en oficinas extranjeras, el electorado mexicano —el ciudadano que sale a trabajar todos los días y que recuerda perfectamente los abusos del pasado— sigue exigiendo propuestas reales y tangibles.
La verdadera tragedia del PRI contemporáneo no se reduce únicamente a la pérdida matemática de gubernaturas o a sus escasos 37 curules; es la radiografía exacta de una cúpula política que decidió vendarse los ojos frente a un país que ya cambió por completo. Si esta desconexión absoluta continúa y siguen apostando por el espectáculo mediático en lugar de la reconstrucción territorial, para las elecciones de 2027 el PRI no solo estará peleando por conservar su registro oficial, sino que quedará reducido a la anécdota más irónica en los libros de historia de México: el gigante hegemónico que controló el país sin contrapesos durante setenta años, terminando sus días mendigando relevancia en el extranjero porque ya nadie le creyó en su propia casa.
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