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¿La dejaron morir? El macabro secreto en Chimalistac que la dinastía López Portillo intentó enterrar

¿La dejaron morir? El macabro secreto en Chimalistac que la dinastía López Portillo intentó enterrar: la verdad oculta tras los últimos diez días de Sasha Montenegro, la herencia maldita de 150 millones de dólares y el sospechoso pacto que silenció para siempre a la amante más poderosa de México.

SASHA MONTENEGRO: Por ESTO la DEJARON MORIR SOLA… la heréncia de LÓPEZ PORTILLO que CALLARON 

12 de mayo de 2023, Ciudad de México. Una casa cerrada en la colonia Chimalistac. Dentro una mujer de 77 años yace en una cama sola, sin enfermera de turno, sin familiares cerca, sin teléfono al alcance de la mano. Esa mujer se llama Sasha Montenegro y a las pocas horas va a morir. Lo que pasó en esa casa durante los últimos 10 días antes de su muerte es uno de los secretos más oscuros que la dinastía López Portillo ha intentado enterrar, porque Sasha Montenegro no murió de muerte natural, como dicen los partes

oficiales. Asha Montenegro murió abandonada, abandonada por sus propios hijos, abandonada por el sistema y según las versiones que el archivero ha podido cruzar, abandonada por orden de personas que durante 25 años habían intentado borrarla del mapa del patrimonio del expresidente más rico de la historia moderna de México.

 Hoy abrimos la tumba más reciente del archivo, la tumba de Sasha Montenegro, la actriz de cine que sedujo a un presidente, la amante que se convirtió en primera dama, la mujer que durante 23 años cargó con el odio público de Carmen Romano. Y la viuda que durante 19 años después de la muerte de López Portillo tuvo que pelear en silencio contra los hijos legítimos.

por una herencia que oficialmente nunca le perteneció, pero que en privado se le había prometido. Una herencia evaluada en más de 150 millones de dólares. Una herencia que incluye propiedades en Cancún, en Cuernavaca, en España, en Suiza. Una herencia que hoy en 2026 sigue siendo objeto de pleitos legales activos en tres países y una herencia que, según las versiones más oscuras, se le arrebató a Sasha Montenegro mediante una estrategia que duró exactamente lo mismo que su matrimonio con el presidente, 25 años. Bienvenidos al expediente número

dos de las tumbas de la fama. Hoy las tumbas hablan. Antes de avanzar, suscríbete a Las Tumbas de la Fama. Si llegaste a este canal por primera vez, este es tu sitio. Si te interesan las verdades que México prefirió enterrar, dale a like. Ahora, tu like le dice al algoritmo de YouTube que esta historia importa y comparte el video con alguien que recuerde el escándalo de López Portillo y Sasha Montenegro, porque hay personas que vivieron esto en los años 70 y 80 y que necesitan saber cómo terminó realmente. Te voy a contar cinco

cosas en este expediente. Te voy a avisar cuando lleguemos a cada una. Primero, ¿quién era Sasha Montenegro realmente antes de ser la amante del presidente? La actriz del cine de ficheras, la inmigrante que llegó de la antigua Yugoslavia, la mujer que entendió que en México la belleza era una llave para puertas que de otra manera estaban cerradas para siempre.

Segundo, la noche exacta en que conoció a José López Portillo. La cena oficial, el intercambio de miradas, los meses siguientes y la rabia silenciosa de Carmen Romano cuando se enteró. Tercero, los 7 años de relación clandestina entre 1976 y 1982. los hijos no reconocidos, las amenazas, las advertencias de la Secretaría de Gobernación Sasha para que se callara.

Cuarto, la muerte de Carmen Romano en 1999 en condiciones que algunos todavía cuestionan. El matrimonio exprés de López Portillo con Sasha apenas semanas después y el inicio de la guerra hereditaria entre los hijos legítimos y la nueva viuda. Y quinto, los últimos 10 días de Sasha en mayo de 2023, la casa de Chimalistac, el abandono, la muerte sospechosa y lo que sus propios hijos han contado en privado, pero nunca se han atrevido a hacer público. Te voy a avisar al final.

 A partir del minuto 5, todo lo que crees saber sobre Sasha Montenegro se cae a pedazos. Para entender por qué una mujer de 77 años termina muriendo sola en su propia casa, hay que entender quién era Sasha Montenegro. Y para entender quién era Sasha Montenegro, hay que volver al principio, a un barco, a 1947, a una niña pequeña que cruzaba el océano con su familia, huyendo de algo que Yugoslavia ya no era capaz de proteger.

Alexandra Asimovic Popovic, ese era su verdadero nombre. Nació el 11 de noviembre de 1945 en Pula, una ciudad de la costa croata que entonces formaba parte de la Yugoslavia comunista de Tito. Su padre era un periodista yugoslavo opositor al régimen. Su madre era ama de casa y cuando Alexandra tenía 2 años, la familia tuvo que huir porque el padre había publicado artículos críticos del gobierno y empezaban a desaparecer periodistas como él.

 La familia salió de Yugoslavia clandestinamente, cruzó Italia, llegó a un puerto donde un barco llamado Conte Biancamano partía hacia América. La familia subió a ese barco y el barco los llevó a México, a Veracruz. En el año 1947, aquí el archivero quiere detenerse en un detalle que la mayoría de biografías oficiales pasan por alto.

 La familia de Alexandra no eligió México por casualidad, lo eligió porque el presidente mexicano de entonces, Miguel Alemán Valdés, había firmado un decreto que permitía la entrada de refugiados europeos huyendo del comunismo y del fascismo. Y dentro de esos refugiados había una categoría específica, familias de profesionales con educación universitaria.

El padre de Alexandra calificaba. La familia entró a México con visas permanentes y la pequeña Alexandra, sin saberlo, creció en el país que iba a cambiar su nombre, su rostro. su historia entera. 30 años después, esa niña refugiada iba a ser la amante del hombre más poderoso de México. 30 años después, su pasado yugoslavo iba a ser borrado de los registros oficiales.

 Y 30 años después, una mujer llamada Carmen Romano iba a aprender a odiarla con un odio que duró hasta el día de su muerte. Pero aquí, en 1947, todavía es una niña de 2 años en un barco y su padre todavía está vivo. Todavía espera reconstruir su carrera periodística en México. Todavía sueña con regresar algún día a Yugoslavia.

Ninguno de esos sueños se cumplirá. El padre va a morir en 1955 cuando Alexandra tiene 10 años. va a morir en circunstancias que la familia nunca quiso desarrollar públicamente. va a morir, según las pocas versiones que han llegado al archivero con problemas de alcoholismo y una depresión profunda relacionada con la imposibilidad de regresar a su tierra y va a dejar a Alexandra, a su madre y a sus hermanos sin ingresos en una ciudad de México de los años 50, donde una familia de inmigrantes yugoslavos sin idioma fluido era

prácticamente mente invisible. Alexandra creció rápido. Tuvo que crecer rápido. Empezó a trabajar a los 14 años en una tienda de ropa. A los 16 hacía modelaje para anuncios de prensa. A los 18 empezó a recibir propuestas de cine. Una mujer con ascendencia eslava, alta, voluptuosa, con rasgos extranjeros llamativos, era exactamente lo que la industria cinematográfica mexicana de los años 60 y 70 buscaba.

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