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La Caída del Juez Que Liberó a Los Criminales Más Peligrosos de Ecuador tc

La Caída del Juez Que Liberó a Los Criminales Más Peligrosos de Ecuador tc

Un juez firmó la libertad de 16 de los criminales más peligrosos de Ecuador. Los pagaron con cajas de efectivo transportadas a través de tres provincias. Los sicarios volvieron a las calles, las bombas llegaron después y todo estaba firmado. Todo era legal, todo tenía el sello del Estado. Lo que te vamos a mostrar en los próximos minutos va a cambiar la forma en que ves un edificio de juzgados para siempre.

Imagínate que llegas a trabajar un lunes por la mañana y descubres que el juez de tu ciudad acaba de firmar la libertad. de un hombre condenado a 22 años por masacres carcelarias. No hay error en el expediente, no hay apelación, no hay explicación pública, solo una firma sobre papel membretado del Estado.

 Lo que te vamos a contar en este video no es solo la historia de un juez corrupto, es el relato de cómo el crimen organizado encontró la puerta más barata del sistema y la abrió de par en par. Quédate porque esto no termina donde crees que termina. Santo Domingo de los Chilas, una ciudad que los mapas ubican en el cruce geográfico entre la sierra y la costa ecuatoriana, a 4 horas de Quito por carretera, a tres de Guayaquil, una ciudad que los carteles de distribución de droga identificaron mucho antes que cualquier analista de seguridad como

algo de valor estratégico incomparable. Un corredor, un nudo logístico donde las rutas del narcotráfico, los flujos de efectivo ilegal y el movimiento de hombres armados convergen antes de dispersarse hacia los puertos del Pacífico, las fronteras del norte y las montañas del interior. En el corazón urbano de esa ciudad, sobre la intersección de la avenida Abraham Calasacón y el río Toachi, existe un edificio de fachada administrativa, grises y ventanas pequeñas que lleva el nombre de Unidad Judicial de Garantías

Penales y Tránsito. Un nombre burocrático, largo y aburrido, diseñado para inspirar confianza, para proyectar la imagen de que aquí opera el estado de derecho. Entre 2022 y 2023, ese edificio fue una fábrica no de justicia, de libertades en serie. El hombre detrás del mostrador era Emerson Giovanni Curipayo Ulua.

Juez titular de la unidad. Cédula de identidad 1800 283471. licenciado en Ciencias Jurídicas e Informática por la Universidad Regional Autónoma de los Andes. Funcionario del Estado desde septiembre de 2015 y según la evidencia levantada por la Fiscalía General del Estado del Ecuador en la investigación más importante de corrupción judicial en la historia reciente del país, el eslabón humano que conectó el dinero del narcotráfico con la firma que abre las rejas.

16 boletas de excarcelación en el lapso de 3 meses. 16 sujetos que salieron de celdas donde debían cumplir condenas que sumadas superaban los dos siglos de prisión, entre ellos los cabecillas de la organización criminal Los Lobos, expertos en guerra urbana y logística de explosivos, narcotraficantes con cargamentos de cientos de kilogramos de comisados, un violador con 29 años de sentencia y como remate de la lista, el exvicepresidente de la República del Ecuador, Jorge David Glas Pinel, con dos condenas ejecutoreadas por la Corte

Nacional de Justicia. El sistema no colapsó de golpe. Ningún sistema colapsa de golpe. Los sistemas colapsan por acumulación, por deudas que no se pagan, por mensajes de texto que se escriben creyendo que nadie los leerá jamás, por cajas de cartón que atraviesan provincias sin despertar sospechas y por funcionarios que en el papel representan al Estado, pero que en la práctica trabajan para quien pueda costear su precio de mercado.

Esta es la historia de cómo se construye ese precio. ¿Cuánto vale una firma judicial cuando la compra el dinero del narcotráfico? ¿Cuánto cuesta en vidas humanas la decisión de un solo hombre con 13 deudas impagas y un mazo en la mano? Y como los teléfonos de un capo asesinado en la cárcel terminaron destruyendo la carrera de un juez que creyó que operaba en la oscuridad perfecta.

[carraspeo] El precio exacto, según la investigación de la fiscalía, $200,000. transportados en efectivo en cajas de cartón ordinarias por un hombre sin nombre en los expedientes hacia un despacho donde nadie esperaba encontrar semejante cantidad de dinero sucio entre sentencias y expedientes del Estado.

Hay sistemas que fallan por negligencia, por falta de recursos, por la inercia burocrática que convierte la ineficiencia en norma. Este no falló. Este funcionó exactamente como alguien lo diseñó. para que funcionara. Y lo más perturbador que podemos decirte ahora mismo es que los hombres que salieron de esas celdas, los que pusieron bombas, los que masacraron pabellones enteros, todavía no han rendido cuentas completas. Eso viene. Quédate.

El hombre que tenía el poder de encarcelar o liberar a los criminales más peligrosos del Ecuador declaró ante el estado un patrimonio personal de 0. Cero. En el mismo año en que la fiscalía sostiene que recibió $200,000 en efectivo por firmar boletas de excarcelación. Vamos a descomponer eso lentamente porque esta contradicción es el corazón de todo lo que está a punto de explotar.

No pierdas el hilo. Para entender a Curipayo, hay que entender primero en qué tipo de terreno germinan los jueces corruptos. Ecuador, tras la Constitución de 2008, diseñó uno de los sistemas de garantías jurisdiccionales más amplios del continente, el Abeas Corpus, las medidas cautelares constitucionales, las acciones de amparo y las garantías de derechos fundamentales.

Todos mecanismos pensados para proteger al ciudadano frente al poder arbitrario del Estado. herramientas brillantes en el papel, potencialmente letales en las manos equivocadas. La grieta legal era técnica, pero su impacto era devastador. Ninguna norma limitaba de forma explícita la competencia territorial de los jueces de primer nivel para conocer garantías jurisdiccionales en términos que cualquiera puede entender.

 Un juez de provincia en una ciudad mediana como Santo Domingo podía legalmente emitir resoluciones que suspendieran los efectos de sentencias dictadas por la Corte Nacional de Justicia, el Tribunal Máximo del país. Imagínate que el árbitro de un partido de barrio puede anular el fallo del Tribunal Supremo del Deporte. Eso era Ecuador entre 2022 y 2023.

 Y alguien lo sabía. Curipayo ingresó a la Judicatura en 2015 bajo la gestión del Consejo de la Judicatura presidido por Gustavo Yalk. Era un funcionario más en un sistema que había sido reestructurado varias veces y que acumulaba fracturas internas invisibles para el ciudadano común. Con los años, su perfil financiero comenzó a deteriorarse de forma silenciosa y consistente.

13 procesos judiciales por deudas impagas. bancos, financieras, acreedores particulares, un juez que todos los meses debía más de lo que ganaba. Un hombre que en los registros del Estado existía como una acumulación de obligaciones incumplidas y promesas rotas, un perfil que no genera titulares, que no activa alarmas en las oficinas de supervisión judicial, que simplemente se acumula en silencio hasta que alguien con los recursos y el cinismo necesarios lo detecta.

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