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¡El secreto más oscuro de Lucero! 30 años de un imperio familiar destruido por el millonario de Slim que la obligó a traicionar a su propia madre.

¡El secreto más oscuro de Lucero! 30 años de un imperio familiar destruido por el millonario de Slim que la obligó a traicionar a su propia madre. La escalofriante verdad detrás de la boda del siglo, las infidelidades que calló y las tres palabras que destrozaron a Mijares para siempre.

Lucero: 30 Años de IMPERIO FAMILIAR.. El MILLONARIO de Slim que la Hizo TRAICIONAR a su Propia Madre  

14 años después de la boda más vista en la historia de la televisión mexicana, la mujer que enamoró a todo un país vestida de blanco, esa novia perfecta que hizo llorar a tu mamá en la sala mientras la veían entrar a la iglesia con el ramo entre las manos. Miró a los ojos al hombre con el que acababa de tener dos hijos y le dijo tres palabras.

Tres palabras que ni el más cruel de los guionistas de Televisa habría escrito jamás. Él le había preguntado con esa voz dulce de soldado del amor que lo hizo famoso, que si no le importaba que se fuera al edificio de junto, que si no le importaba que dejara la casa. Y ella, sin levantarse de donde estaba, sin un titubeo, sin un parpadeo, le contestó tres palabras que él jamás pudo olvidar. Te lo imploro.

 Escucha esas palabras otra vez, mi gente. No le dijo, “Está bien, no le dijo como quieras.” Le dijo que se lo imploraba. Como una mujer que llevaba años esperando ese momento, como una mujer que tenía a otro hombre esperándola del otro lado del teléfono, como una mujer que ya no era la niña inocente que cantaba con guitarra en chiquilladas.

 La niña que un día fue la novia de América. La niña que su madre, su propia madre, había construido pieza por pieza durante 30 años. Ese día, en marzo del año 2011, no terminó solamente el matrimonio del siglo. Terminó algo mucho más profundo y mucho más doloroso. Terminó un imperio. Un imperio que había empezado a construirse en el año 1979 cuando una mujer de carácter de hierro tomó de la mano a una niña de 10 años.

con el pelo castaño y los ojos enormes, y la llevó a hacer una audición en un estudio de Televisa. Esa mujer se llamaba Loz María León Saubinet. La niña era su hija y juntas, durante las siguientes tres décadas iban a levantar el negocio familiar más sofisticado del espectáculo mexicano. Pero ese día de marzo todo se vino abajo y nadie te ha contado por qué.

 Hasta hoy, comadre. Lo que vas a escuchar en los próximos minutos te va a doler. Te va a doler porque conoces a esta mujer. Cantaste sus canciones, lloraste con sus telenovelas, pegaste su foto en tu cuaderno cuando eras adolescente, vibraste con su boda como si fuera la boda de tu propia hermana. Y ahora vas a descubrir que detrás de esa imagen perfecta había un sistema completo.

Un sistema diseñado por una madre. bendecido por el hombre más poderoso de la televisión mexicana, sostenido por contratos millonarios y derrumbado por un millonario libanés con apellido Slim. Hoy vas a descubrir cuatro cosas que nunca te contaron sobre Lucero y su propia madre. Primero vas a descubrir cómo Luz María León decidió cada paso de la vida de su hija desde los 10 años hasta los 40.

 Cada contrato, cada telenovela, cada novio, cada vestido. Segundo, vas a descubrir el detalle nunca contado de cómo orquestó la boda del siglo desde adentro, qué pidió a Emilio Azcárraga y por qué lloró tres días antes del enlace. Tercero, vas a descubrir quién es Michel Cuy Slim, el sobrino multimillonario de Carlos Slim, que entró en la vida de Lucero y rompió en silencio el imperio entero.

 Y cuarto, lo más doloroso de todo, vas a descubrir qué pasó dentro de la casa de los Ogaza León el día que Lucero anunció el divorcio. ¿Y por qué su madre, esa mujer de hierro, nunca volvió a hablar en público de Michel Curios? Te voy a avisar cuando llegue cada una de las cuatro y para que entiendas lo que vas a oír, tengo que llevarte hasta el principio, hasta el día en que todo empezó.

 Cierra los ojos y acuérdate de esa época, comadre. Era la época en la que tú prendías la tele a mediodía y ahí estaba ella, una niña chiquita con el cabello castaño suelto, vestida de cuadros, con una sonrisa enorme cantando en un escenario que parecía un cuento de hadas. Era lucerito y era el rostro de tu domingo.

 Era la niña que tu hija pequeña quería ser. Era esa voz limpia que de pronto te recordaba que la inocencia todavía existía, que en medio de una época dura para México todavía había una niña pequeña con la voz de una mujer adulta. México vivía un momento extraño en aquellos años de 1982. El país acababa de devaluar el peso. José López Portillo lloraba en la televisión nacional.

 La crisis económica golpeaba a las familias como un puñetazo en el estómago y en medio de toda esa tristeza en pantalla apareció Lucerito, la niña que cantaba como un ángel, la niña que protagonizaba la película Coqueta, la niña que en el año 1983 se convertiría en chispita, la huérfana más amada de la televisión mexicana.

 Una telenovela que hizo que millones de mexicanas se sentaran cada tarde a llorar con esa niña que no tenía a nadie en el mundo, excepto que sí tenía a alguien, tenía a su madre. Y aquí, comadre, empieza la primera capa del secreto. Porque la madre de Lucerito no era una madre cualquiera. Luz María León Souinee había nacido el 23 de marzo de 1945.

una mujer de estatura media, rasgos refinados y un temple de acero que los pasillos de Televisa aprendieron a respetar muy pronto. Cuando su hija nació un 29 de agosto de 1969, ella no era nadie en el mundo del espectáculo, era una madre. Su esposo, Antonio Ogaza, era un hombre de negocios discretos.

 La casa Ogaza León en la Ciudad de México era una casa de clase media alta normal. Pero algo cambió cuando esa niña abrió la boca y cantó por primera vez. Lo cuenta la propia lucero en una entrevista que dio para la revista, quien en el año 2023, su madre al principio, se negó a que la niña fuera artista. Dice lucero textualmente que su mamá no tenía palancas, no tenía contactos en el medio, no sabía cómo hacerlo.

 Pero algo dentro de Luz María se encendió cuando vio a su hija cantar. Se enteró de que había una audición para el programa Alegrías de mediodía. Agarró a la niña de 10 años y la llevó. Y desde ese día todo cambió porque Luz María León entendió algo que pocas madres de México entendieron en aquella época, que el talento de su hija valía dinero, valía contratos, valía un imperio y que ella iba a ser la única que lo administrara.

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