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El oscuro secreto de la ‘Novia de América’: Cómo Libertad Lamarque sobrevivió al exilio, al secuestro de su hija y a la furia de Eva Perón, para morir en absoluta soledad rodeada de gatos.

El oscuro secreto de la ‘Novia de América’: Cómo Libertad Lamarque sobrevivió al exilio, al secuestro de su hija y a la furia de Eva Perón, para morir en absoluta soledad rodeada de gatos. La escalofriante verdad detrás de la monjita de ‘Carita de Ángel’ que nadie te contó.

Antes de morir, LIBERTAD LAMARQUE REVELÓ el OSCURO SECRETO que destruyó a su hijo

La llamaron la novia de América y le  aplaudieron de pie en cinco continentes   porque cantaba madre selva como si le doliera  el alma porque llevaba dentro un secreto que   la fue carcomiendo en silencio durante más de  medio siglo lejos de su tierra. Hoy te voy a   llevar por una historia que no se cuenta así en la  televisión abierta y te lo advierto desde ahora.  

Si crees que conoces a Libertad la marque por  las telenovelas, por los tangos, por esa anciana   dulcísima que hacía de monjita en carita de  ángel, agárrate porque lo que vas a escuchar   en los próximos minutos te va a obligar a verla  con otros ojos. Llevo años revisando documentos,   autobiografías, entrevistas viejas en archivos  argentinos y mexicanos, hemerotecas en blanco   y negro que casi nadie consulta y lo que fui  encontrando arma un rompecabezas oscuro, doloroso,   lleno de zonas grises que sus admiradores nunca  se atrevieron a mirar de frente, porque la verdad  

sobre Libertad la Marque empieza con un balcón de  un hotel en Santiago de Chile y termina con ocho   gatos cuidando a una anciana de 92 años en una  casa enorme de Miami. Y entre esas dos imágenes   hay una mujer a la que un país entero decidió  borrar. Hay un marido que la golpeaba mientras   ella cantaba en la radio. Hay una hija arrancada a  la fuerza.

 Hay una rival que el destino convirtió   en mito y hay una neumonía que la mató grabando  un papel de monjita mientras el continente entero   rezaba para que no se apagara. Pero hay algo más,  algo que pocas personas se atreven a decir en voz   alta. Libertad no murió de neumonía en 1900 años  después de ese diciembre frío en la ciudad de   México. Lo que la fue matando empezó mucho antes.

  La fueron destruyendo pedazo a pedazo y al final   lo que enterraron fue solo lo que quedaba de la  mujer más amada del continente. Quédate conmigo   en este expediente porque hay tres preguntas que  voy a contestar hoy y que llevan décadas en la   sombra. Primero, ¿qué pasó exactamente esa noche  en Santiago de Chile cuando Libertad apareció   rota en la calle bajo el balcón de un hotel?  Segundo, ¿de verdad existió la famosa cachetada a   Eva Perón? ¿O el peronismo construyó un mito para  sacarse de encima a la diva más grande de su país?   Y tercero, la pregunta que me ha quitado el  sueño. La pregunta que vas a entender cuando  

lleguemos al final del expediente. ¿Por qué pidió  ser incinerada y arrojada al mar frente a su casa   de Miami en lugar de descansar en el panteón  de los grandes de América Latina como cualquier   otra estrella de su talla? Si conoces a alguien  que creció escuchando los tangos de libertad,   que veía sus películas en blanco y negro con su  abuela los domingos por la tarde, mándale este   video. Es la historia que esa persona se merece  conocer.

 Compártelo con quien todavía recuerda   lo que era llorar con una canción. La historia  que vas a escuchar es una historia de exilio,   pero no de uno solo, de varios. Libertad se  exilió de su madre cuando aún era niña. Se   exilió de su primer marido cuando se tiró por un  balcón. Se exilió de su hija cuando un hombre la   secuestró rumbo a Montevideo.

 Se exilió de su país  cuando una actriz secundaria con buenas conexiones   políticas le cerró todas las puertas y al final se  exilió hasta de sí misma. Vivía en Miami, lejos de   Buenos Aires, lejos del Distrito Federal. Lejos  de los escenarios donde había sido reina, solo   con gatos, cantando bajito en una casa con piscina  y jardín, esperando una llamada para grabar una   telenovela más.

 Vamos al principio, pero no al  principio bonito de las biografías oficiales,   al principio de verdad. Rosario, provincia de  Santa Fe, Argentina. 24 de noviembre de 1908.   En una casa humilde nace una niña a la que su  padre decide ponerle un nombre raro para la época,   libertad. La gente del barrio se reía. Decían  que ese nombre era de marimacha, de varón,   de mujer escandalosa. Pero Gaudencio, Lamarque,  el padre, no le tenía miedo a las habladurías.  

Gaudencio era anarquista de los duros, de los  que iban a las plazas a recitar poemas contra   los patrones, de los que organizaban huelgas, de  los que terminaban con los huesos en la cárcel   por repartir panfletos. y a su hija menor le iba a  poner libertad, aunque al cura del pueblo le diera   un soponcio.

 Lo que casi nadie cuenta es que la  pequeña libertad creció oyendo a su madre llorar   por las noches mientras su padre estaba preso y  que con apenas 7 años ya se subía a un escenario,   no por capricho, no por talento descubierto en  un concurso, sino porque la familia necesitaba   el dinero. funciones a beneficio de los  presos políticos, festivales sindicales,   recitales en plazas públicas donde una nena de 7  años cantaba para que los presos pudieran comer.  

Esa es la primera escena real de la biografía  de libertad la Marque. No el conservatorio,   no las clases de canto con maestros italianos.  Una niña flaca de zapatos remendados recitando   poemas a los presos políticos del puerto de  Rosario. Y todavía hay algo más oscuro, algo que   ella misma cuenta en su autobiografía,  pero que pocos se atrevieron a citar.  

Su madre, Josefa Bouza, a la que llamaban Peppa,  venía de la Coruña en España. Era una mujer dura,   marcada por la pobreza y por una primera  viudez en Francia con cinco hijos a cuestas.   Cuando se mudó a Argentina, volvió a casarse,  esta vez con un sastre que resultó ser un   bígamo. Estaba casado en otro lado y nunca  se lo había dicho.

 Cuando se descubrió,   Peppa amenazó con denunciarlo y el hombre huyó  a Francia. Imagina la infancia de libertad.   Una madre traicionada dos veces, un padre  anarquista entrando y saliendo de comisarías,   hermanos mayores que se habían perdido en la  marina y una casa donde no había dinero, pero   sí ideología, donde no había estabilidad, pero sí  canciones, donde la palabra libertad significaba   todo y nada al mismo tiempo.

 Hay una escena de  esos años que se me clava cada vez que la vuelvo   a leer. La madre de libertad, Peppa, la castigaba  haciéndola arrodillar sobre granos de maíz. Una   vecina, harta de escuchar los llantos de la niña,  fue una vez a la comisaría a denunciar a la madre.   Esto no aparece en los homenajes, no aparece  en los pósters del centenario, aparece en una   autobiografía publicada en 1986 y luego enterrada  por décadas.

 Libertad, la marque, la diva de   América, la voz que enamoró a un continente,  fue de niña una víctima de violencia doméstica.   Y eso lo entendemos hoy con más claridad que  entonces deja marcas que no se borran ni con todos   los aplausos del mundo. A los 12 años se subió  a un escenario con un grupo llamado Los Libres.   A los 14 ya cantaba en giras por el interior del  país. A los 15 empezaba a viajar por provincias.  

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