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¡El millonario castigo silencioso que arrodilla a Argentina! Cómo una sola palabra de Milei desató la furia de México, fulminando contratos históricos y bloqueando barcos en el mar.

¡El millonario castigo silencioso que arrodilla a Argentina! Cómo una sola palabra de Milei desató la furia de México, fulminando contratos históricos y bloqueando barcos en el mar. ¿El golpe maestro que Washington no pudo salvar y que destruye economías provinciales enteras? Descubre el callejón sin salida que lo cambia todo.

México CIERRA el paso a productos argentinos tras nueva tensión  

Hay presidentes que gobiernan con decretos, hay presidentes que gobiernan con tweets y hay presidentes que no entienden que cada vez que abren la boca frente a un micrófono, alguien del otro lado está tomando nota y preparando una respuesta. Javier Miley es el tercer tipo y México acaba de pasarle la factura.

 No hubo declaración de guerra, no hubo comunicado oficial, lo que hubo fue algo mucho más silencioso y mucho más letal. aduanas que empezaron a moverse más despacio, contratos que dejaron de renovarse, barcos que salieron de Rosario con destino México y tuvieron que dar la vuelta, uno de cada cuatro. Eso no es un problema logístico, eso es un mensaje.

Estuvieron importando también cantidades considerables de carne de res, en este caso de terceros países con que no tenemos tratados de libre comercio. El resultado es un número que hay que decirlo claro para que duela como tiene que doler. Más de 1200 millones de dólares al año en contratos cancelados, barcos desviados, bodegas llenas de vino que nadie compra, frigoríficos con producto que no tiene a dónde ir.

 en familias de provincias exportadoras que ven como su trabajo desaparece por una guerra que empezó en un micrófono y terminó en una aduana. Permite este con dólar barato que los productos sean baratos y lo vemos hoy. Argentina es un productor primario, agropecuario muy importante, pero uno va al supermercado y hay tomates venidos de países vecinos, hay fruta venida de otro país, todas cosas que producimos en Argentina.

 Si Trump se entera, lo mata Miley. Eso resume en una frase la contradicción en la que está atrapado Miley. El presidente que se vende como defensor del libre mercado y aliado incondicional de Trump ha perdido uno de sus mercados de exportación más importantes por pelearse con México. En los próximos minutos vamos a ver cómo se ejecutó este bloqueo sector por sector y por qué la jugada final de México deja a Argentina en un callejón muy difícil de salir.

Pero primero hay que entender algo que casi nadie está contando. Esto no empezó en una aduana, empezó mucho antes y empezó con palabras. Las guerras comerciales no nacen en las aduanas, nacen en los discursos, en los foros internacionales donde un presidente decide que tiene más que ganar, humillando a un gobierno extranjero que construyendo una relación que funciona.

Mi ley lleva meses haciendo exactamente eso y hay un momento en que México dejó de ignorarlo, porque hay una diferencia entre tener una visión ideológica distinta a la de tu socio comercial y convertir esa diferencia en política exterior agresiva. El primero es legítimo. El segundo tiene consecuencias.

 Mi ley ha descalificado públicamente las políticas internas de México, ha cuestionado su soberanía y ha construido una narrativa donde los gobiernos de izquierda latinoamericana son el enemigo, sin importar que algunos de esos gobiernos sean sus principales socios comerciales. En diplomacia hay una regla que todos los cancilleres conocen y muy pocos presidentes respetan.

 Mientras haya comercio entre ustedes, hay una línea que no se cruza en público. Mi ley la cruzó. varias veces y cada vez que lo hizo, los canales de diálogo técnico que antes resolvían diferendos sanitarios o aduaneros de forma ágil se fueron cerrando. Para tener un orden de magnitudes, esto redunda en una reducción de retenciones de las alícatas para las cadenas de gran 20% y una reducción de retenciones a la cadena de ganado y carnes del 26%.

Cuando el conflicto deja de ser técnico y se vuelve político, los mecanismos normales de resolución dejan de funcionar. Ya no se trata de ajustar un estándar sanitario, se trata de dos gobiernos que han convertido sus diferencias ideológicas en barreras comerciales concretas. Y para desmontar esas barreras, alguien tiene que ceder primero en el terreno político.

 Ninguno está dispuesto. Lo que mi ley no calculó es que México no actuó desde la necesidad, actuó desde la fuerza, con respaldo sectorial interno, con argumentos técnicos impecables y con una posición en el TMEC que le da un peso negociador enorme. Subestimar eso tiene un costo y ese costo llegó primero donde más duele en una economía que necesita dólares con urgencia, la carne.

 25000 toneladas con contrato firmado, barcos listos para zarpar y de repente nada. Cuando un gobierno quiere cerrarle la puerta a otro sin que parezca una represalia política, usa el argumento sanitario. Es limpio, es técnico, es difícil de rebatir públicamente y funciona en todos los foros internacionales.

 México lo usó con precisión quirúrgica. El argumento oficial fue revisión exhaustiva de estándares sanitarios. El resultado fue la cancelación de contratos por más de 25,000 toneladas anuales de carne de res argentina, firmados, comprometidos, cancelados. Para entender lo que ese número significa, hay que salir de la estadística y entrar en lo concreto.

25,000 toneladas no es una cifra abstracta. Son frigoríficos en Santa Fe, en Córdoba, en Entre Ríos que arrancaron el año con una cartera de pedidos y de repente se encontraron con productos sin destino. Es cadena de frío pagada para nada. Son trabajadores en provincias que ya venían golpeadas por la crisis y que ahora enfrentan reducción de turnos o cierre directo de plantas.

 No solo no están conteniendo el problema sanitario, sino que están propiciando las condiciones ideales para que vaya haya más larvas y además está afectando al mercado de la carne mexicana porque está provocando sobrecostos, cuello de botella, desabasto local y está debilitando la competitividad de El excedente generado por esta cancelación es un problema que el mercado interno argentino no puede absorber.

 Cuando de golpe aparecen decenas de miles de toneladas, extra un mercado local que ya tiene su propio equilibrio de oferta y demanda. Los precios caen, los márgenes se destruyen y los productores más pequeños son los primeros en quebrar. No es teoría económica, es lo que está pasando ahora mismo en las provincias ganaderas argentinas y el golpe logístico es igual de brutal.

 Se estima que uno de cada cuatro barcos que salían de Rosario hacia puertos mexicanos fue desviado o cancelado. Cada barco desviado es almacenamiento adicional, es búsqueda urgente de mercados alternativos más saturados y con menor rentabilidad. Es pérdida de tiempo en una economía donde el tiempo vale en dólares que no hay. Pero la carne fue solo el primer golpe.

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