Aliados que ya habían sido entrenados por Durazo para convivir con el narco sin hacer preguntas. Y ese detalle parece menor, pero cuando lo conectas con lo que pasó después, todo cambia, porque quien tomó el relevo en Acapulco fue la organización de los Beltrán Leiva. Arturo Beltrán Leiva, el Barbas, estableció su centro de operaciones en el mismo fraccionamiento donde vivía Andrés García.
Las brisas, sus de jefes de plaza se hacían en propiedades de la zona. Según seos testimonio, testigos protegidos que declararon ante PE. Y según el libro de Anabel Hernández, Andrés García no era un vecino cualquiera de los Beltrán Leiva, era su socio. Socio, es la que lo cambia todo. La periodista Anabel Hernández en su libro Ema y las Ostras señoras del narco, publicado en 2021, lo escribió con todas las letras.
Las relaciones de Arturo Beltrán Leiva con el mundo del espectáculo no se limitaban a mujeres, también incluían hombres. Particularmente había dos con los que tenía una relación cercana y de respeto. No eran Buffó, eran sus amigos, uno su socio. Uno de ellos era el veterano Andrés Abraham García García, mejor conocido como Andrés García.
¿Y qué hizo Andrés García cuando salgió esa acusación? no la negó del todo. En una entrevista para el programa Chismes no Like Like, el actor confirmó que conocía a los Beltrán Leiva. Dijo que eran unos caballeros, todos muy educados. Admitió que se reunían en su casa de pie de la cuesta, que se tomaban tequilas juntos, que los veían en restaurantes.
Pero cuando le preguntaron si era socio, ahí es donde la versión oficial se derrumba. Porque García no dijo que no. Lo que dijo fue que Anabel Hernández era una cucaracha que no la pisaba ni con el talón de la suela de su zapato porque se le ensuciaría. La insultó, la amenazó, le dijo que le comprobara qué dinero se había ganado con alguno de sus amigos narcos, pero nunca dijo de forma clara y directa que no era su socio.
Y aquí viene la parte que explica por qué este documental necesitaba existir. que hay un testigo, un testigo que Hernández entrevistó y que declaró haber estado en una reunión privada en la residencia de García, en pie de la cuesta, una reunión donde estaban presentes don Arturo, el Gerüero, el Calín y el Chapo. El Chapo Guzmán en la casa de un actor de telenovelas cenando, bebiendo, haciendo negocios. Piénsalo un momento.
Joaquín Guzmán lo era. El hombre que sería extraditado a Estados Unidos y condenado a cadena perpetua en una prisión de máxima seguridad en Colorado. El hombre que los marines buscaron durante años por tierra, mar y aire. Ese hombre cenaba tranquilamente en la casa de playa de un actor de telenovelas en Acapulco. Y nadie lo supo.
O peor, todos lo sabían y nadie dijo nada. El testigo lo describió como una reunión privada, como si fuera una cena entre amigos. Andrés García era amigo de los señores dijo. Los así les decían como si fueran empresarios exitosos, no los responsables de miles de muertes en todo el país. Y García los recibía en su casa con tequila y la vista al mar como si fuera la cosa más natural del mundo.
Pero eso no es lo más grave. Lo que viene ahora es todavía peor, porque mientras Andrés García compartía mesa con los hombres más buscados de México, sus hijos crecían en un infierno del que nadie hablaba. Y es aquí donde la historia del galán se convierte en la historia de un padre que destruyó a su propia familia pieza por pieza, año tras año, decisión tras decisión, Andrés García tuvo tres hijos reconocidos, Andrés Junior y Leonardo, con su primera esposa Sandra Vale, y Andrea con Fernanda Ampudia. Pero según Maribel
Guardia, amiga cercana del actor durante décadas, García tuvo más de 15 hijos a lo largo de su vida. 15. hijos regados por todo México y parte del Caribe de los que nadie sabe nada. No sé qué pasó con todos esos hijos”, dijo Guardia en una entrevista para el programa hoy. Si al final quedaron solamente Andrés Junior, Leonardo y André, García mismo lo reconoció en una entrevista para el minuto que cambió mi destino con Gustavo Adolfo Infante.
Admitió que había tenido relaciones con cientos de mujeres, cientos. lo dijo con orgullo, como si fuera un trofeo. Y en ese mismo programa reconoció la existencia de al menos una hija más, Michelle Arena, a quien conoció cuando él tenía 36 años y ella ya era una niña. Nunca explicó por qué no la buscó antes, nunca explicó qué pasó con ella después.
También existe un supuesto hijo llamado Eric García, cuya madre, según la vedet Linmey, fue otra famosa del espectáculo. García nunca lo reconoció. ¿Qué pasó con todos ellos? Nadie lo sabe. Nadie los buscó, nadie preguntó y García jamás dio explicaciones. Pero incluso con los tres que sí reconoció, la historia es devastadora.
Andrea García, su hija menor, nunca tuvo una relación con su padre. García no supo que existía. hasta que ella tenía 8 años, 8 años sin saber que tenía una hija. La madre de Andrea, Fernanda Ampudia, crió a la niña sola en un país donde el padre biológico era una estrella de teletribución que aparecía todas las noches en la pantalla.
Andrea creció viéndolo en la televisión sin poder decirle papá y cuando finalmente lo conoció, la relación fue tan tóxica que terminó en una acusación que sacudió a toda la familia. Andrea lo acusó públicamente de algo, aunque ningún padre debería escuchar jamás. Una acusación de abuso que García negó inmediatamente y con violencia, pero la acusación quedó registrada, quedó en las emerotecas, quedó en los programas de televisión y nunca fue investigada por ninguna autoridad.
Porque en México, cuando el acusado es famoso y poderoso y tiene amigos en el narcotráfico, las acusaciones se pierden en el ruido mediático y mueren en el olvido. Andrea se fue a vivir a Estados Unidos y no volvió a hablar con él. Desapareció como si necesitara un océano de distancia para sentirse segura del hombre que le dio la vida.
Quédate conmigo porque lo que sigue cambia completamente la versión oficial de esta familia. Porque con sus hijos varones la historia no fue menos oscura. Andrés García apareció en televisión nacional frente a millones de personas y acusó a Sandra Vale, la madre de sus dos hijos mayores, de darles drogas cuando eran niños.
Drogas a sus propios hijos. Eso declaró el actor en cámaras de televisión abierta. Andrés Junior respondió con una frase que lo dice todo. No voy a ser parte de este circo. La realidad es más oscura de lo que parece. Más oscura de lo que parece. ¿Qué sabía Andrés Junior que no quiso decir qué había visto en esa mansión de Acapulco donde su padre recibía a los capos más sanguinarios de México? Y Leonardo García, el hijo mediano, fue aún más directo.
Intentó visitar a su padre en julio de 2022, cuando la salud del actor se deterioró gravemente. Pero según sus propias declaraciones, Margarita Portillo, la última esposa de García, le bloqueó el acceso. Leonardo declaró que la relación de su padre con Portillo era netamente de interés. Y García respondió públicamente amando a su propio hijo, un término que no voy a repetir aquí.
pero que demuestra el nivel de desprecio con el que trataba a su propia sangre. Y aquí es donde Roberto Palazuelos entra en la historia de una manera que nadie esperaba. Palazuelos conocíanes García desde que era un niño. No es una forma de hablar. Literalmente creció en su entorno. García era amigo de la familia Palazuelos desde antes de que Roberto naciera.
Ayudaba al abuelo de palazuelos con su lancha cuando esquiaba en Acapulco. Fue su padrino. De facto. Le enseñó a disparar armas cuando era adolescente. Lo llevó a fiestas donde había de todo. Y juntos, junto con Luis Miguel, Héctor Suárez Gomiz y Leonardo García, el hijo del propio Andrés, formaron lo que ellos llamaban el club de los vampiros, un grupo de jóvenes privilegiados que organizaban fiestas sin límites en las mansiones de Acapulco.
Palazuelos lo ha contado en múltiples entrevistas. ha hablado de fiestas de tres días con 20 mujeres en mansiones que pertenecían a dueños de revistas y luego pasaban a manos de actores. Ha contado que sufrió una sobredosis que casi lo mata en una de esas fiestas. Se estaba convulsionando, dijo él mismo. Pero nadie llamó una ambulancia.
Nadie alertó a las autoridades, porque en ese mundo las autoridades eran parte de la fiesta. García lo incluyó en su testamento con el mismo porcentaje que a sus propios hijos biológicos, 20% para palazuelos 20% el mismo porcentaje que para su viuda, su hermana y sus hijos. Un extraño recibiendo la misma herencia que la sangre del actor.
O quizás no un extraño, quizás el hombre que más sabía sobre la vida secreta. Pero lo que Palazuelos descubrió cuando se abrió es testamento, lo enfureció hasta un punto del que no hay retorno. Es lo que te voy a decir ahora, nadie lo ha juntado en un solo lugar hasta hoy. El testamento de Andrés García se leyó el 19 de junio de 2023 en una notaría de Acapulco.
A la lectura asistieron Rosa María García, hermana del actor, Margarita Portillo, la viuda, Sandra Vale, la primera esposa, y Leonardo García. Pero lo que se reveló ese día fue una bomba. Según la información que dio a conocer el programa Ventaneando, citando fuentes fidedignas, la herencia quedó repartida así. 25% para la viuda Margarita Portillo, 25% para Rosa María García, la hermana, 25% para Andrés López Portillo, el hijastro, el hijo de Margarita que no llevaba la sangre de García y 25% para Andrés Junior, el único hijo biológico contemplado. Ni
Sandra Vale, ni Leonardo, ni Andrea, ninguno de los tres fue incluido. Pero eso no es lo peor. Peor es lo que Palazuelos descubrió después, porque Roberto Palazuelos no solo conocía la relación de García con sus narcos. Palazuelos mismo confesó haber sido amigo de los capos. Desde los primeros grandes capos, algunos fueron amigos míos, a Félix Gallardo, a varios.
Dijo en una entrevista para Gustavo Adolfo Infante. Palazuelos admitió haber sido vecino de Amado Carrillo Fuentes en las Brisas. En conversación con el programa de primera mano, detalló las características de las propiedades colindantes, como si describir la casa del narcotraficante más poderoso de los años 90 fuera lo más normal del mundo.
Amado Carrillo Fuentes, el Señor de los cielos, el hombre que movía más cocaína que nadie en Citintoria de México, usando una flota de aviones. Boeing 727, el hombre que murió en 1997. en una mesa de operaciones durante una cirugía plástica en la que intentaba cambiar su rostro para escapar de la justicia.
Ese hombre vivía a unos metros de Andrés García y Roberto Palazuelos en el fraccionamiento más exclusivo de Acapulco. Y Palazuelos reveló que García era amigo personal de Ismael el Mayo Zambada, el cofundador del cártel de Sinaloa. El mismo mayo Zambada que fue capturado en julio de 2024 en Estados Unidos después de más de tres décadas como prófugo.
El narcotraficante más buscado del mundo junto con el Chapo. amigo de Andrés García, visitante de su casa en pie de la cuesta. Y Palazuelos lo sabía porque lo vivió en carne propia. Creció en esa casa, vio las armas, vio las fiestas, vio a los capos entrando y saliendo como si fueran vecinos que vienen a pedir azúcar. Y cuando García murió, Palazuelos vio algo más.
vio como la viuda y la hermana se quedaron con todo lo que esas relaciones habían generado, mientras los hijos biológicos se quedaban con las manos vacías y con una infancia destruida. Y aquí viene la parte que nadie ha querido decir en voz alta. ¿Por qué Andrés García metió a Palazuelos en su testamento? ¿Por qué le dio el mismo porcentaje que a sus hijos? La versión oficial dice que lo quería como a un hijo, que desde niño lo vio crecer, que tenían una relación especial.
Pero hay otra lectura posible, una lectura que tiene que ver con lo que Palazuelo sabía, porque Palazuelo sabía demasiado. Sabía de los Beltrán Leiva, sabía de los mayos ambada, sabía de Amado Carrillo, sabía de las armas, sabía de las fiestas, sabía de los negocios. y García, un hombre que en sus últimos años se dedicaba a amenazar a todo el que le llevara la contraria, de repente le regala el 20% de su herencia a un amigo o le compra su silencio.
Esa pregunta sigue sin respuesta y probablemente nunca la tenga, pero lo que sí tiene respuesta es lo que les pasó a los hijos y esa respuesta es devastadora. Andrés García murió el 4 de abril de 2023 a las 15 horas en su casa de la calle Urracas número 20 del fraccionamiento Costa Brava en Acapulco. Murió de un shock hipobolémico provocado por la cirrosis hepática que padecía desde hacía años.
El shock pobolémico, según la definición médica, es una afección de emergencia en la que la pérdida grave de sangre impide que el corazón la bombíe al cuerpo. Se pierde aproximadamente una quinta parte o más del volumen normal de sangre. Los órganos dejan de funcionar uno por uno. Es una muerte lenta, silenciosa, implacable.
También tenía leucemia mieloide crónica desde hacía más de 30 años. 30 años conviviendo con un cáncer en la sangre, neumonía que lo mandó de emergencia al Hospital Santa Lucía en sus últimos días y una lesión pulmonar derivada de inhalar sustancias que los médicos detectaron en su última hospitalización. Su tipo de sangre o negativo, uno de los más raros, complicaba las transfusiones que necesitaba constantemente.
Inhalar sustancias a los 81 años en una mansión de Acapulco, rodeado de narcos, con 30 años de leucemia encima y un hígado destruido por décadas de alcohol. Ese fue el final del galán más querido de México, el hombre que presumía haber tenido relaciones con cientos de mujeres, que disparaba armas al aire por diversión, que cenaba con el Chapo, terminó en una cama con la piel amarilla, los órganos apagándose uno por uno y su viuda como única compañía.
Su cuerpo fue cremado, sus cenizas fueron esparcidas en la playa de su casa, el mismo lugar donde recibía a los Beltrán Leiva, el mismo lugar donde disparaba armas al aire, el mismo lugar donde sus hijos nunca fueron bienvenidos en los últimos años de su vida. La primera persona en confirmar públicamente la muerte de Andrés García no fue su viuda, no fue ninguno de sus hijos.
Fue Aní, la exintegrante de RBD, una mujer que no llevaba su sangre, que no era su familia, pero que lo había apoyado económicamente en sus últimos meses cuando ya nadie más lo hacía. No encuentro las palabras, escribió Anjí en Twitter. Le doy gracias a Dios por haberme dado el regalo de tu cariño. Sé que ya estás en un lugar mejor.
una actriz de telenovelas anunciando la muerte de otro actor de telenovelas mientras los hijos biológicos guardaban silencio. Una hora después, Margarita Portillo emitió un comunicado que firmó como viuda de García. viuda. Esa palabra que legalmente podría no corresponderle si el matrimonio con Sandra vale nunca fue disuelto.
Y lo que te voy a contar ahora es lo que nadie quiso ver porque duele demasiado. Ninguno de sus tres hijos reconocidos asistió al funeraz. Margarita Portillo, la viuda, confirmó que ninguno acudió a los servicios Fus. La mujer que según los hijos los había alejado de su padre. La mujer que según palazuelos había transferido las propiedades a su nombre antes de la muerte, fue la única que estuvo presente cuando cremaron al actor.
Leonardo García apareció después brevemente y dijo una frase que lo resume todo. El amor siempre existió, pero no alcanzó para más. Andrea no dijo nada, no publicó nada en redes, no dio entrevistas. La hija que había acusado a su padre de lo peor que un padre puede hacer, simplemente desapareció del como si nunca hubiera existido.
Como esos otros 12 o 13 hijos que Maribel Guardia mencionó y de los que nadie sabe nada. Andrés Junior tampoco habló, el único hijo contemplado en el testamento con un 25% que según su propia tía no valía nada porque las propiedades ya estaban a nombre de otros. El hijo que descubrió que su herencia era una cifra en un papel sin nada detrás.
Y Palazuelos, el hombre que García trató como un hijo, el que sabía todos los secretos, se quedó fuera del testamento final. García lo sacó meses antes de morir, después de una pelea tan violenta que el actor lo retó duelo con pistolas. Un duelo con pistolas. En pleno siglo XXI, un hombre de 80 años retando a duelo al hombre que consideraba su hijo Palazuelo se negó diciendo que no vivían en el viejo oeste.
¿Y qué provocó esa pelea? Según Margarita Portillo, la viuda fue una lucha de egos. Según Palazuelos, alguien manipuló a García para ponerlo en su contra. Le lavaron el coco con cosas que yo nunca dije, declaró el empresario. ¿Quién levó el coco? ¿Quién tenía interés en separar a Palazuelos de García justo antes de la muerte? ¿Quién se beneficiaba de que el hombre que sabía todos los secretos quedara fuera del testamento y lejos de las propiedades? La respuesta está en el testamento, en los nombres que quedaron y en las propiedades que ya habían sido
transferidas antes de que nadie pudiera hacer nada. La Pero lo que más duele de esta historia no son las propiedades ni el dinero. Lo que más duele es el silencio. Porque Andrés García pasó sus últimos meses de vida grabando videos en su canal de YouTube Andrés García TV. Videos donde aparecía demacrado con la piel amarillenta por las ojos hundidos arrastrando las palabras, sosteniendo un vaso de tequila con manos temblorosas.
En uno de esos videos grabado en enero de 2023, García declaró que estaba seguro de que moriría solo, que sus hijos no lo visitaban, que lo habían abandonado. Lo dijo harando a la cámara con una mezcla de rabia y autocompasión que daba escalofríos. Pero nunca se preguntó por qué lo habían abandonado. Nunca se preguntó si acusar a la madre de tus hijos de darles drogas en televisión nacional tiene consecuencias.
Nunca se preguntó si crecer en una casa llena de narcotraficantes y metralletas marca a un niño para siempre. Nunca se preguntó si abandonar a una hija durante 8 años y luego negar la acusación másas grave que un padre puede recibir destruye cualquier posibilidad de reconciliación. Videos donde disparaba pistolas al aire desde su terraza.
Videos donde insultaba a periodistas, a sus hijos, a cualquiera que lo cuestionara. Y nadie hizo nada. Nadie le quitó las armas a un hombre enfermo terminal que disparaba al aire en una zona residence. Nadie investigó de dónde venían esas armas. Nadie preguntó por qué un actor retirado vivía en una mansión que no podía explicar con su historial laboral.
Nadie protegió a los hijos que crecieron en medio de narcotraficantes, armas y sustancias. En una de sus últimas entrevistas, García sacó una pistola 9 mm frente a la cámara de Jordi Rosado y disparó tres veces en dirección a la playa frente a la cámara, como si fuera lo más normal del mundo. Y la reacción del público fue de morbo, de diversión, de mira qué loco está don Andrés.
Nadie dijo, “Este hombre necesita ayuda. Este hombre está rodeado de gente peligrosa. Este hombre está destruyendo a su familia.” Y eso es exactamente lo que pasó. Destruyó a su familia. La destruyó con el narcotráfico que le financió la vida que la televisión no podía pagar. La destruyó con las armas que el negro durazo le regalaba como juguetes.
La destruyó con los testamentos que cambiaba según le convenía. La destruyó con las acusaciones públicas contra la madre de sus hijos. La destruyó con el abandono de una hija durante 8 años. Y la destruyó con ese secreto que Palazuelos descubrió demasiado tarde, que toda la fortuna, toda la fama, toda la vida de Andrés García estaba construida sobre una base de narcotráfico que nunca fue investigada.
¿Y sabes qué es lo que más indigna de todo esto? que hoy, mientras tú estás viendo este documental, las propiedades de Andrés García siguen sin ser investigadas por ninguna autoridad. La PGR, ahora Fiscalía General de la República, jamás abrió una línea de investigación sobre el origen de los bienes del actor a pesar de las acusaciones públicas de Anabel Hernández y de las confesiones del propio García en televisión nacional.
Jamás se investigó si esas propiedades en Acapulco fueron adquiridas con dinero del narcotráfico. Jamás se interrogó a García sobre sus reuniones con el Chapo, con los Beltrán Leiva, con el Mayo Zambada, un hombre con fiesa en televisión abierta que conocía a todos los narcotraficantes de México, que se reunía con ellos en su casa, que ellos le ayudaban cuando podían y la respuesta del Estado mexicano es nada, absolutamente nada.
Por lo tanto, la pregunta que queda flotando no es si Andrés García fue socio de los narcos. La pregunta es porque a nadie le importó investigarlo. ¿Qué protegía el Estado al no tocarlo? ¿A quién más hubiera salpicado una investigación seria sobre las propiedades de García en Acapulco? ¿Cuántos otros actores, políticos y empresarios hubieran caído si se tiraba de ese hilo? Porque Acapulco no era solo Andrés García.
Acapulco era el negro Durazo, era Arturo Beltrán Leiva, era Amado Carrillo, era el Mayo Zambada, era una red de protección que iba desde la presidencia de la República hasta el último policía municipal del puerto. Y García estaba en medio de todo eso, no como un espectador inocente, como un a un participante activo que recibía armas, propiedades y protección a cambio de algo que nadie ha podido determinar con exactitud.
y sus hijos pagaron el precio. Andrés Jun vive en Estados Unidos, lejos de México, lejos de Acapulco, lejos de las propiedades que según el testamento le correspondían, pero que según su tía ya no existían. Leonardo intentó reconciliarse con su padre y recibió insultos públicos como respuesta. Andrea desapareció del mapa después de una acusación que nadie investigó y los otros 12 o 13 hijos que Maribel Guardia mencionó.
Esos simplemente no existen en ningún registro, en ninguna historia, en ningún testamento. Fantasmas. hijos fantasma de un hombre que vivió como fantasma entre dos mundos, el de la televisión y el del narcotráfico. Y Roberto Palazuelos, el hombre que lo sabía todo, se quedó afuera sacado del testamento meses antes de la muerte, retado a un duelo con pistolas, separado del hombre que consideraba su padre por alguien que, según él mismo, le lavó el coco, pero palazuelos no se quedó callado.
Después de la muerte de García, salió a los medios y contó todo lo que sabía. Contó lo de las armas, lo de los narcos, lo del mayo Zambada, lo de Amado Carrillo, lo de las propiedades transferidas, lo de la herencia vacía. Lo contó todo, como si al morir García el pacto de silencio hubiera muerto con él, o como si Palazuelos ya no tuviera nada que perder.
Porque esa es la otra pregunta que nadie ha respondido. ¿Por qué Palazuelos cayó durante décadas y habló solo cuando García ya estaba muerto? ¿Que lo mantenía callado? lealtad, miedo o el 20% de una herencia que dejó de existir cuando lo sacaron del testamento. El 4 de abril de 2023, a las 3:07 de la tarde, el cuerpo de Andrés García se apagó en una cama de su mansión de Acapulco.
Su médico de cabecera dijo que su cuerpo se fue apagando lentamente hasta que no pudo más. No sufrió, aseguró como si eso bastara. Pero sus hijos sí sufrieron. Sufrieron una infancia entre narcos y armas. Sufrieron un padre que los acusaba en televisión de cosas terribles. Sufrieron el abandono. Sufrieron la humillación pública.
Sufrieron un herencias que resultó ser de nada. y sufren hoy, mientras las propiedades de su padre siguen a nombre de personas que no llevan su sangre y nadie les da esa explica. Margarita Portillo, la viuda, dijo desde el primer día que todos los bienes le fueron legalmente heredados. Rosa María García, la hermana aseguró lo mismo, pero Palazuelos las llamó delincuentes en televisión abierta y los hijos impugnaron el testamento a través del bufete del padre de Palazuelos, quien sigue litigando el caso hasta la fecha.
¿Cómo terminará esto? Nadie lo sabe. El litigio podría durar años, cinco, seis, los que hagan falta según palazuelos. Pero lo que sí sabemos es que la fortuna de Andrés García, venga de donde venga, jamás será investigada por su verdadero origen. Porque es sería investigar a Acapulco.
E investigar a Acapulco sería investigar al Estado y al Estado no le conviene que nadie abra ese expediente. Nunca le ha convenido. Desde los tiempos del negro durazo hasta hoy, la política de México con respecto a las fortunas inexplicables de los famosos ha sido siempre la misma. No preguntar, no investigar, no tocar, dejar que el tiempo se encargue de que la gente olvide.
Por eso este canal existe para abrir lo que ellos quieren mantener cerrado. Y hay algo que todavía no he dicho, algo que conecta esta historia con algo mucho más grande que un actor de telenovelas y sus propiedades. Porque Andrés García no fue el único famoso vincuslado con los Beltrán Leiva. Joan Sebastian también fue señalado como socio del cártel en el mismo libro de Anabel Hernández.
La periodista escribió que otro de los hombres de la farándula de prestigio internacional que tenía relación con la federación y en particular con los Beltrán Leiva fue Joan Sebastian. El cantautor también se dedicaba al narcotráfico según la investigación y Joan Sebastian tuvo dos hijos asesinados. Trigo de Jesús Figueroa, baleado en 2006 en Cuernavaca.
Juan Sebastián Figueroa, asesinado a tiros en 2010 en Guerrero. Dos hijos muertos a balazos. Dos hijos que pagaron con su vida los negocios de su padre con el narcotráfico. Dos Ataú Juan tuvo que cargar sabiendo que la muerte de sus hijos era consecuencia directa del mundo al que él había decidido pertenecer.
Los hijos de Andrés García no murieron, pero perdieron algo que quizás sea peor que la muerte. perdieron a su padre en vida. Lo vieron convertirse en un personaje grotesco que disparaba pistoses en YouTube, que insultaba a su familia en televisión, que acusaba a su exmujeros y que murió rodeado de gente que solo quería sus propiedades.
Lo perdieron sin poder hacer nada, sin poder salvarlo, sin poder salvarse ellos mismos de la herencia que les dejó. No propiedades ni dinero, sino vergüenza. dolor y preguntas que nunca tendrán respuesta. y el Estado mexicano. misma PGR que debería haber investigado de dónde venían esas propiedades, no hizo absolutamente nada, como no hizo nada con el negro Durazo hasta que fue demasiado tarde, como no hizo nada con los Beltrán Leiva hasta que el ejército mató a Arturo en Cuernavaca en 2009, como no hizo nada con el mayo Zambada
durante más de 30 años, porque en México el poder protege al poder y Andrés García con su mansión de tres albercas, sus armas de alto calibre y sus amigos narcotraficantes. Era parte de ese poder, un engranaje más en la maquinaria que ha desangrado a a este país durante medio siglo. Y a lo mejor tú también recuerdas a Acapulco.
A lo mejor tú fuiste de vacaciones cuando eras A lo mejor caminaste por esas playas donde García recibía los capos. A lo mejor comiste en los mismos restaurantes donde él se sentaba con el gero, el Calín y el Chapo. A lo mejor pensabas que Acapulco era el paraíso. Y mientras tú disfrutabas de tus vacaciones, a unas cuadras de la playa, en mansiones que parecían de película, se estaban tomando las decisiones que inundarían de droga a todo un continente.
Y después vino el huracán Otis en octubre de 2023 y arrasó con todo, con las mansiones, con los hoteles.