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De tablajero a magnate del crimen: La espeluznante caída de Roberto Sandoval

De tablajero a magnate del crimen: La espeluznante caída de Roberto Sandoval, el gobernador que compró 800 caballos de lujo, sillas de oro y diamantes con dinero público mientras entregaba Nayarit al narco, hasta terminar sepultado en una celda de máxima seguridad donde el tiempo dejó de existir para siempre.

Así Vive Roberto Sandoval en La Cárcel: De Gobernador de Nayarit a Suplicar Justicia Hay un hombre encerrado en este momento en un penal federal de Tepic. Lleva casi 5 años sin salir. Duerme en una celda del ceferezo número cuatro, un lugar al que le dicen el rincón. Y le dicen así porque de ahí no se sale. Ese hombre tenía 800 caballos, pura raza española. 800. Tenía un rancho de 40,000 m² con una pista techada para entrenar baile a caballo.

 Tenía una silla de montar con incrustaciones de oro y diamantes. Tenía una instructora de equitación traída desde España solo para él. Tenía una escultura de Cristo en la entrada de su propiedad, como si Dios mismo le hubiera dado permiso de robar. Ese hombre se llama Roberto Sandoval y fue gobernador de Nayarit. Pero lo que vas a escuchar hoy no es solo la historia de un político corrupto que robó dinero público.

 La historia de un hombre que montó un imperio criminal completo desde el palacio de gobierno de Tepic, que puso a su propio fiscal general, un hombre al que le decían el  a secuestrar y amenazar ciudadanos para robarles sus tierras, que recibió protección directa del cártel Jalisco Nueva Generación, el mismo cártel que hoy tiene enjaque a medio México y que terminó siendo perseguido durante 8 meses por siete agencias federales simultáneas hasta que lo encontraron escondid ido en un pueblo de Nuevo León a las 5 de la mañana junto

con su hija, los dos esposados, los dos acusados del mismo delito. Pero eso no es lo peor. Lo peor es lo que el gobierno de Estados Unidos reveló después. Porque cuando el Departamento del Tesoro de Estados Unidos pone tu nombre en la misma lista donde pone a terroristas internacionales y a capos del narcotráfico global, es porque lo que hiciste va mucho más allá de un desvío de recursos.

Lo que hiciste fue convertir un estado entero en una sucursal del crimen organizado. Y eso es exactamente lo que Roberto Sandoval hizo con Nayarit durante 6 años. Pasé semanas revisando documentos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, expedientes judiciales de la Fiscalía General de la República, investigaciones de mexicanos contra la corrupción y la impunidad y reportajes del semanario proceso sobre la red criminal que operó en Nayarit entre 2011 y 2017.

 Y lo que encontré es algo que muy pocos canales se atreven a contar completo, porque este caso tiene algo que lo hace distinto a cualquier otro gobernador corrupto que ha pasado por la cárcel en México. Cuando piensas en un gobernador ladrón, piensas en alguien que desvía dinero público, que se lleva contratos, que infla obras y se queda con la diferencia.

 Pero Roberto Sandoval no solo robó. Roberto Sandoval gobernó Nayarit como si fuera el gerente de una franquicia del crimen organizado. Tenía al narco cubriendo su espalda. Tenía a un fiscal que secuestraba y mataba por él y tenía una red de empresas familiares lavándole el dinero en tiempo real mientras él se compraba caballos de $100,000 con el dinero de las escuelas y los hospitales de su estado.

 Ese fiscal se llama Edgar Veitia. Le decían, “El recibía $100,000 al mes del cártel Jalisco Nueva Generación. Confesó haber ordenado la ejecución de al menos 10 personas y testificó contra Genaro García Luna en un juicio que acabó con una condena de 38 años. Pero antes de que lleguemos a Beitia y a lo que hizo, necesitas entender de dónde salió Roberto Sandoval.

 Porque la historia de cómo un vendedor de carne del mercado de Tepic se convirtió en el dueño de 800 caballos importados de España es en sí misma una lección sobre cómo funciona la corrupción en México. Para entender cómo Roberto Sandoval llegó al poder, hay que entender de dónde salió, porque este hombre no venía de una familia política, no venía de la élite priiststa, no venía de una universidad prestigiosa ni de un despacho de abogados, venía del mercado, literalmente del mercado de carne de Tepic.

 Antes de ser gobernador, Roberto Sandoval era tablao, vendía carne, cortaba reces, era presidente de la Unión de Tablaeros e Introductores de ganado del estado de Nayarit. Un puesto que suena importante, pero que básicamente significaba que era el líder del gremio de los carniceros. Así empezó con las manos llenas de sangre de res, negociando precios de carne en un mostrador.

 Pero Sandoval tenía algo que muchos políticos profesionales no tienen. Carisma de calle. Sabía hablar con la gente del pueblo, sabía cómo llegar a las comunidades rurales y, sobre todo, sabía cómo construir una imagen. En 2008, el PRI lo postuló como candidato a la alcaldía de Tepic y ahí es donde aparece el primer detalle que define todo lo que vino después.

Un detalle que parece menor, pero que en retrospectiva es escalofriante. Roberto Sandoval hizo toda su campaña montando a caballo. Recorría los pueblos a caballo, llegaba a los mítines a caballo. Se tomaba fotos con la gente desde arriba de un caballo. Era su marca, su identidad, pero no tenía caballos propios. Tenía dos.

 Dos caballos criollos que le habían prestado. Animales comunes, sin pedigrí, sin valor comercial. Y como ni siquiera tenía donde guardarlos, fue al rancho El Armadillo, propiedad de un hombre llamado Enrique García, y lo convenció de que le prestara dos caballerizas para albergar a sus animales. Dos caballerizas prestadas para dos caballos prestados.

 Eso era todo lo que Roberto Sandoval tenía en 2008. Llegaba a cada pueblo montado. La gente lo veía pasar y pensaba, “Este sí es de los nuestros. un ranchero, un hombre del pueblo, un tipo que se había hecho desde abajo cortando carne y montando caballos. ganó la alcaldía de Tepic con esa imagen y 3 años después, en 2011, ganó la gubernatura de Nayarit con la misma estrategia, otra vez montando a caballo, otra vez con esa imagen de hombre sencillo que conoce el campo y entiende al pueblo.

 Pero lo que nadie sabía, lo que ni los medios de comunicación ni sus propios aliados políticos podían imaginar es que desde el momento en que Roberto Sandoval puso un pie en el palacio de gobierno de Tepic, dejó de ser el tablajero con dos caballos prestados y se convirtió en algo que nadie habría podido predecir, porque cuando salió de la gubernatura en 2017 ya no tenía dos caballos, tenía 800 y no eran criollos, eran pura raza española.

Los caballos más caros que existen en el mercado equino. Cada ejemplar valía entre 100,000 y 250,000 pes. Algunos costaban mucho más. Fueron traídos directamente desde España en avión. Sandoval contrató a una instructora de equitación de Sevilla, España, para que viviera en Nayarit y se dedicara exclusivamente a entrenar a sus animales y a enseñarle a él los movimientos de doma clásica y baile a caballo.

Construyó 68 caballerizas de lujo en un solo rancho con puertas modelo Sevilla de madera fina y estructura de herrería diseñadas para que los caballos socializaran entre sí. con una caminadora techada automatizada para mantener a los animales en forma sin que los sacaran al exterior. Con un mirador desde donde podía observar sus posesiones, con una cantina privada, con una pista de exhibición estchada, donde practicaba baile a caballo como un aristócrata del siglo XVII.

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