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¿Amor prohibido o el secreto mejor guardado de la música? El día que Camilo Sesto rompió el protocolo y confesó su pasión en directo a Ángela Carrasco.

¿Amor prohibido o el secreto mejor guardado de la música? El día que Camilo Sesto rompió el protocolo y confesó su pasión en directo a Ángela Carrasco. Descubre la verdad oculta tras esa mirada que paralizó la televisión, el dolor del amor no correspondido y el desgarrador misterio de “Callados”.

El día que CAMILO SESTO Declaró su Amor a ANGELA CARRASCO en Directo 

Te quiero. Millones de personas han escuchado esta canción, El inolvidable dueto de Camilo Sexo y Ángela Carrasco. Una canción que parece hablar de un amor silencioso de dos personas que sienten más de lo que se atreven a decir. Pero lo que muy pocos saben es que detrás de esta canción y de la relación artística entre Camilo y Ángela hay una historia llena de momentos intensos, miradas que dieron que hablar y un episodio en televisión que todavía hoy sigue generando preguntas.

Una noche en la que Camilo Sexo cantó una frase mirando directamente a Ángela Carrasco y el momento quedó grabado para siempre. ¿Fue solo parte del espectáculo o había algo más detrás de esa mirada? ¿Qué pasó realmente esa noche entre Camilo Sexo y Ángela Carrasco? ¿Qué significa esa mirada que el camarógrafo captó sin querer? ¿Qué hay detrás de una amistad que duró décadas y que fue mucho más que música? Quédate conmigo porque cuando conozcas la historia que unió a Camilo Sexo y Ángela Carrasco, quizá nunca vuelvas a escuchar Callados de la

misma manera. Y suscríbete si tú también recuerdas esta canción y te transporta a los mejores tiempos de la música romántica. Para entender lo que ocurrió aquella noche, hay que ir mucho más atrás. Hay que viajar hasta una isla del Caribe, hasta una familia humilde, llena de música, llena de sueños y llena de una niña que desde pequeña tenía algo especial en la voz.

 El 23 de enero de 1952, en Santo Domingo, República Dominicana, nació Ángela Altagracia Carrasco Rodríguez. La cuarta de siete hermanos, una familia donde la música no era un lujo, era el idioma de todos los días. Su padre, Jesús Carrasco Gómez era guitarrista. Su madre, Ángela Rodríguez, tenía una voz preciosa, pero tuvo que guardarla en silencio para dedicarse a sus hijos, a su hogar, a su familia.

 Qué ironía tan cruel tiene la vida a veces. Esa madre que no pudo cantar le dio a su hija la voz para hacerlo por las dos. Desde muy pequeña, Ángela absorbió todo lo que había en aquella casa. Las guitarras de su padre. La melodía escondida de su madre, los ritmos del Caribe entrando por las ventanas y algo dentro de ella fue creciendo poco a poco, como crece una semilla que no sabe todavía qué tan alto va a llegar.

 Con apenas 7 años de edad, Ángela ya tenía presencia frente a un micrófono. A esa corta edad, interpretó el tema musical de un anuncio publicitario. 7 años. Cuando la mayoría de los niños están jugando en la calle, ella ya estaba dejando su voz grabada en la memoria de quienes la escuchaban. Y a los 15 años, algo que para muchos jóvenes sería impensable, Ángela Carrasco se convirtió en presentadora de televisión en un programa llamado Órbita, 15 años, con una naturalidad frente a las cámaras que dejaba sin palabras a los que la veían, como si hubiera nacido para estar en los

escenarios, como si la luz de los reflectores la buscara a ella y no al revés. Pero su historia más grande todavía no había comenzado. Esa parte estaba guardada al otro lado del océano. En 1972, Ángela Carrasco tomó una decisión que cambiaría su vida para siempre. Viajó a España, pero no como muchos piensan.

 No llegó persiguiendo la fama ni buscando los reflectores. Llegó con una beca, una beca de estudios en diseño y decoración. llegó con ganas de aprender, de crecer, de construirse una vida diferente. La música en ese momento parecía haber quedado atrás, pero la vida tiene una manera muy particular de recordarnos quiénes somos en realidad.

 Poco después de llegar a Madrid, Ángela fue invitada a una fiesta en la embajada de República Dominicana. una reunión elegante, llena de gente importante, de música suave y conversaciones en voz baja. Y en algún momento de esa velada, alguien se enteró de que aquella joven dominicana tenía algo especial, que sabía cantar, que no era solo una estudiante de diseño.

 Le pidieron que cantara algo, solo unas canciones para alegrar la noche. Y Ángela cantó y todo cambió. Entre los presentes esa noche estaba Valerio Lazarov, un reconocido realizador de televisión español, un hombre con mucho ojo para el talento y lo que vio en Ángela esa noche lo dejó sin palabras. Esa presencia, esa voz, esa manera de moverse frente a la gente era algo que no se aprende en ninguna escuela.

Lazarov le propuso debutar como animadora en un programa de televisión llamado Señoras y Señores. Ángela aceptó. Y meses después ya no era solo animadora, era la presentadora oficial del programa. La niña dominicana que había llegado a España con una beca de diseño, estaba conquistando la televisión española casi sin darse cuenta.

 Pero lo más importante de todo no fue el programa, no fueron las cámaras ni los aplausos. Lo más importante fue lo que ocurrió dentro de ese estudio de televisión, porque fue allí en Señoras y Señores, donde Ángela Carrasco conoció a Camilo So, y nada volvería a ser igual. Camilo Sexo, solo con pronunciar ese nombre, millones de personas en todo el mundo latino sienten algo especial en el pecho.

 Ese hombre de voz imposible. Esa voz que podía susurrarte al oído y al mismo tiempo llenarte el alma de algo que no tienes palabras para explicar. Para 1972, Camilo ya era una figura enorme en España y en toda Latinoamérica. Sus canciones sonaban en todas partes. Vivir así es morir de amor. Melina Fresa salvaje.

 Canciones que se metían en el corazón y ya no salían nunca. Cuando Camilo Sexo y Ángela Carrasco se conocieron en aquel programa de televisión, el encuentro fue sencillo, natural, como cuando dos personas sienten desde el primer momento que tienen algo en común que no saben todavía cómo nombrar. Camilo la vio cantar y entendió todo lo que había que entender, pero la historia entre ellos dos tomaría aún más fuerza un par de años después, en uno de los proyectos más arriesgados, más polémicos y más apasionantes de toda la historia del teatro musical en español. Corría el año

  1. España era todavía un país marcado por décadas de dictadura. Francisco Franco todavía gobernaba. La censura era real, era dura, era parte de la vida cotidiana. Y en ese ambiente tan complicado, alguien tuvo la audacia de proponer llevar al teatro español una obra que en otros países ya había causado escándalo, polémica y adoración a partes iguales.

 Jesucristo Superstar, la famosa ópera rock de Andrew Lloyd Weber. Una obra que contaba la historia de Jesucristo desde una perspectiva humana, apasionada, llena de música rock y de emociones muy intensas. En un país profundamente católico, aquello no era solo una obra de teatro, era una declaración de guerra para muchos. Camilo VI adquirió los derechos para montar y producir esa obra en castellano.

 Él sería Jesucristo y necesitaba a alguien muy especial para interpretar a María Magdalena. Ángela Carrasco estaba en su casa un día tranquilo leyendo el periódico y entre las páginas encontró un anuncio. Buscaban cantantes para una producción de Jesucristo Superstar. Audiciones abiertas. Ángela lo leyó y decidió presentarse. 100 personas se presentaron a esa audición.

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