Sin embargo, mientras ella concentraba toda su atención en la familia, Salvatore mantenía aspectos de su vida completamente ocultos. El militar aprovechaba el entorno laboral en el que se desenvolvía para acercarse a otras mujeres. Algunas versiones hablaban de relaciones esporádicas con compañeras y alumnas del cuartel, encuentros que permanecían lejos del conocimiento de su esposa.
Aquellas aventuras habrían permanecido ocultas durante mucho más tiempo de no haber ocurrido un error aparentemente insignificante. Un día, Salvatore llamó a Melania desde un número telefónico que ella no reconoció. La situación duró apenas unos instantes, pero despertó una inquietud inmediata. No era el número habitual de su esposo y aquello sembró una duda que ya no pudo ignorar.
Cuando tuvo oportunidad, decidió revisar el teléfono de Salvatore. Lo que encontró confirmó sus sospechas. Descubrió que utilizaba una segunda tarjeta SIM y que mantenía una relación sentimental con una joven llamada Ludovica Perrone, quien había sido alumna suya dentro del ámbito militar.
Aquello no parecía tratarse de una aventura pasajera. Todo indicaba que existía una relación estable que llevaba tiempo desarrollándose en secreto. Incluso comenzaron a surgir versiones según las cuales Salvatore habría hecho promesas de futuro a Ludovica. La revelación provocó una crisis dentro del matrimonio. Melania enfrentó directamente a su esposo y le exigió explicaciones.
La situación obligó a ambos a afrontar una realidad que ya no podía ocultarse. A pesar de la traición, Melania no tomó la decisión de abandonar la relación. Por el contrario, intentó reconstruirla. Ya fuera por amor, por esperanza o por las circunstancias de su vida, optó por darle una nueva oportunidad al matrimonio.
Ambos prometieron dejar atrás los problemas y recuperar la estabilidad familiar. al menos en apariencia parecían dispuestos a comenzar de nuevo. Pero mientras Melania intentaba salvar su relación, todavía quedaban muchas cosas que desconocía sobre la verdadera dimensión de la doble vida que llevaba su esposo. Con el objetivo de pasar tiempo juntos y fortalecer nuevamente la relación, la familia organizó una salida durante la jornada del 18 de abril de 2011.
El destino elegido fue Col San Marco, una zona conocida por sus senderos naturales y espacios para actividades al aire libre, ubicada a pocos kilómetros de su residencia. Aquella mañana transcurrió con aparente normalidad. Antes de dirigirse al lugar, realizaron algunas compras y continuaron con los preparativos habituales para una salida familiar junto a su hija de apenas 18 meses.
Alrededor de la 1 de la tarde, Melania habló por teléfono con su madre. durante la conversación, le comentó los planes que tenían para ese día y nada, en sus palabras sugirió que estuviera preocupada o atravesando alguna situación extraordinaria. Todo parecía una excursión más entre tantas otras que habían realizado anteriormente. Las horas siguientes, sin embargo, se convertirían en el centro de una de las investigaciones más mediáticas de Italia.
Los habitantes de la zona relataron que a las 3:45 de la tarde, un hombre visiblemente alterado ingresó a un restaurante de la zona, llevando a una niña pequeña en brazos. Preguntó de inmediato si alguien había visto a una mujer de cabello oscuro que, según explicó, era su esposa. Afirmó que había desaparecido y que no lograba comunicarse con ella.
Los empleados del establecimiento no reconocieron a la mujer que describía. Tampoco recordaban haberla visto entrar al local durante aquella jornada. La actitud del hombre llamó la atención desde el primer momento. Parecía nervioso. Caminaba de un lado a otro y transmitía una sensación de urgencia que resultaba difícil de ignorar.
Antes de ingresar al baño del restaurante, pidió a la propietaria que llamara a la policía. Aunque la solicitud le pareció extraña, la mujer decidió hacerlo. Cuando la operadora intentó hablar directamente con él, el hombre volvió a excusarse diciendo que se sentía mal. Finalmente tomó el teléfono y se identificó como salvatore parolis, cabo del ejército italiano.
Explicó que había pasado la tarde junto a Melania y a su hija en una zona recreativa cercana. Según su relato, en determinado momento su esposa decidió dirigirse sola hacia unos baños ubicados en las inmediaciones. Afirmó que había pensado acompañarla, pero que la niña se había negado a abandonar los juegos, por lo que permaneció con ella esperando el regreso de Melania.
También aseguró que ella le había pedido que esperara mientras iba al baño y que incluso le compraría un café si pasaba cerca del restaurante. Según su versión, ese fue el último momento en que la vio con vida. Cuando los agentes llegaron al lugar, escucharon nuevamente el mismo relato. Salvatore insistió en que había esperado durante un tiempo razonable antes de preocuparse y que solo decidió pedir ayuda cuando comprendió que su esposa no regresaría.
Aquella declaración marcaría el inicio formal de la investigación. Sin embargo, con el paso de los días, los investigadores descubrirían que varios aspectos de esa historia comenzarían a generar más preguntas que respuestas. Durante las horas posteriores a la desaparición, los investigadores comenzaron a contactar familiares, amigos y cualquier persona que pudiera aportar información sobre el paradero de Melania.
La noticia se propagó rápidamente. Una amiga comentó que había intentado comunicarse con ella aquella misma tarde, alrededor de las 2:30, pero nunca obtuvo respuesta. Aunque en ese momento parecía un dato menor, terminaría formando parte de la cronología que los detectives intentaban reconstruir. Antes de seguir, si el video te está gustando, suscríbete y deja tu me gusta.
Con eso nos ayudas muchísimo. Ahora sí, continuamos. Ante la ausencia total de pistas, las autoridades organizaron un amplio operativo de búsqueda. Equipos policiales recorrieron senderos, caminos rurales y sectores boscos de la zona, pero el tiempo pasaba sin que apareciera ningún indicio de la mujer desaparecida. Esa misma noche, Salvatore fue trasladado a dependencias policiales para formalizar la denuncia y prestar declaración.

Una vez concluidos los trámites, decidió regresar a su casa con la niña en lugar de permanecer colaborando en las labores de búsqueda. Aquella decisión llamó la atención de algunos investigadores. No era necesariamente una prueba de nada, pero contrastaba con la actitud que muchos esperaban de alguien cuya esposa había desaparecido pocas horas antes.
También generó comentarios su forma de vestir. A pesar de las bajas temperaturas características de la zona montañosa, había llegado al restaurante usando únicamente una camiseta ligera y pantalones cortos. De hecho, fue la propietaria del establecimiento quien terminó prestándole una sudadera al verlo temblar. Con el paso de las horas surgió otra observación.
Mientras familiares y amigos se mostraban cada vez más angustiados, Salvatore parecía experimentar el efecto contrario. La tensión inicial fue desapareciendo y comenzó a mostrarse sorprendentemente tranquilo. Los investigadores no podían sacar conclusiones apresuradas. Cada persona reacciona de manera distinta ante una situación traumática.
Sin embargo, aquel comportamiento quedó registrado entre los numerosos detalles que serían revisados posteriormente. Mientras tanto, los padres y el hermano de Melania llegaron a la zona para sumarse a la búsqueda. Convencidos de que ella jamás abandonaría voluntariamente a su hija, participaron activamente en los llamados públicos para intentar obtener cualquier información.
A medida que avanzaban las horas sin resultados, la desaparición comenzaba a convertirse en un misterio cada vez más difícil de explicar. Luego de la llamada anónima que permitió el hallazgo del cuerpo, la investigación cambió radicalmente de dirección. Ahora, los especialistas debían determinar quién había matado a Melania y, sobre todo, por qué.
Las primeras observaciones realizadas en la escena generaron numerosas hipótesis. La presencia de objetos extraños alrededor del cuerpo y las marcas encontradas sobre la víctima hicieron pensar inicialmente en un posible crimen ritual o en la actuación de una persona con graves alteraciones psicológicas. Además, la zona donde apareció el cadáver no era desconocida para las autoridades.
Meses antes, otra mujer había sido encontrada sin vida relativamente cerca del mismo sector, lo que llevó a algunos investigadores a preguntarse si podía existir alguna relación entre ambos casos. Las similitudes físicas entre las víctimas alimentaron temporalmente esa teoría. Ambas tenían características parecidas y habían aparecido en áreas boscosas de la misma región.
Sin embargo, aquella línea de investigación se debilitó rápidamente cuando se comprobó que el responsable del crimen anterior ya había sido identificado y detenido sin ninguna conexión con Melania o su entorno. Otra hipótesis apuntó hacia la posibilidad de que el autor fuera una persona relacionada con el consumo de sustancias.
No obstante, varios especialistas comenzaron a sospechar que los elementos encontrados alrededor del cuerpo podían haber sido colocados deliberadamente para construir una escena falsa. La cantidad de objetos llamativos resultaba excesiva. Más que evidencias naturales de lo ocurrido, parecían formar parte de un intento por dirigir la atención hacia explicaciones equivocadas.
Mientras tanto, los resultados forenses aportaban datos cada vez más inquietantes. El cuerpo presentaba decenas de heridas provocadas por un arma punso cortante, además de numerosos golpes distribuidos en distintas partes. Los análisis descartaron una agresión sexual y revelaron otros detalles que parecían contradecir algunas de las teorías iniciales.
Cada nuevo informe alejaba más la posibilidad de un ataque aleatorio cometido por un desconocido. Por primera vez, los investigadores comenzaron a considerar seriamente que la respuesta quizá no estuviera en un extraño oculto en el bosque, sino mucho más cerca de la víctima. Antes de centrar completamente la atención en el entorno familiar de Melania, la policía investigó a otras personas que podían tener algún vínculo con ella.
Las pesquisas condujeron inicialmente hacia dos hombres conocidos en la comunidad. Ambos habían mostrado interés por Melania en ocasiones anteriores y algunas personas recordaban comportamientos que consideraban incómodos o insistentes. Uno de ellos era un vecino de la familia. El otro trabajaba como guardia penitenciario y mantenía amistad con Salvatore.
Los investigadores consideraron que sus antecedentes justificaban una revisión exhaustiva. Además, ambos participaron activamente en las labores de búsqueda tras la desaparición. Aunque colaborar no constituía ningún delito, los detectives sabían que en algunos casos ciertos responsables intentan integrarse a las investigaciones para desviar sospechas.
Por esa razón fueron interrogados en profundidad y sus movimientos fueron analizados cuidadosamente. Sin embargo, conforme avanzaron las verificaciones, las sospechas comenzaron a desmoronarse. Los dos hombres contaban con cuartadas sólidas y verificables para los momentos considerados críticos dentro de la investigación.
Las pruebas terminaron descartándolos como posibles responsables. Ninguno presentaba vínculos materiales con la escena del crimen, ni existían elementos que permitieran relacionarlos directamente con la muerte de Melania. Mientras esas líneas se cerraban, los resultados de la autopsia seguían acumulando información.
Los especialistas encontraron rastros biológicos, analizaron el patrón de las heridas y estudiaron minuciosamente los últimos momentos de vida de la víctima. Los hallazgos empezaban a dibujar un escenario muy distinto al que se había imaginado durante los primeros días. Cada vez parecía menos probable que el crimen hubiera sido cometido por alguien ajeno al círculo cercano de Melania.
Y justamente cuando las teorías externas comenzaban a derrumbarse una tras otra, los investigadores decidieron revisar con mucho más detalle la historia contada por la última persona que aseguró haberla visto con vida. Con las principales hipótesis externas prácticamente descartadas, los investigadores comenzaron a examinar nuevamente cada palabra pronunciada por Salvatore desde el momento en que reportó la desaparición de su esposa.
Uno de los primeros pasos fue localizar a las personas que se encontraban en el parque donde, según él, había pasado la tarde junto a Melania y su hija. Los detectives esperaban encontrar varios testigos capaces de confirmar su relato, pero ocurrió exactamente lo contrario.
Nadie recordaba haber visto a la pareja en el lugar. Ningún visitante, comerciante o vecino pudo confirmar que Melania, Salvatore y la niña hubieran estado juntos en la zona infantil durante las horas señaladas. Aquello resultó especialmente problemático para la versión del militar. Según su relato, su hija había protagonizado un berrinche que le impidió acompañar a Melania al baño.
Un episodio de ese tipo habría llamado la atención de quienes se encontraban cerca, pero nadie recordaba algo semejante. Tampoco aparecieron testigos que hubieran observado a Salvatore esperando preocupado el regreso de su esposa o recorriendo el parque buscándola desesperadamente. La única escena que varias personas recordaban claramente era su llegada al restaurante con la niña en brazos, preguntando por una mujer desaparecida.
Mientras tanto, los investigadores comenzaron a entrevistar a familiares y amigos cercanos de la pareja. Esas conversaciones revelaron algo que hasta entonces no había ocupado un lugar central en la investigación. El matrimonio atravesaba una crisis importante. La relación estaba lejos de la imagen perfecta que muchos habían imaginado.
Los problemas acumulados durante los últimos años eran más profundos de lo que parecía. A medida que esas declaraciones se acumulaban, otro detalle comenzó a llamar la atención. Salvatore era la última persona conocida que había estado con Melania antes de su desaparición y cuanto más analizaban su comportamiento, más difícil resultaba ignorar que muchas de las piezas del rompecabezas parecían conducir siempre hacia él.
La investigación avanzó entonces hacia la vida privada de Salvatore, un terreno que pronto reveló información mucho más comprometida. Los detectives confirmaron que la relación con Ludovica Perrone nunca había terminado realmente. A pesar de las promesas hechas a Melania después de descubrir la infidelidad, el vínculo continuó desarrollándose en secreto y no se trataba de una aventura ocasional.
Durante aproximadamente dos años, Salvatore y Ludovica mantuvieron una relación que funcionaba prácticamente como una segunda vida paralela. compartían viajes, encuentros frecuentes y proyectos de futuro. Él le había prometido en repetidas ocasiones que abandonaría a su esposa para poder iniciar una nueva vida junto a ella.
Pero el tiempo seguía pasando y aquellas promesas no se cumplían. La situación llegó a un punto crítico cuando Ludovica decidió presionarlo. Cansada de esperar, le planteó un ultimátum. Si no formalizaba la separación, ella pondría fin a la relación. Ese contexto llamó inmediatamente la atención de los investigadores porque proporcionaba un posible motivo para el crimen.
Todo se volvió todavía más delicada cuando los peritos recuperaron mensajes intercambiados entre ambos. Algunos de esos intercambios mostraban a un salvatore cada vez más preocupado por ocultar información relacionada con su doble vida. Después de la desaparición de Melania, incluso llegó a pedirle a Ludovica que eliminara fotografías, conversaciones y cualquier evidencia que pudiera confirmar la existencia de la relación.
Con el avance de las investigaciones también salió a la luz otro comportamiento sospechoso. Salvatore intentó deshacerse del teléfono que utilizaba para mantener contactos extramatoniales. Sin embargo, fue visto por un testigo mientras intentaba arrojar el dispositivo entre unos arbustos.
Gracias a ese dato, la policía logró recuperarlo y analizar su contenido. Aquellas acciones no demostraban por sí solas quién había cometido el crimen, pero sí reforzaban una pregunta que cada vez cobraba más fuerza. ¿Por qué un hombre inocente estaba tan preocupado por ocultar aspectos de su vida personal? Mientras los investigadores profundizaban en el aspecto sentimental del caso, comenzaron a aparecer inconsistencias materiales mucho más difíciles de explicar.
Una de ellas estaba relacionada con un bolso blanco que Melania llevaba consigo el día de la desaparición. Las cámaras de seguridad del supermercado visitado por la familia mostraban claramente que lo tenía consigo durante las horas previas. Dentro llevaba objetos indispensables para atender a su hija pequeña, entre ellos ropa de cambio y pañales.
Sin embargo, cuando apareció el cuerpo, aquel bolso no estaba en la escena. Lo sorprendente fue que más tarde fue encontrado en la vivienda familiar. Para los investigadores resultaba extraño que una madre saliera de paseo con una niña de 18 meses y abandonara voluntariamente un bolso que contenía todo lo necesario para atenderla durante la excursión.
Otra contradicción apareció al analizar la propia historia relatada por Salvatore. Él aseguró que Melania había ido al restaurante y que incluso debía comprarle un café. Pero si ella no llevaba consigo el bolso, ¿con qué dinero pensaba realizar aquella compra? Las dudas continuaron acumulándose. Las cámaras de seguridad también mostraron que horas antes Salvatore vestía ropa diferente a la que llevaba puesta cuando llegó al restaurante reportando la desaparición.
En las grabaciones aparecía utilizando prendas más abrigadas. Sin embargo, cuando pidió ayuda, vestía pantalones cortos y una camiseta ligera, pese al frío de la montaña. Para los investigadores, aquel cambio de ropa podía significar mucho más que una simple decisión de vestuario. Además, surgió otro dato inquietante.
Según diversas averiguaciones, Salvatore había visitado previamente la zona donde posteriormente aparecería el cuerpo de Melania. Aquellos desplazamientos comenzaron a ser examinados con especial atención. porque podían indicar un conocimiento previo del lugar mucho mayor de lo que había reconocido. Cada nueva inconsistencia debilitaba aún más su relato inicial.
Y mientras las contradicciones seguían acumulándose, una serie de pruebas técnicas terminaría ofreciendo a la fiscalía la base necesaria para reconstruir por primera vez lo que creían que realmente había ocurrido aquel 18 de abril. Después de meses reuniendo testimonios, analizando registros telefónicos, revisando grabaciones y contrastando cada detalle de la versión ofrecida por Salvatore, la fiscalía llegó finalmente a una conclusión sobre lo que creía que había ocurrido el día de la muerte de Melania.
Uno de los elementos más importantes fue el análisis de geolocalización del teléfono celular de la víctima. Los investigadores descubrieron que el dispositivo nunca estuvo en el parque donde Salvatore aseguró que habían pasado la tarde junto a su hija. Por el contrario, los registros indicaban que permaneció siempre en la zona boscosa donde posteriormente aparecería el cuerpo.
Aquello suponía un golpe devastador para la versión oficial que había sostenido desde el primer día. La fiscalía planteó entonces una reconstrucción completamente distinta de los acontecimientos. Según esta hipótesis, la salida familiar sí ocurrió, pero los hechos no se desarrollaron de la manera relatada por Salvatore.
En algún momento del recorrido surgió una discusión entre la pareja que terminó trasladándose hasta las inmediaciones del bosque cercano al Kosco de Madera. De acuerdo con los investigadores, Melania descendió del vehículo para dirigirse a una zona apartada y utilizar el baño de manera improvisada, aprovechando la privacidad que ofrecía el entorno natural.
Fue allí donde, según la acusación, ocurrió el ataque. La evidencia forense permitió establecer que la vejiga de la víctima se encontraba vacía al momento de su muerte. Un detalle que respaldaba la posibilidad de que hubiera estado realizando esa actividad poco antes de ser agredida. Los especialistas también concluyeron que fue sorprendida cuando no esperaba ningún peligro.
Su maquillaje permanecía intacto y no existían señales que indicaran que hubiera tenido tiempo de anticipar la agresión o prepararse para defenderse. Todo apuntaba a un ataque repentino y extremadamente violento. La fiscalía sostuvo que el agresor utilizó conocimientos adquiridos durante la formación militar para ejecutar la agresión con rapidez y eficacia.
Una vez cometido el crimen, el responsable dedicó las horas siguientes a construir una historia alternativa destinada a explicar la desaparición de Melania y alejar cualquier sospecha de su persona. Era una hipótesis difícil de probar en cada uno de sus detalles, pero para los investigadores representaba la explicación que mejor encajaba con todas las evidencias acumuladas hasta ese momento.
Una vez establecida la reconstrucción de los hechos, quedaba una pregunta fundamental. ¿Por qué habría decidido hacerlo? Para la fiscalía, la respuesta estaba en la situación personal que Salvatore enfrentaba en aquellos meses. Por un lado, mantenía una relación estable con Ludovica y recibía cada vez más presión para formalizarla.
Por otro, seguía casado con Melania y compartía con ella una hija pequeña. Los investigadores concluyeron que el divorcio no encajaba en los planes que él tenía para su futuro. Una separación implicaba consecuencias económicas, posibles disputas por bienes y la posibilidad de perder tiempo de convivencia con su hija.
Según la acusación, Salvatore veía la eliminación de su esposa como una forma de evitar todos esos obstáculos de una sola vez. Mientras la investigación avanzaba, las pruebas continuaron acumulándose. Las contradicciones de sus declaraciones, los mensajes encontrados, las inconsistencias cronológicas y los resultados de los análisis técnicos fortalecieron progresivamente el caso en su contra.
Finalmente, el 19 de julio de 2011, poco más de 3 meses después de la muerte de Melania, fue arrestado por orden judicial. Las autoridades le imputaron homicidio voluntario agravado y otros delitos relacionados con el tratamiento dado al cuerpo después de la muerte. La noticia tuvo un enorme impacto mediático.
El hombre que durante meses había aparecido ante las cámaras como el esposo desesperado que buscaba respuestas se convertía ahora en el principal acusado. A partir de ese momento, comenzó una larga batalla judicial en la que la defensa intentó desacreditar las conclusiones de la fiscalía y mantener viva la posibilidad de que otra persona hubiera sido responsable.
Sin embargo, para los investigadores, la dirección del caso ya estaba claramente definida. Durante el proceso judicial, los abogados de Salvatore intentaron introducir distintas teorías alternativas para generar dudas razonables sobre la acusación. Entre ellas, destacó la posibilidad de que una mujer hubiera participado en el crimen apoyándose en la presencia de ADN femenino encontrado entre las evidencias analizadas por los peritos.
No obstante, los investigadores sostuvieron que aquel hallazgo no era suficiente para demostrar la intervención de una segunda persona y que ninguna de las hipótesis alternativas lograba explicar de manera coherente el conjunto completo de las pruebas. La situación de Ludovica también fue examinada minuciosamente. Los análisis de mensajes, llamadas y movimientos permitieron concluir que no había participado en la muerte de Melania.
Además, contaba con una coartada sólida para el momento en que se produjo el crimen. Con el avance del proceso, la fiscalía mantuvo sin cambios su teoría principal. Salvatore había actuado solo. El juicio abreviado se celebró durante 2012. Mientras la defensa insistía en la absolución, la acusación solicitó la pena máxima contemplada por la legislación italiana.
Finalmente, tras varias horas de deliberación, la jueza emitió el veredicto. Salvatore Parolisi fue declarado culpable por la muerte de Melania Rea. La sentencia inicial fue de cadena perpetua. Además, perdió de manera definitiva diversos derechos vinculados a la función pública y a la patria potestad sobre su hija.
Posteriormente, en instancias de apelación, la condena sufrió modificaciones. En 2015, la pena fue reducida a 20 años de prisión tras eliminarse algunos agravantes considerados durante la sentencia original. La decisión provocó nuevas críticas y reabrió el dolor de la familia de Melania, que consideraba insuficiente cualquier reducción en la condena.
Con el paso de los años, Salvatore continuó defendiendo públicamente su inocencia. Durante su permanencia en prisión obtuvo beneficios relacionados con su conducta, estudió derecho y llegó a recibir permisos temporales de salida que posteriormente fueron revisados por las autoridades penitenciarias. Mientras tanto, la familia de Melania ha mantenido una postura firme.
Más de una década después del crimen continúan defendiendo la memoria de la joven madre, cuya vida terminó de forma violenta en aquel bosque de Italia, convencidos de que la justicia identificó correctamente al responsable de su muerte. La historia de Melania Rea deja una reflexión difícil de ignorar. Para quien había prometido compartir una vida junto a ella, su esposa terminó convirtiéndose en un obstáculo para los planes que quería construir con otra mujer.
En lugar de afrontar las consecuencias de sus decisiones, la fiscalía concluyó que eligió el camino más extremo para eliminar aquello que consideraba un problema en su futuro. También resulta inquietante pensar que los conocimientos adquiridos durante años de formación militar destinados a servir y proteger terminaran siendo señalados como una herramienta utilizada para ejecutar un ataque brutal contra una persona que confiaba plenamente en él.
Todo ello mientras la presión ejercida por una relación paralela parecía acercarlo cada vez más a una situación que no estaba dispuesto a resolver de manera legal ni transparente. Y después de conocer todos los detalles de este caso, quedan varias preguntas difíciles de responder. ¿Crees que Salvatore planeó el crimen durante semanas o que todo ocurrió tras una discusión inesperada aquel día? ¿Piensas que la presión de su doble vida fue el principal motivo del crimen o existían problemas más profundos dentro del matrimonio? Déjanos tu opinión en los comentarios.
Tu punto de vista puede aportar una perspectiva diferente sobre uno de los casos más impactantes y controvertidos de Italia. Y bueno, querido espectador, aquí termina la historia criminal del día de hoy. Me interesaría mucho saber tu opinión, así que te pido que la dejes en los comentarios del video.
Siempre con respeto a la víctima y su familia podemos debatir, pero siempre con el respeto que todos merecemos. De nuevo, te recuerdo que te suscribas y dejes un like si mi trabajo es de tu agrado. Buenas noches, hasta la próxima historia criminal. Amen.