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Un Chico de la Calle Cantaba una Canción de Luis Miguel Cuando, de REPENTE, el Propio Sol Apareció

 Había tocado puertas en todas las isqueras, había intentado conseguir audiciones, había mandado demonestaciones de radio y la respuesta había sido siempre la misma. Necesitas permiso de trabajo. No tenemos  presupuesto para artistas internacionales. Tu estilo no funciona aquí. El dinero que trajo de España se acabó en el segundo mes pagando un cuarto en una pensión.

 Y cuando ya no pudo pagar ni eso, comenzó a dormir en estaciones del metro y a cantar en las calles para comer.  Lo que Jaz no entendía sobre la industria musical es que funciona como un sistema de castas donde tu punto de entrada determina casi todo tu futuro. Si entras por arriba, con respaldo de una disquera internacional y visa de artista, te tratan como talento valioso.

Pero si entras por abajo  como músico callejero sin papeles, te vuelves invisible sin importar que también cantes. México en los años 80 tenía leyes migratorias estrictas que hacían casi imposible para extranjeros trabajar legalmente como artistas sin patrocinio de una empresa mexicana. Y ninguna empresa quería patrocinar a alguien sin historial probado,  creando un círculo vicioso donde los que más necesitaban oportunidades eran exactamente los que no podían conseguirlas. Ya se había caído en ese

círculo y cada día que pasaba cantando en las calles o un día más profundo porque los músicos callejeros eran vistos como mendigos disfrazados, no como artistas legítimos. Y una vez que cargas esa etiqueta es casi imposible quitártela.  Llevaba 6 meses sobreviviendo con entre 50 y 100 pesos diarios que juntaba cantando, dinero que apenas le alcanzaba para tacos y un lugar donde dormir.

  Esa noche específica ya se había elegido la zona rosa porque era jueves y los restaurantes estarían llenos de gente con dinero dispuesta a tirar monedas a músicos callejeros. Había llegado temprano para conseguir una buena esquina antes de que llegaran los otros músicos que también competían por atención.

 decidió cantar solo canciones de Luis Miguel porque había notado que la gente respondía mejor a esas canciones que a cualquier otra cosa,  que cuando cantaba Palabra de Honor o la chica de bikini azul. La gente se detenía a escuchar el lugar de pasar de largo. Lo que Jas no sabía es que Luis Miguel estaba en la zona esa noche, que a veces salía a caminar después de cenar para escapar del encierro de la fama y que esa noche específicamente había salido porque necesitaba aire fresco.

 Después de pasar todo el día en el estudio grabando, Luis Miguel escuchó una de sus propias canciones siendo cantada por alguien más, pero no la versión de radio, sino una versión cruda cantada en vivo por alguien que claramente entendía las canciones más allá de las notas. Luis Miguel se acercó despacio, manteniéndose las sombras para que Jazz no lo viera y se pusiera nervioso, y escuchó tres canciones completas antes de decidir que este muchacho no era simplemente otro músico callejero copiando canciones populares para sobrevivir. Había algo en

su interpretación que mostraba comprensión real de lo que las canciones intentaban comunicar. Cantaba la chica de bikini azul no como una canción ligera cualquiera, sino como el recuerdo desesperado de alguien que realmente había perdido algo importante. Y esa diferencia entre cantar notas y transmitir emoción es algo que Luis Miguel valoraba por encima de todo, porque él mismo construyó su carrera sobre esa capacidad.

 Cuando Jz terminó, la chica de bikini azul y la gente que se había detenido escuchar comenzó a tirar monedas en el estuche. Luis Miguel decidió que había visto suficiente. Caminó directamente hacia él. Y cuando ya lo reconoció y casi deja caer la guitarra del SOC, Luis Miguel sonrió y le hizo una pregunta simple que cambiaría todo.

 ¿Desde cuándo estás en México? ¿Y por qué estás cantando mis canciones en la calle en lugar de estar en un escenario? Y se intentó responder, pero las palabras se le atascaron en la garganta. Finalmente logró balbucear algo sobre haber llegado de España buscando oportunidades, sobre como todo había salido mal, sobre como cantar en la calle era lo único que le quedaba para no morirse de hambre.

 Luis Miguel escuchó sin interrumpir  y mientras se hablaba comenzó a ver en este muchacho español exactamente lo que él mismo había sido años antes. Alguien con talento real atrapado en circunstancias que hacían imposible que ese talento fuera reconocido por el sistema. La diferencia era que Luis Miguel había tenido la suerte de encontrar a la persona correcta,  quien abrió la primera puerta crucial.

 Pero este muchacho no había encontrado a nadie. Y si Luis Miguel no hacía algo en ese mismo momento,  Yas probablemente terminaría regresando a España, convencido de que no era lo suficientemente bueno, cuando la realidad era simplemente que el sistema estaba diseñado para rechazar a gente como él. Luis Miguel tomó una decisión en ese instante que era tanto práctica como simbólica.

 Práctica porque realmente creía que Yas tenía talento  y simbólica porque era su oportunidad de devolver hacia delante lo que alguien había hecho por él. ¿Dónde estás viviendo ahorita?, preguntó Luis Miguel y cuando ya se admitió avergonzado que estaba durmiendo en estaciones del metro porque no tenía dinero para pagar un cuarto, Luis Miguel negó con la cabeza y dijo algo que pensó que había escuchado mal.

 Recoge tus cosas esta noche, duermes donde me estoy quedando y mañana hablamos sobre tu carrera.  Jaz creyó que era una broma cruel, que en cualquier momento Luis Miguel se reiría y se iría. Pero Luis Miguel llamó a su chóer, que estaba esperando en el Mercedes, le dijo que llevara allase su guitarra a un lugar seguro y le dio instrucciones a personal para que le prepararan un cuarto y le dieran de cenar.

 Esto puede sonar como un gesto impulsivo e irresponsable. invitar a un desconocido a vivir cerca de ti.  Pero hay que entender que Luis Miguel operaba con una lógica diferente la mayoría de las estrellas, porque él nunca olvidó que su propio éxito dependió completamente de la generosidad de extraños que apostaron por cuando no tenía ninguna razón lógica para hacerlo.

 Para Luis Miguel, ayudar a jazz no era caridad,  sino reciprocidad cósmica. Estaba devolviendo al universo lo que el universo le había dado a través de esa primera oportunidad. Durante los siguientes tres meses, Jazz vivió en una casa grande,  una residencia enorme con ocho recámaras, estudios de grabación privados y personal de servicio completo que inicialmente miraba con desconfianza a este español desconocido que su jefe había recogido de la calle.

 Luis Miguel no solo le dio techo y comida, sino que invirtió tiempo real en desarrollar su carrera. Le consiguió los papeles necesarios moviendo su gente con las autoridades, algo que costaba miles de pesos en trámites y abogados. le compró ropa decente porque no podía presentarse en audiciones con la ropa gastada que traía y lo llevó al estudio para grabar un demo profesional producido por los mismos productores que trabajaban en los discos de Luis Miguel.

 Esto último es especialmente significativo porque el tiempo de estudio profesional en 1985 costaba entre 5,000 y 10,000 pes por día  y Luis Miguel pagó por varias sesiones de grabación para que ya estuviera material de calidad para mostrar a las isqueras. Pero más importante que el dinero que Luis Miguel gastó fue el tiempo que invirtió sentándose con Yaso revisar sus canciones, enseñándole cómo funcionaba la industria mexicana, introduciéndola a contactos clave en disqueras y estaciones de radio. Lo que Luis Miguel

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