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SILVIA PINAL: Todos Juraron Callar… Pero Frida Sofía ROMPIÓ el Pacto

 y su nieta  cayó lo que su abuelo le hizo desde que tenía 5 años. Tres generaciones, 40 años, un solo pacto de silencio, hasta que Frida Sofía lo rompió.  Hoy vas a descubrir cuatro cosas que nunca te contaron sobre la familia más famosa de México. Primero,  lo que Enrique Guzmán le hacía a Silvia Pinal dentro de su propia casa,  mientras México entero los veía sonreír juntos en la televisión todas las noches.

Segundo, cómo la industria del espectáculo mexicano construyó un muro de silencio alrededor de la dinastía Pinal durante cuatro décadas, un muro que protegía al hombre y borraba a las mujeres. Tercero, lo que Alejandra Guzmán vivió de niña en esa casa y cómo ese dolor se convirtió en la autodestrucción que México vio en cámara lenta durante 30 años sin  entender que la estaba destruyendo.

Y cuarto, el precio brutal que Frida Sofía pagó por ser la primera mujer de esta familia en romper el pacto de silencio de tres generaciones. Te voy a avisar cuando llegue cada una. Pero para entender cómo fue posible que esto ocurriera dentro  de la familia más visible de México, necesitas conocer el mundo que los construyó.

Porque esta historia no empieza el día que Frida Sofía tembló  frente a una cámara en Miami. Empieza mucho antes. Empieza con una mujer que tú probablemente viste  en tu propia televisión. Una mujer que estaba frente a ti todas las noches. Frente a ti. Recuerda esa frase, la vas  a necesitar para entender el final.

 Silvia Pinal Hidalgo nació el 12 de septiembre  de 1931 en Guaimas, Sonora. Fue hija de María Luisa Hidalgo  y criada por el periodista Luis Pinal, quien le dio su apellido  y se convirtió en la figura paterna de su vida. La familia se movió por varias ciudades de México antes de asentarse en la ciudad de México, donde Silvia,  antes de pisar un escenario, u trabajó como secretaria en una empresa farmacéutica.

Tenía 17 años cuando se casó por primera vez con Rafael Vanquels, un actor y director cubano que le doblaba la edad. Ella misma reconoció después que no tenía edad ni idea para saber lo que era el amor, pero ese matrimonio le abrió la puerta del cine mexicano. En 1949  debutó en la pantalla grande y en los años siguientes trabajó al lado de los más grandes, Tin Tan en el rey del  barrio, Pedro Infante Arturo de Córdoba.

En 1952  ganó su primer Ariel con un rincón cerca del cielo. Se divorció de Bankquels ese mismo año. Tenía 21 años,  una hija llamada Silvia Pasquel y una carrera que empezaba a despegar.  Imagínate a esa mujer, 21 años, divorciada en una época en la que divorciarse era casi un pecado  con una hija.

 Y sin embargo, en vez de esconderse, hizo lo que ninguna otra actriz de su generación se atrevió a hacer. siguió adelante, sola y se convirtió en la más grande. Lo que vino después fue un ascenso que México no había visto en ninguna actriz. Silvia Apinal conoció al productor Gustavo Ala triste, el hombre que ella siempre llamó el amor de su vida.

 Y con él  llegó lo impensable, trabajar con Luis Buñuel, el director  español más importante del siglo XX. Juntos hicieron tres películas que entraron en la historia del cine mundial. Viridiana  en 1961 ganó la palma de oro en el festival de canes. Silvia Pinal se convirtió en la primera actriz mexicana en protagonizar una película ganadora de ese premio.

 Era la mujer más famosa de México, la más  hermosa, la más poderosa y además era madre de su matrimonio con a triste nació Viridiana. El 17 de enero de 1963,  bautizada con el nombre de la película que había cambiado la vida de sus padres. Esa niña sería,  según las propias palabras de Silvia, la hija más parecida a ella, la más cercana, su compañera.

  Guarda ese nombre, Viridiana.  La vas a necesitar más adelante y cuando reaparezca todo va a doler más. El matrimonio con Ala triste  terminó en 1967 por las infidelidades de él. Silvia quedó destrozada, pero siguió trabajando. Siempre seguía trabajando. Y fue en ese momento, con el corazón roto y la carrera en la cima, cuando apareció en su vida un hombre que lo cambiaría todo.

 Un hombre 11 años menor que ella, un rockrolero, el ídolo de la juventud.  mexicana. Su nombre era Enrique Guzmán o Enrique Alejandro Guzmán Vargas  había nacido el primero de febrero de 1943 en Caracas, Venezuela, hijo de padres mexicanos. Llegó a México a los 12 años y a los 14 ya estaba formando Los Team Tops, el grupo que revolucionó el rock and roll en  español.

La plaga, El Rock de la cárcel, Popotitos.  Esas canciones fueron la banda sonora de toda una generación.  A principios de los años 60, Enrique Guzmán era  el cantante más popular de México. Lo llamaban el ídolo de la juventud. Las adolescentes  gritaban cuando lo veían.

 Los empresarios se peleaban por contratarlo. Y cuando se lanzó como solista con canciones como Tu cabeza en mi hombro y mi corazón canta, el éxito  se multiplicó. Era guapo, era carismático, era divertido y era, según contarían después las mujeres que lo conocieron de cerca, Anne un hombre completamente distinto cuando se apagaban los reflectores.

Tú probablemente lo recuerdas cantando en la televisión. Quizá tenías su disco en tu casa.  Quizá tu mamá o tu hermana mayor estaban enamoradas de él. Quizá tú misma lo estabas. Esa imagen que tienes en la cabeza, ese hombre simpático que sonreía en el escenario, es real. Pero lo que no viste era lo que pasaba cuando se apagaban las cámaras.

Silvia y Enrique se conocieron en una cena. Según lo que ella escribió en su autobiografía Esta soy yo, publicada en 2016, él empezó a tocarle la pierna por debajo de la mesa.  Yo decía, “Bueno, este va muy rápido, pero como era simpatiquísimo, me encantó”, confesó. Ella tenía 36 años,  era la actriz más importante de México.

 Venía de trabajar con Buñuel, venía de ganar una palma de oro. Él tenía 25.  Mo era el rockero del momento y tenía un atrevimiento que a ella le resultó irresistible.  La diferencia de edad escandalizó a la sociedad mexicana de los años 60, 11 años ella  mayor que él. En esa época eso era un escándalo, pero a Silvia Pinal  nunca le importaron los escándalos.

 Se casaron en 1967. Alejandra Guzmán, la primera hija de ambos, ya venía en camino.  Nació el 9 de febrero de 1968. 3 años después,  en 1970, nació Luis Enrique. Los primeros años fueron, según las propias palabras de Silvia, de felicidad  completa. Casi una eterna luna de miel. Juntos  se convirtieron en la pareja más famosa de México.

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