La joven se despertó, pero al darse cuenta de que eran agentes de la Guardia Civil, se negó a abrirles. Sin una orden judicial, los agentes no podían entrar en la vivienda, por lo que se retiraron para realizar las diligencias correspondientes. A la mañana siguiente, la Guardia Civil regresó con una orden de registro y entró al domicilio.
Durante la inspección encontraron el cuerpo de Ana dentro de una bañera. Los restos se hallaban en avanzado estado de descomposición y presentaban signos de momificación. Maria y Colio fueron detenidos y trasladados para ser interrogados mientras los peritos realizaban el levantamiento de los restos y los enviaban al Instituto de Medicina Legal de Valencia en España para la autopsia.
Lo que los investigadores descubrirían después revelaría que la muerte de Ana no era reciente y que detrás de aquel hallazgo existía una historia que se remontaba varios años atrás. Mientras los investigadores trataban de reconstruir lo ocurrido y establecer cómo Ana había permanecido tanto tiempo dentro de aquella vivienda sin que nadie lo descubriera, es necesario conocer quién era la mujer encontrada en la bañera y cómo era la relación con las personas que convivían con ella.

Ana Todorova Andonova era una mujer de origen búlgaro que se había establecido en la alcudia de Crespins a comienzos de la década de los 2000. Antes de tener a su segunda hija, María Teresa Andonova, ya era madre de un hijo varón. Quienes la conocían la describían como una mujer trabajadora y dedicada a su familia.
También se sabía que tenía problemas con el alcohol, situación que algunos vecinos atribuían a los constantes malos tratos que habría sufrido durante su matrimonio. Su esposo se separó de ella en 2014. Para entonces, la relación entre Ana y Maria ya era complicada, mientras que el hijo mayor mantenía un vínculo mucho más cercano con su madre.
Tras el divorcio, la convivencia entre ambas mujeres se volvió cada vez más conflictiva. Mientras el hijo mayor mantenía una relación cercana con su madre y trataba de comprenderla, entre las dos mujeres, las discusiones eran frecuentes. Tras el divorcio de Ana en 2014, la situación empeoró. Según se cree, la ausencia de la figura paterna terminó ampliando la distancia entre ambas, hasta el punto de que los diálogos dieron paso a constantes gritos y enfrentamientos.
Con el paso de los años, las tensiones se hicieron cada vez más habituales dentro del hogar. El ambiente llegó a ser tan difícil que el hijo mayor decidió independizarse y hacer su vida lejos de aquella convivencia que consideraba insoportable. Cuando Maria tenía 16 años, comenzó una relación con un adolescente llamado Colio, un año menor que ella.
Sí, lo de la escalera porque al final dice que olía muy mal. Dice, “Es que la han tenido, no sé si son tres tres días allí en la bañera.” Para entonces, los problemas familiares ya eran conocidos por muchos vecinos de la zona. De él se sabía que no estudiaba ni trabajaba, que tenía una fuerte adicción a los estupefacientes y un carácter problemático.
Aunque no se conocen detalles sobre cómo se conocieron, las reseñas coinciden en que la influencia que ejercía sobre Maria era considerable. Algunos amigos describían la relación como tóxica y aseguraban que el joven la manipulaba con facilidad, logrando que ella actuara según sus deseos. Con el tiempo, María también desarrolló problemas de consumo de sustancias.
Aunque al principio Colio se mostraba cariñoso con ella, posteriormente comenzó a maltratarla física y psicológicamente. Ana se opuso a la relación desde que advirtió lo que estaba ocurriendo, pero su hija la defendía constantemente. Incluso le aseguraba que su novio la amaba y justificaba las agresiones que sufría.
La pareja pasaba gran parte del tiempo en la vivienda de Ana. Mar le pedía dinero con frecuencia y lo destinaba al consumo de sustancias. Aunque su madre se oponía a esa situación, las discusiones terminaban casi siempre con Ana cediendo y entregándole el dinero que le solicitaba. En marzo de 2020, Ana llegó a su límite.
Estaba cansada de ver como su hija continuaba hundiéndose en las sustancias y mantenía una relación que consideraba perjudicial. Por ello tomó una decisión que buscaba obligarla a cambiar de rumbo, dejar de darle dinero. Creía que así podría hacer que reaccionara y comenzara a asumir responsabilidades sobre su propia vida. Sin embargo, la medida no tuvo el efecto que esperaba.
Para entonces, Maria y Colio ya tenían problemas económicos relacionados con su consumo de sustancias. Según las investigaciones, la pareja mantenía una deuda con su proveedor de sustancias. no mayor de $22. Ante la negativa de Ana de seguir financiándolos, comenzaron a buscar una forma de obtener dinero.
Fue entonces cuando decidieron acabar con la vida de la mujer para poder acceder a sus recursos económicos. Inicialmente comenzaron a añadir lejía a las bebidas que consumía como una manera de intoxicarla. Aunque Ana empezó a presentar malestares físicos, los resultados no fueron los que los jóvenes esperaban.
Por ello terminaron optando por una acción mucho más violenta. El 1 de abril de 2020, cuando España llevaba unas semanas bajo las restricciones impuestas por la pandemia, Collyo llegó a la casa de Ana entre la 1 y las 3 de la tarde. Llevaba consigo un arma blanca que había tomado de la cocina de sus padres. También portaba unas barras de pan, uno de los productos cuya compra justificaba los desplazamientos durante el confinamiento.
Tras entrar a la vivienda, se dirigió a la cocina, tomó una botella de amoníaco y fue hasta la sala donde Ana dormía en un sofá. Allí comenzó el ataque arrojándole el líquido corrosivo al rostro. Cuando la mujer despertó desorientada, la golpeó en la cabeza con unas mancuernas que había en la casa y después leestó dos heridas con el arma blanca que llevaba consigo.
Mientras Collyo atacaba a Ana, Mar permanecía encerrada en el baño junto a su perro. Desde allí escuchó lo que estaba ocurriendo entre su madre y su novio. A pesar de las heridas sufridas, Ana logró levantarse y avanzar tambaleándose por el pasillo. Sin embargo, terminó cayendo al suelo, donde volvió a ser golpeada por el joven.
Fue entonces cuando Maria salió del baño y vio a su madre herida en medio del pasillo. Según la reconstrucción de los hechos, Colyo le entregó el arma para que terminara con el ataque, aunque dudó por unos instantes. Finalmente se acercó a Ana y le hizo un primer corte en el cuello. Después hizo una pausa y seguidamente le provocó nuevas heridas.
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Durante su agonía, Ana alcanzó a decir que tenía frío antes de fallecer. Una vez consumado el crimen, la pareja permaneció en la vivienda. Debido a las restricciones de movilidad vigentes durante el confinamiento, María y Coloo no pudieron sacar el cuerpo de la casa. Por ello decidieron mantenerlo dentro de la vivienda.
intentaron acelerar su descomposición rociándolo con lejía y ácido clorídrico, aunque no lograron el resultado que esperaban. Mientras tanto, María comenzó a decir a los vecinos que su madre se había marchado de viaje. También daba explicaciones a su hermano mayor cada vez que este llamaba para hablar con Ana.
Durante semanas le aseguró que no estaba disponible o encontraba alguna excusa para justificar su ausencia. Así transcurrieron cerca de 4 meses mientras la pareja continuaba viviendo en la misma casa donde permanecían los restos de la mujer. María conocía la clave de una de las tarjetas bancarias de su madre. Apenas unas horas después del crimen, ella y Colio comenzaron a retirar dinero de la cuenta.
Desde el 1 de abril hasta comienzos de junio, vaciaron los fondos disponibles gastando más de $6,000. Con ese dinero no solo saldaron la deuda que mantenían con su proveedor de sustancias, sino que continuaron financiando su consumo. Sin embargo, con el paso de las semanas comenzaron a surgir problemas.
El olor procedente de la vivienda llamó la atención de algunos vecinos, mientras que el hermano mayor de Maria cada vez desconfiaba más de las explicaciones que recibía cuando intentaba comunicarse con su madre. La situación se mantuvo durante meses hasta que una persona que conocía parte de lo ocurrido decidió hablar con alguien sobre aquello que llevaba tiempo ocultando.
La situación cambió por completo debido a una amiga de Maria. Ella había colaborado en la limpieza de la escena y también ayudó a deshacerse de las armas utilizadas durante el crimen. Con el paso de los meses comenzó a sentirse cada vez más inquieta por lo ocurrido. El remordimiento y el miedo terminaron afectándola hasta el punto de contarle la verdad a su novio.

El joven decidió acudir a la policía para denunciar lo que había escuchado. Aquella declaración fue la que motivó las actuaciones que llevaron a los agentes hasta la vivienda de ANA en agosto de 2020. Gracias a esa información, las autoridades pudieron descubrir lo que había permanecido oculto durante más de 4 meses. Tras el hallazgo del cuerpo, la autopsia reveló múltiples contusiones en la cabeza, heridas provocadas por arma blanca y lesiones en el cuello, entre ellas una herida que atravesó el corazón. Paralelamente, los
investigadores analizaron los teléfonos móviles de Maria y Colio. En ellos se encontraron conversaciones y mensajes que demostraban que el crimen había sido planificado con anterioridad. Las pesquisas también permitieron establecer que ambos habían utilizado las cuentas bancarias de Ana después de su muerte y que habían retirado miles de euros durante las semanas siguientes al crimen.
María y Colio fueron acusados de asesinato y robo con violencia en casa habitada. Sin embargo, la situación judicial de cada uno fue diferente, aunque cuando fue detenido ya había cumplido los 18 años. Collyo tenía 17 en el momento de los hechos. Por esa razón, su caso fue tramitado conforme a la legislación de menores.
Tras pasar por la Fiscalía de Menores, fue internado cautelarmente en un centro cerrado mientras se preparaba el proceso judicial. El juicio se celebró en marzo de 2023. Allí reconoció su participación en el crimen y admitió haber causado las heridas que sufrió Ana. Finalmente, recibió una medida de 7 años de internamiento en régimen cerrado y 3 años adicionales de libertad vigilada.
Sus padres también aceptaron asumir el pago de una indemnización de 60,000 € Mientras el caso de Coloo quedaba resuelto en la jurisdicción de menores, Maria tuvo que esperar más tiempo para ser juzgada. La fiscalía y la acusación particular ejercida por su hermano solicitaban para ella una pena de hasta 30 años de prisión.
La diferencia respecto a su novio radicaba principalmente en el agravante de parentesco, ya que la víctima era su propia madre. Además, los informes periciales descartaron que existiera alguna alteración mental que afectara sus capacidades en el momento de los hechos. La defensa sostuvo que el crimen había sido ejecutado por Colio y que él ya había sido condenado por ello.
Sin embargo, esa estrategia no prosperó y a comienzos de junio de 2024 se dictó la apertura de juicio oral contra Maria. El proceso se celebraría ante un tribunal popular en la ciudad de la justicia de Valencia. Durante la primera sesión del juicio, Maria reconoció su participación en los hechos.
Ante el jurado afirmó que había sido Colyo quien planeó todo y que para ella él era lo más importante en su vida. Relató que el día del crimen permaneció en el baño mientras su novio atacaba a Ana. También declaró que en algún momento pensó en pedir ayuda, pero no lo hizo. Posteriormente reconoció haber realizado los cortes en el cuello de su madre después de que Colara el arma.
Además, admitió que mintió a vecinos, amigos y familiares sobre el paradero de Ana. También explicó cómo retiró dinero de las cuentas bancarias de su madre tras su fallecimiento y reconoció haber participado en la limpieza de evidencias dentro de la vivienda. Su confesión hizo innecesaria gran parte de las declaraciones previstas para el juicio y permitió que el proceso avanzara con mayor rapidez.
Entre las personas que sí comparecieron ante el tribunal estuvo el hermano mayor de Maria. Con emoción recordó que su madre tenía defectos, pero aseguró que no merecía morir de aquella manera. También describió la relación entre Ana y Maria como una convivencia marcada por constantes conflictos y enfrentamientos.
Relató que durante meses intentó comunicarse con su madre y que siempre recibió explicaciones de su hermana. Aunque sospechaba que algo no estaba bien, las restricciones de la pandemia le impidieron comprobar personalmente qué ocurría en la vivienda. Tras escuchar a los testigos y valorar la confesión de la acusada, la fiscalía, la acusación particular y la defensa alcanzaron un acuerdo que redujo la petición inicial de pena.
Posteriormente, el jurado emitió un veredicto de culpabilidad. María Teresa Andonova fue condenada a 20 años de prisión por el asesinato de su madre y a 3 años, 6 meses y un día por el robo del dinero de sus cuentas. También se ordenó una indemnización de 80,000 € para su hermano. Al finalizar el proceso pidió perdón por lo ocurrido, aunque el tribunal también estableció que cuando recupere la libertad no podrá acercarse a él durante 25 años.
El caso de María Teresa resulta especialmente perturbador porque no se trató de un acto impulsivo ocurrido en medio de una discusión. Según acreditó la investigación, hubo una planificación previa, intentos iniciales de envenenamiento y una decisión consciente de obtener dinero para sostener un consumo de sustancias que ya dominaba la vida de la joven y de su novio.
Al final, la persona que durante años la había mantenido y tratado de ayudar, terminó convirtiéndose en la víctima de quienes vivían bajo su mismo techo. También deja al descubierto como una combinación de conflictos familiares, relaciones tóxicas y dependencia de sustancias.
puede derivar en situaciones extremas. Nada de lo ocurrido justifica el desenlace, pero sí muestra las devastadoras consecuencias que pueden surgir cuando los problemas se agravan durante años sin encontrar una solución. Mientras una mujer perdió la vida de forma brutal, una familia quedó destruida para siempre y dos jóvenes terminaron enfrentando largas condenas de prisión.
Antes de terminar, me gustaría conocer tu opinión sobre este caso. ¿Crees que la adicción y la influencia que ejercía Colyo sobre Maria explican parte de lo ocurrido o consideras que ambos actuaron con plena conciencia de sus actos desde el principio? ¿Piensas que hubo señales de alerta durante años que pudieron haber evitado esta tragedia si alguien hubiera intervenido de manera más efectiva? Déjame tu opinión en los comentarios.
Tu punto de vista puede aportar nuevas reflexiones sobre un caso que continúa generando debate por la crudeza de los hechos y por la forma en que una relación marcada por la dependencia, los conflictos y las sustancias terminó con consecuencias irreparables. Y bueno, querido espectador, aquí termina la historia criminal del día de hoy.
Me interesaría mucho saber tu opinión, así que te pido que la dejes en los comentarios del video. Siempre con respeto a la víctima y su familia podemos debatir, pero siempre con el respeto que todos merecemos. De nuevo, te recuerdo que te suscribas y dejes un like si mi trabajo es de tu agrado. Buenas noches.
Hasta la próxima historia criminal.